El creador del concepto de la Triple Cuenta de Resultados habla en su nuevo libro del 'capitalismo regenerativo'

John Elkington y el concepto de los 'Cisnes Verdes'

Escritor, líder de opinión, emprendedor y reconocido mundialmente como el 'padre de la sostenibilidad', John Elkington lanza ahora un nuevo concepto vinculado a la regeneración del capitalismo: lo que él llama 'Cisnes Verdes'. De ello habla en esta amplia entrevista exclusiva concedida a Soziable.es.

John Elkington.

09 Jul | Pilar Marqués | Soziable.es

Edición Vídeo: Álvaro Martín

John Brett Elkington (Padworth , Reino Unido, 1949) es el creador de conceptos tan determinantes para la responsabilidad social corporativa (RSC) como el Triple Balance de Resultados. Su trayectoria como emprendedor, pensador y autor de una veintena de libros lo avala como una de las más importantes autoridades mundiales en los campos de la RSC y la sostenibilidad. Socio fundador y presidente de Volans, Elkington acaba de lanzar su nuevo libro 'Cisnes Verdes. El próximo boom del capitalismo regenerativo'. En él crea un nuevo concepto destinado a influir en la acción empresarial del futuro, el de los 'Cisnes Verdes', las oportunidades sobre las que debemos trabajar para solucionar graves problemas globales. Aunque publicó el libro antes de la pandemia por Covid-19, el autor se muestra convencido de que esta situación de crisis que vive el planeta a consecuencia del virus no hace más que reafirmar la necesidad de un cambio real que revierta las amenazas que se ciernen sobre la humanidad. Nos recibe a través de videoconferencia desde Londres, la ciudad en la que reside.

Tras crear conceptos tan relevantes como la Triple Cuenta de Resultados o las tres 'P' (People, Planet & Profit), ahora, 25 años después, lanza en su libro ‘Cisnes Verdes’ un nuevo concepto vinculado a la regeneración del capitalismo. ¿Qué son esos ‘Cisnes Verdes’ y por qué van a ser tan importantes para el progreso de la humanidad?

Por ponerlo en contexto, la Triple Cuenta de Resultados es algo que se me ocurrió en 1994, hace ya mucho tiempo, y se convirtió casi en el código genético de muchos ámbitos vinculados a la sostenibilidad. Cosas como el Índice de Sostenibilidad Dow Jones, The Global Reporting Initiative, el movimiento B Corporation…  Estoy muy orgulloso de todo ese trabajo, pero hace dos años empecé a preocuparme mucho porque estaba viendo evidencias de que la economía global se estaba moviendo aceleradamente hacia algún tipo de discontinuidad, aumentando los problemas que nos conducirían al fracaso. Entonces es cuando comencé a escribir el libro y a investigar el trabajo de personas como Nassim Nicholas Taleb, que habló sobre los ‘Cisnes Negros’ en su libro en 2007, justo antes del colapso financiero. Él los describió como cosas que realmente nos sorprenden, que surgen inesperadamente de la nada y que tienen un enorme impacto negativo. La idea del ‘Cisne Verde' surgió directamente de ahí. Si los ‘Cisnes Negros’ nos llevan exponencialmente a donde no queremos ir a un ritmo acelerado, ¿cómo sería lo contrario? ¿Dónde estarían las oportunidades y las soluciones que nos lleven exponencialmente donde sí queremos ir?

"Si los 'Cisnes Negros' nos llevan exponencialmente a donde no queremos ir, ¿cómo sería lo contrario? ¿Dónde estarían las oportunidades que nos lleven exponencialmente donde sí queremos? Los 'Cisnes Verdes' son esas oportunidades"

¿Algunos ejemplos de estos ‘Cisnes Verdes’?

Por ejemplo, soluciones que nos ayudarían a abordar la contaminación plástica en los océanos, la resistencia a los antibióticos o la obesidad. Es lo que algunos llaman 'wicked problems' o 'problemas malvados' y que no paran de crecer todo el tiempo.  La emergencia climática es otro caso … Y frente a ellos aparecen las soluciones ‘Cisne Verde’, que tienen la capacidad de llevarnos exponencialmente hacia un mundo y un futuro mucho mejor. Tienen una diferencia realmente importante con los ‘Cisnes Negros’ y es que estos, en gran medida, son accidentales. Nadie se propuso hacer un agujero en la capa de ozono, simplemente sucedió porque nuestras actuaciones tuvieron consecuencias no deseadas, sin darnos cuenta. No estábamos prestando atención, mientras que en los ‘Cisnes Verdes’ ocurre todo lo contrario, porque en ellos focalizamos nuestro esfuerzo, compromiso e inversión durante largos períodos de tiempo.

