La intrahistoria de una operación liderada por el banco y dirigida a salvar miles de vidas

Así se movilizó BBVA para comprar en China casi 3.000 respiradores y 400.000 mascarillas contra el Covid-19

Esta es la historia real, contada por sus protagonistas, de cómo BBVA decidió acometer la arriesgada aventura de adquirir en China y en tiempo récord 2.813 respiradores, 5.000 máscaras de flujo, 400 oxigenadores y 400.000 mascarillas para combatir el Covid-19.

11 Mayo | Soziable.es | Soziable.es

“’Estamos locos’, eso fue lo primero que pensé cuando decidimos que teníamos que comprar una partida tan importante de respiradores en apenas unas horas, en un mercado de demanda desatada que multiplicaba los precios por horas”, explica Lidia del Pozo, directora de programas de inversión en la comunidad de BBVA.

Lo cierto es que la entidad se armó de valor, dio un gran paso al frente, y destinó parte de la partida de 35 millones de euros para luchar contra el Covid-19, para adquirir en China material sanitario para combatir el coronavirus en España.

La primera partida, de 1.013 respiradores, viajó de Hong Kong a Madrid en una noche de infarto y fue distribuida en hospitales de toda España. Otros 1.000 respiradores tenían como destino las autoridades sanitarias de México en los próximos días. Y todavía hay 800 respiradores que esperan en China para su traslado a Madrid.

Jennifer Cao: "Tenía muchos contactos en el sector financiero, pero no conocía a nadie en el campo del equipamiento sanitario"

El presidente de BBVA, Carlos Torres Vila, había dado su aprobación tácita a la arriesgada operación cuando manifestó que la entidad debía dar un paso al frente y usar todas sus capacidades y recursos para salvar vidas, aliviar el impacto económico y ayudar a todos a superar la pandemia. “Así que no podíamos quedarnos quietos y lo intentamos”, recuerda Ricardo Forcano, responsable global de Ingeniería y Operaciones de BBVA.

Contacto en China

Una empleada del banco en China se convirtió de pronto en la persona clave sobre la que pivotó la operación. Jennifer Cao trabaja en la oficina comercial de BBVA en Hong Kong desde 2009. Es la directora de Estrategia y Nuevos Modelos de Negocio de la entidad en Asia. El jueves 19 de marzo, Cao recibió una insólita llamada desde Madrid. Al otro lado del teléfono estaba Forcano.

El jefe global de Operaciones de la entidad preguntó a Cao si conocía alguna compañía china capaz de construir miles de respiradores o de suministrar las piezas para ensamblarlo. La empleada tragó saliva. No sabía que contestar. Tenía muchos contactos en el sector financiero, pero no conocía a nadie en el ámbito del equipamiento sanitario.

Finalmente, Cao pensó en peguntar a Sinovation Ventures, un fondo de capital riesgo, participado por BBVA: “Me explicaron que estaban invirtiendo en una compañía que resultó ser una de las mayores distribuidoras de respiradores en China (Vedeng) y, en concreto, me hablaron de los modelos más utilizados en el brote de Wuhan, fabricados por la compañía Yuwell”.

En concreto, le hablaron de 15.000 unidades de un modelo que fueron usadas con éxito durante los primeros estadios de la enfermedad y evitaron su agravamiento. “Yo no tenía ni idea de equipos médicos, pero ya teníamos algo firme a lo que agarrarnos”, recuerda Cao.

¿Cómo comprarlos y traerlos?

“Llevo 12 años como responsable del departamento de compras y nunca he hecho una adquisición así. Fue como correr una contrarreloj”, destaca Adolfo Fernández. En Hong Kong, Cao era un manojo de nervios. “¡Dios mío! Estoy a punto de pagar tres millones de euros por una primera orden de compra a una compañía que prácticamente acabo de conocer a 300 kilómetros de Shanghai, para embarcarlo a España en las próximas horas.

Además, sobre Cao se cernía una presión añadida: Era un viernes, en cuestión de 10 minutos iban a dar las 12 de la noche en Hong Kong, a partir de ese momento los precios iban a subir un 30 por ciento y los equipos iban a empezar a escasear. Había toda una lucha comercial mundial por ellos.  

En esa madrugada del viernes 20 de marzo al sábado 21, las confirmaciones del pago por 1.000 respiradores no invasivos estaban hechas. Los equipos estarían disponibles en tres días. Otros 1.000 respiradores más se compraron el lunes, respetando los precios del viernes.

María Abascal: "Nos tocó intervenir, junto al Ministerio de Sanidad, en un momento muy delicado para que las autoridades chinas no nos confiscaran el cargamento”

Por añadidura, consiguieron 13 unidades de unos respiradores invasivos para UCI, un sofisticado modelo para los casos más graves y otro equipamiento médico compuesto por 400 oxigenadores y 5.000 máscaras de flujo para respiradores. La operación global de compra se cerró con la adquisición de otros 800 respiradores invasivos. El coste total fue de 19 millones de euros.

Pero ahí no acababan los obstáculos. De hecho, por delante quedaban los momentos más críticos. Como otras compañías españolas, BBVA solicitó los aviones de Inditex para realizar algunos de estos envíos. “Nos pusimos en contacto con ellos y nos ofrecieron de inmediato uno de sus aviones. También nos apoyaron en la llegada de las mercancías desde su centro logístico de Zaragoza”, explica Adolfo Fernández.

María Abascal, directora global de Relaciones Institucionales fue la encargada de mantener las primeras conversaciones con las autoridades sanitarias españolas: “Nos tocó intervenir, junto al Ministerio de Sanidad, en un momento muy delicado para que las autoridades chinas no nos inmovilizaran el cargamento, porque no tenían forma de acreditar que eso era una donación”.

La prueba final

De este modo, el sábado, 28, 31 de marzo y el 4 de abril llegaban sendos aviones al aeropuerto de Barcelona, al de Zaragoza y al de Madrid, con el cargamento adquirido. A partir de ahí, BBVA donaba todo a las autoridades sanitarias españolas. Esto no quiere decir que el banco se desentendiera del asunto, porque, a partir de entonces, colaboró en la distribución regional de los respiradores, las mascarillas, etc., siguiendo siempre las instrucciones de Sanidad y contando con la ayuda de las direcciones territoriales de la entidad financiera.

Quedaba aún un último reto. ¿Estaría el material en condiciones de ser usado en los pacientes? El Hospital Gregorio Marañón de Madrid analizó todo el material adquirido en China: Su informe concluía: “Es de esperar que su aplicación permita retrasar o incluso evitar la necesidad de traslado de pacientes a UCI y, por tanto, ayudar a la descongestión de las mismas”.

Todos los profesionales de BBVA involucrados en esta compra de material sanitario reconocen que, durante aquellos días, tenían la sensación de estar haciendo algo “grande y trascendental”, como explica María Abascal. “Personalmente, trabajar en algo así, que sabíamos que iba a contribuir a salvar vidas en un momento tan terrible para España, es algo que recordaré toda mi vida”, concluye.

“Sin duda, lo más emotivo ha sido la respuesta tan cariñosa de los hospitales cuando les entregábamos los equipos y su agradecimiento por enviarles equipos que iban a ayudar a salvar vidas en mitad de esta crisis”, comenta Forcano.

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