Día Mundial de las ballenas y los delfines

Las ballenas y los delfines, 'bajo presión'

Muchos de los cetáceos (ballenas, delfines y marsopas) que viven en aguas europeas se enfrentan a un futuro incierto, a pesar de estar incluidos en una gran cantidad de acuerdos, convenios y reglamentos internacionales que deberían proporcionarles una protección adecuada. De hecho, la caza de las ballenas y delfines en las aguas de la Unión Europea está prohibida.

Actualmente existen 33 especies de cetáceos en aguas europeas

23 Jul 2021 | Rocío Barrie | Soziable.es

Los cetáceos se encuentran, en teoría, entre la fauna silvestre más protegida de Europa, pero la realidad es que se enfrentan a muchos desafíos, tanto desde el punto de vista de su bienestar individual como de la supervivencia de sus poblaciones.

Más de tres millones de ballenas han muerto en el último siglo.

Así se desprende del informe ‘Bajo Presión: la necesidad de proteger las ballenas y los delfines en aguas europeas’ de OceanCare, organización que promueve la protección de la fauna marina.

Diversidad

Actualmente existen 33 especies de cetáceos en aguas europeas y esta diversidad implica que, si bien algunas amenazas afectan a muchas de ellas, ningún régimen de conservación puede ajustarse a todas y, por lo tanto, los esfuerzos de conservación deben tener en cuenta la biología y las necesidades de cada población, así como las circunstancias locales.

A medida que los científicos han ido conociendo nuevas poblaciones distintas, con demasiada frecuencia ha quedado patente que estas poblaciones están amenazadas. Este ha sido el caso, por ejemplo, de la población de orcas (Orcinus orca) del Estrecho de Gibraltar, que ha sido reconocida recientemente como un grupo diferenciado y designada inmediatamente como en peligro crítico de extinción.

Caza furtiva

No obstante, a pesar de reconocer las amenazas a las que se enfrentan los cetáceos, algunos países del norte de Europa todavía cazan a estos mamíferos marinos por motivos claramente comerciales o en el contexto de la caza de “subsistencia“. Se matan números sorprendentemente elevados de individuos: entre 2010 y 2020, Groenlandia, Islandia, Noruega y las Islas Feroe mataron más de 50.000 ballenas, delfines y marsopas.

Estas capturas socavan sustancialmente las iniciativas de conservación emprendidas por otros países europeos y, en el caso de Noruega, desafían la moratoria mundial sobre la caza comercial de ballenas. La mayoría de las veces, la caza no tiene en cuenta que las especies objetivo se enfrentan a otras amenazas y que las capturas directas pueden exponer a algunas poblaciones a una presión innecesaria e insostenible.

Más allá de la matanza y la eliminación de individuos, estas cacerías pueden también tener un impacto negativo en el bienestar, el potencial reproductivo y la organización social de las poblaciones de las que son extraídos, indica el informe.

Capturas accidentales

En cuanto a las capturas accidentales (la captura incidental de cetáceos en las operaciones de pesca), se destacan como una amenaza “extremadamente grave”, con miles de cetáceos que mueren en las redes de pesca legales e ilegales en todas las aguas europeas cada año, según denuncia la organización.

“Las actividades destinadas a reducir o poner fin a las capturas accidentales no están plenamente desarrolladas o aplicadas en toda Europa”, alerta, al tiempo que reclama que “es necesario” seguir de cerca los consejos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM; ICES en inglés) sobre cierres de pesquerías y el uso de dispositivos acústicos de disuasión para intentar reducir las capturas accidentales de las poblaciones en especial riesgo, como la marsopa común (Phocoena phocoena) en el mar Báltico.

Para OceanCare, “es imperativo” que se controle la captura accidental y que se tomen “inmediatamente” medidas coordinadas para acabar con ella. El atrapamiento de los cetáceos en las redes es también un problema importante de bienestar, ya que, por ejemplo, algunos de los cetáceos más grandes son susceptibles de arrastrar los aparejos de pesca y luego sufrir una muerte lenta y dolorosa. De ahí que una de las prioridades que establecen es la eliminación de las redes fantasma y la prevención de la pesca ilegal con redes de deriva.

Otras amenazas importantes que revisan los expertos en este informe son el ruido, la contaminación química y por plásticos, el calentamiento y la acidificación de los océanos. Todas ellas exigen, según se recoge en el documento, la adopción de medidas como, por ejemplo, la prohibición de las actividades de prospección de petróleo y gas, la limitación de la velocidad de los buques, que se garantice la eliminación segura de los contaminantes químicos, la prevención del vertido de plásticos en el medio marino y la reducción de nuestro consumo de combustibles fósiles.

Ruido y contaminantes químicos

Así, estos cetáceos europeos están “muy expuestos” a una contaminación acústica crónica y aguda provocada por el tráfico marítimo, la construcción, la exploración de petróleo y gas, las actividades navales y otras fuentes y esta polución puede causar impactos físicos y de comportamiento en ellos. En algunos casos, el ruido ha provocado la mortalidad masiva de cetáceos.

Y, por su parte, los contaminantes químicos pueden suprimir el sistema inmunológico de los cetáceos, haciéndolos más vulnerables a las enfermedades infecciosas y pueden también impactar negativamente en su reproducción. Aunque algunos contaminantes químicos en Europa han disminuido o están disminuyendo, los bifenilos policlorados (PCB) todavía se encuentran en niveles muy altos en algunas poblaciones de cetáceos y nuevos compuestos tóxicos están ocupando el lugar de los contaminantes prohibidos.

