Los prejuicios siguen lastrando la presencia de mujeres en titulaciones STEM

Mujeres en carreras de ciencias: ¿Por qué siguen en minoría?

No lo tuvieron fácil Ada Byron, Jocelyn Bell o Marie Curie. Dedicarse a la ciencia o la tecnología tampoco es un camino de rosas para las mujeres hoy día. La mayoría de las niñas ni siquiera pueden llegar a tomar ese camino aunque reúnan capacidades para ello. Barreras mentales, culturales y sociales se lo impiden. Cinco mujeres expertas en la materia nos ofrecen las claves del problema y sus propuestas para solucionarlo.

05 Sep | Ignacio Santa María | Soziable.es

Numerosas estadísticas muestran que las mujeres siguen siendo una minoría en las carreras STEM (este acrónimo corresponde a las iniciales de las palabras  en inglés Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). En los países de la UE,  los porcentajes de graduadas en estas carreras se mueven entre el 20 y el 30 por ciento (muy lejos aún del deseable 50 por ciento) Pero, una vez egresadas, también encuentran dificultades para ejercer una profesión en esos campos. Las mujeres representan solo un 28 por ciento de los investigadores de todo el mundo, según la Unesco.

“Es como una tubería que pierde agua por muchos sitios”, describe Lorena Fernández, directora de Identidad Digital de la Universidad de Deusto y mentora del proyecto ‘Inspira Steam’. A su juicio, “las niñas reciben un montón de mensajes que les llevan a pensar que la ciencia no es para ellas. Esto sucede en edades tempranas, pero después seguimos perdiendo en ese goteo a mujeres en ciencia y tecnología”.

Lorena Fernández (U. de Deusto): “Las niñas reciben un montón de mensajes que les llevan a pensar que la ciencia no es para ellas"

Un estudio publicado en 2017 en la revista 'Science' muestra cómo a la edad de seis años las niñas ya empiezan a sentirse menos capaces y listas que sus compañeros. A un grupo de niñas se les leía un relato con un protagonista muy inteligente del que no se decía si era hombre o mujer. Con cinco años, la mayoría de las niñas pensaba que era una mujer. Pero solo un año más tarde, a la edad de seis, la mayor parte de las niñas ya pensaba que era un hombre.

Estereotipos

Según las expertas consultadas, el problema estriba en que los jóvenes no tienen un verdadero conocimiento de lo que significa ser científico y se guían por estereotipos. “Algo que desincentiva tanto a niños como a niñas para cursar estudios científicos o tecnológicos son esos etereotipos que ven por ejemplo a través de las series de televisión”, indica Fernández refiriéndose a personajes de ficción como los que aparecen en la exitosa comedia televisiva ‘Big Bang Theory’. Nadie quiere ser como estos personajes que parece que no ven la luz del sol y que tienen muy mermadas sus habilidades sociales.

Silvia Leal: "No somos capaces de transmitir que el trabajo científico es maravilloso y puede ayudar a muchas personas"

Silvia Leal, experta en innovacion, liderazgo, empleo y transformacion digital, también pone el foco en esos mensajes distorsionados: “No estamos consiguiendo generar interés por la tecnología. Al contrario, se está demonizando. Cuando salen personas en televisión ligadas a la ciencia y la tecnología, resultan muy poco atractivas”. Según Leal, “Todavía no somos capaces de transmitir en qué consiste ese trabajo. Y realmente son trabajos maravillosos con los que puedes ayudar a mucha gente con problemas y en los que la interacción social es importante”.

“La imagen social de la ciencia incita a pensar que estas disciplinas son solo para personas muy brillantes y con una fuerte vocación”, subraya Marta Lestayo, del Departamento de Cultura Científica e Innovación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt). Lestayo pone el acento en que estos estereotipos están muy ligados al género: “En muchos casos, existe una gran desinformación acerca de las ventajas de una carrera STEM y se tienen muy asentados estereotipos de género que condicionan la imagen de estas carreras considerándolas un ámbito esencialmente masculino”.

