La metodología SBT, respaldada por Naciones Unidas, permite hacer una descarbonización objetiva y transparente

¿Cómo pueden las empresas medir sus reducciones de CO2 de manera creíble?

¿Qué es SBTi? ¿Otra sigla más en el argot de la sostenibilidad? Sí, es un nuevo acrónimo, pero también una herramienta esencial para las empresas que quieren cumplir de manera objetiva, transparente y creíble su hoja ruta hacia el objetivo de ‘cero emisiones’ en 2050.

17 Dic | Ignacio Santa María | Soziable.es

“Si uno consulta el informe de sostenibilidad de cualquier empresa, le parecerá que lo está haciendo todo bien, pero realmente no está ocurriendo eso porque el impacto medioambiental sigue creciendo”. Alberto Carrillo no se anda con medias tintas a la hora de distinguir el ‘greenwashing’ del compromiso real de las empresas por una economía baja en carbono.

Carrillo es responsable de SBTi en CDP. ‘Science Based Target Initiative’, (Iniciativa de Objetivos Basados en la Ciencia) es la metodología en el que se apoya la alianza ‘Business Ambition 1.5ºC’, impulsada por Global Compact (Pacto Mundial de Naciones Unidas) en todo el mundo para certificar a las empresas que realmente están reduciendo sus emisiones de CO2.

“Necesitamos medidas objetivas para saber que las empresas realmente están adoptando metas ambiciosas de sostenibilidad"

177 empresas se han comprometido a establecer objetivos climáticos que se ajusten a la limitación del aumento de la temperatura mundial a 1.5°C por encima de los niveles preindustriales y a alcanzar emisiones netas nulas en 2050 como fecha límite.

El secretariado de la SBTi está compuesto por cuatro organizaciones: CDP, el Pacto Mundial, el Instituto Mundial de Recursos (WRI), y la organización ambientalista WWF. La iniciativa cuenta con un Consejo Científico, “que nos aconseja, nos aporta sus sugerencias sobre las metodologías y todo el proceso técnico”.

Disclosure Insight Action (CDP), de la que Carrillo forma parte, es una entidad sin ánimo de lucro que ayuda a las empresas de todo el mundo para que midan, gestionen, divulguen y, en última instancia, reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero.

“Necesitamos medidas objetivas para saber que las empresas realmente están adoptando metas ambiciosas de sostenibilidad. Lo necesitan las propias empresas, los consumidores, los inversores y los gobiernos” sostiene el directivo de CDP, que explica en que consiste la metodología: “Tomamos los objetivos que señala el Acuerdo de París y los convertimos en metas que las empresas pueden marcarse a corto plazo”.

Además, ponen a disposición de las compañías un protocolo de validación, un principio de rendición de cuentas al cual las empresas someten las metas que han establecido. “Estas metas se evalúan, hay un diálogo con las compañías, y cuando las metas cumplen con los criterios establecidos, se aprueban”, explica el responsable de SBT, quien asegura: “Con esta validación aportamos la certeza de que las metas son ambiciosas”.

Las 2.000 empresas con mayor impacto

Por el momento, SBT está tratando de implicar a las cerca de 2.000 empresas con mayor impacto a nivel global, tanto por el volumen de emisiones que generan o porque son las compañías de mayor capitalización bursátil.

En cuanto a las áreas geográficas, Carrillo desvela que “hasta la fecha, ha habido un buen nivel de adopción, sobre todo en Norteamérica, en Europa y en Japón”. No obstante, admite que están encontrando menos acogida en las economías emergentes, con la excepción de India.

Alberto Carrillo, responsable de SBT en CDP (Foto: Soziable)

En cuanto a sectores de actividad, “el nivel de adopción es bajo en los sectores de actividad con más emisiones, porque las barreras que tienen son demasiado grandes”, detalla el responsable de SBT.

El círculo virtuoso que persiguen, según Carrillo es el siguiente: “Mediante la presión de inversores, políticas públicas y consumidores, crear las condiciones para que las empresas que generan mayor impacto tengan los incentivos suficientes para enfilar la ruta de descarbonización”.

En cuanto las de menor tamaño, Carrillo afirma que lo mismo se exige empresas pequeñas o medianas, “porque el objetivo que tenemos es para todos y a escala global”.

Fuga de emisiones

“Las compañías aéreas tienen que entender que o se adaptan o mueren"

Pero ¿qué ocurre con las emisiones de las multinacionales y especialmente las del transporte: a qué país se le imputan esas emisiones? El responsable de SBT, responde que el compromiso que asumen esas empresas es global, independientemente de dónde estén basadas esas empresas o sus emisiones. La idea es adquirir un compromiso por todas las emisiones.

“Si una empresa tiene o no metas es fácil de verificar, no importan dónde están basadas si se toman en cuenta sus operaciones globales. Lo que ocurre con algunas empresas es que parte de sus emisiones están en su cadena de valor porque externalizan algunos servicios. Por eso, nosotros buscamos que los compromisos cubran toda la cadena de valor y no solo las operaciones, para evitar la fuga de emisiones”, indica Carrillo.

De todos modos, a las empresas cada vez les va a convenir menos hacer trampas. “Las emisiones de CO2 son un riesgo porque cada vez hay más presión por parte de los gobiernos y por parte de los consumidores. La manifestación que vimos el 6 de diciembre en Madrid durante la COP muestra un cambio de mentalidad por parte de la sociedad”.    

El responsable de SBT en CPD señala que ya hay muchas personas, sobre todo en los países nórdicos, que ya no se sienten cómodas viajando en avión, debido a la negativa de Greta Thunberg de utilizar este medio de transporte. “Las compañías aéreas tienen que entender que o se adaptan o mueren, y no es suficiente con adoptar medidas que no reduzcan el impacto real”, advierte. Por ello considera que una certificación que aporte objetividad y ambición es importante para las empresas, los inversores y los consumidores.

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