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Según un estudio elaborado por Fundación Fad Juventud y Fundación Pfizer

Los jóvenes se muestran “ligeramente más optimistas” tras la pandemia, gracias al apoyo familiar

Así lo asegura el estudio ‘Jóvenes en pleno desarrollo y crisis pandémica. Cómo miran al futuro’, realizado por Fundación Fad Juventud y Fundación Pfizer, y cuyo objetivo ha sido indagar sobre los efectos que la pandemia ha causado en la vida de los jóvenes, tanto en los aspectos relacionados con su salud mental como en el impacto posible sobre su devenir vital.

La encuesta se ha realizado a 1.200 jóvenes de entre 15 y 29 años.
La encuesta se ha realizado a 1.200 jóvenes de entre 15 y 29 años.

La población joven se enfrenta a un contexto difícil. Según su opinión, los problemas colectivos más importantes son los salarios bajos (37,8%), la precariedad laboral (30,4%) y la dificultad para la emancipación (29,5%), seguidos muy de cerca por el paro (24,6%) y la falta de confianza que tiene la sociedad hacia los y las jóvenes (24,9%). Unos problemas que sienten de forma mucho más acuciante ellas que ellos, confirmando que la pandemia ha tenido “un efecto más negativo en las chicas que en los chicos”, al menos en lo que tiene que ver con la preocupación por el futuro.

Estas son algunas de las principales conclusiones del estudio ‘Jóvenes en pleno desarrollo y crisis pandémica. Cómo miran al futuro’, que ha elaborado la Fundación Pfizer y la Fundación Fad Juventud, y cuyas conclusiones están basadas en los datos de la encuesta realizada a una muestra de 1.200 jóvenes de entre 15 y 29 años, realizada a comienzos de este año 2022.

Según informaron durante la presentación del estudio, el objetivo de esta investigación ha sido indagar sobre los efectos que la pandemia ha causado en la vida de los jóvenes, tanto en los aspectos relacionados con su salud mental como en el impacto posible sobre su devenir vital.

El estudio también revela que, en general, se observa un panorama de pesimismo juvenil, por un contexto que genera incertidumbre y situaciones difíciles para gran parte de la población joven. Así, “el 26,6% piensa que la situación del país irá a peor, porcentaje algo inferior cuando se pregunta sobre su situación personal (18,6% piensa que irá a peor en lo personal)”.

No obstante, también se desprende que se percibe cierta reducción del pesimismo si se compara con las percepciones que había en el año 2020. “Como contraposición al difícil contexto, parece que los jóvenes se muestran afortunados por contar con apoyo de familiares, amigos y pareja, ámbitos en los que se sienten más satisfechos”, señala.

Los datos muestran que “cuentan con un respaldo emocional clave, con redes de apoyo que se constituyen en pilares de confianza sobre los que saben que pueden contar en tiempos duros”. De ahí que, la familia o las amistades se erigen como puntales de estabilidad, según reconocen los jóvenes de forma general. 

¿Cómo les ha cambiado la pandemia?

La encuesta concluye que, para casi un 60% de los consultados, la pandemia “ha tenido un gran impacto y ha producido cambios personales”. En este sentido, el 55,7% tiene la percepción de que estos cambios serán permanentes y, con un porcentaje muy similar, que la dirección de estos cambios será positiva.

"Para el 60% de los jóvenes la pandemia ha tenido un gran impacto y ha producido cambios personales".

No obstante, entre los jóvenes que creen que la pandemia les ha cambiado “bastante o mucho”, la mayoría (56,2%) piensa que los cambios han sido para bien y que han salido mejores de la experiencia. En cuanto a las menciones que apuntan, se refieren a sentirse más conscientes de su vida y lo que quieren (señalado por el 54,8% de los jóvenes consultados); que sus relaciones sociales han mejorado (43,2%), y que ha aumentado su sentido de la responsabilidad (42%). Y, entre quienes señalan cambios a peor, destaca la triada formada por el empeoramiento de hábitos (48,5%), el empeoramiento de las relaciones con los demás (46,8%) o el hacerse más débil y vulnerable (44,4%).

