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Núria Mompín, psicóloga sanitaria, psicooncóloga y arteterapeuta

“Muchos niños, estando ingresados, han descubierto su vocación artística en las sesiones de arteterapia”

Acompañar, explorar y mejorar el estado psicoemocional y espiritual del niño o adolescente hospitalizado. Éste es el fin principal de la arteterapia, un tratamiento que emplea medios artísticos para fomentar procesos creativos y comunicativos y que, entre otros beneficios, reduce la ansiedad y el estrés. Sobre esta terapia, precisamente, nos habla en esta entrevista con Soziable Núria Mompín, psicóloga sanitaria, psicooncóloga y arteterapeuta.

Núria Mompín, psicóloga sanitaria, psicooncóloga y arteterapeuta.

Un arte que siempre estuvo presente en su familia y en su entorno y la pérdida de una de sus mejores amigas de la infancia como consecuencia de un cáncer infantil –cuyo día internacional se celebra este jueves 15 de febrero– condujeron a Núria Mompín hacia la arteterapia.

Sobre esta disciplina basada en aplicaciones psicoterapéuticas versa, precisamente, su libro 'Arteterapia Clínica: el uso terapéutico de las artes expresivas y creativas aplicadas a niños y adolescentes hospitalizados', con el que la psicóloga sanitaria, psicooncóloga y arteterapeuta busca compartir todo lo aprendido a lo largo de su trayectoria profesional y, al mismo tiempo, impulsar la visibilización de una disciplina para que ésta llegue a cada vez más centros sanitarios.

En esta entrevista con Soziable, Mompín explica cuáles son los beneficios que reporta la arteterapia; reflexiona sobre conceptos como el poder sanador del arte o la creatividad curativa; destaca la importancia del juego en el proceso de curación del niño o adolescente hospitalizado; y ensalza como una de las virtudes de la arteterapia la facultad de hacer más liviana la enfermedad.

- ¿Qué le llevó a escribir el libro ‘Arteterapia Clínica: el uso terapéutico de las artes expresivas y creativas aplicadas a niños y adolescentes hospitalizados’?

El Arte ha estado siempre muy presente en mi vida y entorno familiar, puesto que vengo de una familia de músicos por parte materna.

Además, un hecho que marcó significativamente mi vida fue la vivencia cercana de la enfermedad oncológica de una de mis mejores amigas de la infancia. Su enfermedad comenzó a los 10 años y recuerdo cómo, poco a poco, fue apagándose. Se ausentaba largas temporadas debido a sus ingresos hospitalarios en una unidad de oncología infantil. Cuando la visitaba en su casa, me expresaba que era muy afortunada y feliz por poder hacer muchas cosas, a pesar de que la salud no le acompañaba. El verano de 1997 llegó el momento del adiós; su muerte se produjo cinco minutos más tarde de verla en su habitación.

Esa experiencia tan dolorosa marcó un antes y un después en mi vida y en ese momento surgió mi actual vocación. Me prometí a mí misma que de mayor quería ayudar a niños y a adolescentes con cáncer. Por otro lado, la actitud de mi amiga ante su propia muerte fue de total aceptación y supo trascender el sufrimiento. Fue una lección de vida para todos los que la conocimos y la actitud vital de alegría y de resiliencia que mostró es la que con el tiempo he querido transmitir a todas las personas a las que acompaño profesionalmente.

Hay una frase que solemos utilizar en arteterapia que dice que ‘cuando uno es capaz de transformar su dolor en belleza está salvado’”

Hoy en día, siento que puedo ponerme en la piel de todo aquel que sufre y, a la vez, tengo la convicción de que todas las personas con las que trabajo –niños, adolescentes o adultos–, y que están en un momento de profundo sufrimiento y de máxima vulnerabilidad, pueden mejorar guiados por su sanador interior, con el acompañamiento, afecto y amor de quienes les rodean.

El hecho de especializarme en arteterapia hospitalaria fue para poder acercar todo el potencial sanador del arte a las personas que atraviesan momentos de gran vulnerabilidad, el mismo que me había ayudado a mí en mi camino de autoconocimiento y búsqueda personal, para acompañar a otros a transmutar el sufrimiento y la adversidad en belleza y vivencia estética. Hay una frase que solemos utilizar en arteterapia que dice que “cuando uno es capaz de transformar su dolor en belleza está salvado”.

- ¿Cuál es el objetivo principal de esta obra?

El objetivo principal que me llevó a escribir ‘Arteterapia Clínica’ fue el deseo de compartir todo lo aprendido a lo largo de estos años de trayectoria profesional con otros profesionales, padres y cuidadores que se dedican a acompañar a niños y jóvenes enfermos para que, a su vez, dispongan de más herramientas en esta tarea tan sutil y delicada que es el mejorar el bienestar y calidad de vida de las personas que se encuentran en momentos vitales adversos.

