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Aritz Gartzia, CEO y cofundador de Ekomodo

“Queremos romper el esquema de que algo reciclado es feo”

Circularidad e innovación rigen el devenir de Ekomodo, una empresa que, a partir de materiales textiles reciclados, principalmente, ecodiseña, elabora y comercializa diferentes productos sostenibles para el día a día de personas y empresas. En esta entrevista con Soziable, Aritz Gartzia, CEO y cofundador de la entidad, narra los orígenes de ésta y explica cómo, con su actividad diaria, impactan positivamente sobre el medioambiente y la sociedad.

Aritz Gartzia, CEO y cofundador de Ekomodo.

Poner en marcha una empresa que generase un impacto ambiental o social positivo era una de las motivaciones personales de Aritz Gartzia mientras cursaba sus estudios de Emprendimiento. Una meta que alcanzó tras investigar sobre este tipo de empresas y encontrarse con Eko-REC, una compañía ubicada en Andoain (Guipúzcoa) que recicla más de cinco millones de botellas de plástico al día de cuyo departamento de Innovación emergió Ekomodo, la entidad de la que es CEO y cofundador.

Como transmite a Soziable, la esencia circular de Ekomodo se asienta en una conjunción equilibrada de una sostenibilidad medioambiental y social –ya que, entre otras acciones, además de medir su huella de carbono, colaboran estrechamente con talleres que emplean a personas en riesgo de exclusión– y que no prescinde de la rentabilidad económica como pilar fundamental de su estrategia.

En esta entrevista, además, Gartzia pone de relieve el papel que juega en la compañía la innovación en la generación de nuevos productos; profundiza en el tipo de cliente con el que interactúan; y aborda la forma en la que gestionan los que, para Ekomodo, son los pilares de la sostenibilidad.

- ¿Cómo y por qué surge una empresa como Ekomodo?

Ekomodo tiene un inicio un poco curioso porque nació dentro de Eko-REC, una fábrica de reciclaje. Era un proyecto de una empresa donde se reciclan al día cinco millones de botellas de plástico y, a partir de éstas, se tritura el material, se extrae una escama de PET y con esa escama de PET, al fundirlo, se puede obtener una fibra o una lámina de PET. Un producto, el de la lámina, sirve para el sector de la alimentación, para hacer envases; y el de la fibra sirve para el textil, en concreto, para hacer maleteros, felpudos y diferentes productos para el sector de la automoción.

Antes de Ekomodo, estaba el Departamento de Innovación de Eko-Rec, una empresa situada en Andoain, a 10 kilómetros de San Sebastián, donde buscábamos qué hacer con los textiles que ya se obtienen reciclados, es decir, qué nuevas aplicaciones se le pueden buscar a este material para crear nuevos negocios y nuevas empresas. El proyecto ya nace con un enfoque circular en su ADN.

- ¿Con qué objetivos se pone en marcha?

El principal objetivo es ampliar el número de productos fabricados con materiales reciclados; otro es aumentar el porcentaje de reciclabilidad de los residuos que se compran o hay en el mercado. Y, por otro lado, sobre todo, generar empleo y empresas competitivas de una manera sostenible.

Dentro del departamento de Innovación de Eco-REC, a partir de tejidos reciclados, se empezaron a hacer unas fundas de ordenador con un diseño con el que hicimos unos prototipos y empezamos a testear si tenía sentido trabajar esa línea. El proyecto empezó a traccionar y de ahí creamos la marca y, a partir de ella, ya somos más que una empresa de fundas recicladas y abarcamos otra serie de soluciones.

“Los fundadores de Ekomodo creemos que las empresas serán sostenibles o no serán y queremos trabajar en una empresa que tenga como pilar fundamental la economía circular”

- La economía circular es algo muy presente en el espíritu de la compañía. ¿Qué les lleva a impulsar un modelo de estas características?

Aquí se juntan varias motivaciones. Yo, personalmente, estudié Emprendimiento y lo que más me motivaba era poder crear una empresa que pudiese generar impacto ambiental o social positivo. Empecé a investigar sobre este tipo de empresas y di con Eko-REC.

