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Luis Robles, socio director de Liken Carbon Hub

“Tenemos que alcanzar un balance neutro entre las emisiones y las absorciones de CO2”

La tendencia de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero es clara, tanto en España como en los 10 países europeos analizados en el estudio ‘Evolución de las emisiones sectoriales de gases efecto invernadero en el contexto europeo 2017-2021’, elaborado por Liken Carbon Hub para la Fundación Naturgy. En esta línea, Luis Robles, co-autor del estudio, resalta para Soziable.es la importancia de incrementar las absorciones de CO2 con el fin de llegar a un equilibrio con las emisiones y alcanzar, de este modo, la neutralidad climática.

Luis Robles, socio director de Liken Carbon Hub.

España es líder indiscutible en la Unión Europea en cuanto a absorción de CO2, con unos 45 millones de toneladas anuales, más del doble que la aportación conjunta de los países incluidos en el estudio, como Francia, Italia o Polonia. Así lo destaca, precisamente, el informe ‘Evolución de las emisiones sectoriales de gases efecto invernadero en el contexto europeo 2017-2021’.

Y es que, según explicó a Soziable.es Luis Robles, socio director de Liken Carbon Hub y co-autor del estudio junto a José Antonio Gesto, la absorción de CO2 propiciada por la superficie total de bosques españoles –sólo superada en Europa por Suecia– y la de pastizales o suelos agrícolas han permitido situar a nuestro país por encima de otros muchos de la Unión Europea.

En esta entrevista, además, Robles detalla las áreas que aborda el cuarto estudio sobre emisiones de CO2 realizado por Liken Carbon Hub para la Fundación Naturgy; explica la posición que ocupa España en términos de emisiones de gases de efecto invernadero con respecto a otros países europeos; enumera las acciones que se pueden llevar a cabo tanto para reducir emisiones como para incrementar absorciones de CO2; y, finalmente, realiza un pronóstico, al amparo de su experiencia, sobre el objetivo europeo de alcanzar la neutralidad climática en 2050.

- Recientemente, elaboraron el estudio ‘Evolución de las emisiones sectoriales de gases efecto invernadero en el contexto europeo 2017-2021’. ¿En qué áreas se centra esta investigación?

En este informe, recogemos todos los sectores de actividad económica que están incluidos en el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero de España.

El primer año que hicimos el estudio fue 2020, en plena pandemia, y en él analizamos las emisiones específicas de España con todos los sectores incluidos en este Inventario Nacional, que se hace conforme a las normas del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). En 2021, incorporamos ya una comparativa con un conjunto de países de la Unión Europea para que, en el total de los 10 países incluidos, España entre ellos, recogieran algo más del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Europa. La tercera edición del informe se centró únicamente en España y la cuarta repite el mismo esquema de recoger los datos de España y, además, ese comparativo entre países.

“El dato positivo es que, cuando comparamos 2019 con 2021, sí que vemos que continúa esa tendencia de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en los países europeos, pero específicamente en España”

Uno de los objetivos de la Fundación Naturgy es que quien quiera acceder al estudio tenga siempre todos los datos de la serie histórica desde que existe este Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero, 1990, y de una parte específica que arranca a partir de 2005, que es el año en el que empezó a funcionar el sistema de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea.

El informe trata siempre de hacer una fotografía de la realidad, pero conservando una fotografía de cuál es la evolución, y de dar la posibilidad de acudir a una base de datos que está actualizada.

- ¿Qué novedades recoge esta nueva edición del estudio con respecto a las anteriores?

La novedad es más por el análisis de resultados, por ver qué ha ocurrido entre 2020 y 2021. 2020 fue un año muy especial, el año de la pandemia. Tuvimos un parón en nuestra actividad, en nuestra vida, incluyendo un periodo de confinamiento estricto que fue muy significativo.

Eso alteró la evolución de las emisiones y se produjo una bajada provocada, en gran parte, por este parón. 2021 nos generaba el interés de ver cuál era la evolución entre 2020 y 2021 y de poder comparar, por ejemplo, los esfuerzos de reducción teniendo en cuenta esos años anteriores. Y es que la línea tendencial de reducción de emisiones que se está produciendo en España tiene un quiebro importante por 2020, pero es un efecto provocado por causas ajenas a la lucha contra los gases de efecto invernadero y contra el cambio climático. Trabajar ya con los datos de 2021 nos permitía ver cómo era esa evolución.

Evidentemente, tenía que haber un aumento de las emisiones entre 2020 y 2021. Y así se ha registrado. Pero el dato positivo es que, cuando comparamos 2019 con 2021, sí que vemos que continúa esa tendencia de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en los países europeos, pero específicamente en España.

Uno de los valores que nos aporta el estudio es tener esa fotografía, que es lo que ha ocurrido en base a los datos oficiales, los datos ya consolidados que los países europeos han facilitado tanto a la Comisión Europea como a Naciones Unidas.

