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Sequías e inundaciones como consecuencia del cambio climático

El cambio climático pone en jaque al mundo

El cambio climático agrava la situación de las sequías e inundaciones del mundo. Situaciones críticas son las que se viven en el Pantano de Iznájar como un marcador tangible de la sequía en Andalucía, donde la disminución de las reservas hidráulicas, durante la última década, demuestra la ausencia de lluvias que afecta a la región. Además, sectores como la agricultura se ven gravemente afectados debido a las numerosas olas de calor y la escasez de precipitaciones que perjudican a las campañas agrícolas.

La sequía por falta de lluvias en España es una preocupación para el 89,2% de los ciudadanos.

Lo que un día fue una de las mayores centrales hidráulicas de Andalucía, y un importante motor turístico para el pueblo de Iznájar, en la actualidad es un reflejo de la falta de lluvia que sufre la comunidad autónoma. En la cuenca del Guadalquivir, entre las provincias de Córdoba, Granada y Málaga, se encuentra el pantano de mayor capacidad en Andalucía y el que mejor refleja la sequía que sufre la región.

En los últimos 10 años, el embalse de Iznájar contaba con 417 hm3 de agua embalsamada, lo que suponía el 45,37% de su capacidad. Mientras que en este último mes se ha reducido hasta los 168 hm3, representando el 18,26% de tu totalidad, según muestran los datos de Embalses.net.

La sequía por falta de lluvias en España es una preocupación para el 89,2% de los ciudadanos, quienes se muestran “bastante o muy preocupados”, según el análisis que publicó el pasado verano el Centro de Investigación Sociológica (CIS).

Las sequías causan pérdidas en el sector agrícola

Esta emergencia afecta de forma directa a agricultores como Antonio Ruiz, cultivador de olivar en la provincia de Jaén, quien asegura que, “a pesar de que los olivos tengan una mejor resistencia, los últimos años están siendo críticos debido a las numerosas olas de calor y las bajas precipitaciones”.

Los dos últimos años han puesto en jaque la producción de aceite en toda España y en Andalucía, como principal región productora, lo que se ve claramente reflejado en la subida del precio del aceite que se paga a un valor por encima del 65% del año anterior. “De qué me sirve que el aceite se pague a más de 10 euros, si casi no hay aceitunas que recoger”, añade el agricultor.

Además de la falta de lluvias, Ruiz destaca las numerosas olas de calor que a lo largo del 2023 tuvieron lugar en España. Durante los meses de abril y mayo del pasado año hubo temperaturas próximas a los 40ºC en zonas productoras de olivares, lo que afectó a la floración de este árbol, siendo ésta una fase primordial para el desarrollo del fruto.

Otro de los productos más afectados son los cereales de grano. En España el año 2019 se recogieron alrededor de veinte mil toneladas de este producto, según el informe de Superficie y Producciones de Cultivos del Ministerio de Agricultura y Pesca, en comparación a los 10,15 millones de 2023.

Según indica Miguel Ángel Gaertner, coautor del artículo científico 'Potential Increase in Hazard From Mediterranean Hurricane Activity With Global Warming', “el cambio climático tiene un efecto directo y claro de aumento de las sequías agrícolas, ya que aumenta la evapotranspiración al aumentar la temperatura del aire. Una atmósfera más cálida admite más vapor de agua, que procede entre otras fuentes del suelo y las plantas, por lo que establece una clara relación ente el cambio climático y las sequías ocasionadas que afectan al sector agrícola".

Gaertner añade que “una consecuencia muy importante es que incluso si la precipitación es normal, el aumento de temperatura del aire provoca sequía agrícola y el suelo y las plantas se van secando por el aumento de la demanda evaporativa de la atmósfera. Las sequías agrícolas ya están aumentando debido al cambio climático en regiones de todos los continentes, entre ellas destaca la región meditérranea, en la que ya se ha detectado con claridad un aumento tanto de las sequías agrícolas como de las hidrológicas”.

No sólo este experto establece evidencias científicas sobre el cambio climático y las sequías extremas. Un análisis elaborado bajo el marco del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico relaciona directamente el impacto del cambio climático con el aumento de la intensidad de las sequías meteorológicas e hidrológicas, debido sobre todo al incremento de la evaporación y a la reducción de las precipitaciones. La agricultura sufre todos los efectos del calentamiento global y los impactos del cambio climático, como las sequías, olas de calor, inundaciones y el aumento de la erosión de los suelos.