Allí estaban trabajando los cofundadores de Ekomodo, David y Adriana, y ahí se unieron las motivaciones personales de poder crear una compañía de este tipo con los objetivos de una industria de reciclaje que también queríamos. Teníamos ese propósito común de impulsar un modelo de empresa más circular y basada en la sostenibilidad.

Los fundadores de Ekomodo creemos que las empresas serán sostenibles o no serán y queremos trabajar en una empresa que tenga como pilar fundamental la economía circular y un impacto positivo en el medioambiente y en la sociedad y que, a nivel económico, sea rentable.

- ¿Qué líneas de trabajo siguen en la empresa?

A nivel global, nos dedicamos a transformar residuos en productos bonitos. Todos los productos que nosotros saquemos deben tener una componente de diseño o algo diferencial, sobre todo para romper el esquema de que algo sostenible o algo reciclado es feo. Cada vez hay productos más reciclados y más competitivos de igual calidad que uno no reciclado. Y el diseño es un área fundamental dentro de lo que trabajamos.

En cuanto a categorías de producto, empezamos con fundas de ordenador porque teníamos un residuo al que le teníamos que dar una solución. Venimos desde el problema, desde este material que es reciclado, y vamos a ver qué podemos hacer. Con los tapones, fabricamos mobiliario urbano para entornos públicos o mobiliario de interiores reciclados para hoteles, terrazas, cafeterías...

Las líneas de trabajo nos las marca el material. Es decir, si tengo un textil que viene de botellas de plástico y su aplicación es una concreta, eso es lo que marca nuestras líneas de trabajo. Con el tiempo, hemos ido escuchando las necesidades de determinados nichos de cliente, empresas o particulares sensibilizados con la economía circular y la sostenibilidad. Si las empresas nos piden, por ejemplo, mochilas recicladas, vamos a ver cómo diseñamos ese producto con los conocimientos que tenemos nosotros de materiales, con las posibilidades que ofrece el mercado y con los materiales que haya y con los precios objetivo que tienen los clientes.

- La economía circular forma parte del pilar medioambiental de la sostenibilidad. Pero en Ekomodo consideran, además, el social y el económico. ¿Qué acciones llevan a cabo en estas áreas?

En Ekomodo, entendemos la sostenibilidad por esas tres vertientes: medioambiental, social y económica. En la medioambiental, nos guiamos por la norma ISO 14006, en la que tenemos una metodología propia de diseño de productos. A la hora de diseñar un producto, tenemos en cuenta diferentes aspectos como la procedencia de los materiales, el porcentaje de material reciclado que se ha utilizado en un tejido, dónde se ha fabricado un producto, qué embalaje vamos a utilizar... Se mide una serie de aspectos que afectan al impacto ambiental y se hace una puntuación que está visible en las fichas de los productos en nuestra página web.

“Casi el 80% de los productos están fabricados en talleres que emplean a personas en riesgo de exclusión y que están, además, en un radio muy corto de nuestra zona”

La parte social también la tenemos en cuenta en esta medición. Nosotros trabajamos con talleres que emplean a personas en riesgo de exclusión. Casi el 80% de los productos están fabricados en este tipo de talleres, que están, además, en un radio muy corto de nuestra zona. En una industria como la textil, donde casi la mayoría de los productos se fabrican en países terceros, nosotros hemos desarrollado nuestros primeros productos en un taller que está a 20 kilómetros de la oficina; en Madrid, en un taller social; en Cádiz; en Bilbao...

- ¿Qué productos ofrece Ekomodo y cómo y con qué materiales se fabrican?

Los productos que más vendemos son las fundas de ordenador y, en concreto, hay un modelo que está hecho con un fieltro reciclado de poliéster que viene del hilo que se obtiene en Eko-REC, la fábrica donde nacimos. Ese hilo se convierte en un fieltro, nosotros cortamos ese tejido, lo cosemos y le ponemos una goma con un diseño minimalista para luego llevarlo al mercado. Ese es el producto más icónico, el que más hemos vendido y que, dependiendo del tamaño, se hace con 15 o 20 botellas de plástico. También lanzamos una nueva categoría porque nos la pedían los clientes, que tiene más de color, porque el fieltro, al ser un material gris, no te permite jugar tanto en nuevas colecciones o innovando con los materiales.

