Entrevista a Guillermo Giner, presidente de Músicos por la Salud

“Cuanto más dura es la situación de debilidad de un paciente, más valora la ayuda que le prestamos a través de la música”

Guillermo Giner es el impulsor de la fundación Músicos por la Salud, que trabaja desde 2015 en la integración de la música en vivo como forma de mejorar la situación de pacientes y personas en situación de vulnerabilidad. Desde su creación ha ayudado a 422.856 personas actuando en más de 45 hospitales y 116 centros sociosanitarios de nuestro país.

Guillermo Giner, presidente de Músicos por la Salud

31 Mayo 2022 | Santiago García | Soziable.es

Desde que Guillermo Giner decidió fundar Músicos por la Salud en 2015, su trayectoria ha sido imparable y ha ido obteniendo cada vez mayor aceptación. Desde los primeros microconciertos ofrecidos en el hospital La Fe de Valencia, hoy en día llega a 45 hospitales y 116 centros sociosanitarios de todo el país y la presencia de sus actividades continúa creciendo.

El objetivo de Músicos por la Salud ahora es que su actividad se institucionalice y por eso ha lanzado un manifiesto en el que pide la definitiva y plena integración de la música en el entorno sociosanitario, tal y como pide la Organización Mundial de Salud en su informe “Arts and Health”.

- ¿Cómo surgió la idea de Músicos por la Salud?

Fue por una experiencia personal. Mi padre falleció de cáncer de pulmón cuando yo tenía 14 años y mi madre hace nueves años de cáncer de colon. Ella estuvo ingresada en el hospital la Fe de Valencia y, como soy hijo único, acompañarle a diario se convirtió en mi rutina durante un año.

Había dos momentos en los que, dentro del sufrimiento de la enfermedad, a mi madre se le iluminaba la cara cuando yo entraba en la habitación y cuando ponía en la tablet su música favorita. En ese momento empezaba a cantar y a sonreír, en esos momentos se trasladaba mentalmente fuera del hospital.

Dos años después de su fallecimiento se constituyó Músicos por la Salud con el objetivo de poner en práctica para los demás lo que yo consideraba que había funcionado en mi caso.

- ¿Tenía experiencia previa sobre el funcionamiento de este tipo de organizaciones?

No. Nos presentamos en la Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana con un powerpoint y nos respondieron que era una gran idea y que se podrían celebrar los conciertos en los salones de actos de los hospitales. Pero eso no encajaba con lo que pretendíamos. Nosotros queríamos ofrecer este servicio en las habitaciones de los pacientes, en las UCI, en los hospitales de día, en las unidades de salud mental…

"Nosotros queríamos ofrecer este servicio en las habitaciones de los pacientes, en las UCI, en los hospitales de día, en las unidades de salud mental…"

La respuesta por su parte fue que en esos sitios los pacientes están sufriendo, que no están en la mejor disposición y nosotros les dijimos que, precisamente por eso, teníamos que estar al lado de los pacientes en esos momentos.

La primera vez nos enviaron al hospital Lluis Alcanyis de Xàtiva, alejado de Valencia capital, y fue un éxito. Un año después habíamos realizado nuestra actividad en 17 de los 27 hospitales públicos de la Comunidad Valenciana.

Aunque pueda parecer contraintuitivo, descubrimos que cuanto más está sufriendo la enfermedad el paciente y cuanto mayor es su vulnerabilidad mejor funciona nuestro servicio. No solo se trata de pacientes con enfermedades graves, también personas sin hogar, víctimas de malos tratos o personas con deterioro cognitivo severo. Son los que más te lo agradecen, cuanto más dura es la situación de debilidad del paciente, más valora este tipo de ayuda que prestamos a través de la música.

- ¿Cómo se fue extendiendo esta iniciativa al resto de España?

Cuando llegamos a esos 17 hospitales de Valencia nos planteamos si queríamos llegar al total de hospitales de la Comunidad Valenciana o si queríamos atender a hospitales de otras Comunidades Autónomas. Hicimos esa reflexión y finalmente decidimos extender la actividad al resto del país.

Comenzamos en Madrid y de nuevo ocurrió lo mismo. Fuimos a hablar con la Consejería de Sanidad y empezamos ofreciendo nuestra actividad en el hospital Príncipe de Asturias un día a la semana. Terminamos por hacerlo de lunes a sábado. En la actualidad estamos en todos los hospitales públicos de Madrid capital.

"En la actualidad estamos en todos los hospitales públicos de Madrid Capital"

Desde Músicos por la Vida intentamos atender las peticiones de los hospitales y centros sociosanitarios, que tienen necesidades distintas. Por ejemplo, en una residencia de mayores puede ser suficiente ir una vez a la semana a ofrecer una actuación musical, pero, sin embargo, en los hospitales y, especialmente en unidades de tratamientos de oncología o hemodiálisis, puedes tener a varios músicos en turnos de mañana y tarde porque la rotación de pacientes es enorme.

