Día Mundial de la Alimentación

Dieta mediterránea para luchar contra la obesidad y cuidar del planeta

Promover una dieta sana y sostenible para luchar contra la obesidad es el tema en el que se ha fijado este año el Día Mundial de la Alimentación. Según la Organización Mundial de la Alimentación (FAO) un mayor compromiso y medidas a nivel mundial y en el ámbito particular, así como un consumo más responsable pueden decantar la balanza a favor de la salud y el planeta.

Los expertos recomiendan la dieta mediterránea, por sus beneficios para la salud y el planeta.

02 Oct | Soziable.es | Soziable.es

Más de 672 millones de adultos y 124 millones de niñas y niños de cinco a 19 años son obesos, mientras que la cifra de menores de cinco años que tienen sobrepeso supera los 40 millones. En total, 836 millones de personas en el mundo tienen problemas con la báscula, lo que supera la cifra de quienes padecen hambre, que se sitúa en 820 millones, según datos de la Organización Mundial de la Alimentación (FAO).

El número de personas con obesidad ya supera el de las que padecen hambre, según la Organización Mundial de la Alimentación (FAO)

Dietas poco saludables y estilos de vida sedentarios se encuentran entre los principales motivos que han disparado la tasa de obesidad, no solo en los países desarrollados, sino también en los de bajos ingresos. Con el objetivo de promover la dieta saludable como vía para luchar contra este problema de salud, la FAO ha elegido como lema del Día Mundial de la Alimentación ‘Una alimentación sana para un mundo #hambrecero’.

Una mala alimentación no solo produce sobrepeso, también puede incrementar el riesgo de muerte, por enfermedades cardiovasculares, diabetes y ciertos tipos de cáncer, y estas dolencias, a su vez, están suponiendo un aumento de los presupuestos sanitarios nacionales, añade la organización de la ONU para la alimentación.

Cuidar el planeta comiendo mejor

Si no se hace nada al respecto, en 2025 la obesidad y otras formas de malnutrición afectarán a casi una de cada dos personas, según la FAO, algo que sería posible evitar con un mayor compromiso y la toma de medidas a escala mundial. A nivel particular, gestos sencillos y un consumo responsable pueden contribuir a mejorar la dieta con un beneficio añadido: cuidar del planeta.

La ‘Guía práctica para reducir los desperdicios alimentarios’ de Unilever ofrece recomendaciones al respecto, desde la planificación de las compras hasta el reaprovechamiento y reciclaje de las sobras, pasando por las cantidades adecuadas de cada grupo de alimentos para evitar el sobrepeso. “Cocinar de más está bien si lo hacemos con la intención de congelar las sobras y tener disponibilidad del plato para los próximos días o semanas”, señala dicha publicación, “pero hacerlo sin control o sin un propósito específico puede llevarnos a comer más de lo que nuestro cuerpo necesita y favorecer el aumento de peso”, añade.

Por sus beneficios para la salud y el medio ambiente, la guía de esta empresa global de bienes de consumo propone la dieta mediterránea, ya que, según un informe del Barilla Centre for Food & Nutrition (BCFN), combina de forma equilibrada alimentos sanos cuya producción es más sostenible para el planeta.

España se encuentra entre los países donde es tradicional esta forma de comer, caracterizada por un mayor consumo de frutas y verduras, seguidas de cereales y pasta; frutos secos, leche y sus derivados; legumbres; carne blanca, pescado, huevos y queso, y, por último, carnes rojas, siendo el aceite de oliva un ingrediente fundamental en la cocina.

En esa pirámide clásica de la dieta mediterránea, los alimentos cuyo consumo está más recomendado suelen coincidier con los que conllevan un menor gasto de agua, uso del territorio e impacto en el clima, lo que la convierte en idónea para el cuidado de la salud y del planeta, según destaca la publicación de Unilever.

Desperdiciar menos alimentos para frenar el cambio climático

1.300 millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año en todo el mundo, según datos de la Organización mundial de la Alimentación (FAO). En España, en 2018, 1.339 millones de kilos/litros de comida y bebida acabaron en la basura, lo que supone un aumento de un 8,9 por ciento con respecto al año anterior, según recogen las estadísticas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Entre el 25 y el 30 por ciento de los alimentos que se producen a nivel mundial se desperdicia, lo que conlleva pérdidas económicas y de recursos asociadas a su producción, pero también genera entre el ocho y el 10 por ciento de todas las emisiones de efecto invernadero que genera el ser humano, según alerta el último informe especial sobre cambio climático y tierra del IPCC, el panel internacional de expertos que asesoran a la ONU. De ahí la importancia de luchar contra este problema para frenar el cambio climático, según estos expertos.

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