Mujeres africanas: el potencial de invertir en su desarrollo

Casi el 50 por ciento de la población mundial son mujeres que, sin embargo, quedan excluidas de las oportunidades de crecer y de desarrollarse social o económicamente. En el caso del continente africano, esta situación se ve agravada por la situación de pobreza y vulnerabilidad en la que se encuentran las mujeres. Se trata de una de las mayores crisis ante las que nos enfrentamos.

05 Dic | Natalia Amiano* | Soziable.es

En África, todavía hoy millones de mujeres se enfrentan a múltiples barreras solo por una razón, la se der mujer: normas sociales, creencias, incluso leyes y diferentes tipos de discriminaciones que deben superar en cada una de las etapas de su vida, impidiéndoles avanzar, desarrollarse y participar plenamente en la sociedad así como gozar de sus derechos como ciudadanas.

En Costa de Marfil, el 50 por ciento de las mujeres no han tenido la oportunidad de aprender a leer, ni escribir. En algunos países como República Democrática del Congo, necesitan el permiso de sus maridos incluso para abrir una cuenta bancaria, un primer paso para poder acceder a un microcrédito. Tampoco pueden registrar un negocio. Somalia concentra la tasa de prevalencia más elevada del mundo de mutilación genital femenina, siendo esta del 98 por ciento. Estas son algunas de las barreras a las que se enfrentan las mujeres africanas, impidiendo su desarrollo y plena participación en la sociedad, dificultándole así la posibilidad de empoderarse a nivel personal y económico, y afectando a su calidad de vida. La falta de acceso a educación, servicios básicos y al mercado laboral le sitúan en un estado de mayor vulnerabilidad y pobreza.

Pero, como dice António Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, “las mujeres tienen todo lo que hace falta para triunfar. Fortalecerlas es romper las barreras estructurales”. La importancia de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres para el desarrollo sostenible ha sido reconocida por la Unión Africana en la Agenda 2063 que propone: alcanzar la igualdad de género plena en todas las esferas de la vida, eliminar todas las formas de discriminación en las esferas social, cultural, económica y política y lograr la paridad antes de 2020 en las instituciones públicas y privadas.

"Es urgente eliminar todas las barreras que dificultan el desarrollo de la mujer, haciendo especial hincapié en continentes como África"

El compromiso de los gobiernos africanos con este objetivo en particular, también se ha puesto de manifiesto mediante la ratificación de la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW) que han firmado 51 de los 53 países africanos. Además, la Unión Africana declaró el período de 2010-2020 como el Decenio de la Mujer Africana, ejemplos claros de que existe un compromiso firme.

Todo esto nos pone en una situación clave; es urgente eliminar todas las barreras que dificultan el desarrollo de la mujer, haciendo especial hincapié en continentes como África.

El potencial de la mujer africana

Existen numerosos estudios que evidencian el enorme potencial que tiene la inversión en la mujer africana para impulsar el desarrollo en el continente. Alcanzar la igualdad en las oportunidades económicas para mujeres y hombres podría aumentar el crecimiento del PIB mundial en unos 28 billones de dólares para el 2025.

Cuando los países brindan a las niñas y mujeres las mismas oportunidades por ley y en la práctica, en sectores como educación, salud, mercado laboral, acceso a financiación, capacidad de decisión a todos los niveles, y emprendimiento, los beneficios económicos y sociales no sólo se limitan a la esfera individual de la mujer. Se produce, además, un efecto multiplicador, a través del cual sus hogares, comunidades, países, regiones y en definitiva, el mundo entero disfruta de los beneficios de lograr la igualdad entre mujeres y hombres a todos los niveles.

"Es necesario que se produzca un cambio de mentalidad, de normas sociales y culturales"

Además de leyes que otorguen los mismos derechos a las mujeres y a los hombres, es necesario que se produzca un cambio de mentalidad, de normas sociales y culturales para poder alcanzar definitivamente la igualdad no sólo en África, sino también a nivel global. Para ello, es fundamental invertir en el desarrollo de la mujer en todos los ámbitos de su vida

A través del informe 'Mujeres africanas. Mirada al futuro' se hace un recorrido por todo el potencial que supondría invertir en diferentes facetas de la vida de la mujer africana:

En su educación y formación: está demostrado que las sociedades con mayores índices de educación son más prósperas económicamente. Además, la evidencia demuestra que con la educación, los conflictos se reducen, contribuyendo a la seguridad y la estabilidad del mundo.

En su acceso al crédito: facilitar el acceso a estos servicios a las mujeres hace que mejore su situación económica, aumentando así su autonomía y autoestima al tener más poder de decisión sobre cómo invertir el dinero a nivel familiar y empresarial. Esto, sin duda, tiene un impacto positivo en la productividad y la seguridad económica del país, además de generar efectos positivos sobre sus familias.

En su papel en la agricultura: la mejora de la situación de la mujer en el sector agrícola provocaría un aumento de la productividad y de los índices de seguridad alimentaria, además de crecimiento económico y bienestar social.

En la igualdad en el trabajo: se ha comprobado que el acceso de la mujer al mercado laboral contribuye a la reducción de la pobreza y vulnerabilidad de hogares y familias, así como al crecimiento económico de los países. Es experiencia contrastada que las empresas con tres o más mujeres ejerciendo funciones ejecutivas de alto nivel, registran un desempeño más elevado en todos los aspectos de la eficacia organizacional.

El informe de Codespa se enmarca dentro de la Agenda 2030 de Naciones Unidas y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

En su representación política: se ha comprobado que cuando existe paridad o, al menos, un importante número de mujeres en los espacios de decisión política, su rol en el diseño de políticas públicas impacta de manera favorable en la sociedad.

El informe se enmarca dentro de la Agenda 2030 de Naciones Unidas y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Uno de estos objetivos, el número 5, es el de lograr la igualdad de género, fundamental también para la consecución del resto de objetivos en los que también es necesaria la paridad. Alcanzar este objetivo impulsará otros muchos, como erradicar el hambre o acabar con la pobreza en todas sus formas.

Cada paso que demos ahora, será una mujer alfabetizada en el futuro, cada esfuerzo significará un cambio importante para una niña, para una mujer y para la sociedad entera.

*Natalia Amiano es directora de Marketing y Comunicación de la Fundación Codespa

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