"La crisis pandémica ha supuesto una ruptura en la vida de los jóvenes".

De manera concreta, se observa cierta ambivalencia o polarización, poniendo de relieve que la crisis pandémica ha supuesto una ruptura en la vida de los jóvenes: 7 de cada 10 declaran haber modificado sus hábitos de una u otra forma como consecuencia de la pandemia. El 35,4% ha modificado sus hábitos a mejor y el 34,8% a peor, mientras que el 24,4% declara no haber cambiado sus hábitos de vida.

En este sentido, los hábitos que han cambiado a mejor son los centrados en el autocuidado físico (más ejercicio y comidas más sanas) y, con importancia similar, los que tienden a mejorar las estrategias relacionales y la interacción social. Por el contrario, los hábitos a peor más destacados son: tendencia hacia el retraimiento (más aislamiento o dejar de hacer actividades), los hábitos compulsivos (comer poco o demasiado) o el descuido físico (hacer menos ejercicio).

Los jóvenes han puesto en el centro de sus preocupaciones el empeoramiento de su salud mental.

La investigación también afirma que el género vuelve a ser una de las principales variables que afectan a la reacción en sentido positivo o negativo. Los hombres se significan más que ellas en la categoría “a mejor”. Sin embargo, en cuanto a los cambios colectivos se valora negativamente el impacto, sobre todo y de nuevo, en lo que se refiere a su capacidad económica. Además, los jóvenes han puesto en el centro de sus preocupaciones el empeoramiento de su salud mental.

Impacto en la salud mental

Por otra parte, la salud mental está entre los aspectos más afectados negativamente por la pandemia, junto a la capacidad económica y el acceso al trabajo. Así, el 66,8% de la juventud cree que la crisis de la COVID-19 ha tenido un impacto negativo en la salud mental de las personas jóvenes; el 67,4% afirma que esta crisis ha afectado negativamente a su capacidad económica, y el 63% a su acceso al trabajo.

Asimismo, el estudio indica que una de las consecuencias más visibles de la crisis de la COVID-19 ha sido el empeoramiento de la salud mental y una mayor tendencia a sufrir malestares de carácter psicológico. El porcentaje total de adolescentes y jóvenes que presentan problemas psicológicos con cierta o mucha frecuencia en la actualidad es del 24%, mientras que en 2021 era del 8,6% y en 2019 del 6,2%, lo que significa un aumento de la prevalencia de problemas de este tipo de casi 18 puntos.

La aparición de pensamientos negativos es, con diferencia, el indicador psicológico que más empeora, siendo las mujeres las que ocupan la peor posición en todos los indicadores de tipo psicológico.

Por su parte, los jóvenes entre 20 y 24 años son los que más declaran aumento de frecuencia en pensamientos negativos. Casi 1 de cada 3 jóvenes cree que nada tiene arreglo, que todo irá a peor y cree que es un fracasado, al tiempo que 1 de cada 4 jóvenes cree que es una carga para los demás y que la vida es una carga inútil.

Antes de la pandemia, el 40% de los jóvenes nunca había experiementado problemas psicológicos o de salud mental.

Antes de la pandemia, asegura la investigación, el 40% nunca había experimentado problemas psicológicos o de salud mental, una cifra que en la actualidad se ha reducido hasta el 30,8%, casi 10 puntos menos. Y una constante de todo el análisis es que las mujeres muestran peores datos, no solo por la mayor tendencia al empeoramiento sino por la mayor frecuencia de malestares psicológicos. Parece que la pandemia, al menos en el plano de la salud mental, ha afectado más a las mujeres.

El estado de ánimo muestra un empeoramiento a nivel global.

Por último, el estado de ánimo muestra un empeoramiento a nivel global: 4 de cada 10 jóvenes señala que este se mantiene estable, y el 36,7% asume un empeoramiento como consecuencia de la pandemia. Además, este empeoramiento parece ser más agudo entre las mujeres: la mitad declara que su estado de ánimo ha empeorado, cosa que sólo ocurre al 30% de chicos.