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La ONG ha advertido del repunte mundial de trabajo infantil

La Fundación Vicente Ferrer impulsa una campaña para proteger a los 42 millones de niñas que no regresarán a clase este curso

La Fundación Vicente Ferrer ha lanzado la campaña ‘Quiero Ser Niña’, a través de la cual recogerá firmas para exigir a los gobiernos paliar la brecha de género en la educación y que todas las niñas del mundo tengan acceso a una formación de calidad, equitativa e inclusiva. La organización también ha advertido del repunte mundial del trabajo infantil y acerca de los matrimonios precoces como consecuencia de la desconexión educativa de la infancia más vulnerable durante la pandemia.

La ONG alerta de los matrimonios precoces como consecuencia de la desconexión educativa.

La pandemia de la COVID-19 originó una crisis educativa mundial que sufren especialmente las niñas y adolescentes en los países más pobres. Y sus consecuencias ponen en peligro los avances conseguidos en la educación a nivel mundial.

Por ello, la Fundación Vicente Ferrer, una organización que lleva más de 50 años promoviendo la educación y el progreso de comunidades vulnerables en la India, ha lanzado la iniciativa 'Quiero ser niña' para unir esfuerzos y recoger firmas para exigir a los gobiernos paliar la brecha de género en la educación y que todas las niñas del mundo tengan acceso a una formación de calidad, equitativa e inclusiva.

Según Naciones Unidas, más de 222 millones de menores en edad escolar están afectados por la emergencia educativa y necesitan apoyo. De estos, 78 millones están sin escolarizar y la mayoría son niñas: más de 42 millones de niñas y adolescentes en todo el mundo no van a la escuela.

No asistir a la escuela puede tener graves consecuencias en sus vidas, ya que las menores sin educación están más expuestas a matrimonios y embarazos precoces y al trabajo infantil. En este sentido, la Fundación Vicente Ferrer sostiene que la educación es el primer paso para liberarse del círculo de la pobreza, la discriminación y la violencia.

Trabajos extenuantes y matrimonios forzosos

Miles de niñas en países empobrecidos se ven obligadas a abandonar la escuela y a ejercer trabajos con jornadas extenuantes, la mayoría vinculadas a labores del hogar. Otras son obligadas a casarse y a convertirse en madres a muy temprana edad, cuando todavía no han alcanzado la madurez física ni emocional suficiente. Estas situaciones las alejan de la educación para siempre, merman su potencial y las perpetúa a vivir en situaciones de pobreza y discriminación.

La educación es la herramienta más útil y poderosa para que las niñas crezcan siendo niñas y se reduzcan las posibilidades de trabajo infantil, explotación, trata, matrimonios y embarazos precoces y cualquier otro tipo de violencia contra ellas.

Efectos de la pandemia

La escuela es un espacio de aprendizaje, protección y comunidad para niñas y niños. Ofrece un futuro con más posibilidades y aleja a niñas y adolescentes de situaciones de riesgo que ponen en peligro sus vidas. Las niñas sin educación tienen tres veces más probabilidades de casarse antes de los 18 años que las que tienen educación secundaria o superior señalan desde Girls not Brides.

Además, la pandemia ha aumentado de manera drástica la probabilidad de matrimonio infantil. UNICEF estima que hasta 10 millones más de niñas estarán en riesgo en los próximos 10 años. También señala que 1 de cada 3 niñas casadas del mundo vive en la India. Muchas de ellas dan a luz durante la adolescencia. Y la mayoría vive en zonas rurales, pertenece a familias pobres y no ha alcanzado la escolarización en secundaria.

En Andhra Pradesh y Telangana, estados indios donde trabaja la Fundación Vicente Ferrer, los índices de escolarización primaria son casi del 100% y en secundaria han ido aumentando al mismo ritmo que en el resto del país (la India tenía en 2021 un 83% de tasa de finalización de estudios en secundaria según la UNESCO). Ahora, la crisis educativa provocada por la pandemia amenaza con frenar estos avances en todo el mundo.