También para colaborar en la visibilización de una disciplina aún poco reconocida en nuestro país, de una forma rigurosa, para que, en un futuro no muy lejano, pueda implementarse en cada vez más hospitales, centros y entidades de la mano de profesionales altamente cualificados y especializados.

- Pero ¿qué es exactamente la arteterapia?

Ya desde la prehistoria el hombre utilizaba el Arte con diferentes finalidades. Pero también, a lo largo de la historia, como medio de búsqueda espiritual y como una manera de representar aquellos fenómenos misteriosos sobre los cuales no tenía control ni elementos para interpretarlos y comprenderlos.

Siguiendo este hilo conductor de las manifestaciones artísticas del ser humano, y ya en nuestros tiempos, la arteterapia se desarrolla plenamente desde principios del siglo XX y muy especialmente a partir de la Segunda Guerra Mundial, período que coincide con cambios significativos en el campo de la educación, la psicología, la salud, lo social y lo artístico.

Otro factor que contribuyó al desarrollo de la arteterapia fue el movimiento psicoanalítico –impulsado por Sigmund Freud– en relación con el concepto del inconsciente y, también, la visión de su discípulo Carl Gustav Jung.  La influencia de ambos tuvo repercusiones notorias en el mundo de las artes visuales a partir de la valoración de lo onírico, del campo simbólico, de lo irracional y de los aspectos intuitivos.

“La arteterapia tiene el objetivo de acompañar, explorar y mejorar el estado psicoemocional y espiritual de la persona, promoviendo la exteriorización, la identificación y la regulación de sus emociones”

La Arteterapia constituye una relación de ayuda, una relación que se establece entre el profesional y la persona y su sufrimiento. De este encuentro, se pretende que la persona alcance un nuevo orden y un nuevo equilibrio, más orientado hacia el bienestar psicoemocional y espiritual.  En este proceso arteterapéutico, será fundamental respetar el tiempo de la persona y dar lugar a que surja una negociación con la materia a fin de crear un diálogo o transformación interior.

En nuestro enfoque la definimos como una terapia de la forma que utiliza los medios artísticos para fomentar procesos creativos y comunicativos; tiene el objetivo de acompañar, explorar y mejorar el estado psicoemocional y espiritual de la persona, promoviendo la exteriorización, la identificación y la regulación de sus emociones. Al mismo tiempo, mejorar su estado de ánimo, reduciendo la ansiedad o el estrés.

- ¿Qué beneficios concretos aporta esta terapia?

La arteterapia con niños y adolescentes hospitalizados permite incidir, de manera indirecta, en aspectos psicoemocionales relacionados con los miedos y la ansiedad; en el estado de ánimo; en la adaptación al proceso de tratamiento de la enfermedad y de recuperación; y en aspectos o problemas no resueltos del pasado.

De esta manera, la arteterapia fomenta procesos creativos, expresivos, comunicativos y el deseo del niño de experimentar, exteriorizar y elaborar lo que vive y siente internamente. El rol del psicólogo arteterapeuta es acompañar a la persona en su proceso de creación, la sucesión de sus obras y observar los cambios que se producen en su interior.

Algunos beneficios que pueden observarse en los niños y adolescentes hospitalizados en el área psicoemocional son el de la potenciación del desarrollo de su subjetividad e identidad, fomentando su capacidad de escoger, su autonomía, su autoridad y su deseo.

También el despertar de las posibilidades y los recursos más sanos del niño como sujeto, como la capacidad de adaptación, el aprendizaje, la creación y la imaginación. Asimismo, se busca una relación positiva con el juego, con el disfrute y con el placer.

Disminuir el sufrimiento psicológico y aumentar el grado de bienestar y de calidad de vida son los objetivos principales de esta herramienta terapéutica. De esta forma, se contribuye a reducir el dolor y soportar experiencias estresantes de la enfermedad, a aumentar la relajación y la comunicación con el entorno, a promover la sensación de control y a favorecer la autoestima. Consecuentemente, la arteterapia promueve la disminución de la ansiedad, del estrés postraumático que puede sufrir el niño o adolescente en el hospital y mejora su estado de ánimo.

Por último, las artes creativas permiten dar forma a los deseos más profundos del niño o adolescente. Es decir, alentarlo a que deje volar su imaginación y a que pueda dar forma a través de ella a sus sueños, sus ilusiones, sus anhelos. Así podrá potenciar los recursos de afrontamiento de la enfermedad y desarrollar recursos de estabilización emocional.

“Cada una de las obras de las que he sido testigo son especiales porque en arteterapia lo importante no es que la producción sea estéticamente bella, sino lo que guarda y habla de la persona que la ha realizado, que no es otra cosa que su mundo interior”

¿Se ha encontrado con verdaderos artistas entre los niños o adolescentes hospitalizados?

Sin duda. Me he encontrado con bastantes niños y jóvenes que, estando ingresados, han descubierto su vocación artística en las sesiones de arteterapia y, una vez recuperados, han decidido cursar el bachillerato artístico. Hoy en día, me consta, han orientado sus pasos hacia carreras del ámbito del diseño, arte, cine, baile y arquitectura.

