Beatriz Martín Padura, directora general de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD)

"Todos podemos hacer algo para prevenir el consumo de alcohol entre menores"

Beatriz Martín Padura, directora general de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD).

14 Mar | Chema Doménech | Soziable.es

Beatriz Martín Padura se ha incorporado hace unas semanas a la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) como directora general. Llega en un momento de transformación en esta entidad, que centrará sus esfuerzos, como lo viene haciendo durante los últimos años, en la educación y la sensibilización de los menores y jóvenes hacia conductas de riesgo. En ellas cabe el consumo de alcohol y otras drogas, la violencia y el acoso por motivo de género, de raza o de cualquier otro tipo o la dependencia a los dispositivos móviles. Beatriz Martín, que tiene una amplia experiencia profesional como directiva tanto en empresas privadas como en el Tercer Sector, está convencida de que trabajar en valores con los niños y adolescentes es la mejor manera de transformar el mundo para bien.

"No podemos quedarnos tranquilos sabiendo que hay un porcentaje de niños consumiendo alcohol de forma habitual"

Su llegada a la FAD coincide con un periodo de cambio en la Fundación, que transforma su identidad corporativa, y que pasa de centrarse en las sustancias para trabajar en el fortalecimiento de la persona. ¿Cómo es esta transición, este cambio en la manera de trabajar?

Fundamentalmente se trata de trabajar con las personas de una manera mucho más integral. En nuestra misión ya no se habla tanto del consumo de drogas sino de conductas de riesgo psicosocial, en las que se incluyen el consumo de drogas. Esto viene dado porque el escenario ha cambiado a lo largo de los años. Nos parece que hoy tiene más sentido trabajar para construir proyectos vitales desarrollando las capacidades en las personas. Valores como la asertividad, que los menores y los adolescentes sepan decir 'no' si hay una presión social que les impulsa al consumo de alcohol. O como la empatía, hacerles comprender mejor el mundo y ponerse en el lugar de los otros.

Estamos hablando de educación, fundamentalmente...

La educación es clave, y para nosotros se trabaja esencialmente desde dos ámbitos: la familia y la escuela. La FAD siempre lo ha hecho así, porque nos parece que la familia es el primer referente, la que puede poner límites, la que conoce el entorno de los menores y jóvenes. Y desde la escuela se trabaja con otro tipo de herramientas pero también tiene un rol fundamental. Si construyes a esa persona también vas a hacerla más invulnerable a comportamientos de riesgo psicosocial.

La FAD ha centrado su última campaña, #Mevoyaltrecho, en el consumo de alcohol entre menores. Dicen que es hora de pasar del dicho al hecho y hace un llamamiento a la acción de toda la sociedad. ¿Todos tenemos responsabilidad en este tema?

En la FAD creemos que el tema de alcohol y menores es de corresponsabilidad: todos tenemos algo que hacer. Y cuando eso ocurre a veces dudamos sobre quién debe dar el primer paso. Por eso nos parecía que debíamos trabajar en ese aspecto. Todos tenemos que hacer algo y tampoco es una cosa demasiado difícil lo que tiene que pasar para que esto cambie. La campaña pone ejemplos tan sencillos que la gente puede concienciarse y decir, 'oye, yo puedo hacer esto'. Ahí empezamos a ver cómo un problema enorme se va haciendo pequeñito.

¿Ha aumentado el consumo de alcohol entre menores?

Los datos de consumo, en general, no han sido hacia el alza, excepto en determinados comportamientos como el consumo de atracón, ahí sí hay un aumento. Con lo cual, todo lo que sube desde el punto de vista del consumo tiene que ponernos una alarma. No podemos quedarnos tranquilos sabiendo que hay un porcentaje de niños de 14, 15 o 16 años consumiendo alcohol de forma habitual. El consumo del alcohol en menores es un problema importante en España.

¿Lo será mientras sea una de las maneras en que los jóvenes se relacionan entre sí?

Es cierto que el consumo de alcohol ha formado parte de la sociabilización de los jóvenes durante varias generaciones, eso está claro. Para nosotros es muy preocupante que se puedan producir comportamientos diferentes como ese consumo de atracón, que es muy perjudicial. El consumo de alcohol en menores es muy muy nocivo desde todos los puntos de vista, también desde el fisiológico, porque el organismo a esas edades aún no ha madurado. Es importante retrasar el inicio de ese consumo.

"Ni por parte del Plan Nacional contra las Drogas ni por nuestra parte hemos detectado que haya indicios de repunte en el consumo de heroína"

Y en cuanto al resto de drogas, ¿cómo está la situación? Se habla de la vuelta de la heroína...

Nos preocupamos por todas las sustancias y estamos continuamente investigando. Sobre el tema del repunte de la heroína, por ejemplo, ni por parte del Plan Nacional contra las Drogas ni por nuestra parte hemos detectado que haya indicios de alza en el consumo, pero eso no quiere decir que no pueda haberlo. Siempre estamos en alerta.