Marta Lestayo (Fecyt): "Hay estereotipos de género que condicionan la imagen de estas carreras como un ámbito esencialmente masculino”

Lo más curioso es que estos prejuicios no disminuyen en las sociedades más avanzadas. Un reciente estudio conjunto de la Universidad Leeds Beckett (Reino Unido) y la Universidad de Missouri (EEUU) pone de relieve la existencia de una paradoja según la cual países como Albania y Argelia tienen un mayor porcentaje de mujeres entre sus graduados STEM que países aclamados por sus altos niveles de igualdad de género como Finlandia, Noruega o Suecia. Los autores del estudio creen que esto podría deberse a que los países más desiguales tienen también menos asistencia social, lo cual hace más atractiva a los ojos de las mujeres una carrera STEM relativamente mejor remunerada.

Para Alessandra Aloisio, directora asociada de Tecnología en el departamento de Talento y Carreras del Instituto de Empresa (IE), “no hay ninguna diferencia en la capacidad de aprendizaje entre niños y niñas. Solo si conseguimos luchar contra los estereotipos y los condicionamientos externos a los que las mujeres están expuestas desde su infancia podremos obtener resultados favorables en términos de crecimiento de la presencia femenina en  las universidades en carreras STEM”.

La solución

En España, existen varias inciativas para acercar la ciencia y la tecnología a la generación más joven y, en especial, a las niñas. El proyecto Orienta-T, creado en 2016 por la Fundación Junior Achievement es una de ellas. La directora de esta fundación, Blanca Narváez, indica que la formación se lleva a cabo a través de unos vídeos en los que profesionales STEM explican su trabajo.

Blanca Narváez (F. Junior Achievement): “Hay que dar a los jóvenes la oportunidad de conocer estas carreras de la mano de profesionales apasionados por su trabajo"

“Estos videos se reproducen en las aulas y se complementan con materiales específicos que fomentan las capacidades necesarias para incorporarse en el mercado laboral rompiendo con los estereotipos tradicionales que marcan determinadas carreras como masculinas o femeninas”, señala Narváez. En estos dos primeros años, Orienta-T ha alcanzado a más de 7.500 alumnos en España, y el objetivo es seguir creciendo. La directora de la fundación cree que “para fomentar estas carreras es importante brindar a los jóvenes la oportunidad de conocerlas mejor de la mano de profesionales apasionados por su trabajo. Hacerlo atractivo y cercano para ellos”.

La iniciativa Oracle4Girls, del IE, ofrece talleres de tecnología a niñas de 7 a 16 años

Una idea con la que coincide Aloisio, que nos habla de los programas de becas y las iniciativas que se impulsan desde el IE con el fin de mejorar la representación de las mujeres en el sector de la tecnología a través del programa  ‘Women in Tech’. “Poder escuchar la experiencia de mujeres que han desarrollado sus carreras de forma exitosa en el ámbito científico o tecnológico puede contribuir a cambiar percepciones y desterrar prejuicios”, destaca Aloisio.

Alessandra Aloisio (IE): "La experiencia de mujeres que han desarrollado carreras científicas o técnicas puede contribuir a desterrar prejuicios”

Fecyt, por su parte, participa en el proyecto Hypatia, financiado por la Comisión Europea en el contexto del programa marco Horizonte 2020, que tiene como objetivo principal fomentar que las chicas de 13 a 18 años opten por la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) tanto en centros educativos como, más adelante, en sus trayectorias académicas.

Otra iniciativa similar es el proyecto ‘Inspira Steam’ creado por la Universidad de Deusto. Su directora de Identidad Digital informa de que se trata de un proyecto de mentoring grupal de seis sesiones en colegios, con niños y niñas de sexto de primaria. “La idea es que mujeres que se dedican a la ciencia y la tecnología les puedan contar su día a día, les puedan romper mitos y estereotipos que tengan en su cabeza”, afirma Lorena Fernández.

