La Humanidad genera cada día 3,5 millones de toneladas de residuos

¿Qué hacemos con tanta basura?

El 85 por ciento de los residuos que se se generan en el mundo termina en vertederos o en el mar. En España solo somos capaces de reciclar el 30 por ciento de lo que tiramos. Hasta ahora, China compraba la mayor parte de la basura que Occidente no podía reciclar, pero ya no quiere más residuos que no estén debidamente separados y tratados. Esto ha supuesto una debacle en el sector del reciclaje. 

22 Mayo | Ignacio Santa María | Soziable.es

La Humanidad genera cada día 3,5 millones de toneladas de residuos y solo es capaz de reciclar el 15 por ciento de ellos. Si no se hace nada, en 2025 esa cantidad de basura se duplicará. El actual modelo de producción, consumo y generación de residuos es insostenible, en esto coinciden todos en el sector del reciclaje. “Simplemente será inviable seguir con este modelo lineal ya que se calcula que en 2050 necesitaríamos tres planetas para satisfacer nuestras necesidades”, advierte David Eslava, presidente de la Asociación Nacional de Recicladores de Plástico (Anarpla).

“Además de la contaminación que genera un residuo mal gestionado, hay algo que no se tiene en cuenta y es la pérdida de un recurso. No estamos tirando residuos, estamos tirando recursos”, afirma el director general de Asociación Española de Recicladores Recuperadores de Papel y Cartón (Repacar), Manuel Domínguez. Del mismo modo lo ve Lucrecia Marín, secretaria general de la Agrupación Nacional de Reciclado de Vidrio (Anarevi): “La situación actual se volverá insostenible si no cambiamos con rapidez hacia un modelo de economía circular. Urge, por lo tanto, que convirtamos nuestros residuos en recursos”.

David Eslava (Anarpla): "Si seguimos con este modelo en 2050 necesitaremos tener tres planetas"

En España, el panorama no es mucho más halagüeño. Ecoembes es la organización medioambiental sin ánimo de lucro que promueve la economía circular a través del reciclaje de envases. Su directora de Comunicación y Márketing, Nieves Rey, apunta: “Solo reciclamos el 29,7 por ciento del total de residuos generados, una cifra preocupante, especialmente si tenemos en cuenta que, en 2025, debemos reciclar el 55 por ciento para cumplir con los objetivos que nos han marcado desde Europa”.

El plante de China

En Occidente no somos capaces de aprovechar toda la basura que reciclamos. En concreto, a Europa le sobra cada año un excedente de 11 millones de toneladas de plástico y 8 millones de toneladas de papel y cartón. Gran parte de ese excedente lo exportamos a otros países, principalmente a China. Y no es porque el gigante asiático sea el 'vertedero del mundo', sino porque es "la mayor fábrica de bienes de consumo del mundo", en palabras de Domínguez, y necesita residuos para convertirlos en materias primas secundarias.

Pero por razones medioambientales, y también porque su mercado interno ha crecido tanto que ya se puede abastecer con los propios residuos que genera, el gobierno chino ha decidido cerrar sus fronteras a la basura que no está adecuadamente separada y tratada, y parar la actividad de plantas recicladores muy contaminantes que operaban en su territorio. Para Ecoembes, se trata de “un cambio notable en su política ambiental, con un impacto positivo a nivel global, lo que, sin duda, supone una estupenda noticia para todos los que trabajamos en favor del cuidado del medio ambiente”.

Manuel Domínguez (Repacar): "No estamos tirando residuos, estamos tirando recursos"

Pero para las empresas recicladoras europeas no es tan buena noticia. “Esto es un ataque al libre mercado global”, sostiene el director general de Repacar. En concreto, explica que en el sector del papel y el cartón, China ha aumentado los parámetros de calidad y ahora rechaza todos los cargamentos que tengan un 0,5 por ciento de impurezas, lo que en el argot técnico se conoce como ‘impropios’. “El margen de error en el cálculo del porcentaje de impropio que tiene un lote es del uno por ciento, es decir, superior al límite establecido por China. Por lo tanto aquí se produce una inseguridad para las empresas que comercializan estas materias primas secundarias”, explica Domínguez.

