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Según un estudio de Oliver Wyman

El 95% de los españoles está dispuesto a modificar sus hábitos de consumo para reducir su huella de carbono

Un estudio reciente de la consultora Oliver Wyman determina que un 94% de los consumidores globales está dispuesto a modificar sus hábitos de consumo para reducir su huella de carbono y lograr un estilo de vida más sostenible. Entre los españoles, esta proporción asciende al 95%, que declara haber cambiado como mínimo un hábito por otro más sostenible durante este año.

El estudio también afirma que España se sitúa a la vanguardia mundial en el consumo de productos locales.
El estudio también afirma que España se sitúa a la vanguardia mundial en el consumo de productos locales.

Oliver Wyman señala en su informe que es necesario reducir a la mitad la huella de carbono individual para el año 2050 para cumplir con los objetivos marcados en el Acuerdo de París, pasando de las cuatro toneladas de CO2 actuales a una media anual de dos toneladas para mitad de siglo.

Según indica, esta realidad está calando en los consumidores de todo el mundo, que ya han introducido, entre otros, el reciclaje, el uso del transporte público o la compra de productos sostenibles como hábitos esenciales en su día a día.

España, a la cabeza en el consumo de productos locales

Asimismo, el estudio afirma que España se sitúa a la vanguardia mundial en el consumo de productos locales, con un 14% de consumidores preocupados por el origen de los productos y destacando, asimismo, la preeminencia de hábitos como el reciclaje (17% de los consumidores), la reducción del uso de vehículos individuales (un 14% declara conducir menos) o la disminución del consumo de carne (un 6% de la ciudadanía española ha limitado su consumo).

Según los expertos de Oliver Wyman, nos encontramos en “una década crucial” en la que gobiernos y empresas habrán de adoptar la voz cantante en materia de acción climática, pero, no obstante, los consumidores a nivel individual son también responsables para hacer frente al desafío climático. Por ello, si bien las instituciones han de incentivar la sostenibilidad y las empresas han de rendir cuentas por sus emisiones, los consumidores marcarán la diferencia si adoptan estilos de vida cada vez más sostenibles.

Las compañías, a examen

Además, también se desprende del estudio que cuatro de cada cinco consumidores globales consideran “importante” o “muy importante” que las empresas se comprometan a reducir sus emisiones y elaboren planes para alcanzar la neutralidad en carbono, siendo este factor clave a la hora de determinar sus decisiones de compra.

En España, un 85% de los consumidores da importancia al compromiso de sostenibilidad de las compañías, situándose por detrás de Italia (94%) y China (89%) y por delante de países como Alemania (81%), Reino Unido (81%) o Estados Unidos (74%).

Así, la encuesta de Oliver Wyman también revela diferentes visiones de la importancia del compromiso empresarial en materia de sostenibilidad en función de la edad de los consumidores, siendo generalmente las generaciones más jóvenes las más dispuestas a dirigir sus compras hacia las compañías y marcas más sostenibles.

En esta línea, informa de que, si bien un 76% de los jóvenes españoles entre los 18 y los 25 años admite que el compromiso de las empresas influye en sus decisiones de compra, destaca la concienciación de los mayores de 75 años, de los que un 84% dice dirigir su consumo hacia marcas y empresas comprometidas con la sostenibilidad.

En una década clave para lograr limitar el aumento de la temperatura global a 1,5ºC y a escasas semanas de la celebración del Black Friday y la Navidad, fechas con un acusado aumento del consumo, la herramienta Climate Action Navigator de Oliver Wyman identifica una brecha de 125 millones de toneladas de CO2 entre las emisiones actuales del Retail y las que ha de reducir el sector para finales de la década para cumplir con los Acuerdos de París.

Ante este escenario, la consultora alerta de que la acción climática puede representar tanto un riesgo como una oportunidad para las compañías, con cada vez una mayor proporción de consumidores dispuestos a adquirir sus productos si demuestran ser sostenibles y enfrentándose a la posibilidad de perder importantes cuotas de mercado si no se movilizan a tiempo ante la crisis climática.

De este modo, explica, las empresas se apresuran a rendir cuentas sobre sus emisiones y a adoptar compromisos y planes que las acerquen a la neutralidad climática para alinearse con un consumidor global cada vez más informado, exigente y dispuesto a adaptar sus hábitos para mantener un estilo de vida sostenible y reducir su huella de carbono.