Desayuno 'Por Talento' de Inserta Empleo

¿Cómo serán los jóvenes de 2030?

Los niños de hoy y jóvenes de mañana se caracterizan por su gran capacidad de liderazgo, desarrollo e innovación.

12 Mar | Virginia Carretero | Soziable.es

Llenos de ganas, sueños e ilusiones, los niños de hoy y jóvenes de mañana se caracterizan por su gran capacidad de resiliencia y de adaptación a los cambios. Tienen un marcado sentido de la responsabilidad y un alto compromiso social, además de inquietud por liderar la sociedad. Atrás quedaron ya los viejos tópicos negativos vinculados a la juventud que definían a sus miembros como ‘ninis’, egoístas, inconformistas, rebeldes o pasotas. Ahora, las generaciones Z y T pisan fuerte, con espíritu de lucha por alcanzar todo los objetivos que se proponen.

“Los jóvenes son el presente y el futuro. Es necesario poner en valor y explicarle a todo el mundo su gran capacidad de liderazgo, desarrollo e innovación”. Son palabras de Javier Dorado, director general del Injuve, quien no duda al asegurar que “es responsabilidad de todos conseguir que los jóvenes obtengan las mejores oportunidades el día que lo necesiten”.

Con tan solo 29 años, este joven gallego representa a los más de siete millones de jóvenes que, según datos del INE, viven hoy en España y que, en opinión de Dorado, “derrochan talento en ámbitos como la cultura, el deporte, la investigación, el voluntariado, la inclusión social y en muchas otras esferas de la vida en las que poder contribuir a hacer una sociedad más justa y exitosa”.

Javier Dorado: “Los jóvenes derrochan talento en ámbitos como la cultura, el deporte, la investigación o el voluntariado"

La realidad es que, numéricamente, los jóvenes de 2030 serán menos que nunca en la historia reciente y lo van a ser también en un país cada vez más envejecido. Las proyecciones a futuro no son alentadoras y el cambio demográfico supone, por tanto, un reto al que Gobierno, administraciones, empresas y resto de instituciones han de hacer frente desde ahora y no mirando a futuro con planes estratégicos.

Ante un panorama nada halagüeño, la ‘generación T’, la táctil, la del Internet que se puede tocar, se postula como la gran protagonista de ese desafío a futuro que, para Javier Dorado, debe partir de algo muy básico: la escolarización. A su juicio, el sistema educativo convencional no va a convencer a estos jóvenes que, de no realizarse cambios, “no van a poder dar rienda suelta a sus expectativas y necesidades”. Según él, “es fundamental desarrollar un sistema educativo más dinámico y con mayor capacidad de innovación para estar en constante reciclaje, renovación y adaptación constante a los tiempos y a las necesidades del mercado laboral”. El director general del Injuve advierte en este sentido sobre la “fricción” que existe ya entre el actual sistema educativo y las empresas en España, que demandan perfiles profesionales que se quedan sin cubrir por falta de candidatos dentro del mercado nacional. 

“Ya hay empleo sin jóvenes y en los próximos 10 años habrá tres millones de puestos de nueva creación gracias a la transformación digital”, indica Dorado, al tiempo que insiste en que, por este motivo, serán las habilidades transversales de los jóvenes las que marquen su futuro profesional.

En este sentido, diferencia entre las denominadas ‘soft skills’, aquellas relacionadas con la inteligencia emocional y las relaciones sociales, y las habilidades digitales. Entre ellas, las más demandadas de cara a la próxima década serán: la resolución de problemas complejos, el pensamiento crítico, la creatividad, la gestión de personas, la capacidad de coordinación, la inteligencia emocional, el juicio y la toma de decisiones, servicio y capacidad de orientaciones, capacidad de negociación y la flexibilidad cognitiva.

 

 

La clave del talento

Al margen de estas destrezas, el talento representa también “una grandísima pata” para que los jóvenes ocupen el lugar que les corresponde dentro del mercado laboral. “Sólo hay que identificarlo, ayudar a desarrollarlo y visualizarlo”, dijo Dorado durante su intervención en un encuentro informativo organizado por Inserta Empleo, la entidad de Fundación ONCE para la formación y la inclusión laboral de personas con discapacidad; que contó también con la participación del vicepresidente de la FAD, Ignacio Calderón; el director general de Fundación ONCE, José Luis Martínez Donoso, y la directora general y secretaria general de Inserta Empleo, Virginia Carcedo.

José Luis Martínez Donoso: "Los jóvenes deben saber que durante su ciclo vital van a tener bastante movilidad”

El continuo cambio y la adaptación al mismo hacen que los futuros jóvenes se vean envueltos en un constante proceso de reciclaje. José Luis Martínez Donoso apunta que ha llegado la que él denomina “gran época del reciclado de las grandes actividades a realizar”. A su juicio, los jóvenes, en especial aquellos con discapacidad, “no deben estar cerrados a ser exclusivamente una única cosa, sino que tienen que buscar la apertura a otras formaciones que les permitan girar y saber de antemano que durante su ciclo vital van a tener bastante movilidad”. Asimismo, insistió en que, de cara a 2030, es muy importante que los más de 17.000 estudiantes con discapacidad actualmente censados se incorporen con mayor naturalidad al mercado de trabajo. “Somos muy conscientes de que, si no estamos desde el inicio en la prescripción de los avances que se produzcan, la discapacidad se quedará fuera”, apuntó.