En su segunda edición, ‘Inspira Steam’ ha llegado a 1.157 niñas y 1.240 niños de 44 centros en el País Vasco, Cataluña y Madrid. Para ello ha contado con la colaboración de más de 100 mentoras. “Y la tercera edición va a superar todas esas cifras y se extenderá a más ciudades”, asegura Fernández, quien subraya cuál es el objetivo de esta inciativa: “La idea no es que esas niñas terminen haciendo carreras científico-tecnológicas sino que puedan decidir con libertad y suficiente información si es eso a lo que quieren dedicarse”.

Como anécdota significativa, la responsable de Identidad Digital de la Universidad de Deusto cuenta cómo una niña, a la pregunta sobre qué es lo que había aprendido tras las seis sesiones de mentoring, respondió: “Que las  chicas podemos hacer lo mismo que los chicos”.                

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Fundación ANAR y Fundación Mutua Madrileña presentan el tercer estudio sobre bullying y ciberbullying

Acoso escolar: menos casos pero más violentos

Los casos de acoso y ciberacoso han descendido en España, aunque los que persisten se han vuelto más violentos y perseverantes. Esta es la principal conclusión del estudio que han presentado la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña.

Lorenzo Cooklin y Benjamín Ballesteros, en la presentación del estudio (Foto: Fundación Mutua Madrilleña)

18 Sep | Ignacio Santa María | Soziable.es

El número de casos de acoso y ciberacoso escolar registrados por la Fundación ANAR descendió en 2017 a casi la mitad frente al año anterior, pasando de 1.207 a 590. Sin embargo estos casos han evolucionado con el tiempo hacia una mayor violencia y frecuencia, tendencia al alza que ya venía produciéndose desde 2015.  

Este estudio sobre acoso escolar “es el más profundo que se hace en España porque se hace sobre la base de las cosas que cuentan los chicos y chicas que sufren acoso escolar”, ha destacado Lorenzo Cooklin, director general de la Fundación Mutua Madrileña, en referencia a que se realiza a partir de las 36.616 llamadas recibidas durante el año pasado en el Teléfono ANAR relacionadas con el bullying y, más en concreto, en los datos recogidos de los 590 casos contrastados y gestionados.

En más del 52 por ciento de los casos el acoso dura más de un año y en más del 75 por ciento el bullying se produce a diario

Según esta investigación, uno de cada cuatro casos de acoso escolar se produce en la forma de ciberbullying. El ciberbullying supone el 24,7 por ciento de los casos totales de acoso escolar, siendo los insultos y las amenazas su forma más común. Los datos obtenidos revelan que el envío de WhatsApp a través del teléfono móvil es la forma más habitual de acoso.

En cuanto a la edad media de las víctimas de acoso escolar, ésta se sitúa en los 10,9 años en los casos de bullying y en los 13,5 años en el caso de los que padecen ciberbullying.

Un dato muy preocupante es que en más del 52 por ciento de los casos el acoso dura más de un año y en más del 75 por ciento el bullying se produce a diario. En palabras de Cooklin, “estos datos son demoledores: imaginaos lo que supone diariamente para un niño o un preadolescente, que no ha desarrollado una fortaleza psicológica, sufrir diariamente y durante más de un año una situación de acoso”.

El estudio evidencia, por otro lado, que los chicos y chicas que sufren acoso escolar y/o ciberbullying siguen resistiéndose a contar a sus padres o madres la situación que sufren. Una parte importante de las víctimas (el 36,8 por ciento de los que sufren acoso escolar y el 25 por ciento de los que padecen ciberbullying) no se lo cuenta a sus padres, lo cual no refleja cambios significativos con respecto a los informes previos.

