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Beatriz Navarro, presidenta de la asociación Círvite

“Si ahorramos energía, aparte de ser sostenibles, podemos dedicar más recursos a dar mejores cuidados”

La preocupación por las personas con discapacidad intelectual y por la sostenibilidad confluyen en la ‘Primera reshogar sostenible de España con certificado Passivhaus para personas con discapacidad’. Sobre ésta y otras cuestiones reflexiona en esta entrevista con Soziable.es Beatriz Navarro, presidenta de la asociación Círvite, entidad que ha puesto en marcha este proyecto. La iniciativa fue galardonada este año con el accésit en la IV edición del Premio a la mejor iniciativa social en el ámbito energético de Fundación Naturgy, y cuya quinta convocatoria se acaba de lanzar hace unos días.

Beatriz Navarro, presidenta de la asociación Círvite
Beatriz Navarro, presidenta de la asociación Círvite

El ahorro energético, además de contribuir a la sostenibilidad del planeta, permite a asociaciones como Círvite poder destinar más recursos a lo que constituye su esencia, su razón de ser: el cuidado de personas mayores con discapacidad intelectual.

Así lo explica a Soziable.es Beatriz Navarro, presidenta de esta entidad del tercer sector, quien desgrana de qué forma están desarrollando desde la asociación el proyecto de la ‘Primera reshogar sostenible de España con certificado Passivhaus para personas con discapacidad’. A través de ella, Círvite avanza hacia un modelo de gestión sostenible, impulsado por la certificación Passivhaus de su residencia, que pone a las personas con discapacidad –cuyo Día Internacional se celebra cada 3 de diciembre– en el centro.

En esta entrevista, en concreto, Navarro rememora los orígenes del proyecto y valora los resultados cosechados hasta el momento y, por otro lado, explica en detalle qué ha supuesto para la asociación la experiencia de tomar parte en el Premio a la mejor iniciativa social en el ámbito energético de Fundación Naturgy, cuáles eran sus expectativas antes de conocer que Círvite sería reconocida y qué les reportará, de cara al futuro, esta distinción.

- ¿Cómo y cuándo surge el proyecto de ‘Primera reshogar sostenible de España con certificado Passivhaus para personas con discapacidad’?

En Círvite, que es una asociación de familiares de personas con discapacidad intelectual, estábamos muy preocupados por el proceso que se produce cuando estas personas envejecen y se les tiene que llevar a una residencia, que supone un desarraigo total del barrio, de los amigos, de la familia... Y llevábamos bastante tiempo planificando la posibilidad de una residencia.

Pero, entonces, llegó la pandemia, que fue tremenda. Cuando acaba, decidimos meternos en ello. En la pandemia, habíamos visto que, de pronto, debías tener ventanas abiertas, así que buscamos unos sistemas de construcción mejores y nos encontramos con el estándar Passivhaus, que es maravilloso porque presenta muchas posibilidades.

“No teníamos ni idea de que el estándar Passivhaus existiera, pero, cuando nos lo explicaron, vimos que tenía varias cosas muy positivas. Por un lado, un aislamiento perfecto que lo hace energéticamente sostenible”

- Este proyecto aúna atención a personas mayores y con discapacidad y sostenibilidad, puesto que su residencia tipo hogar cuenta con la certificación Passivhaus. ¿Por qué decidieron centrarse en estos dos grandes ámbitos?

No teníamos ni idea de que el estándar Passivhaus existiera, pero, cuando nos lo explicaron, vimos que tenía varias cosas muy positivas. Por un lado, un aislamiento perfecto, lo cual lo hace energéticamente sostenible. Ese aislamiento supone que tú tienes en el interior de tu residencia, o de tu casa, una temperatura bastante similar en invierno y en verano, en torno a los 21 o 22ºC. Esto supone que te vas a gastar mucho menos de lo que te gastas en calefacción, en refrigeración...

Ese aislamiento nos encantó. El sistema presenta también otra cosa muy importante sobre la que la pandemia nos abrió los ojos: tiene un sistema de circulación de aire muy potente. Ese aire que entra dentro ya lo hace purificado, por lo que te libera de contagios, de bacterias, de virus... Estamos hablando de una población mayor vulnerable que, aparte de su propia discapacidad intelectual, tiene a lo mejor otras discapacidades asociadas, otras enfermedades ya propias de la edad...