Virginia Carcedo: “No podemos pensar en 2030 sin empezar a poner las bases ahora

Según Virginia Carcedo, las empresas de 2030 requerirán de jóvenes ‘polímatas’. Es decir, de personas con habilidades en diversas disciplinas, capaces de sobrevenir y superar obstáculos imprevistos, sobre todo en el caso de los jóvenes con discapacidad, que se enfrentan ya en la actualidad a una tasa de tasa de actividad 10 puntos por debajo de las de los jóvenes sin discapacidad. “No podemos pensar en 2030 sin empezar a poner las bases ahora. Si no planteamos que todo lo que hacemos sea accesible y usable, nos volveremos a encontrar fuera. Seguirá habiendo empleos sin jóvenes y jóvenes sin empleo”, insistió Virginia Carcedo, para quien la adquisición de nuevas competencias y habilidades, así como una mayor flexibilidad y polivalencia serán, por tanto, señas de identidad unos jóvenes cuyo valor y compromiso hacia las causas sociales es cada vez mayor.

Construir personas capaces

Para Ignacio Calderón, la clave de cara a 2030 es “empezar a trabajar en construir personas capaces de manejar su entorno y su mundo”. “Eso nos lleva a acercarnos al conocimiento profundo de todo lo que rodea a los jóvenes y a descubrir qué circunstancias condicionan su conducta”, añadió, al tiempo que propuso “pasar de la educación del conocimiento a la educación de las personas, para que sean capaces de manejar la realidad”.

Ignacio Calderón: "Hay que pasar de la educación del conocimiento a la educación de las personas

En su opinión, España cuenta y va a seguir contando con muchos jóvenes talentos a los que es necesario ofrecerles la posibilidad de desarrollarse. “El talento siempre busca oportunidad. La gran responsabilidad es dar a los jóvenes la oportunidad de estar donde quieren estar”, dijo Calderón.

En la era de las nuevas tecnologías y del conocimiento a golpe de clic, el vicepresidente de la FAD incide en la importancia de “trabajar para construir personas capaces, solventes y muy dispuestas”. Si antes pesaba más el nivel de formación y de conocimientos para ser alguien en la vida y conseguir un buen empleo, ahora los jóvenes se mueven en otra dimensión y cobran una mayor relevancia otros aspectos como su actitud y su capacidad de participación en la sociedad y en la esfera de lo común.

Esto demuestra que los jóvenes han hecho un cambio profundísimo y se han convertido en un colectivo autónomo e independiente, una circunstancia que irá acrecentándose con el paso de los años. Los jóvenes de hoy, los de la generación Z, aquellos chicos nacidos entre 1994 y 2009, tienen su propia forma de vivir y de relacionarse. Con un perfil tecnológico y un alto valor de lo social, son más comprometidos que la generación predecesora y su capacidad de empatizar también es mayor. Estas características irán afianzándose en los jóvenes que les darán relevo, los niños de la generación T, que seguirán la estela del autoaprendizaje, el emprendimiento y el desarrollo de ideas creativas e innovadoras.

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Fundación ANAR y Fundación Mutua Madrileña presentan el tercer estudio sobre bullying y ciberbullying

Acoso escolar: menos casos pero más violentos

Los casos de acoso y ciberacoso han descendido en España, aunque los que persisten se han vuelto más violentos y perseverantes. Esta es la principal conclusión del estudio que han presentado la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña.

Lorenzo Cooklin y Benjamín Ballesteros, en la presentación del estudio (Foto: Fundación Mutua Madrilleña)

18 Sep | Ignacio Santa María | Soziable.es

El número de casos de acoso y ciberacoso escolar registrados por la Fundación ANAR descendió en 2017 a casi la mitad frente al año anterior, pasando de 1.207 a 590. Sin embargo estos casos han evolucionado con el tiempo hacia una mayor violencia y frecuencia, tendencia al alza que ya venía produciéndose desde 2015.  

Este estudio sobre acoso escolar “es el más profundo que se hace en España porque se hace sobre la base de las cosas que cuentan los chicos y chicas que sufren acoso escolar”, ha destacado Lorenzo Cooklin, director general de la Fundación Mutua Madrileña, en referencia a que se realiza a partir de las 36.616 llamadas recibidas durante el año pasado en el Teléfono ANAR relacionadas con el bullying y, más en concreto, en los datos recogidos de los 590 casos contrastados y gestionados.

En más del 52 por ciento de los casos el acoso dura más de un año y en más del 75 por ciento el bullying se produce a diario

Según esta investigación, uno de cada cuatro casos de acoso escolar se produce en la forma de ciberbullying. El ciberbullying supone el 24,7 por ciento de los casos totales de acoso escolar, siendo los insultos y las amenazas su forma más común. Los datos obtenidos revelan que el envío de WhatsApp a través del teléfono móvil es la forma más habitual de acoso.

