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Encuesta piloto sobre uso de drogas y adicciones en estudiantes de enseñanzas secundarias de 12 y 13 años

El 7% de los niños de 13 años se ha emborrachado

El Plan Nacional de Drogas ha realizado la primera 'Encuesta piloto sobre uso de drogas y adicciones en estudiantes de enseñanzas secundarias de 12 y 13 años', para analizar el consumo de alcohol y tabaco. Uno de los datos más alarmantes refleja que el 7 por ciento de estos niños y niñas ya se ha emborrachado.

Una tercera parte de los niños de 12 y 13 años han probado el alcohol.

Por primera vez, el Plan Nacional de Drogas ha decidido analizar el consumo de alcohol y tabaco entre los chicos de 12 y 13 años, justo antes de pasar a la educación secundaria, a través de la Encuesta piloto sobre uso de drogas y adicciones en estudiantes de enseñanzas secundarias de 12 y 13 años. Uno de los datos que más han llamado la atención es que el 7 por ciento de estos niños y niñas ya se ha emborrachado.

“Por lo que sabemos, los chicos y las chicas de 12 y 13 años empiezan a ingerir alcohol en un entorno doméstico”, afirma el delegado del Gobierno para el Plan Nacional de Drogas, Joan Villalbí. “Han probado el alcohol una vez en la vida, aproximadamente, una tercera parte de ellos, dato que aumenta en los adolescentes de 14 a 17 años hasta tres cuartas partes”, continúa el delegado del Gobierno. 

El delegado del Gobierno cree que aunque en España "el consumo de alcohol es muy habitual y está normalizado, hay que tomar estas cifras con cuidado”. “Puede ser un sorbito de cava en un contexto de una fiesta familiar con los padres delante. No son datos que sean preocupantes, reflejan nuestra sociedad, una sociedad vinícola, es lo que podría esperarse”, aunque considera que “nos gustaría que el consumo fuera lo más tardío posible y, en menores de edad, que fuera cero”.

En cuanto a la imagen que tiene el alcohol entre los más jóvenes, Villalbí no considera que sea mala, “es más bien ambivalente, en parte, por la influencia de la publicidad que es muy intensa, pero también por la tradición y por la presencia que tiene en nuestra sociedad. El abuso de alcohol sí que tiene una imagen negativa”.

De hecho, en varias encuestas realizadas por el CIS, “una amplia mayoría de la población afirmó que le parecería bien que hubiera una mayor regulación del alcohol en nuestro país, especialmente, en los menores de edad”.

Por otro lado, Joan Villalbí recuerda que la exposición al alcohol de los menores tiene mayores efectivos negativos que en adultos: “El cerebro se desarrolla, aproximadamente, hasta los 25 años, por lo que, incluso después de los 18 años, el cerebro es bastante sensible a los efectos del alcohol. Las intoxicaciones precoces generan cambios que hacen más probable el desarrollo de problemas relacionados con la adicción en un futuro. Muchas personas que desarrollan dependencia del alcohol han tenido exposiciones precoces e intensas en el alcohol".

Tabaco

En cuanto al tabaco, el consumo en esta franja de edad es del 8,5 por ciento, dato que se multiplica en el grupo de adolescentes de 14 a 18 años. Aquí, Villalbí sí cree que hay que seguir estos datos de cerca ya que se trata de una sustancia muy adictiva: “No lo es con la primera experiencia, pero es una sustancia que engancha deprisa. La mayoría de los adultos fumadores empezaron a tontear al salir del colegio, probando unas caladas”.

Preocupa el hecho de que uno de cada cuatro estudiantes declare haber consumido cigarrillos electrónicos. “Este dato nos ha llamado la atención”, admite Villalbí, porque “en el conjunto de la población el uso de los cigarrillos electrónicos es poco frecuente y, en esta franja de edad, en esta generación, es mayor de lo que esperábamos. Parece que, realmente, es algo que está en su entorno. Hablamos de haberlo probado, pero esto nos alerta de que seguramente hay que regular con más intensidad este producto, sobre todo, pensando en los datos que vendrán después en jóvenes de 15 y 16 años”.

Hay que recordar que los cigarrillos electrónicos pueden tener carga con nicotina o sin nicotina. “Con nicotina no debería estar en el entorno de los niños pero la realidad es que está, y el problema de estas sustancias es que la adicción se puede desarrollar”, asegura Villalbí.

Por esa razón, el delegado del Gobierno insta a plantearse “aprender del Reino Unido, que acaba de endurecer las leyes en el consumo de los cigarrillos electrónicos”