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Según Paloma G. López, CEO de The Circular Project

“La moda sostenible será la única alternativa válida y la única reconocida social y legalmente”

La sostenibilidad y la economía circular son dos fenómenos inspiradores para una parte de la moda. En concreto, para la moda sostenible, un área emergente dentro de la industria textil que trabaja de forma coordinada materiales ecológicos y técnicas y que lo hace, además, de forma trazable y transparente. Sobre el presente y futuro de la moda sostenible ha trasladado sus impresiones a Soziable.es Paloma G. López, CEO de The Circular Project.

La materia prima elegida para el producto final es un pilar esencial de la moda sostenible
La materia prima elegida para el producto final es un pilar esencial de la moda sostenible

Existen razones de peso para transformar el modelo de la moda tradicional actual en uno más sostenible cuyos impactos incidan de forma positiva sobre el medio ambiente y la sociedad. En este sentido, Paloma G. López, CEO de The Circular Project, presidenta de SIC MODA (Asociación Española para la Sostenibilidad, la Innovación y la Circularidad en Moda) y directora de la Circular Sustainable Fashion Week Madrid, recuerda a Soziable.es que “la actual industria textil se basa en una economía extractiva de alta intensidad en la que no solo se somete a la tierra a un gran desgaste, sino que además va acompañada de mucha contaminación”.

Por el contrario, la moda sostenible emplea materias primas que se obtienen a partir de sistemas que contemplan la alternancia entre cultivos para evitar la pérdida de nutrientes de la tierra, no usan pesticidas y tienden a tener poco gasto hídrico. “Ya en este aspecto supone un gran avance y un freno a la desertificación y los vertidos contaminantes”, afirma G. López.

En este modelo, asimismo, cada vez más diseñadores sostenibles optan por trabajar localmente con materiales posconsumo, dándoles una segunda vida y evitando agotar los recursos del planeta. Al mismo tiempo, se evitan largos desplazamientos, reduciendo, de este modo, las emisiones de CO2 procedentes del transporte de la ropa desde el otro lado del mundo.

También el ámbito social, eje fundamental en el terreno de la sostenibilidad, está cubierto con impactos positivos generados desde la moda sostenible. Tal y como subraya la CEO de The Circular Project, “socialmente, es una moda que garantiza unas condiciones dignas para sus trabajadores, salario decente y riesgos laborales cubiertos”.

Y a todo ello se suman otros factores que contribuyen a que los impactos positivos sean aún más profundos. Uno de ellos es la economía circular, que, tal y como indica Paloma G. López, “pretende que todos estos procesos se apliquen de forma que los recursos empleados puedan estar en circulación siempre sin necesidad de obtenerlos de la naturaleza”.

Materia prima, factor diferencial

Sin duda alguna, la materia prima elegida para dar forma al producto final es el pilar fundamental de la moda sostenible y un factor diferencial con respecto a la tradicional. Con esta elección, sobre todo si esta materia prima es reciclada, ya se están reduciendo los impactos medioambientales a más de la mitad.

En este sentido, el material textil posconsumo sería actualmente la materia prima más sostenible puesto que es posible darle una nueva vida y convertirlo en un nuevo input para producciones upcycling o segundos usos para todo tipo de industria.

Paloma G. López concreta que algunos de los materiales orgánicos que más se tienden a utilizar son el algodón, el bambú o el lino, que “consiguen reducir su consumo hídrico y, además, no han utilizado pesticidas ni herbicidas en su cultivo”. Además, subraya que “el más sostenible de todos sería el cáñamo, ya que es el que menos agua necesita en su cultivo y su transformación también es más sencilla, pudiéndose darle multitud de usos”.

Senderos paralelos

Aunque, a priori, la moda sostenible reúne los ingredientes para hacerla más que apetecible, lo cierto es que la tradicional aún parece discurrir por un sendero paralelo. Buena muestra de ello es la recién clausurada Semana de la Moda de Madrid, en la que la presencia de diseñadores, colecciones, tendencias o prácticas acogidas bajo el paraguas de la sostenibilidad podría calificarse de muy puntual y más que secundaria.

Esta es la síntesis del sentir a este respecto de Paloma G. López, quien dirige la Circular Sustainable Fashion Week Madrid, la versión circular y sostenible, tal y como su propio nombre indica, de la Semana de la Moda de Madrid.

No tenemos nada que ver”, admite de forma rotunda. Y lo hace con argumentos: “nuestra manera de gestar, producir y presentar la moda sostenible es totalmente diferente”. En este sentido, advierte que, en la actualidad, “en las pasarelas tradicionales, no se plantean ninguno de estos aspectos en profundidad” y sentencia que “es más una estrategia de marketing y greenwashing”.

De hecho, asegura Paloma G. López que la presencia de la moda sostenible en este tipo de encuentros es anecdótica y decorativa, “para cubrir la cuota de sostenibilidad que se supone que hay que cubrir”. Y, por ello, lamenta que, en estos casos, “no se profundiza ni se aborda de forma sistémica su aplicación real. Todo el mundo entiende la importancia de ponerla en valor sin decidirse a dar el paso al frente y comenzar a restructurar todos los procesos en los que ahora se sostiene la industria”.

