Según un informe de OEPCI

Crecimiento inclusivo, clave para superar la crisis

Las empresas deben adquirir un rol más incisivo para luchar contra la pobreza y promover un crecimiento más inclusivo. Así lo expone un estudio del Observatorio Empresarial para el Crecimiento Inclusivo (OEPCI).

Dos personas de diferentes edades trabajando en el sector de la automoción

19 Abr 2021 | Nat Carrasco | Soziable.es

El informe ‘Crecimiento inclusivo. En busca de una prosperidad compartida’ apunta que, en un momento como el actual, marcado por la crisis socioeconómica derivada de la COVID-19, la desigualdad y el cambio climático son los principales desafíos a los que se enfrenta la humanidad.

La publicación pretende profundizar en el concepto de crecimiento inclusivo y facilitar la adhesión a esta forma de hacer empresa; conocer mejor la situación de pobreza y desigualdad en España; guiar al sector privado en su compromiso con el crecimiento inclusivo; y visibilizar y difundir buenas prácticas de empresas que buscan promover este crecimiento inclusivo.

Y se dirige a organizaciones que buscan soluciones sostenibles para los retos de desigualdad y pobreza a través de la generación de alianzas. Sobre todo, a aquellas interesadas en mejorar el impacto social de su negocio y en contribuir a una economía más inclusiva. Pero también a la administración pública, a organizaciones del tercer sector, a entidades del mundo académico y a organismos internacionales.

El documento recuerda la incidencia de la COVID-19 sobre la pobreza y la desigualdad, puesto que esta está afectando muy negativamente a todos los ámbitos de la sociedad y ha provocado la mayor crisis económica del último siglo. En esta línea, cita un análisis del Banco Mundial que revela que “el número de personas que viven en extrema pobreza habrá aumentado en 150 millones en 2021”.

En España, por su parte, la situación tampoco invita al optimismo. En este sentido, el documento del OEPCI señala que, tras la irrupción de la COVID-19, el PIB cayó un 17,8% en nuestro país en el segundo trimestre del pasado año. Y según el último informe anual del Banco de España, la economía española afronta la actual crisis con una situación de partida en términos de desigualdad mucho peor que la que tenía antes de la crisis de 2008.

Pero aún hay más. Informes del Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil señalaron que los hogares sin ingresos con al menos un niño pasaron de 129.000 a más de 170.000 entre marzo y junio de 2020. EAPN, por su parte, afirmó que casi la mitad (46%) de los hogares monoparentales de nuestro país se encuentra en una situación de exclusión social.  Y el ‘Informe de Pobreza Energética en España’ lamentaba que el 15% de la población española sufre temperaturas inadecuadas en sus viviendas o retrasos en el pago de sus recibos de la energía.

Crecimiento inclusivo desde la empresa

El estudio detalla, al mismo tiempo, el papel que deben jugar las empresas para buscar un crecimiento inclusivo y recuerda que, en este sentido, numerosas voces han destacado ya la necesidad de avanzar hacia una economía más inclusiva.

Una de ellas es la del propio secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, quien manifestó a este respecto que “todo lo que hagamos durante y después de esta crisis debe centrarse en la construcción de economías y sociedades más equitativas, inclusivas y sostenibles, que sean más resistentes a las pandemias, al cambio climático y a muchos otros desafíos mundiales”.

Por supuesto, el documento no olvida que el objetivo debe ser que las empresas crezcan creando y compartiendo valor con todos sus grupos de interés para alcanzar una mayor prosperidad para sus empleados, clientes, proveedores, consumidores, accionistas y comunidades en las que operan.

Propósito corporativo

La definición de lo que debe ser el propósito corporativo es otro de los ejes que, según OEPCI, permitirán avanzar hacia un crecimiento inclusivo. El trabajo pone de relieve que el Foro Económico Mundial se ha posicionado respecto a este asunto al afirmar que “una empresa es algo más que una unidad económica generadora de riqueza. Atiende a las aspiraciones humanas y sociales en el marco del sistema social en su conjunto”.

Y, además, esta organización sostuvo que “el rendimiento no debe medirse tan solo como los beneficios de los accionistas, sino también en relación con el cumplimiento de los objetivos ambientales y sociales”.

En nuestro país, también es cada vez más claro este convencimiento y son numerosas las empresas que ya han dado un paso adelante para redefinir su propósito, entidades cada vez más conscientes de que deben responder a los nuevos desafíos ligados a la sostenibilidad del planeta y al impacto social de su actividad.

Empresa comprometida

Estas empresas, según el informe, fomentan una prosperidad más amplia y compartida, manteniendo prácticas éticas y generando valor social y económico para todos los stakeholders y, en particular, para aquellos que se enfrentan a especiales barreras para mejorar sus condiciones de vida.

Por ello, precisamente, el documento insta a las organizaciones a iniciar este compromiso revisando su propósito para verificar que está conectado con la búsqueda de un impacto social positivo y que va más allá de una mera declaración de intenciones. Para ello, tal y como refleja el texto, es importante que las empresas concreten caminos e instrumentos que apoyen a sus diferentes grupos de interés y mejoren su visión acerca del crecimiento inclusivo.  

En este proceso, además, el informe señala que es imprescindible realizar un análisis de materialidad e identificar los asuntos de mayor relevancia para la empresa y sus stakeholders con el fin de generar un mayor impacto potencial desde el negocio. Con todo ello, añade, las empresas podrán definir su estrategia de impacto social en favor de sus diferentes grupos de interés.

Claves para la acción

Y en su parte final, el estudio plantea diferentes claves de acción para que las empresas puedan aportar su granito de arena y avanzar hacia un crecimiento inclusivo. Todas ellas parten de la experiencia de proyectos reales, de la opinión de expertos y de recomendaciones de organizaciones del ámbito social, empresarial y público.

En primer lugar, es necesario vincular negocio y contribución respondiendo a demandas reales, para lo cual se debe potenciar la comunicación interna y la capacidad de escucha con el entorno y los diferentes stakeholders con los que se relacionan las organizaciones. El documento también propone al sector privado conocer el impacto que genera y saber a quién se beneficia con él.

Asimismo, el texto sugiere que el crecimiento inclusivo debe comenzar en la propia organización. Por ello, precisamente, los empleados deben ser el principal grupo de interés de cualquier compañía. Pero, además, señala que son fundamentales la promoción y la implicación tanto de la alta dirección como de los mandos intermedios.

Y, por último, recomienda establecer formas de garantizar la inclusión y la diversidad en los órganos de dirección y en el resto de la plantilla; buscar alianzas a largo plazo estables basadas en la confianza; y medir las actuaciones y los progresos en esta materia a través de dinámicas y procesos ya asentados en la empresa.

 

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