Las inundaciones como factor del calentamiento global

Según un estudio encabezado por Damián Insua Costa, la región mediterránea ha sido declarada foco del cambio climático debido, entre otros motivos, al aumento de lluvias torrenciales que frecuentemente son causadas en la zona. Las temperaturas han sufrido un aumento exponencial de la humedad, de aproximadamente el 7% por grado Celsius.

Esto último significa que el calentamiento global conlleva más vapor de agua disponible en la atmósfera, lo que incrementa la posibilidad de fuertes lluvias e intensifica las inundaciones, según expone Martin Senande Rivera, coautor del artículo científico 'Una prespectiva global sobre las precipitaciones extremas en el Mediterráneo occidental'.  

Senande asegura que “la cantidad de vapor de agua en la atmósfera aumenta un 7% por cada grado de aumento en la temperatura. Esto puede aumentar la cantidad de agua que cae en un evento de precipitación dado”.

Gaertner, de acuerdo con el estudio de Costa, determina que “el mismo efecto del cambio climático que provocan las sequías agrícolas tiene una doble cara, ya que provoca también un aumento de las lluvias torrenciales. Al aumentar la evaporación de agua por aumento de la temperatura, hay más vapor de agua en la atmósfera y, cuando se dan condiciones apropiadas para precipitaciones fuertes, es más probable que sean más intensas que antes”.

Lluvias torrenciales debido al cambio climático

Nombres como Derecho y Daniel, son los atribuidos a borrascas que tuvieron gran repercusión en el pasado en el mediterráneo. Los fenómenos meteorológicos que provocan son capaces de generar lluvias torrenciales e inundaciones en los países que afecta y que cada vez tienen más intensidad en el sur de Europa debido al calentamiento del mar.

Además del aumento de las temperaturas como principal efecto en la exacerbación de las lluvias torrenciales debido al cambio climático, existen otros factores determinantes. Según explica Senande, se deben tener en cuenta los cambios en la cantidad de aerosoles emitidos por los humanos, que influyen en la precipitación por dos motivos: actúan como núcleos de condensación y modifican el perfil vertical de temperatura de la atmósfera por su impacto en la radiación. También los cambios en los usos del suelo pueden afectar a la precipitación, ya que el suelo, y en especial la vegetación, es también una fuente de humedad que puede alimentar los eventos de precipitación extrema.

Muchas de las tormentas que generan precipitaciones abundantes son concebidas como danas. En España, la última producida en el pasado septiembre causó tres fallecidos. Dana es el acrónimo de Depresión Atmosférica Aislada de Nivel Alto, formadas por la separación de una masa de aire frío del chorro polar que colisiona con el aire caliente y húmedo del Mediterráneo y genera lluvias intensas. Este fenómeno adquiere importancia en la zona del Mediterráneo debido al aumento de la temperatura del mar que proporciona humedad intensificando estos sucesos.

Formación de una DANA. Fuente Tiempo.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las temperaturas de los océanos se están incrementando, pues la media global el pasado mes de octubre se situaba casi en 21ºC, lo que supone una anomalía de casi un 1ºC con respecto al promedio entre los años 1982 y 2011. Mientras, en el Mar Mediterráneo durante dicho mes se recogieron temperaturas de 27,04ºC, concretamente, en la isla de la Dragonera, lo que supone que se calienta más de un 20% que la media mundial.

Petteri Taals, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), afirma que existe un incremento de los fenómenos meteorológicos, climáticos e hídricos extremos, que son cada vez más frecuentes y graves en todo el mundo como consecuencia del cambio climático.

Asimismo, la OMM asegura que durante el siglo XXI los desastres relacionados con el aumento de las inundaciones han supuesto un incremento del 124% en comparación con las dos décadas anteriores. Esta misma organización asegura que el número y la duración de las sequías ha supuesto un crecimiento del 20% durante el mismo período.

La Organización de Naciones Unidas, conjuntamente con el Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), determina que todos estos factores extremos son debidos al cambio climático, y prevé que aumenten aún más con el calentamiento global. El IPCC asegura, por tanto, que existe una gran posibilidad de que las lluvias torrenciales se incrementen durante los años siguientes, con inundaciones provocadas por estas precipitaciones, sobre todo en las zonas geográficas terrestres con una mayor sequía extrema.

Autores como Miguel Ángel Gaertner y Martin Senande Rivera advierten de los riesgos del cambio climático y señalan la urgencia que supone tomar medidas para conseguir frenar los diversos fenómenos que ponen en jaque al planeta. Este último afirma que “las medidas de mitigación del cambio climático, especialmente la reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, serán efectivas en el medio-largo plazo. Medidas de adaptación efectivas pueden ser el uso más eficiente o responsable de los recursos”.