En suma, China ha pasado de comprar 30 millones de toneladas de papel a adquirir solo 20 (un tercio menos), provocando una drástica caída en los precios. Esto ha supuesto una verdadera debacle en el sector de la recuperación del papel. “En España, las empresas recuperadoras de papel y cartón son sobre todo pymes familiares diseminadas por todo el territorio, con poco músculo y escasos recursos. Es fácil que en un contexto de gran volatilidad se vean obligadas a vender el material por menos dinero que el que les costó recuperarlo”, señala el director de Repacar.

Una playa repleta de envases de plástico arrastrados por el mar.

Es un terremoto que principalmente afecta a sector de recuperación del papel y de los plásticos. En cambio, se libra el sector del reciclaje del vidrio, ya que, como indica secretaria general de Anarevi, no necesita exportar: “El producto en que se transforma el residuo de vidrio adecuadamente tratado para la fabricación de envases nuevos es el calcín. Existe una gran demanda de calcín en España y, hasta la fecha, no hemos necesitado recurrir a las exportaciones para la supervivencia del sector”.  

Julio Barea, responsable de campaña de residuos de Greenpeace, comenta que para España el veto parcial de China “es un problema gordísimo”. Según Barea, “la ineficiencia de nuestro modelo de reciclaje hacía que casi todos los residuos terminaran trasladándose a China y a otros países que todavía siguen recibiendo estas porquerías”.

Nieves Rey (Ecoembes): “En España solo reciclamos el 29,7% del total de residuos, una cifra preocupante"

¿Problema u oportunidad?

¿El plante de China podría ser un acicate para que Europa, y en concreto España, avancen en la economía circular y vayan abandonando el modelo lineal? Ecoembes así lo ve: “Supone una oportunidad para que aquellos países que han estado eludiendo su responsabilidad ambiental y social actualicen sus políticas en materia de residuos e implanten la obligatoriedad de separar y reciclar en origen todo tipo de materiales”, dice su directora de Comunicación y Márketing.

También lo ve con optimismo el presidente de Anarpla: “Es una oportunidad para reciclar tanto en España como en Europa esos residuos, ya que el único motivo de que no se hiciera anteriormente era que los recicladores no podían competir con las empresas chinas de reciclado por sus costes de mano de obra y sobre todo por sus nulos gastos en gestión medioambiental”.

Sin embargo, desde Greenpeace, Barea se muestra escéptico con la idea de que el problema se convierta en una oportunidad para avanzar hacia un modelo alternativo: “En vez de mejorar reduciendo el consumo y reutilizando, lo que se hace es buscar escapatorias para no hacer los deberes. Por eso ahora están buscando otros mercados alternativos donde exportar esos residuos, como Tailandia, Vietnam, etc.” En efecto, desde Anarpla reconocen que en lo que se refiere al plástico lo que está pasando en 2018 es que el sudeste asiático está absobriendo parte de las exportaciones que iban a China y a Hong Kong, “quedando en todo caso un déficit de unas 50.000 toneladas”, precisa Eslava.

Julio Barea (Greenpeace): "El 50% de lo que depositamos en el contenedor amarillo se rechaza y va al vertedero"

El responsable de recursos de Greenpeace cree que “todos estos recursos se tienen que gestionar los más cerca posible de donde se han producido y deben entrar en un ciclo de economía circular, que es lo que nos está pidiendo Bruselas, e intentar recuperarlos mejorando la separación, el reciclaje y la calidad de las materias que se recuperan”. Barea denuncia que “el 50 por ciento de lo que depositamos en el contenedor amarillo se rechaza y va directamente al vertedero porque el sistema adolece de muchas carencias, puede reciclar envases pero no platos, vasos, pajitas o guantes, aunque ese plástico tenga mucha calidad”.

En definitiva, todas las fuentes consultadas defienden que el reciclaje no es suficiente y que solo puede ser el último recurso, después de la reducción y la reutilización (la restrategia de las tres ‘r’) y, para ello, consideran esencial seguir insistiendo en la responsabilidad de los consumidores y en leyes que incentiven la economía circular. En este sentido, el Gobierno prepara ya su Estrategia Española de Economía Circular de la que ya acaba de implementar una primera medida al aprobar el Real Decreto sobre reducción del consumo de bolsas de plástico.

¿Mercado global o local?