- ¿En qué situación se encuentra España en cuanto a emisiones de CO2?

España viene registrando una disminución de sus emisiones de gases de efecto invernadero desde el año 2005, con altibajos, pero con una línea tendencial muy clara de reducción. Si comparamos entre 2019 y 2021, con esa excepción de 2020, vemos que se está consolidando esa reducción.

En 2021, España emitió en torno a 288 millones de toneladas, lo mismo que en 1990. Pasar de una línea de incremento que veníamos registrando a esa de bajada demuestra que España está realizando sus 'deberes' en cuanto a reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

“El sector de generación de energía eléctrica ha hecho una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero más intensa y que es superior al 70%”

Hay que tener en cuenta que el objetivo que está marcado ahora mismo en los documentos que acompañan a la Ley de Cambio Climático y Transición Energética de España nos imponen una reducción del 23% entre 1990 y 2030. Sabemos dónde estamos en 2021 y ya tenemos mucho mejor dibujado cuál es el camino que debemos recorrer hasta ese punto.

- Y en comparación con los países vecinos que aparecen en el estudio, ¿qué posición ocupa?

Un buen índice que nos puede ayudar a ver en qué situación estamos son las emisiones per cápita, las emisiones por cada uno de los habitantes de los países. Y España está, en el conjunto de estos 10 países, en el tramo bajo. Tenemos países como Polonia y Países Bajos, que están en el entorno de las 10 toneladas de CO2 equivalente por habitante y año; Austria y Alemania estarían un poco por debajo, en el entorno de nueve; Italia tiene aproximadamente siete; y Francia y España se encuentran en el entorno de las seis toneladas por habitante y año. Si comparamos las emisiones per cápita entre Polonia y Austria o Alemania, estamos casi a la mitad, en un nivel medio bajo en el conjunto de la Unión Europea

- ¿Qué podemos –y debemos– hacer para reducir las emisiones de CO2 en nuestro país?

Hay un primer sector que es el que ha hecho una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero más intenso, que es el de generación de energía eléctrica. Esa reducción, en esta serie histórica que nosotros estudiamos, es superior al 70%. Esto se debe a una mayor participación de las energías renovables en la generación de electricidad, en el porcentaje que suponen en el mix de generación eléctrica.

Aunque se ha producido una disminución global, el sector del transporte, que es el que más emite en España actualmente (un 25% de las emisiones totales), es el que ha reducido menos cantidad.

Los sectores que más pueden reducir, por su capacidad técnica y económica, vienen ya realizando desde el año 2005 un esfuerzo importante debido, precisamente, tanto a políticas europeas y nacionales como a la implantación del sistema de comercio de derechos de emisión en la Unión Europea.

Otros sectores, como el residencial, el de transporte o el de agricultura y ganadería, necesitan mayores esfuerzos de reducción y, por sus características, tienen menos capacidad técnica o económica para realizar esas reducciones.

“Cada sector tiene una realidad diferente, pero todos ellos tienen que seguir descendiendo las emisiones y llevar adelante ese proceso de descarbonización de la actividad y de la economía”

Una empresa del sector energético no es comparable con una del sector de transporte de mercancías por carretera, que depende de los combustibles que tiene a su disposición, o con un empresario de la ganadería en el norte de España, que tiene una producción de leche concreta y que sus emisiones, además, tienen que ver con las que producen los animales con los que trabajan.

Cada sector tiene una realidad diferente, pero todos ellos tienen que seguir descendiendo las emisiones y llevar adelante ese proceso de descarbonización de la actividad y de la economía. Y ese es un efecto que se está produciendo y que se va a producir tanto a nivel europeo como a nivel mundial.

Cada entorno geográfico, también con sus capacidades técnicas y económicas, lo podrá hacer en un momento anterior o posterior, pero la inmensa mayoría de los países incluidos en el G20 y en la OCDE nos hemos marcado alcanzar esa neutralidad climática en 2050. El periodo de tiempo que nos queda hasta 2050 es relativamente corto, aunque la realidad del clima nos está diciendo que todas las acciones que hagamos tienen que ser urgentes

- Donde sí destaca nuestro país, a nivel europeo, es en absorciones de CO2. ¿A qué se debe?

España, dentro de los 10 países incluidos en el informe, es el que todos los años viene registrando una mayor absorción de CO2 atmosférico. Absorbe, en promedio, unos 45 millones de toneladas, que equilibran en parte nuestras emisiones brutas, y es el primer país que dobla el número de toneladas absorbidas por el resto de países que más absorben, como Francia, Italia o Polonia.

España es el segundo país en superficie de bosque de toda la Unión Europea, sólo por detrás de Suecia. Eso hace que, junto con las absorciones que se contabilizan en otros sectores, como pastizales o los suelos agrícolas, tengamos esas absorciones por encima de otros países de la Unión Europea y que vienen a representar aproximadamente el 15%, también en promedio anual, de las emisiones totales.