- Por parte del personal médico, ¿cómo acogía al principio la idea de que el músico se metiese en la habitación de los pacientes?

Al principio hubo cierta reticencia, porque la idea preconcebida que tiene un jefe de servicio de un hospital sobre la actividad musical es la de la actuación de un coro en la capilla, en el salón de actos en Navidad u otros actos en fechas especiales.

Cuando les decíamos que nuestro servicio se ofrece en las habitaciones de los pacientes les chocaba un poco. Al principio había alguien del personal de atención al cliente que acompañaba al músico durante todo su recorrido. Además, el músico iba con un repertorio fijo e iba presentando las piezas que interpretaba. Ahora ya no es así porque hemos aprendido durante estos años cuál es la mejor fórmula.

Ahora llega el músico al servicio como si fuera uno más del hospital o del centro de que se trate y se presenta él mismo. El músico siempre pide permiso para actuar y suele indicar que si alguien se siente indispuesto puede levantar la mano para que se termine el servicio, pero eso no ha sucedido nunca.

El músico no permanece estático si no que se acerca a los pacientes, a sus acompañantes, al personal sanitario e interactúa con ellos. Además, es como una gramola, tiene un repertorio amplísimo y admite peticiones de los pacientes y residentes.

El resultado es que esa reticencia inicial de los jefes de unidad se ha tornado en que ahora nos dicen que “cambiamos el alma del servicio”. Dicen que cuando nos vamos, aunque solo hayamos estado media hora, durante toda la mañana o la tarde el ambiente es muy distinto. Se trata de lugares en los que los usuarios no quieren estar y se ven allí por obligación. Nuestra presencia ayuda a dulcificar su estancia.

"Los pacientes nos dicen que ya no tienen miedo ni ansiedad al acudir al hospital de día para su tratamiento"

Los pacientes nos dicen que ya no tienen miedo ni ansiedad al acudir al hospital de día para su tratamiento. Cuando vamos nosotros a los cuatro minutos están cantando, dando palmas y con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¿Cuántos músicos hay ahora mismo colaborando en estas actividades?, ¿son voluntarios?

Cuando empezamos se adhirieron unos 500 músicos voluntarios. Aproximadamente ahora tendremos cerca de tres mil. Sin embargo, ya hace tiempo que no hacemos captación de músicos. No nos serviría de nada tener muchos más si no participan todos ellos.

Ese primer año nosotros pensábamos que la riqueza musical potenciaría la actividad. Si iban músicos diferentes, con instrumentos y repertorio diferentes iba a ser maravilloso. Pero esa era la etapa en la que el músico no interactuaba con los pacientes.

Aprendimos que lo que funcionaba era justo lo contrario, no se trataba de la calidad y variedad musical, sino de la proximidad humana, la improvisación, que actuaran a escasos centímetros de la persona. De hecho, en una intervención típica de 30 minutos, solo la mitad del tiempo se interpreta música, porque también se hacen juegos, se intenta adivinar la canción que se va a tocar… se trata de provocar la participación de la gente.

"No se trataba de la calidad y variedad musical, sino de la proximidad humana, la improvisación, que actuaran a escasos centímetros de la persona"

Por otro lado, si el músico que acude al cada centro es siempre el mismo, se generan unos vínculos de confianza con el personal y es uno más. Por eso, decidimos trabajar con músicos contratados. Tenemos actualmente a unas treinta personas contratadas.

- ¿Cómo participan entonces los músicos voluntarios?

Actúan en algunas ocasiones especiales y en otras iniciativas como ‘Pianos por la salud´, que también surgió por casualidad. El hospital La Paz de Madrid nos pidió ayuda para una maratón de donación de sangre e instalamos en la explanada del hospital un piano de cola. Fue una maratón en la que tocaban el piano los músicos voluntarios durante 12 horas el primer día y otras 12 el segundo. Solo faltaron 9 donaciones para batir el récord de España. Fue un éxito.

Al final en el hospital solicitaron si podía quedarse el piano permanentemente y ya lleva allí tres años. Primero estaba en el materno infantil y ahora está en el hall del edificio general.

Esa idea se extendió a otros hospitales y se instaló otro ‘Piano por la Salud’ en el hospital de Manises y un tercero en el hospital La Fe. Al final cualquier músico puede acudir y tocar incluso acompañado por otros instrumentos, de manera programada y rotatoria. Así se facilita a los voluntarios el tener la experiencia de ayudar a través de su música.

"Con 'Pianos por la Salud', cualquier músico puede acudir y tocar. Así se facilita a los voluntarios el tener la experiencia de ayudar a través de su música"

- En cuanto a los músicos contratados, al tratarse de una actividad con una interacción tan especial con los pacientes, ¿necesitan una formación específica?

