Según un estudio de la Fundación PwC y la Fundación Open Value

Inversión de impacto: efecto positivo directo y rentabilidad económica para reformular el capitalismo

La progresión de la inversión de impacto es imparable y no deja de crecer. Así lo ha venido haciendo en los últimos seis años, alcanzando un crecimiento de hasta un 17% anual en términos de capital gestionado, tal y como destaca un estudio realizado por la Fundación PwC y la Fundación Open Value.

Rentabilidad e impacto social son las claves de la inversión de impacto para abordar el nuevo orden económico

11 Jul 2021 | Nat Carrasco | Soziable.es

El informe ‘Inversión de Impacto: Capitalismo y Sostenibilidad’ presenta las capacidades de esta modalidad inversora para abordar el futuro de forma sostenible, impulsando el crecimiento económico a la vez que se garantizan las necesidades de las futuras generaciones; muestra sus características y cualidades principales; y aspira a que el mayor número posible de personas aporte su conocimiento, energía y medios al desarrollo social sostenible.

La Fundación PwC y la Fundación Open Value también destacan en el trabajo que son numerosas las instituciones y gobiernos, así como la sociedad civil, las que consideran esta forma de invertir, en la que los intereses económicos, sociales y medioambientales aparecen integrados como el modelo sobre el que tomar decisiones empresariales y de inversión a futuro.

Precisamente, uno de los aspectos esenciales sobre los que incide el trabajo es el de la relevancia que ha adquirido la inversión de impacto en los últimos años, motivo por el cual los autores auguran que esta tendencia seguirá creciendo en el futuro gracias a la confianza y el apoyo de grandes inversores e instituciones.

Además, también aseguran que, tal y como ha puesto de manifiesto el Global Impact Investing Network (GIIN), esta forma de invertir ha venido experimentando, desde 2015, un incremento anual en términos de capital gestionado del 17% y que su doble objetivo de rentabilidad e impacto social se han convertido en piezas clave para abordar el nuevo orden económico.

Impacto y sostenibilidad

La Fundación PwC y la Fundación Open Value también dejan claras las diferencias entre inversión ASG e inversión de impacto. La primera, según explica el documento, implica evaluar el desarrollo de la actividad económica desde el punto de vista medioambiental, social y de buen gobierno e incluir estos criterios en las decisiones de inversión.

Y la segunda, por su parte, pretende actuar sobre la propia actividad, con un resultado positivo directo, generando soluciones innovadoras con un impacto diferenciador y cualitativamente significativo respecto a problemas sociales persistentes.

Asimismo, también establecen las razones principales del crecimiento de la inversión de impacto: un aumento en el número de inversores que deciden realizar inversiones de impacto y un incremento en el capital medio invertido por inversor involucrado en la inversión de impacto.

En este sentido, los autores muestran como en 2019 el número de entidades que invirtieron en iniciativas de impacto creció un 28,4% con respecto al ejercicio previo y, además, revelan que los inversores de impacto están cada vez más predispuestos a aumentar su exposición a este tipo de inversiones, sobre todo, tras verificar que sus objetivos se han visto satisfechos y gracias a que la sociedad evoluciona y lleva a estos mismos inversores a alinear sus inversiones con sus valores.

Inversión e impacto

Otro de los ejes sobre los que incide el estudio es el del equilibrio entre la inversión y el impacto. En este sentido, señala que la inversión de impacto no tiene por qué suponer una renuncia a la rentabilidad en favor del impacto y que, de cara a equilibrar la inversión y el impacto, es esencial canalizar el capital hacia proyectos hacia los que actualmente no fluye, por cuestiones como los fallos de mercado o la percepción errónea del riesgo, pero que generan una rentabilidad integral y equiparable a la que ofrece el mercado.

En esta misma línea, el documento alude a estudios realizados por Morgan Stanley entre 2004 y 2018 sobre 10.700 fondos que concluyen que aquellos que consideran cuestiones ambientales, sociales y de gobierno corporativo están sometidos a una menor volatilidad que los tradicionales.

Y, al mismo tiempo, subraya que esta inversión de impacto, además de no ver comprometida su rentabilidad financiera, contribuye a transformar el mundo y el modo en el que se toman decisiones financieras.

