#LíderesParaLaReconstrucción. Juan Antonio Pedreño, presidente de CEPES

“Las empresas de economía social son palancas de reconstrucción del país”

Juan Antonio Pedreño acaba de ser reelegido presidente de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (CEPES), que representa a más de 45.000 empresas que constituyen el 10% del PIB español. Con él hablamos sobre la recuperación económica tras el Covid-19 en esta nueva entrega de #LíderesParaLaReconstrucción.

Juan Antonio Pedreño, presidente de CEPES.

30 Jun | Chema Doménech | Soziable.es

La economía social la conforman cooperativas, sociedades laborales, mutualidades, centros especiales de empleo, empresas de inserción, cofradías de pescadores y organizaciones de integración de personas en riesgo de exclusión. Son empresas que en España presentan un volumen de empleo directo e indirecto que ronda los dos millones y medio de puestos de trabajo y una facturación cercana a los 150.000 millones de euros, alrededor del 10 por ciento del PIB. Unos datos que, a juicio del presidente de CEPES, deberían avalar la presencia de este sector económico en los lugares donde se deciden las políticas y en los que aún no está presente. Por ejemplo, en la mesa del diálogo social. En opinión de Juan Antonio Pedreño, las empresas de la economía social volverán a ser esenciales en la recuperación de la crisis provocada por el Covid-19 como lo fueron en la financiera de 2008 y en otras anteriores. Porque estas empresas tienen una fortaleza: "ponen a las personas en el centro del negocio".

"La economía social propone un modelo empresarial que pone en el centro a las personas y a partir de ahí gira todo lo demás"

¿Cuál debe ser el papel que juegue la economía social en la recuperación de la crisis del Covid-19?

La economía social plantea un modelo de crecimiento diferente. La Comisión Europea ya dijo en su primera intervención sobre la recuperación que hay que construir una economía que funcione para las personas. La economía social propone un modelo empresarial que pone en el centro a las personas y a partir de ahí gira todo lo demás: las personas necesitan un mundo sostenible, con mejor calidad de vida, mejores condiciones laborales… Todo esto rodea al eje central, que es la preocupación por la persona.

¿Es necesario asumir que la sociedad del futuro pasa por un modelo empresarial centrado en las personas?

Hay una coincidencia bastante generalizada en este sentido. Estamos asistiendo a corrientes empresariales importantísimas en las que el discurso gira en torno a que el objetivo principal de las empresas no tiene que ser el beneficio económico, sino la preocupación por las personas y por el entorno. Hay una corriente hacia otro modelo de empresas preocupadas por su impacto social.

Hay una cuestión que es clave: salir de la crisis sin que nadie quede atrás.

Estamos viendo que esta pandemia sobre todo lo que está dejando son brechas muy claras de desigualdad. La economía social trata de contribuir a un modelo empresarial que reduzca la desigualdad. Por tanto, todos nuestros esfuerzos van encaminados a que los colectivos más vulnerables no se queden atrás. En este sentido, nos hemos manifestado a favor de la renta mínima, es necesaria porque los índices de pobreza siguen creciendo. Nosotros vamos a contribuir con los valores y los principios que adornan nuestro modelo empresarial, que se concretan en gran parte en cómo nos comportamos en situaciones de crisis. Cómo ayudamos a los trabajadores, cómo mantenemos el empleo aunque eso conlleve bajarnos el sueldo o pedir un préstamo... Lo que sea por no incrementar el número de personas que pasen a una situación de dificultad.

"Las empresas de economía social no se deslocalizan, permanecemos donde hemos nacido"

En esta crisis hemos visto los problemas que puede ocasionarnos una dependencia excesiva del exterior para conseguir bienes o materiales. La economía social apuesta por lo local, ¿es así?

La economía social nace del territorio. Estamos comprometidos con el entorno en el que desarrollamos nuestro negocio. Y una cosa muy importante, las empresas de economía social no se deslocalizan, permanecemos donde hemos nacido. Somos empresas locales que mantenemos población y mantenemos empresas. Más del 90% de las empresas de la economía social ya han vuelto a su actividad. Nuestras empresas son pequeñas, una media de 10-11 personas, y tienen un futuro importantísimo porque se están reinventando y dando soluciones.

La economía social ya demostró su fortaleza en la salida de la crisis financiera de 2008. ¿Volverá a hacerlo ahora?

Sin ninguna duda, porque ha ocurrido en todas las crisis. Esta crisis, que tiene su origen en una emergencia sanitaria, no tiene los condicionantes de la de 2008. Es una crisis de la que saldremos antes, tenemos recursos, aquí Europa debe jugar un papel fundamental. El mercado va a estar pronto reestablecido. Las empresas de la economía social van a ser nuevamente el tejido sobre el que se va a reconstruir el resto. Si en 2008 Europa nos significó como la primera nación en reconvertir empresas mercantiles en empresas de economía social para evitar el desempleo, en este momento el papel que hemos propuesto al Ministerio de Industria también ha sido este: pongamos medidas para que no se caiga ninguna empresa.

"No entendemos que la economía social no esté presente en la Comisión para la Reconstrucción del Congreso de los Diputados"

¿Está satisfecho del nivel de interlocución de la economía social con las administraciones?

Siempre quiere uno más, pero es cierto que se ha producido un avance importante. Por primera vez tenemos un Ministerio de Trabajo y Economía Social, pero a veces se nos reconoce más fuera de España que aquí. Por ejemplo, la economía social no está presente en la Comisión para la Reconstrucción del Congreso de los Diputados. No lo entendemos, significando el 12,5% del empleo, el 10% del PIB y representando a la diversidad de empresas y la capacidad que tenemos para hacer propuestas. Nos parece un contrasentido que donde se van a construir las políticas públicas no se ponga en valor el papel de la economía social. Aun así, el nivel de interlocución es bueno, hemos hecho más de 100 propuestas al Gobierno, pero siempre nos gustaría participar como objetivo final de un diálogo social diferente. Se está perfilando un diálogo social distinto al que nació en 1982, y en ese nuevo diálogo social deben estar las empresas de la economía social.

Acaba de ser reelegido presidente de CEPES. ¿Cuáles son los grandes retos marcados para este mandato?

Hay uno fundamental y lo reitero: para poder aportar todo lo que uno cree que puede debe estar en los lugares donde se deciden las políticas públicas, y nosotros estamos fuera de esos lugares. Nuestro primero objetivo es participar en ese diálogo social. La economía social va a ser fundamental como palanca de reconstrucción del país y de orientación hacia otro modelo económico. Otro reto es trabajar en algo que la pandemia nos ha puesto encima de la mesa, y es la digitalización. Se ha avanzado en tres meses lo que se iba a avanzar en seis años. Ahí tenemos un reto fundamental, modernizar nuestras empresas. Que la economía social sea un vector hacia una economía verde mucho más sostenible también es esencial, como lo es trabajar en las alianzas público-privadas. Por último, de esto no vamos a salir solos, sólo podremos salir juntos. Tenemos que cooperar, por eso hemos propuesto un pacto de Estado de todos los agentes económicos y sociales para el futuro de España. Y en ese pacto de estado también tiene que estar CEPES.

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