Pero la responsable de The Circular Project –un proyecto pionero en el mundo de la moda sostenible por su enfoque holístico a la hora de trabajar de forma integral la moda como parte de un todo social, ecológico y económico– pone también de relieve que abordar cuestiones como la circularidad y la regeneración climática, tan en boga en la actualidad, obligaría al lado tradicional de la moda a abandonar una serie de prácticas demasiado arraigadas.

Y, al mismo tiempo, reconoce las dificultades de hacerlo y señala que “apostar por la verdadera moda sostenible y regenerativa es una decisión valiente y con un camino difícil por delante pues todo se complica mucho más desde el minuto uno”.

El camino de la moda sostenible

Ese camino es, precisamente, el de la moda sostenible, una moda muy consciente de los terribles impactos que genera la industria textil y que trabaja para minimizarlos reduciendo las producciones, los consumos hídricos y energéticos y utilizando materiales y técnicas basadas en el ecodiseño.

Y de forma más concreta, los elementos esenciales que convierten a la moda en moda sostenible son el trabajo de forma coordinada con materiales ecológicos –orgánicos y posconsumoؘ– y técnicas –patronaje cero, uso de ozono, upcycling…–, que ha de llevarse a cabo de forma trazable y transparente, y también otros como la reducción de consumos hídricos y energéticos, el cuidado al trabajador y producir de forma local y ética.

En este sentido, G. López manifiesta que “cuando eres sostenible, no pones ningún impedimento para que se conozca tu modo de trabajar. Es más, quieres que se sepa y te sientes orgulloso de contarlo, de certificarlo”. Y, además, añade que “este modo de trabajar es muy exigente en todos los sentidos y es necesario ponerlo en valor y marcar la diferencia”.

El de la moda sostenible es un concepto muy familiar ya para todos los agentes que forman parte del sector. Algo que no ha detenido su evolución y que, como reconoce Paloma G. López, permite avanzar a esta tendencia “más allá de la sostenibilidad, hacia la circularización de los procesos y la regeneración, lo que significa que no solo hay que tratar de trabajar en armonía con el entorno, sino que además debemos ocuparnos de reparar la herida que producimos al medio ambiente”.

En esta línea, insiste en que “esta evolución tiene todo el sentido porque ya no nos sirve anular el daño posible, sino que debemos evitarlo e incluso curar el daño de años”. En la base de esta lógica se encuentran las agresivas prácticas desarrolladas durante años en el sector textil, unas prácticas que han agudizado la crisis climática y que han impulsado a los defensores de la moda sostenible a luchar por frenarlas totalmente.

Pasarelas sostenibles

La escasa presencia de la moda sostenible en los encuentros tradicionales no implica que este modelo no llegue a las pasarelas. Lo hace cada vez más, de hecho. A lo largo del año, y en distintas ciudades, se celebran diferentes eventos centrados en este modelo. Uno de ellos es, precisamente, la Circular Sustainable Fashion Week Madrid (CSFW Madrid), un evento “muy importante” que, como relata su directora, “trata de hacer protagonista a otra manera de hacer moda y hacerlo con un grado de exigencia muy alto”.

El objetivo de este encuentro es mostrar una manera de vestir ecléctica, inclusiva, sin etiquetas de género o de tendencias y que va con la persona y con el planeta. Pero, por supuesto, para presentar una nueva colección en él es preciso seguir unos criterios estrictos. “Hay que pasar por una homologación y certificar unos procesos de bajo impacto”, advierte Paloma G. López.

Prueba de esto último es que en la CSFW Madrid únicamente aparecen marcas con un elevado compromiso y exigencia y que cuidan mucho de sus consumos de recursos naturales y energéticos y que, además, aprovechan al máximo los excedentes. “El propio evento trabaja con esas premisas”, confirma Paloma G. López, quien añade que “se mide mucho cada gasto o cada decisión necesaria para su producción, evitando todo tipo de emisiones innecesarias e, incluso, midiéndolas para luego compensarlas”.

Perspectivas de futuro

Finalmente, sobre el futuro de la moda sostenible y la posibilidad de que esta gane terreno en los próximos años, la CEO de The Circular Project y presidenta de SIC MODA lo tiene claro y se muestra rotunda al respecto: “La moda sostenible será la única alternativa válida y la única que será reconocida socialmente y, más aún, legalmente”. En este sentido, sentencia que “toda la legislación que va a entrar en vigor apunta a este sentido y, por tanto, a los que ahora mismo no lo son no les quedará más remedio que empezar a serlo”.

Esta nueva legislación, precisamente, obligará a las empresas textiles a tener en cuenta muchísimos aspectos de su producción que antes ignoraban, tales como la gestión de residuos, el control de excedentes o la producción desmedida, entre otros. Una transformación que, como admite la CEO de The Circular Project, “obligará a reformular todas las relaciones comerciales y estrategias, a volver la mirada hacia lo local y a trabajar en cercanía”.