Varamientos y avistamientos

Los cetáceos encallan frecuentemente en la costa por razones desconocidas. El informe destaca que el análisis de los varamientos puede proporcionar una información valiosa sobre la salud de los animales. Por eso es clave evaluar los patógenos y contaminantes químicos encontrados en sus cuerpos. Se considera esencial que todos los países cuenten con redes de control de los varamientos bien gestionadas que permitan realizar autopsias siguiendo los protocolos establecidos. Las redes de varamientos también son útiles para recopilar datos relativos a las capturas accidentales en las artes de pesca.

En cuanto al avistamiento de ballenas y delfines, este ha sido promovido como una forma de motivar a los países a valorar sus poblaciones de cetáceos, en lugar de cazarlos. Sin embargo, esto tiene sus pros y sus contras. En algunas áreas, la falta de regulación de la industria del avistamiento de cetáceos ha puesto en riesgo a ciertas poblaciones al aumentar las molestias y el tráfico de embarcaciones, lo que puede afectar negativamente el comportamiento de los cetáceos y a veces provocar que los animales huyan. Los avistamientos de ballenas y delfines también deberían incorporar contenidos educativos.

Contaminación por plásticos

El mar Mediterráneo, así como partes del mar de Groenlandia y del mar de Barents, son puntos críticos de residuos plásticos, incluyendo macro y microplásticos. El mar Mediterráneo ha sido identificado como una “zona de gran acumulación de residuos plásticos” en la que la densidad media de plástico es comparable a la descrita para los otros cinco giros oceánicos, con una elevada relación entre la abundancia de microplásticos y la de plancton.

De esta forma, los cetáceos que ingieren o se enredan en los residuos plásticos pueden sufrir impactos negativos a largo plazo o morir por las lesiones. La reducción de la cantidad de plásticos y la eliminación de las redes fantasma y otros aparejos desechados pueden contribuir a la conservación de los cetáceos.

Emergencia climática

Una de las amenazas más desafiantes a las que se enfrenta la biodiversidad marina (incluidos los cetáceos) es la de la emergencia climática. De ahí que este informe de OceanCare también se centre en cómo el aumento de las temperaturas oceánicas y la cuestión relacionada de la acidificación de los océanos están afectando a los cetáceos en aguas europeas.

Según explica, los impactos directos incluyen el estrés térmico, mientras que los indirectos se refieren a los cambios en la disponibilidad o distribución de las presas. Asimismo, agrega, el cambio climático tiene el potencial de afectar a los patrones de migración y a la estacionalidad de la reproducción, al tiempo que aumenta la aparición de epizootias. Mientras que algunas especies pueden ser capaces de adaptarse, por ejemplo, cambiando su área de distribución, otras no.

En el caso de las subpoblaciones de cetáceos que viven en cuencas cerradas como el Mar Negro, pueden estar expuestas a un mayor riesgo. La eliminación gradual de los proyectos de exploración de hidrocarburos no solo ayudaría a hacer frente al cambio climático, sino que también eliminaría una de las fuentes más graves de ruido submarino provocado por el hombre en las aguas europeas.

¿Qué hacer?

La organización OceanCare plantea en su informe una serie de recomendaciones, tales como la prohibición de la caza de todas las especies de cetáceos por parte de todos los Estados europeos; evitar soluciones técnicas que causen daños colaterales a la vida marina de los cetáceos; o prohibir las artes de pesca que se sabe que dañan los hábitats marinos, ya que obstaculizan el potencial de un ecosistema para sustentar poblaciones saludables de depredadores marinos, incluidos los cetáceos.

También propone reducir el esfuerzo de pesca global, con el objetivo final de preservar ecosistemas diversos y resilientes donde las ballenas y los delfines (así como la vida marina en general) puedan recuperarse y prosperar; y la prohibición de todas las actividades de exploración de petróleo y gas en aguas europeas, incluyendo las licencias en trámite.

Otra propuesta es la implantación de la reducción de la velocidad del transporte marítimo, siempre que sea posible, y la adopción de una estrategia de transporte marítimo a escala europea centrada en los múltiples beneficios ambientales, incluida la reducción de las emisiones de ruido, así como de CO2 y otros contaminantes atmosféricos.

Además, también plantea la necesidad de eliminar progresivamente y prohibir totalmente las sustancias y materiales más peligrosos utilizados en los envases de plástico; el llamamiento a los Estados europeos para que apoyen un nuevo tratado internacional jurídicamente vinculante sobre el plástico; la adopción de estrategias para la transformación ecológica y planes de gestión de la conservación debidamente desarrollados y financiados; y una legislación que refleje que los cetáceos reciben la máxima protección.

A pesar de ser objeto de marcos jurídicos amplios y avanzados, y de figurar entre las especies silvestres más protegidas “sobre el papel”, este informe subraya la urgencia de actuar y expone muchos déficits que suponen un grave riesgo de mayor deterioro de la situación de las ballenas, delfines y marsopas y del estado de sus poblaciones. Según concluye, la coordinación, la aplicación y el cumplimiento de la legislación y las disposiciones de conservación existentes es uno de los principales retos que hay que abordar “con urgencia”. Todo ello con el objetivo de conservar los cetáceos de Europa y al mismo tiempo proteger su salud y bienestar.

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