Otro tema que preocupa sobre los menores y jóvenes a la vista de algunos estudios publicados es el de los comportamientos machistas, la normalidad con la que puedan ver la violencia en la pareja o el acoso y discriminación por motivo de género u otras causas.

Sucede que hay un tipo de acoso muy de control, que tiene que ver con chequear el móvil, controlar dónde va la pareja, con quién sale... Ese tipo de acoso en el que los celos no se ven como algo negativo, sino como una muestra de amor. A mí me preocupa mucho. Lo que está sucediendo ahora es que vemos que hay muchos tipos de acoso que antes no los reconocíamos como tales, también de discriminación. Realmente ahora está saliendo a la luz cómo tenemos que mirar este tema, empezar a llamar a las cosas por su nombre siempre es bueno. Es muy preocupante que haya tipologías de acoso que se estén normalizando en el entorno juvenil.

"Hay un déficit de educación en valores. En el colegio hay que hablar de muchos temas que tienen que ver con la ética, con la ciudadanía, con el respeto, con la inclusión, con entender al otro"

¿Debería haber alguna asignatura en los colegios para prevenir estos temas?

No sé si debería ser una asignatura o este tema debería ser transversal a todas ellas, pero sí creo que hay un déficit de educación en valores. Creo que en el colegio hay que hablar de muchos temas que tienen que ver con la ética, con la ciudadanía, con el respeto, con la inclusión, con entender al otro… Temas como el machismo, la xenofobia, el acoso, la discriminación… Esos temas están en nuestra sociedad, y formar a los jóvenes sobre eso va a generar un respeto, una empatía, una convivencia que realmente va a hacer que seamos una sociedad mucho más sana y más equitativa.

Por primera vez, la dependencia a las nuevas tecnologías ha sido incluida en la Estrategia Nacional de Adicciones del Plan Nacional sobre Drogas aprobada por el Consejo de Ministros hace unas semanas. ¿Cómo aborda la FAD específicamente en este tema de adicción sin sustancia que es la dependencia de los móviles y las redes sociales?

Sobre todo, investigando. Desde el Centro Reina Sofía de la FAD intentamos analizar la realidad de los jóvenes y de los adolescentes y tenemos diversas líneas de trabajo relacionadas con las nuevas tecnologías. Personalmente a mí me gustan las TIC y creo que generan desarrollo. Hay que tener cuidado en verlas solo como una amenaza en lugar de verlas como una oportunidad. Pero eso no quita para que estemos especialmente en alerta en temas como la adicción al juego on line, o la dependencia de los móviles. Comprendo que se haya incluido como una nueva adicción, y nosotros desde luego vamos a estar trabajando en el tema de las  TIC. Pero tanto previniendo los riesgos como aprovechando sus oportunidades.

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Fundación ANAR y Fundación Mutua Madrileña presentan el tercer estudio sobre bullying y ciberbullying

Acoso escolar: menos casos pero más violentos

Los casos de acoso y ciberacoso han descendido en España, aunque los que persisten se han vuelto más violentos y perseverantes. Esta es la principal conclusión del estudio que han presentado la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña.

Lorenzo Cooklin y Benjamín Ballesteros, en la presentación del estudio (Foto: Fundación Mutua Madrilleña)

18 Sep | Ignacio Santa María | Soziable.es

El número de casos de acoso y ciberacoso escolar registrados por la Fundación ANAR descendió en 2017 a casi la mitad frente al año anterior, pasando de 1.207 a 590. Sin embargo estos casos han evolucionado con el tiempo hacia una mayor violencia y frecuencia, tendencia al alza que ya venía produciéndose desde 2015.  

Este estudio sobre acoso escolar “es el más profundo que se hace en España porque se hace sobre la base de las cosas que cuentan los chicos y chicas que sufren acoso escolar”, ha destacado Lorenzo Cooklin, director general de la Fundación Mutua Madrileña, en referencia a que se realiza a partir de las 36.616 llamadas recibidas durante el año pasado en el Teléfono ANAR relacionadas con el bullying y, más en concreto, en los datos recogidos de los 590 casos contrastados y gestionados.

En más del 52 por ciento de los casos el acoso dura más de un año y en más del 75 por ciento el bullying se produce a diario

Según esta investigación, uno de cada cuatro casos de acoso escolar se produce en la forma de ciberbullying. El ciberbullying supone el 24,7 por ciento de los casos totales de acoso escolar, siendo los insultos y las amenazas su forma más común. Los datos obtenidos revelan que el envío de WhatsApp a través del teléfono móvil es la forma más habitual de acoso.

En cuanto a la edad media de las víctimas de acoso escolar, ésta se sitúa en los 10,9 años en los casos de bullying y en los 13,5 años en el caso de los que padecen ciberbullying.