Además, el aislamiento te libera de ruidos del exterior. Te ofrece un entorno muchísimo más cómodo y saludable, pero es que, además, todo esto es energéticamente sostenible. A nosotros eso nos preocupa desde hace tiempo. En las actividades que tenemos en nuestro centro ocupacional, ya practicamos la llamada economía circular: reciclamos, hacemos que los chicos participen... Somos bastante responsables.

Este sistema supone que vas a depender muchísimo menos de la energía de lo que dependes ahora. Veníamos de una larga crisis económica y entidades como la nuestra tienen unos ingresos y deben ajustarse a un patrón. Si gastas mucho en energía, quizá puedes gastar menos en personal o en alimentación o en cuidados sanitarios. Vimos que, si ahorramos energía, aparte de ser sostenibles y de estar en las preocupaciones que tiene la sociedad en este momento, también nos beneficiaba porque ese dinero que ahorras en gasto energético, lo vas a poder dedicar a dar mejores cuidados.

- Exactamente, ¿a quiénes beneficia esta iniciativa?

A nuestra reshogar puede ir cualquier persona de la Comunidad de Madrid. Nuestra asociación ha hecho la residencia, pero nosotros concertamos las plazas con la Comunidad de Madrid, que es la que da el acceso a las personas que reúnen unas determinadas condiciones.

Nosotros estamos en el barrio de Canillejas, donde ha estado siempre nuestra asociación. Hemos querido construir al lado de las edificaciones que ya teníamos, de nuestras viviendas y centro tutelado, para que se puedan beneficiar unos y otros del contacto habitual. El 70% de las personas que hay en nuestro centro es de ese barrio o barrios próximos, pero, a cualquier persona de la Comunidad de Madrid que lo pida, los Servicios Sociales le pueden asignar una plaza.

“Veníamos de una larga crisis económica y entidades como la nuestra tienen unos ingresos y deben ajustarse a un patrón. Si gastas mucho en energía, quizá puedes gastar menos en personal o en alimentación o en cuidados sanitarios”

- ¿Qué valoración haría de los resultados que han obtenido desde que pusieron en marcha el proyecto?

Éste ha sido un proyecto de aprendizaje. Lo principal de todo es que hemos aprendido muchísimo. Nosotros somos una entidad del tercer sector. Sabíamos mucho de dar apoyo, ayuda y asistencia a personas con discapacidad, de buscar trabajos, de inclusión, de implicación... Pero no sabíamos nada de construcciones de este tipo y no sabíamos cómo hacer que los servicios sociales estén en avanzadilla de lo que busca en este momento la sociedad, que es un entorno saludable, no dañar el medioambiente y que todo sea equilibrado.

Creo que nuestro aprendizaje ha sido por ahí. La verdad es que, antes de iniciar todo esto, visitamos muchas residencias, vimos qué se hacía y qué se necesitaba e hicimos nuestras pequeñas consultas entre las personas que iban a ir a la residencia. De todo eso, sacamos nuestras conclusiones. Y, en ese momento, sacamos en claro que ahora nosotros también podemos asesorar a otros. El programa era muy innovador, estábamos casi de proyecto piloto, pero ahora podemos ayudar a otras personas que estén en estas circunstancias.

- Recientemente, consiguieron el accésit en la cuarta edición del ‘Premio a la mejor iniciativa social en el ámbito energético’ de Fundación Naturgy. ¿Por qué decidieron presentar su candidatura a este galardón?

Nosotros somos muy lanzados. Nos preocupa el tema del medioambiente y ya hacemos actividades en este ámbito. Conocimos la existencia de este premio de Fundación Naturgy y sus objetivos y, entonces, pensamos: 'estamos haciendo algo nuevo, nos presentamos'.

De hecho, ésta es la tercera vez que nos hemos presentado. En la primera, todo estaba un poco en mantillas. En la segunda, que fue el año pasado, fuimos seleccionados; no nos llevamos ningún premio, pero para nosotros fue una inyección de moral porque estábamos con gente importantísima, que va con instituciones muy punteras, con proyectos muy interesantes que llegan a mucha gente.... Y este año nos hemos llevado el accésit. O sea, que hemos insistido y, a la tercera, va la vencida.