El mercado de la gestión de residuos es un negocio global que mueve 400.000 millones de euros al año. El responsable de campaña de residuos de Greenpeace, Julio Barea, rechaza de plano la exportación como una solución para dar salida a los excedentes de papel, cartón o plásticos: “Los residuos se tienen que gestionar lo más cerca posible de donde se han producido”. Sin embargo, el director general de Repacar, Manuel Domínguez, cree que hay que avanzar en un modelo circular pero siempre desde un punto de vista global. “Hemos que tener claro que vivimos en un mundo global y que el 'smartphone' que compramos en España ha sido empaquetado en China, por lo tanto, es lógico que el residuo lo generemos aquí porque somos una sociedad de consumo”.

Domínguez sostiene que para crear un nuevo ciclo local habría que cambiar todos los parámetros de consumo y dejar de importar. “Esto es más complejo de lo que pensamos. En Europa se podrían fabricar millones de toneladas de papel y cartón a partir del reciclaje, pero luego ¿qué hacemos con todas esas bobinas nuevas?”. Por ello piensa que hay que aunar economía circular con un comercio global eficiente: “que el barco que ha viajado con residuos no vuelva vacío sino que retorne con productos elaborados con esas materias primas secundarias”.

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Hacen falta 1,7 planetas para satisfacer la demanda de recursos, según WWF

La humanidad agota el 1 de agosto el 'presupuesto ecológico' de la Tierra para 2018

El miércoles 1 de agosto la humanidad agota el 'presupuesto ecológico' anual de la Tierra, es decir, el planeta entra en 'números rojos' porque superará la provisión de recursos naturales que puede reponer durante un año en agua, suelo y aire limpio.

01 Ago | Servimedia | Soziable.es

Este Día de la Sobrecapacidad de la Tierra llega un día antes que en 2017, lo que significa que la humanidad estará viviendo 'a crédito' desde este miércoles hasta lo que queda de año, según señaló Global Footprint Network, la organización mundial social de WWF que analiza la evolución de la huella ecológica del planeta. WWF ha recordado que esta "deuda ecológica" ya se está pagando en forma de fenómenos meteorológicos extremos, extinción de especies o pérdidda de suelo fértil.

Este Día de la Sobrecapacidad de la Tierra llega un día antes que en 2017, lo que significa que la humanidad estará viviendo 'a crédito' desde este miércoles hasta lo que queda de año

Ese día, que se ha adelantado desde finales de septiembre en 1997 hasta su fecha más temprana este 2018, es para WWF un símbolo de la "presión sin precedentes que las actividades humanas están ejerciendo sobre la naturaleza". Se calcula que en la actualidad haría falta el equivalente a 1,7 planetas para satisfacer de forma sostenible nuestra demanda de recursos.

En el caso de España, el país entró en déficit ecológico el pasado 11 de junio. "Si todos los seres humanos viviésemos como un español medio, consumiríamos el equivalente a 2,3 planetas por año", apuntó WWF.

La Global Footprint Network calcula esta fecha sumando las distintas demandas de recursos naturales de la humanidad: de alimentos, de madera, de fibras como algodón o la construcción de infraestructuras. La mayor parte de la huella ecológica de la humanidad corresponde a la huella de carbono (el dióxido de carbono que debe absorber la atmosféra) producida principalmente por la quema de combustibles fósiles.

"Si todos los seres humanos viviésemos como un español medio, consumiríamos el equivalente a 2,3 planetas por año"

WWF destaca que esta “deuda ecológica” sólo se puede sostener durante un tiempo limitado antes de que los ecosistemas (y los servicios que prestan a la humanidad) comienzan a degradarse hasta acercarse al colapso. "Una situación que ya estamos viendo en forma de sequías prolongadas, desertificación, pérdida de suelos, menor productividad de los cultivos, sobrepastoreo, deforestación, extinción de especies, colapso de pesquerías o aumento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera", apostilló.

El secretario general de WWF España, Juan Carlos del Olmo, apunta que, "mientras la biodiversidad del planeta se desvanece y se agravan los impactos del cambio climático, esta fecha es un claro recordatorio de que debemos acelerar la acción para proteger nuestro único planeta”.

Para WWF, desde ahora hasta 2020 conviene acordar acciones y compromisos a escala global que reviertan la actual tendencia de pérdida de naturaleza con vistas a 2030 y aseguren la prosperidad futura de la humanidad y el planeta.

"Las personas también podemos actuar en la vida cotidiana para retrasar el 'Día de la Sobrecapacidad de la Tierra' adoptando acciones como la reducción del desperdicio de alimentos y del consumo de carne o hábitos de transporte más sostenibles", concluyó.

 

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