Cada una de las obras de las que he sido testigo son especiales porque en arteterapia lo importante no es que la producción sea estéticamente bella, sino lo que guarda y habla de la persona que la ha realizado, que no es otra cosa que su mundo interior. Cada trazo, color, forma y textura plasmada por cada niño y joven son por sí mismas muy valiosas y fascinantes comprendiendo de dónde vienen y han sido creadas.

Hace referencia en su obra a conceptos como los de ‘poder sanador del arte’ y ‘creatividad curativa’. ¿Hasta dónde llega este poder?  

Todos los seres humanos tienen un sanador interior, el cual nos va guiando en nuestro camino y en la búsqueda de la sanación de ciertas heridas o conflictos que albergamos en nuestro interior. Es muy importante escuchar la voz de nuestro sanador interior y estar siempre en estrecha conexión con éste. Es función del psicólogo arteterapeuta contribuir a que el paciente al cual acompañamos pueda desvelar esta voz interior y, de esta forma, liberar su capacidad expresiva y entrar en conexión con su capacidad de autocuración.

He podido testimoniar cómo algunos niños y adolescentes plasmaban en sus producciones artísticas la solución inconsciente a su afección médica, justo antes de que las pruebas diagnósticas indicaran lo mismo; también dibujos premonitorios en cuanto a estados de salud y de recuperación física.

Otro aspecto del que también habla en su libro, junto al del arte, es el del juego. ¿Cómo influye en los niños hospitalizados el ejercicio de jugar?

Mediante el juego, se puede expresar, comunicar, imitar, simbolizar y resolver tensiones, angustias y conflictos. También, tal y como expresaba Freud, es fuente de placer.

El juego es, pues, una acción libre y voluntaria en el niño que proporciona satisfacción, ya que permite expresar sus pensamientos cuando aún no sabe expresarse con las palabras. Por otro lado, le sirve para canalizar emociones; el juego le permite imaginar y realizar todo aquello que en la realidad le está prohibido.

“La arteterapia y el juego en el contexto hospitalario permiten que los niños y adolescentes que requieren periodos prolongados y frecuentes de hospitalización puedan atravesar, sostener y afrontar mejor los tratamientos y los ingresos”

El niño, de esta forma, mediante el juego, puede observar la realidad con una perspectiva y podrá satisfacer sus necesidades en el plano de lo imaginario. Es bueno recordar que el juego es, por sí mismo, una terapia. 

En la situación de hospitalización, bajo los efectos de los tratamientos médicos, y en un entorno nuevo, con personas desconocidas y que, en algunos casos, le puede resultar hostil al niño, el deseo del niño de jugar puede verse bloqueado y, por lo tanto, ausente. En estos casos, la figura del psicólogo arteterapeuta puede ofrecer al niño elementos para reconstruir el deseo de jugar, sabiendo que hay una estrecha relación entre el juego y la actividad artística y plástica y que ambos pueden incidir en el desarrollo emocional y afectivo que está detenido en él.

¿Pueden el arte y el juego hacer más liviana la enfermedad?

Esa es la intención. La arteterapia y el juego en el contexto hospitalario permiten que los niños y adolescentes que requieren periodos prolongados y frecuentes de hospitalización puedan atravesar, sostener y afrontar mejor los tratamientos y los ingresos, realizando un trabajo de autoconocimiento y mejora de la gestión emocional, a la vez que promoviendo la resiliencia interna para salir reforzados positivamente de la experiencia.

Cuando las sesiones se realizan en la habitación de cada niño o joven en el hospital, el psicólogo arteterapeuta ha de crear las condiciones oportunas para que, por un momento, se olvide de que está “enfermo”, mire hacia su interior, deje volar la imaginación y se conecte con su luz y poder sanador.

Por último, ¿se ha encontrado con personas que, por su carácter ‘innovador’ o alejado de lo convencional, no vieran con buenos ojos esta opción del arte y el juego como terapia para niños hospitalizados? 

A lo largo de la historia de la Humanidad, lo nuevo ha solido asustar a muchos individuos y, más adelante, con el paso del tiempo y habiéndonos adaptado a su uso, se ha logrado aceptar estas innovaciones, integrándolas en nuestro día a día.

La arteterapia puede suponer una vía terapéutica algo poco convencional para algunos, que, por el simple hecho de hacer más o menos 20 años que se implementa en nuestro país, aún no ha tenido la oportunidad de ser evidenciado por la ciencia lo suficiente como para obtener el reconocimiento de ella. Pero en otros muchos más países donde esta disciplina está más desarrollada y es más antigua, sí se han podido realizar numerosos estudios científicos que avalan su efectividad y eficacia terapéutica.

Es imprescindible que los profesionales que la ponemos en práctica en España realicemos investigaciones para avalar con evidencia científica su impacto en las personas destinatarias. Por lo tanto, es sólo cuestión de tiempo, de dedicación y de implementar la disciplina con rigurosidad y excelencia.