Su trabajo se ha adelantado a la situación generada por la pandemia, pero, si ya antes estábamos en el fondo de una 'U' imaginaria, rodeados de incertidumbre y malestar, ¿hasta qué punto hemos ido a peor con el Covid-19?  ¿Es también este virus uno de esos ‘problemas malvados’ que menciona en su libro?

Acabamos de hacer un proyecto para el World Business Council for Sustainable Development analizando el Covid-19 y tratando de comprender el impacto actual y el tipo de impacto que tendrá en los negocios y  en los mercados en el futuro. Por una parte, la pandemia ha supuesto una radiografía global del mundo donde de repente vemos realidades que preferíamos no ver. Vemos que la riqueza se divide, vemos empresas e inversores que utilizan paraísos fiscales para evitar impuestos. Pero la gran lección que muchos líderes están aprendiendo es que todo está conectado. El Covid- 19 parece provenir de cuevas en China, de los murciélagos que se venden en los mercados, pero también es una posibilidad que el virus se escapara de un laboratorio y luego se expandiera por todo el mundo. Los ‘wicked problems’ y ‘super wicked problems’ son cada vez más complicados y parece que rechazan las soluciones. Sucede lo mismo con los mecanismos globales de política y gobernanza y políticas públicas que están comenzando a desmoronarse. La Organización Mundial del Comercio, la Organización Mundial de la Salud… Unas agencias que existen desde hace 78 años y que están comenzando a sufrir serias dificultades, entre otras cosas porque Trump no quiere financiarlas. El Covid-19 a corto plazo es algo malo por lo que todos estamos muy preocupados: miedo a perder el empleo, al colapso de la economía, a no generar ingresos para atender necesidades sociales… Pero en un período de tiempo relativamente corto, de 12 a 18 meses, creo que podremos superar el problema si no volvemos al sistema político y económico anterior, que sería un verdadero fracaso.  Así que estoy bastante entusiasmado con este momento de nuestra historia. Creo que en realidad podemos impulsar el cambio mucho más lejos y mucho más rápido, pero eso requerirá formas muy diferentes de liderazgo.

"El Covid-19 ha sido como una radiografía global del mundo donde de repente vemos realidades que preferíamos no ver. La gran lección que muchos líderes están aprendiendo es que todo está conectado"

Usted se refiere a la década actual como ‘The Exponential Twenties’, un período de cambios exponenciales y regeneración. ¿A qué se refiere exactamente y cuál es el papel de los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

Los ODS son realmente como 17 Estrellas del Norte y son muy útiles porque dan puntos de referencia.  Pero hay demasiadas empresas que simplemente han cogido los 17 objetivos y han dicho: ‘¿qué estamos haciendo en ese mapa de 17 objetivos? Estamos trabajando en tres, en siete, en nueve... Entonces, bien hecho’. Y se han quedado ahí. Pero cuando se miran adecuadamente los ODS, en particular los dos primeros, se ve rápidamente que el cambio exponencial va implícito. Si hablamos del fin de la pobreza y de hambre cero para 2030, necesitamos claramente un avance súper exponencial desde donde estamos ahora mismo. Y además el Covid-19 nos está empujando hacia atrás porque cada vez más personas se encuentran en la pobreza extrema, particularmente en Asia. Y estoy seguro de que también sucederá en lugares como África.  Sigo pensando que los ODS son realmente útiles, pero si pensamos que se trata solo de ser más amables con las personas, de ser un poco más transparentes, un poco más responsables... Es un grave error. En realidad, no hay forma de que podamos cumplir esos objetivos sin cambiar el sistema económico y la mayoría de las empresas en este momento no lo ven así, lamentablemente. En los próximos 10 años nuestros problemas se volverán exponenciales, primero  lentamente y luego acelerando, así que tenemos que desarrollar soluciones exponenciales. Hay casos como el de Google, donde se piensa constantemente en soluciones exponenciales, o personas como Elon Musk, de Tesla, que es un pensador exponencial. Él piensa no solo en cómo hacer 10.000 o 100.000 coches, sino en cómo hacer que esos coches sean radicalmente diferentes de todo lo que existe actualmente. Creo que esa es una clase de mentalidad que cada vez necesitamos más y que escasea.