- En concreto, ¿qué razones existen para explicar el liderazgo de España en cuanto a absorción de emisiones de CO2?

Por un lado, tenemos las absorciones que se realizan en el entorno de nuestras bases forestales, de los bosques, y hay que incidir en que España está evolucionando sus cultivos herbáceos, cereales o de otro tipo, que están disminuyendo; y están aumentando, además, las plantaciones frutales.

En estos 45 millones de toneladas anuales, no están incluidas las que se producen en estas plantaciones que están destinadas a la producción de fruta ni, por ejemplo, las de olivar. Es decir, si contabilizáramos todo lo que se produce, quizás estaríamos un poco por encima. Pero los inventarios tienen siempre unas reglas concretas que España aplica a rajatabla.

Tenemos un sector forestal que ocupa una parte intensa del territorio y también una superficie de secano, de agricultura en secano y de rotación de cultivos, barbechos... que también ayuda a esa absorción de carbono en el suelo de naturaleza agrícola. Comparativamente con otros países de la Unión Europea, las prácticas agrícolas en muchas superficies españolas son menos intensivas o utilizan una cantidad de abonos nitrogenados inferior a la media europea. Eso explica que se produzcan esas absorciones en una mayor medida que en otros países europeos.

“Hay que continuar con la línea de trabajo que se viene realizando: conservación de masas forestales, luchar contra los incendios forestales, evitar los fenómenos erosivos y la pérdida de suelo fértil”

- Aseguraba usted que “el objetivo de neutralidad climática implica que debemos reducir al máximo nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, potenciando las absorciones de aquellas que no podamos reducir”. En este sentido, ¿qué tipo de emisiones podemos reducir y cuáles no?

Tenemos que alcanzar un balance neutro entre las emisiones que se produzcan y las absorciones que se generen. Emitimos un conjunto de gases de efecto invernadero y solamente absorbemos dióxido de carbono que hay en la atmósfera. Las absorciones tienen que ser lo más intensas posibles para que ese conjunto de gases de efecto invernadero quede en un equilibrio que nos lleve a la neutralidad.

Desde el punto de vista técnico, hay algunas emisiones que son difícilmente evitables. Por ejemplo, el caso más paradigmático es el de la fabricación de cemento. Cuando fabricamos cemento, utilizamos carbonato cálcico para aprovechar el calcio como aglomerante. El carbonato cálcico tiene una composición química donde hay carbono y oxígeno; por calcinación, al separar la molécula de calcio, generamos CO2 atmosférico. Ese es un proceso de muy difícil reducción porque tendríamos que utilizar otra fuente de calcio que no es accesible en la naturaleza.

Otras emisiones que son también muy difícilmente evitables son aquellas que se producen en la fermentación entérica de los rumiantes. Cuando digieren la materia vegetal con la que se alimentan, generan emisiones de metano importantes.

Por lo tanto, hay que aumentar las absorciones para generar ese equilibrio y de ahí viene la importancia de potenciar todos aquellos ámbitos naturales donde podemos captar CO2 atmosférico y retenerlo por un periodo de tiempo suficientemente largo para que ese balance nos permita llegar a la neutralidad climática.

- Pero ¿qué se puede hacer para incrementar el número de absorciones?

Hay que continuar con la línea de trabajo que se viene realizando: conservación de masas forestales, luchar contra los incendios forestales, llevar a cabo una política a nivel español, europeo y mundial sobre la conservación del suelo, evitar los fenómenos erosivos y la pérdida de suelo fértil, buscar una agricultura que sea más respetuosa con la propia estructura del suelo y que a su vez permita asegurar el suministro de alimentos…

Hay, además, prácticas como aumentar las absorciones de CO2 atmosférico en el ámbito marino. Tenemos un gran reservorio de dióxido de carbono atmosférico que es el mar y las actuaciones que se pueden realizar tienen mucho que ver con la recuperación de ecosistemas, como las zonas intermareales o las praderas de Posidonia oceanica que tenemos en el Mediterráneo... Son zonas donde, además, tenemos tasas de absorción que son muy superiores a las de los bosques.

- Por último, la Unión Europea se comprometió a alcanzar la neutralidad climática para 2050. ¿Cree que se podrá alcanzar este objetivo en la fecha establecida?

En la Unión Europea, hay un interés muy claro en este objetivo por muchísimas razones. Yo no tengo una bola de cristal para saber si estaremos o no en 2050 en esa neutralidad climática, pero sí puedo constatar que necesitamos esa descarbonización. Por lo tanto, yo apostaría por que sí, por que tendremos en ese ámbito de 2050 suficientes desarrollos tecnológicos como para haber alcanzado ya esa neutralidad.