Y luego metimos un neopreno reciclado, que es de una poliamida reciclada, un tejido que nosotros compramos a un proveedor y, con ese material, hemos hecho unas fundas de ordenador con más grosor, que se estiran un poco más, que tienen color... Y ese es otro de los productos más icónicos.

Pero también tenemos carteras hechas con botellas de plástico, mochilas y accesorios textiles. Y, además, hemos hecho botellas de acero inoxidable recicladas; con ellas, dejas de consumir botellas de agua de plástico y, por lo tanto, generas menos residuos. Esto es un poco la filosofía de la marca trasladada a un producto, pues el acero, al ser un material que se reutiliza mucho, encaja.

- ¿Cuál es el perfil del cliente de Ekomodo?

En un primer momento, nosotros categorizamos el mercado en cuatro niveles de preocupación medioambiental: los eco actives, que están muy preocupados; los ecobelievers, que están preocupados, pero tampoco les va la vida en ello ni es su lucha diaria trabajar o estar preocupados por el cambio climático; los que consideran que es un valor importante pero tampoco les preocupa en exceso; y las personas que ni les va ni les viene o que incluso algunos niegan el cambio climático.

En nuestro espectro de clientes, entran las primeras tres categorías, pero la mayoría está en el punto 2, que son personas que creen que un mundo mejor es posible y que, gracias al consumo propio, podemos generar un impacto positivo.

Poco a poco, vemos que se está normalizando pedir que una marca tenga componentes sostenibles, lo que hace que haya cada vez más oferta en este mercado, pero también que haya marcas o productos que se comuniquen de manera sostenible y luego el producto no responda a esas necesidades sostenibles.

Nosotros empezamos muy enfocados a venta a particulares, pero nuestro negocio principalmente viene de empresas. Por la categorización de producto que tenemos, que es muy corporativa, casi el 90% de nuestro negocio son clientes como L'Oréal o American Express o empresas de más de 100 trabajadores.

“Poco a poco, vemos que se está normalizando pedir que una marca tenga componentes sostenibles, lo que hace que haya cada vez más oferta en este mercado”

- ¿Qué hacen en la empresa para reducir paulatinamente su impacto medioambiental?

Nosotros medimos nuestra huella de carbono desde el año 2020 y, para ello, contratamos una consultora externa que nos hizo esa medición de huella de carbono sólo de alcance uno y dos, que mide tus emisiones directas. Pero, realmente, las emisiones no se generan in house, sino fuera, en las emisiones de alcance 3, que incluyen el transporte de los materiales y cuánta huella generan éstos, los envíos que hacemos a los clientes particulares, la huella que generan los transportistas por la actividad de Ekomodo... Hoy en día, en nuestro caso, es inviable hacer una medición porque ni siquiera algunos de nuestros proveedores están midiendo.

Aquí hay un reto grande porque carecemos de datos para medir la huella de carbono. En nuestro caso, lo que podemos medir y reducir, lo hacemos. Intentamos formar a los proveedores, ser cada vez más exigentes con ellos y pedir una serie de datos, pero hay muchos que aseguran que no los tienen y que calcularlos les costaría una barbaridad.

- ¿De qué forma innovan tanto en la generación de nuevos productos sostenibles como en la mejora del modelo circular que han implantado en la compañía?

La principal innovación viene para el desarrollo de nuevos productos y el reto normalmente suele estar en casar las tres patas de la sostenibilidad, la medioambiental, la social y la económica. Cuando hacemos un producto, por ejemplo, una mochila –fabricada en España, con baja huella de carbono y con materiales reciclados–, el reto está en hacer que eso sea competitivo y escalable en el mercado.

- Por último, ¿cuáles son sus perspectivas de futuro?

Nuestras perspectivas futuras siguen siendo hacer que Ekomodo sea un proyecto cada vez más escalable y ampliar nuestra gama de productos. Si crecemos, significa que estamos haciendo las cosas bien; si ampliamos en productos, es que esos productos han seguido unas líneas de ecodiseño concretas y entran dentro de nuestros factores de sostenibilidad.

Y, por supuesto, intentar incorporar el máximo número de residuos posibles en nuestros productos. Por ejemplo, si sabemos que a partir de las cáscaras de café se ha hecho una innovación y se puede meter en productos que Ekomodo podría comercializar, con calidad y demás, eso supondrá incorporar nuevos residuos que vengan de otros productos.