Homenaje a la fisioterapeuta cooperante asesinada en Afganistán

Lorena Enebral: Su pasión por ayudar, más fuerte que su pánico a volar

La vocación de la cooperante española de Cruz Roja Internacional Lorena Enebral era ayudar a los más vulnerables, en especial a los niños con discapacidad, y lo hacía a través de su profesión: la fisioterapia. Esa pasión la llevó por numerosos países, algunos de ellos peligrosos, como Afganistán, donde fue asesinada el pasado mes de septiembre.

La cooperante Lorena Enebral.

08 Dic | Laura Vallejo | Soziable.es

Foto: Monica Barnabé

Ni siquiera su pánico a volar, una de las pocas cosas que le causaba miedo, la disuadió en su empeño de dar lo mejor de sí misma a los demás, tal como explicó Raúl, su hermano, también fisioterapeuta, visiblemente emocionado, durante el ‘Homenaje a Lorena Enebral: Los retos de la fisioterapia en Cooperación’. En ese acto, organizado por el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (Cpfcm), se recordó a la fisioterapeuta, asesinada el pasado mes de septiembre en un centro de rehabilitación de Cruz Roja en Afganistán por uno de los pacientes que recibía tratamiento allí. El encuentro, en el que participaron expertos del Comité Internacional de Cruz Roja (CICR), la Agencia Española de Cooperación Internacional y para el Desarrollo (Aecid) y diferentes ONG del mundo de la cooperación, se centró en la labor que realizan los cooperantes españoles, en ocasiones en situaciones muy difíciles cuando lo hacen en países en conflicto.

Los cooperantes realizan su labor en situaciones muy difíciles cuando lo hacen en países en conflicto

Bárbara Rau, coordinadora del equipo de fisioterapia del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), una de las ponentes en el acto, y la persona que seleccionó a Lorena como cooperante de esa entidad, quiso recordarla a través de las palabras de Verbena, la fisioterapeuta que trabajó con ella en Afganistán durante más de un año. “Juntas organizamos el servicio de atención a personas con parálisis cerebral, y también formamos a muchos otros fisioterapeutas en otros centros de rehabilitación. Lorena era una fisioterapeuta fantástica, todo pasión, energía y compasión. Era la que tenía mejores ideas, como por ejemplo hacer juguetes con materiales reciclados sencillos”, señalaba Verbena en un escrito que Rau leyó durante el encuentro.

"África se le había quedado pequeña"

Lorena trabajaba en España con adultos y niños, pero lo que más le gustaba era lo segundo, y sentía que era más necesaria fuera de España, explica su hermano Raúl. Por eso, en 2010 inició su labor como cooperante con la ONG África Directo, en Malawi. “Desde allí nos mandó un correo en Navidad para decirnos que no quería regalos de Reyes, que en vez de eso, le enviásemos dinero para hacer una clínica que hoy sigue funcionando allí”, agrega Raúl. De ahí, se fue a Tanzania y a Etiopía. En este último país colaboró por primera vez con Cruz Roja. “Pero África se le quedó pequeña y por eso se fue a Afganistán, porque en ese país podía trabajar con niños con problemas de nacimiento y amputados por minas. Además, había hecho cursos en Camboya para mejorar el tratamiento ‘a sus niños’, como ella decía", añade Raúl.

Lorena se fue a Afganistán, porque en ese país podía trabajar con niños, que era lo que más le gustaba

“Lorena eligió ir Afganistán por propia decisión”, recuerda Bárbara Rau. “Primero la destinamos a Etiopía, donde trataba a personas con amputaciones, pero ella prefería trabajar con niños. Por eso, en cuanto hubo una vacante en Afganistán, se la propusimos, porque allí podía tratar a niños con parálisis cerebral, y aceptó de inmediato”, añadió la coordinadora del equipo de fisioterapia del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Por su parte, Pablo Llanes, presidente de la ONG Holystic Pro África, que ayuda a niños con discapacidad en Etiopía, organización con la que Lorena colaboró, destacó de ella, además de su gran profesionalidad, que es “una gran representante de la generosidad, de lo que significa ayudar a los demás y salir un poco de esta sociedad consumista, capitalista, que no transmite esos valores. Hay que utilizar su memoria para que la sociedad se mueva de forma global”, ya que “a veces estos esfuerzos no están acompañados del apoyo de los gobiernos, como a veces le ocurre a organizaciones humanitarias, incluso le ha pasado a CICR”, concluyó Llanes.

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