Usted explica que para que los ‘Cisnes Verdes’ alcen el vuelo es necesario centrarse en la Resiliencia y sobre todo en la Regeneración. ¿Cómo deben trabajar las empresas para avanzar a estas nuevas etapas? ¿Cuál será el rol del CEO?

Ahora los negocios son más importantes para encontrar soluciones que en cualquier otro momento de la historia. Así que creo que los CEO y los líderes de las principales compañías son realmente importantes, y es realmente importante que comprendan la naturaleza y la escala de los desafíos a los que nos enfrentamos. El Covid- 19 ha hecho que todos piensen, ¿qué estábamos haciendo? ¿Por qué no escuchamos la evidencia, la evidencia temprana sobre pandemias? Así que ahora, ¿estamos en peligro de ignorar todos los demás problemas? ¿Estamos ignorando los plásticos en el océano o las emergencias del planeta? Creo que es una oportunidad. Estamos recibiendo más solicitudes de ayuda por parte de empresas que en cualquier otro momento de nuestra historia. Y eso, para mí, es una señal de que los líderes están comenzando a pensar en lo que podrían hacer de manera diferente.

¿Hay una nueva generación de líderes?

La mayoría de ellos fueron educados en un orden antiguo, que se está volviendo cada vez más irrelevante. Y digo eso porque comienzas a ver líderes que están surgiendo en diferentes partes del mundo y que son muy diferentes. Por ejemplo, Greta Thunberg, que tenía 15 años cuando comenzó a alertar sobre el cambio climático. Estamos empezando a ver un conjunto de tendencias que nos llevarán hasta 2030 y muchas de estas voces en los medios serán personas de las que nunca hemos oído hablar. En relación a la ‘responsabilidad’, uno no puede retirar un plan de gestión o una idea que ha lanzado. Pero sí puedes ser provocativo y decir, ‘no creo que esto funcione tan bien como debería. ¿Has pensado en hacerlo de manera diferente?’. Cuando comenzamos a pensar en la Triple Cuenta de Resultados, concluimos fue que era una buena idea que los CEO, los inversores, los ministros del gobierno, etc., pensaran no solo en el retorno financiero de la inversión, sino también en un impacto económico, social y medioambiental y de forma integrada. Pero ahora nos hemos dado cuenta de que esto va no solo de Responsabilidad, sino también de Resiliencia y de Recuperación. Al priorizar la eficiencia en la búsqueda de la globalización, muy a menudo lo que hemos creado son sistemas frágiles, sistemas que no son resistentes. Entonces, ¿cómo construimos esa capacidad de recuperación? Todos ahora están hablando de resiliencia a nivel del individuo, la familia o la organización, pero solo se puede obtener resiliencia real y sostenida a largo plazo si se invierte en los sistemas de los que depende. La próxima década pondrá los negocios en el centro de atención más que hasta ahora, y creo que ese cambio mental es extremadamente emocionante y también una oportunidad para impulsar nuestras agendas de cambio más lejos y más rápido que en los tiempos normales.

"Solo se puede obtener resiliencia real y sostenida a largo plazo si se invierte en los sistemas de los que depende"

Para terminar, más allá de reinventar nuestras organizaciones, nuestra economía o nuestros sistemas educativos, usted nos sugiere reinventarnos a nosotros mismos, ser cada día en nuestros entornos ‘Chief Reinvention Officers’. ¿Cómo podemos lograrlo?

Es posible y es muy importante, aunque difícil.  En el sentido de que yo puedo mirarme en el espejo y decir: “John, vas a tener que reinventarte”. Y con 70 años ¿qué demonios significa eso? El hecho mismo de estos cuatro o cinco meses de encierro ha dado a las personas la oportunidad de reflexionar sobre quiénes son, qué quieren, si van a la oficina todos los días o cuál es la mejor manera de pasar sus vidas. Realmente tenemos que ver qué estamos haciendo y si lo que hacemos está teniendo el impacto correcto, a la velocidad correcta y en la escala correcta. Y si no es así, entonces deberíamos considerar salir del camino y dejar paso a personas más enérgicas, mejor informadas y más ambiciosas. Siento que los próximos 10 a 15 años serán, con mucho, los más emocionantes y los más desafiantes. Me temo que es el período más peligroso de toda mi vida laboral. No sé cómo debemos reinventarnos, pero una forma es salir y ver a las personas que están haciendo cosas diferentes, o las mismas aunque de diferentes maneras, y aprender de ellas. Eso es lo que he hecho toda mi vida.

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