“Las víctimas tardan 13 meses en contárselo a alguien”, afirma el director general de Fundación Mutua Madrileña, que añade: “Cuanto más tiempo dure el acoso y más tiempo pase sin que se tomen las medidas para evitarlo, los efectos y las consecuencias tanto inmediatas como para el futuro son cada vez peores”.

En este sentido, Benjamín Ballesteros, director de Programas de la Fundación ANAR, advierte de que “si aumenta la frecuencia y aumenta la gravedad de los hechos las víctimas a largo plazo van a padecer una secuelas psicológicas mayores”. Ballesteros incide en que “el 90 por ciento de las víctimas que hablaron con nosotros padecían problemas psicológicos derivados de haber sufrido acoso escolar”.

Estos trastornos se evidencian a través de síntomas de depresión, ansiedad o miedo permanente. También es muy frecuente que, tras sufrir una situación de acoso, la víctima experimente aislamiento, retraimiento, soledad, déficit de habilidades sociales. “Y todo eso deriva en una baja autoestima”, explica el director de Programas de la Fundación ANAR quien indica cuáles son las peores consecuencias de esas secuelas: “No es desdeñable que tengamos un 8,2 por ciento de casos de autolesiones o ideación  suicida; en concreto 48 menores de los que llamaron al teléfono de ANAR el año pasado”.   

Disminuyen las mujeres agresoras  

El 53,2 por ciento de los afectados por acoso escolar en 2017 fueron varones y el 46,8 por ciento, mujeres, con una media de edad de 10,9 años, aunque si nos centramos solo en el ciberbullying aumenta el porcentaje de afectadas hasta el 65,6 por ciento, siendo la edad media de las chicas que lo sufren de 13,5 años. El estudio evidencia, por otro lado, que mientras la proporción de varones que acosan se mantiene, se ha reducido de forma significativa la proporción de mujeres que lo ejercen (de un 25,7 por ciento en 2016 a un 18,3 por ciento en 2017 en acoso escolar, y de un 39 por ciento en 2016 a un 23 por ciento en 2017 en ciberbullying).

El 90% de las víctimas de acoso sufren secuelas psicológicas y el 8% ha llegado a autolesionarse o a pensar en el suicidio

Por otro lado, siguen aumentando los casos en los que el menor acosado se enfrenta a sus agresores, ya que los que decidieron dar este paso -en lo que al acoso escolar se refiere- pasaron del 51,1 por ciento en 2016 al 54,4 por ciento en 2017. En lo que respecta al ciberbullying, sin embargo, la proporción se redujo desde el 66,7 por ciento de 2018 al 61,7 por ciento en 2017.

Otro dato novedoso que aporta el informe es que el acoso cada vez cuenta con menos respaldo social. Lo confirma Ballesteros: “Cuando el agresor busca el consenso del resto de la clase para agredir a la víctima ahora ya no lo encuentra y eso es una gran noticia. Eso significa que esta campaña de sensibilización que estamos haciendo de que los iguales acompañen y apoyen a la víctima está provocando que los agresores se sientan más solos a la hora de agredir”.     

En cuanto a las medidas que proponen la Fundación  ANAR y la Fundación Mutua para avanzar en la erradicación del bullying y el ciberbullying figuran la detección del acoso desde las primeras etapas; la evaluación profesional de todas las víctimas; la prevención en edades tempranas; la implantación de un protocolo contar la violencia escolar de caracter estatal; el refuerzo del papel de los profesores así como potenciar nuevas campañas de sensibilización contra el acoso y a favor de actitudes como el respeto a los demás.

Por último, el director de Programas de la Fundación ANAR reclamó la elaboración y aprobación de una ley de protección a la infancia y recordó que su  entidad presentó en el Congreso de los Diputados un estudio “en el que avalamos con datos y de forma contundente” la necesidad de esta ley para protegerles de la violencia en cualquiera de sus formas por ejemplo el acoso escolar.

Teléfono de ayuda a niños y adolescentes de la Fundación ANAR: 900 20 20 10

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