- ¿Cómo calificaría su participación en este Premio?

Haber participado en este premio es una experiencia interesantísima. Primero, porque te hace poner negro sobre blanco todo lo que has hecho, reflexionar sobre cómo estás actuando, en qué has hecho, cómo puedes mejorar... Es también un ejercicio de comunicación: tú cuentas a alguien lo que estás haciendo porque lo valoras y quieres que esos que van a valorar lo tuyo también lo valoren, como ha sido el caso del jurado.

Dar esos pasos es sumamente importante, así que, naturalmente, nosotros animamos y creemos que es un estímulo importantísimo. Solamente el hecho de tomar la decisión de participar en un premio ya te estimula, ya te lanza, ya te sube la moral. Si encima convives con otros proyectos que son interesantísimos, también aprendes y valoras el tuyo más.

“El accésit del Premio a la mejor iniciativa social en el ámbito energético está suponiendo muchas cosas. Ya teníamos la certificación Passivhaus y eso te da un reconocimiento de calidad. Pero esto es más. Esto es estar en otro nivel”

- ¿Esperaban haber sido reconocidos con el accésit en esta edición?

Cuando te presentas a un premio, expectativas siempre hay. Siempre piensas 'a ver si suena la flauta'. Teníamos esa pequeña esperanza de saber que ‘si yo creo en mi proyecto y es positivo, pienso que puede ser premiado. Por eso me presento’. Ese es el camino. Pero llegas allí y ves muchos proyectos interesantes y mucha gente importante y que llega a muchísimas más personas que a las que tú puedes llegar desde tu modesta asociación...

Y también piensas: 'Vale, pero estoy aquí, codeándome con ellos'. Así que expectativas, las había, aunque, si no nos hubieran premiado, lo habríamos aceptado igualmente porque yo pienso que el estar allí ya es una satisfacción.

- ¿Cómo reaccionaron al conocer el fallo del jurado?

Grandísima alegría, grandísima emoción. Un poco pensar 'Dios mío', '¿Cómo es posible? Si no me lo esperaba', '¿Cómo es posible que esto tan bueno nos ocurra?'... Pero entonces olvidas los malos ratos que has pasado, los muchos esfuerzos, la búsqueda de dinero...

Además, en nuestro caso, cuando iniciamos la construcción de la residencia, Ángel Expósito nos había sacado en La Linterna. Le había dado voz a nuestro proyecto. Y que, al cabo de dos años, él mismo estuviera allí presentando los premios y nos dijera que teníamos un accésit fue como culminar todo un proceso.

Naturalmente, otra cosa que sientes es un agradecimiento enorme hacia el jurado que te ha tenido en cuenta y que ha visto todos los aspectos positivos que plantea tu proyecto. Era un jurado muy importante y había proyectos muy destacados. Y que nosotros estemos entre ellos supone un gran agradecimiento. Al jurado y también a Naturgy, que tiene toda esta vertiente social de destacar cosas buenas que hay por el mundo.

- ¿Qué cree que les puede reportar este reconocimiento?

De momento, ya está suponiendo cosas. Ya teníamos la certificación Passivhaus y eso te da un reconocimiento de calidad. Pero esto es más. Esto es estar en otro nivel. Mucha gente se ha dirigido a nosotros. Han venido algunos investigadores internacionales de otros países a vernos y a conocer nuestro proyecto. De pronto, el premio nos ha abierto puertas, nos ha dado visibilidad y ha sido muy bueno para nuestros propios chicos y para las familias...

Además, hay otra cuestión. Y es que nos ha dado una aportación económica, que también nos está ayudando a otras cosas, porque nosotros queremos ser sostenibles y ya trabajábamos por ello. Estamos también readaptando nuestras instalaciones antiguas, pero es que ahora, con el dinero de este accésit, podemos poner paneles solares que, en nuestra residencia, en nuestra reshogar, ya lo habíamos dejado todo preparado para iniciarlo cuando tuviéramos dinero. Y ahora hay. Y tenemos muchos más proyectos, muchas más cosas que hacer. O sea, que el premio ha sido una bendición de Dios.