Tenemos un programa de formación en el que aproximadamente habrán participado unos 400 músicos, fundamentalmente mujeres. Hemos tenido una especial dedicación a las personas que están en situación vulnerable. El sector musical es bastante particular, hay tres veces más hombres que mujeres y hay muy poca salida laboral.

Así que formamos a parados de larga duración, mujeres, personas del ámbito rural, mayores de 45 años o menores de 30. Este año esperamos terminar con, aproximadamente, unas 600 personas formadas.

La formación que ofrecemos no solo trata de la actuación en sí, de cuáles son las dinámicas que hacen que la gente participe o los repertorios más adecuados, sino que también les enseñamos las diferencias que hay entre cada centro y servicio médico y los problemas que pueden presentarse. No es lo mismo un servicio de oncología que un centro de mayores o una unidad de salud mental.

"Tenemos un programa de formación en el que habrán participado unos 400 músicos"

- ¿Cómo consiguió la fundación mantener su actividad durante las peores etapas de la pandemia de COVID-19?

Cuando llegó el decreto de confinamiento fue un momento duro porque nuestro asesor nos llamó para preguntarnos si hacíamos ERE o ERTE. Ten en cuenta que nuestros músicos estaban en una situación de vulnerabilidad brutal. Pero en ese momento empezaron a llamarnos residencias de mayores y hospitales y nos decían que, en esos momentos más que nunca, nos necesitaban.

Todos los pacientes y residentes, además de estar en una situación de salud complicada, aún encima se quedaron aislados. Por no hablar del personal sanitario, que sufría una carga de estrés brutal. Así que nos transformamos al formato online. Es algo que hace tres o cuatro años ni se me hubiera ocurrido, porque no es lo mismo, para nada, que la intervención en vivo de los músicos.

Finalmente, en la sala común de todas las residencias y hospitales hay una pantalla de televisión y, gracias a la tecnología de videoconferencia, se puede interactuar exactamente igual y los pacientes y residentes se lo pasaban igual de bien que en los microconciertos en vivo.

No tuvimos que hacer ERE ni ERTE y supuso una especie de impulso para la organización, porque en lugar de acudir un músico a un solo centro, podía ofrecer el servicio simultáneamente en varios centros. Además, llegamos a sitios alejados de las ciudades a los que no habíamos ido nunca, con lo cual al final la pandemia se convirtió en una oportunidad para expandir la actividad de Músicos por la Salud.

"El formato online supuso una especie de impulso para la organización, porque un músico podía ofrecer el servicio simultáneamente en varios centros"

- ¿Cuáles son los objetivos y planes a futuro de Músicos por la Salud?

Nuestro objetivo es que cada hospital pudiera disponer de los músicos que necesite, entre dos y cuatro músicos. En los hospitales de día necesitarían un músico permanentemente.

Ahora acabamos de lanzar un manifiesto, al cual se adhieren todo tipo de organizaciones, principalmente colectivos de pacientes, de músicos, de médicos y las organizaciones de atención a personas con discapacidad. Este manifiesto insta al Gobierno a seguir la recomendación de la Organización Mundial de la Salud para que se implementen las artes y, especialmente la música, en el sistema sanitario.

Esta recomendación de la OMS se basa en el informe ‘Arts and Health’ de 2019, que es metaanálisis sobre 900 estudios científicos y cuyas conclusiones dicen que existe evidencia científica más que suficiente sobre la eficacia y ventajas que ofrece la música en la atención sanitaria.

En nuestro entorno la mayoría de países ya han legislado y ya hay músicos contratados en los hospitales. En España todavía no ocurre esto y por eso lo estamos reclamando tanto al Gobierno como a las administraciones autonómicas.

"Nuestro manifiesto insta al Gobierno a seguir la recomendación de la Organización Mundial de la Salud para que se implementen las artes y, especialmente la música, en el sistema sanitario"

Nos reunimos hace un mes con la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, para trasladarle nuestra solicitud y que se hiciera una declaración institucional. Además, se ha hecho una propuesta no de ley.

También mantuvimos recientemente una reunión con la Comisión de Sanidad del Congreso en la que se mostraron muy receptivos hacia nuestras peticiones, e incluso se mostraron interesados en asistir a alguna actividad en un hospital.

Aparte estamos haciendo rondas de encuentros con las consejerías de sanidad y bienestar social de las comunidades autónomas, porque independientemente de si existe o no una legislación a nivel nacional, si una comunidad autónoma quiere atender las peticiones de sus hospitales, permitiéndole realizar la contratación o dando presupuesto, puede hacerlo.

En cuanto al sector sociosanitario, la propuesta es diferente. Queremos llegar a la totalidad de residencias mediante el formato online. Se trata de una actividad diaria donde cada residencia decida en qué horarios se conecta a la actividad. Ese sería nuestro objetivo porque hay muchos centros repartidos por toda la geografía a los que es imposible llegar con actividades en vivo con la frecuencia necesaria.

 

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