En cuanto a la edad media de las víctimas de acoso escolar, ésta se sitúa en los 10,9 años en los casos de bullying y en los 13,5 años en el caso de los que padecen ciberbullying.

Un dato muy preocupante es que en más del 52 por ciento de los casos el acoso dura más de un año y en más del 75 por ciento el bullying se produce a diario. En palabras de Cooklin, “estos datos son demoledores: imaginaos lo que supone diariamente para un niño o un preadolescente, que no ha desarrollado una fortaleza psicológica, sufrir diariamente y durante más de un año una situación de acoso”.

El estudio evidencia, por otro lado, que los chicos y chicas que sufren acoso escolar y/o ciberbullying siguen resistiéndose a contar a sus padres o madres la situación que sufren. Una parte importante de las víctimas (el 36,8 por ciento de los que sufren acoso escolar y el 25 por ciento de los que padecen ciberbullying) no se lo cuenta a sus padres, lo cual no refleja cambios significativos con respecto a los informes previos.

“Las víctimas tardan 13 meses en contárselo a alguien”, afirma el director general de Fundación Mutua Madrileña, que añade: “Cuanto más tiempo dure el acoso y más tiempo pase sin que se tomen las medidas para evitarlo, los efectos y las consecuencias tanto inmediatas como para el futuro son cada vez peores”.

En este sentido, Benjamín Ballesteros, director de Programas de la Fundación ANAR, advierte de que “si aumenta la frecuencia y aumenta la gravedad de los hechos las víctimas a largo plazo van a padecer una secuelas psicológicas mayores”. Ballesteros incide en que “el 90 por ciento de las víctimas que hablaron con nosotros padecían problemas psicológicos derivados de haber sufrido acoso escolar”.

Estos trastornos se evidencian a través de síntomas de depresión, ansiedad o miedo permanente. También es muy frecuente que, tras sufrir una situación de acoso, la víctima experimente aislamiento, retraimiento, soledad, déficit de habilidades sociales. “Y todo eso deriva en una baja autoestima”, explica el director de Programas de la Fundación ANAR quien indica cuáles son las peores consecuencias de esas secuelas: “No es desdeñable que tengamos un 8,2 por ciento de casos de autolesiones o ideación  suicida; en concreto 48 menores de los que llamaron al teléfono de ANAR el año pasado”.   

Disminuyen las mujeres agresoras  

El 53,2 por ciento de los afectados por acoso escolar en 2017 fueron varones y el 46,8 por ciento, mujeres, con una media de edad de 10,9 años, aunque si nos centramos solo en el ciberbullying aumenta el porcentaje de afectadas hasta el 65,6 por ciento, siendo la edad media de las chicas que lo sufren de 13,5 años. El estudio evidencia, por otro lado, que mientras la proporción de varones que acosan se mantiene, se ha reducido de forma significativa la proporción de mujeres que lo ejercen (de un 25,7 por ciento en 2016 a un 18,3 por ciento en 2017 en acoso escolar, y de un 39 por ciento en 2016 a un 23 por ciento en 2017 en ciberbullying).

El 90% de las víctimas de acoso sufren secuelas psicológicas y el 8% ha llegado a autolesionarse o a pensar en el suicidio

Por otro lado, siguen aumentando los casos en los que el menor acosado se enfrenta a sus agresores, ya que los que decidieron dar este paso -en lo que al acoso escolar se refiere- pasaron del 51,1 por ciento en 2016 al 54,4 por ciento en 2017. En lo que respecta al ciberbullying, sin embargo, la proporción se redujo desde el 66,7 por ciento de 2018 al 61,7 por ciento en 2017.

Otro dato novedoso que aporta el informe es que el acoso cada vez cuenta con menos respaldo social. Lo confirma Ballesteros: “Cuando el agresor busca el consenso del resto de la clase para agredir a la víctima ahora ya no lo encuentra y eso es una gran noticia. Eso significa que esta campaña de sensibilización que estamos haciendo de que los iguales acompañen y apoyen a la víctima está provocando que los agresores se sientan más solos a la hora de agredir”.     

En cuanto a las medidas que proponen la Fundación  ANAR y la Fundación Mutua para avanzar en la erradicación del bullying y el ciberbullying figuran la detección del acoso desde las primeras etapas; la evaluación profesional de todas las víctimas; la prevención en edades tempranas; la implantación de un protocolo contar la violencia escolar de caracter estatal; el refuerzo del papel de los profesores así como potenciar nuevas campañas de sensibilización contra el acoso y a favor de actitudes como el respeto a los demás.

Por último, el director de Programas de la Fundación ANAR reclamó la elaboración y aprobación de una ley de protección a la infancia y recordó que su  entidad presentó en el Congreso de los Diputados un estudio “en el que avalamos con datos y de forma contundente” la necesidad de esta ley para protegerles de la violencia en cualquiera de sus formas por ejemplo el acoso escolar.

Teléfono de ayuda a niños y adolescentes de la Fundación ANAR: 900 20 20 10

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