Un dato muy preocupante es que en más del 52 por ciento de los casos el acoso dura más de un año y en más del 75 por ciento el bullying se produce a diario. En palabras de Cooklin, “estos datos son demoledores: imaginaos lo que supone diariamente para un niño o un preadolescente, que no ha desarrollado una fortaleza psicológica, sufrir diariamente y durante más de un año una situación de acoso”.

El estudio evidencia, por otro lado, que los chicos y chicas que sufren acoso escolar y/o ciberbullying siguen resistiéndose a contar a sus padres o madres la situación que sufren. Una parte importante de las víctimas (el 36,8 por ciento de los que sufren acoso escolar y el 25 por ciento de los que padecen ciberbullying) no se lo cuenta a sus padres, lo cual no refleja cambios significativos con respecto a los informes previos.

“Las víctimas tardan 13 meses en contárselo a alguien”, afirma el director general de Fundación Mutua Madrileña, que añade: “Cuanto más tiempo dure el acoso y más tiempo pase sin que se tomen las medidas para evitarlo, los efectos y las consecuencias tanto inmediatas como para el futuro son cada vez peores”.

En este sentido, Benjamín Ballesteros, director de Programas de la Fundación ANAR, advierte de que “si aumenta la frecuencia y aumenta la gravedad de los hechos las víctimas a largo plazo van a padecer una secuelas psicológicas mayores”. Ballesteros incide en que “el 90 por ciento de las víctimas que hablaron con nosotros padecían problemas psicológicos derivados de haber sufrido acoso escolar”.

Estos trastornos se evidencian a través de síntomas de depresión, ansiedad o miedo permanente. También es muy frecuente que, tras sufrir una situación de acoso, la víctima experimente aislamiento, retraimiento, soledad, déficit de habilidades sociales. “Y todo eso deriva en una baja autoestima”, explica el director de Programas de la Fundación ANAR quien indica cuáles son las peores consecuencias de esas secuelas: “No es desdeñable que tengamos un 8,2 por ciento de casos de autolesiones o ideación  suicida; en concreto 48 menores de los que llamaron al teléfono de ANAR el año pasado”.   

Disminuyen las mujeres agresoras  

El 53,2 por ciento de los afectados por acoso escolar en 2017 fueron varones y el 46,8 por ciento, mujeres, con una media de edad de 10,9 años, aunque si nos centramos solo en el ciberbullying aumenta el porcentaje de afectadas hasta el 65,6 por ciento, siendo la edad media de las chicas que lo sufren de 13,5 años. El estudio evidencia, por otro lado, que mientras la proporción de varones que acosan se mantiene, se ha reducido de forma significativa la proporción de mujeres que lo ejercen (de un 25,7 por ciento en 2016 a un 18,3 por ciento en 2017 en acoso escolar, y de un 39 por ciento en 2016 a un 23 por ciento en 2017 en ciberbullying).

El 90% de las víctimas de acoso sufren secuelas psicológicas y el 8% ha llegado a autolesionarse o a pensar en el suicidio

Por otro lado, siguen aumentando los casos en los que el menor acosado se enfrenta a sus agresores, ya que los que decidieron dar este paso -en lo que al acoso escolar se refiere- pasaron del 51,1 por ciento en 2016 al 54,4 por ciento en 2017. En lo que respecta al ciberbullying, sin embargo, la proporción se redujo desde el 66,7 por ciento de 2018 al 61,7 por ciento en 2017.

Otro dato novedoso que aporta el informe es que el acoso cada vez cuenta con menos respaldo social. Lo confirma Ballesteros: “Cuando el agresor busca el consenso del resto de la clase para agredir a la víctima ahora ya no lo encuentra y eso es una gran noticia. Eso significa que esta campaña de sensibilización que estamos haciendo de que los iguales acompañen y apoyen a la víctima está provocando que los agresores se sientan más solos a la hora de agredir”.     

En cuanto a las medidas que proponen la Fundación  ANAR y la Fundación Mutua para avanzar en la erradicación del bullying y el ciberbullying figuran la detección del acoso desde las primeras etapas; la evaluación profesional de todas las víctimas; la prevención en edades tempranas; la implantación de un protocolo contar la violencia escolar de caracter estatal; el refuerzo del papel de los profesores así como potenciar nuevas campañas de sensibilización contra el acoso y a favor de actitudes como el respeto a los demás.

Por último, el director de Programas de la Fundación ANAR reclamó la elaboración y aprobación de una ley de protección a la infancia y recordó que su  entidad presentó en el Congreso de los Diputados un estudio “en el que avalamos con datos y de forma contundente” la necesidad de esta ley para protegerles de la violencia en cualquiera de sus formas por ejemplo el acoso escolar.

Teléfono de ayuda a niños y adolescentes de la Fundación ANAR: 900 20 20 10

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