Factores exógenos e internos

En otro orden de cosas, el documento dedica un apartado específico a analizar cuáles son las claves principales del éxito de esta modalidad inversora. Y, en concreto, señala que existe una serie de factores exógenos y otros de carácter interno que explican esta tendencia positiva.

Los factores externos que cita el informe son los siguientes: la creación de incubadoras y aceleradoras que apoyan a las empresas sociales en fases iniciales, una regulación favorable y flexible y una infraestructura de mercado que proporciona recursos de intermediación financiera y no financiera.

Y en cuanto a los endógenos, el texto recoge la voluntad transformadora de emprendedores y empresarios sociales para desarrollar ideas innovadoras y eficientes para aportar soluciones novedosas a problemas sociales persistentes; el talento y la profesionalización en los gestores y las empresas sociales; el desarrollo de fórmulas de financiación innovadoras que atraigan a inversores privados y volúmenes de capitales mucho mayores; y el momentum y la creciente concienciación social por parte de la sociedad civil, las instituciones y los gobiernos para abordar grandes problemas sociales como la desigualdad o la pobreza.

Casos de éxito en España

Las iniciativas de impacto y los casos de éxito bajo esta modalidad también han llegado a nuestro país. El estudio de la Fundación PwC y la Fundación Open Value expone, en cocreto, algunas de las más destacadas considerando dos puntos de vista: el de la demanda de capital, en el que se incluyen proyectos o empresas sociales que demandan financiación para cumplir su misión de generar un impacto social y/o medioambiental positivo sin perder de vista la rentabilidad o sostenibilidad; y el de la oferta de capital, donde encajan individuos, entidades financieras, tercer sector e instituciones públicas y privadas que bien aportan capital o bien actúan como intermediarios para que los proyectos y empresas sociales puedan cumplir su misión.

En el caso de la demanda de capital, el informe cita los proyectos de ILUNION Hotels, que integra laboralmente a personas con discapacidad y que centra su actividad en el turismo accesible;  Ecoalf, una marca de moda sostenible; y Auara, que provee agua mineral embotellada social y sostenible.

En lado de la oferta de capital, el trabajo cita los ejemplos de CREAS, el primer fondo institucional de inversión de impacto de España; GSI, la gestora de fondos de inversión proveniente de Open Value Foundation; y Repsol Impacto Social, la entidad de la Fundación Repsol que invierte en empresas sociales.

Medida del impacto y resultados

En su bloque final, el informe se centra en el presente y futuro de la inversión de impacto. A este respecto, recuerda que las grandes inquietudes sociales de ciudadanos, empresas y gobiernos impulsan una transformación del modelo económico actual que debe enfocarse en la medida de impacto y en la generación de resultados de la actividad del sector privado.

Y, además, incide en que la inversión de impacto es una respuesta necesaria ante las demandas de la sociedad de un capitalismo que genere un bien común mediante la promoción de empresas rentables que creen prosperidad económica, social y medioambiental.

En este sentido, el documento sugiere que el actual sistema capitalista precisa una ‘revolución’ en la que el impacto social pase a ser un criterio central en la economía y expone los ocho principios de Sir Ronald Cohen, fundador de Apax Partners y presidente del Global Steering Group (GSG) para la inversión de impacto, en los que esta transformación se fundamenta.

En concreto, Cohen propone que el impacto es el potencial de una acción de mejorar la vida de las personas y debe situarse en el centro de nuestra conciencia; que, en la toma de decisiones empresariales y de inversión, es preciso adoptar un nuevo paradigma de Riesgo –  Rentabilidad – Impacto; que ‘es posible hacerlo bien haciendo el bien’, algo que, de hecho, reporta una mayor rentabilidad; y que el impacto puede ser medido y comparado para incorporarlo en la toma de decisiones de la sociedad para amplificar los resultados.

Además, también advierte que es necesario implantar un modelo de pago por resultados, maximizando la mejora de la vida de las personas a la vez que se permite a los gobiernos y el tercer sector ahorrar en recursos; y medir resultados y no actividades. Y, al mismo tiempo, sostiene que los emprendedores sociales son aliados globales y, por último, que es fundamental actuar ya para evitar la degradación de millones de vidas y del planeta.

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