Según un estudio de Impact Hub

La inclusividad y la colaboración son la clave para el desarrollo de ecosistemas que impulsen la transformación social y económica

El informe ‘Ecología social: la práctica del desarrollo de ecosistemas’, elaborado por Tatiana Glad, executive director de la red Impact Hub, y Ard Hordijk, socio de Synnervate, destaca que el desarrollo de ecosistemas sociales se puede convertir en una herramienta fundamental que ayude a impulsar la transición hacia un mundo más justo y sostenible en el ámbito alimentario, energético, sanitario o educativo, entre otros.

Impact Hub ha implementado el desarrollo de ecosistemas sociales en más de 60 países.

09 Jul 2022 | Redacción | Soziable.es

La red Impact Hub acaba de presentar en Madrid el estudio ‘Ecología social: la práctica del desarrollo de ecosistemas’, el cual ofrece una detallada explicación sobre cómo, en un entorno marcado por la urgencia creciente para afrontar los desafíos sociales, ambientales y económicos, el desarrollo de ecosistemas sociales puede servir de herramienta aceleradora de la transformación social y económica.

El término ‘ecosistema social’ alude a procesos o resultados que se dan a partir de la interacción entre humanos. Hace referencia a una forma diferente de entender las dinámicas sociales y económicas. Se basa en un marco derivado de la biología, que ordena y explica el mundo humano basándose en lo que conocemos de la naturaleza. Por eso, la inclusividad y la colaboración son clave para desarrollar esos ecosistemas en los que la interdependencia entre los humanos cada vez está más presente.

Desarrollo práctico de los ecosistemas sociales

El informe recoge los avances de los ecosistemas sociales que Impact Hub lleva 15 años desarrollando en más 60 países, donde tiene presencia la red, a través de la generación de conocimiento, la creación de vínculos y alianzas y el impulso de acciones de cambio. Los autores del informe, Tatiana Glad, executive director de la red Impact Hub, y Ard Hordijk, socio de Synnervate, comparten las fases y retos de los ecosistemas sociales y explican de forma práctica el día a día de esta dinámica a través del ejemplo de un ecosistema concreto, el del área de alimentación desarrollado por Impact Hub en Países Bajos

“Desde Impact Hub llevamos mucho tiempo trabajando en el ámbito de la sostenibilidad y la transformación social, facilitando la colaboración con múltiples actores como grandes empresas, pymes, startups, administraciones públicas, mundo académico o entidades no lucrativas”, explicó durante la presentación del estudio Tatiana Glad, que además destacó cómo el Ministerio de Agricultura neerlandés apoyó su desarrollo porque vio las ventajas de este proceso participativo y su potencial aglutinador: “No se trata de imponer soluciones, tienen que crearse de forma inclusiva, involucrando a todos”, subrayó Glad.

Por su parte, Ard Hordijk, destacó que “la hierba no crece dando tirones, es necesario alimentarla y cuidarla”. Según su experiencia, un elemento clave de los ecosistemas es la construcción de relaciones. "Además, no se trata de idealizar el proceso: hay que afrontar dilemas y resolver conflictos", apuntó. En el ecosistema alimentario en el que ha trabajado Synnervate se mantuvieron sesiones muy intensas, en las que activistas y representantes de la industria fueron capaces de avanzar juntos.

Los autores del informe explicaron que para poder desarrollar ecosistemas sociales son necesarias cuatro competencias esenciales: saber construir relaciones personales (‘the art of hosting’), seleccionar el contenido relevante, dotar de vitalidad y coherencia al ecosistema, provocando y ordenando el caos creativo y, por último, ganarse el mandato, lograr legitimidad como líder, recibiendo respeto y confianza.

Un modelo contrastado

La dinámica del desarrollo de ecosistemas no se produce de manera lineal y, aunque siempre produce resultados, pueden distanciarse de las expectativas tradicionales. El proceso se compone de cinco fases: reunión de grupos de interés, convergencia, atención al ecosistema y su cultivo, divergencia y materialización de nuevas formas de pensar y actuar.

En el informe se detalla cada una de las fases de este proceso, tras haber realizado un exhaustivo ejercicio de exploración documental, entrevistas, diferentes grupos de discusión y talleres con más de 60 desarrolladores de ecosistemas en diversos contextos, a lo largo de años de trabajo, en diferentes marcos de colaboración.

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