Entrevista al director del Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (Ceapat)

Miguel Ángel Valero, de la televisión a experto en accesibilidad

Muchos recordarán a Miguel Ángel Valero por su papel como 'Piraña' en la popular serie televisiva de los ochenta ‘Verano Azul’. Del mundo de la televisión pasó al de la accesibilidad, un giro que él no considera radical, sino una vocación desde temprana edad. Desde hace tres años y medio dirige el Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas (Ceapat), una entidad que lleva el diseño para todas las personas a los ciudadanos, la administración y las empresas.

Miguel Ángel Valero, director del Ceapat.

22 Mayo | Laura Vallejo | Soziable.es

Visto desde fuera, dejar los platós de televisión y de cine para convertirse en experto en accesibilidad puede parecer “un cambio radical, pero no es así”, asegura Miguel Ángel Valero, que alcanzó la fama en su niñez por su papel de 'Piraña' en la serie de televisión ‘Verano Azul’, allá por la década de los ochenta, y hoy dirige el Ceapat. “Cuando tenía nueve años me preguntaron en una entrevista qué quería ser de mayor y dije que ingeniero electrónico o zoólogo. Al final estudié Ingeniería de Telecomunicaciones para dedicarme la ingeniería biomédica y a temas relacionados con la tecnología para las personas”, recuerda.

Su vocación por la accesibilidad ya queda patente desde su proyecto de fin de carrera, que presentó en 1995 y versaba sobre “un sistema de información para la detección precoz de la discapacidad en niños de alto riesgo del Hospital Clínico de Madrid”, explica. Desde entonces, toda su carrera profesional ha estado orientada a la tecnología para las personas y eso le llevó a presentarse como candidato para dirigir el Ceapat, un cargo que detenta “desde hace tres años, y medio muy feliz”, subraya.

Como investigador y profesor, Miguel Ángel Valero ha centrado su trabajo en la accesibilidad y el diseño para todas las personas

Antes fue profesor en la Universidad Politécnica, de Madrid, de 2003 a 2014. “En esos 11 años toda mi labor investigadora ha sido sobre accesibilidad, discapacidad, mayores y salud”. A lo largo de ese tiempo tuvo ocasión de realizar una pequeña colaboración con el Ceapat con su grupo de investigación, cuyo objetivo era “diseñar una solución para evitar los pitidos que producían los audífonos cuando una persona sorda utilizaba un teléfono móvil”, indica.

En su larga trayectoria en materia de accesibilidad, Valero considera que el principal avance ha sido “la mayor sensibilidad y sensibilización de la población actual con respecto a la de hace 25 años”. Si tuviera que citar una tecnología concreta, le resultaría más difícil porque “cada año podríamos destacar una”, señala.

Una entidad abierta a todos

Del Ceapat, Valero subraya que esta entidad, fundada en 1989, “ofrece información y asesoramiento gratuito sobre productos de apoyo para personas con discapacidad, mayores o dependientes a todo ciudadano que lo precise, a administraciones y empresas, de la mano de un equipo experto formado por ingenieros, arquitectos, logopedas y terapeutas ocupacionales. También fabricamos y adaptamos productos de apoyo cuando la industria no lo hace”.

De ahí que ‘Somos para todos’ sea el lema elegido para la tercera edición de la semana internacional de este centro, que reúne cada día, hasta el próximo 25 de mayo, a destacados expertos en el ámbito de la accesibilidad, en su sede en la calle Extremeños, 1, en Madrid. Por eso, estos días, las instalaciones del Ceapat muestran las últimas novedades en productos de apoyo para personas con discapacidad, dependientes y mayores, relacionados con casi todas las actividades de la vida diaria, además de su exposición permanente, en la que habitualmente pueden verse y probarse más de 2.000 artículos de este tipo.

Miguel Ángel Valero muestra un novedoso sistema de teleasistencia expuesto en Ceapat.

Entre las tecnologías más novedosas que esta semana internacional ha traído al centro, su director destaca “una solución para mejorar la marcha de las personas con Parkinson, que se quedará aquí para que las personas con esta dolencia puedan probarla”, así como un sistema para la prevención de caídas que, mediante un sensor colocado bajo la almohada, “detecta si la persona se levanta, y enciende las luces, lo que es posible gracias a bombillas dotadas con bluetooth”. Este dispositivo acaba de incorporarse a la vivienda adaptada que forma parte de la exposición permanente del Ceapat, según explica su responsable.

Cada año, más de 5.000 ciudadanos y representantes de entidades públicas o privadas acuden presencialmente a este centro de referencia en accesibilidad en busca de “conocimiento, asesoramiento, formación, capacitación y respuestas para la autonomía personal. "Vienen con o sin cita, contactando por teléfono o porque les deriva alguien”, indica Valero. Por otro lado, la web del Ceapat recibe unas 80.000 visitas, y en ella, además de información sobre productos para la autonomía personal, se puede encontrar “información y descargar documentos útiles para profesionales y ciudadanos de manera gratuita”, concluye.

 

 

Diseño socialmente responsable

Para el director de Ceapat, “en el siglo XXI, la accesibilidad debería formar parte de la responsabilidad social de todas las empresas y no solo de aquellas que tradicionalmente hemos visto como nichos de empleo para personas con discapacidad, o de fabricantes de productos de apoyo, ya que es una necesidad trasversal a lo largo de nuestra vida: cuando envejecemos, todos lo hacemos con alguna disminución de nuestras capacidades, sea física, visual o cognitiva”, explica.

De ahí la importancia de un diseño socialmente responsable, que este experto define como aquel en el que "los productos están pensados para todos. Ese debería ser el punto de partida, pero aún falta recorrido, porque muchos todavía no son accesibles". Asimismo, añade que la accesibilidad no es solo beneficiosa para los usuarios, también para las empresas, ya que “hace mejores sus productos, les da una mejor imagen y, de ese modo, venden más”. También recuerda que en ciertos casos ya es una exigencia legal, como establecen “las normas europeas que regulan las compras públicas, que obligan a que aquello que adquiere la administración sea accesible, lo que deja fuera de los concursos públicos a las compañías que no siguen con rigor ese criterio en el diseño de sus artículos y servicios".

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