Nacho Sequeira, director general de Fundación Exit

“La energía positiva de los jóvenes con los que trabajamos les permite demostrar con creces su potencial”

Los jóvenes, la educación y el empleo y el sector energético constituyen la base de ‘Enchufados al empleo’. El proyecto de Fundación Exit ha sido reconocido como el ganador de la segunda edición del ‘Premio a la mejor iniciativa social en el ámbito energético’ de Fundación Naturgy. Nacho Sequeira, director general de la entidad, detalla en esta entrevista con Soziable.es las líneas maestras de la iniciativa y las repercusiones de haber obtenido una distinción de este nivel.

05 Ago 2021 | Nat Carrasco | Soziable.es

Video: Álvaro Martín Santamaría

Reconoce con toda naturalidad que trabajar con un colectivo como el de los jóvenes –en situación de vulnerabilidad social, en este caso– es una de las experiencias más gratificantes que existen. De este modo, precisamente, lo ha trasladado a Soziable.es el propio Nacho Sequeira, director general de Fundación Exit.

Y haber realizado este trabajo incidiendo en la necesidad de una adecuada formación, acorde a los requerimientos actuales de las empresas, y apuntando hacia un sector como el de la energía es algo que, sin duda, le ha valido a la entidad para haber sido distinguida por la Fundación Naturgy con un reconocimiento que persigue dar visibilidad a proyectos de organizaciones que trabajan en el ámbito de la energía para contribuir a paliar la vulnerabilidad.

A lo largo de esta conversación, Sequeira desgrana, en líneas muy generales, los motivos que les llevaron a dar luz verde a ‘Enchufados al empleo’, las líneas que sigue la iniciativa y los resultados que se están alcanzando gracias a ella, por una parte; describe el perfil de los jóvenes con los que trabajan en el proyecto y las sensaciones que les trasladan, por otra; y enumera y explica las motivaciones que les impulsaron a tomar parte en los galardones de Fundación Naturgy y las sensaciones al conocer la decisión del jurado, finalmente.

- ¿Qué les lleva a poner en marcha un proyecto de estas características?

En Fundación Exit, apostamos por un proyecto como ‘Enchufados al empleo’ por la constatación de que, a raíz de la crisis de la COVID-19, se destruyeron muchos puestos de trabajo, a los que normalmente accedían jóvenes en situación de vulnerabilidad social, que es el colectivo con el que trabajamos. Y ahí vimos la necesidad de explorar nuevos sectores, buscando poder ofrecer esas oportunidades laborales a jóvenes que sino, se habrían quedado muy desorientados porque, normalmente, se enfocaban de forma mayoritaria a sectores vinculados al turismo, como puede ser la restauración, la hostelería, el retail…

- ¿Y en qué consiste, exactamente, ‘Enchufados al empleo’?

El proyecto va dirigido al colectivo de jóvenes en situación de vulnerabilidad social, principalmente, de edades entre 16 y 21 años, pudiéndose alargar hasta los 25. Por eso, centramos nuestra primera intervención en jóvenes que han acabado la secundaria sin el graduado, a los que se les ofrece la posibilidad de estudiar la formación profesional básica.

Es en ese momento cuando participan en un proyecto llamado ‘Coach’, en el que tienen a voluntarios de empresas que les hacen de coaches, de mentores, enseñándoles el mundo laboral desde dentro y, desde el sector de la energía, qué perfiles profesionales va a requerir en los próximos años. Lo que se busca es que los jóvenes estén motivados para continuar formándose.

Consiguiendo este objetivo, hay una segunda fase del itinerario en la que intervenimos ya directamente en la formación profesional de grado medio, en un primer año donde sabemos que, en función del centro y la especialidad, el abandono puede estar entre el 30 y el 50%. Lo que buscamos, precisamente, es luchar contra este abandono escolar prematuro, vinculando de nuevo a voluntarios de empresa que puedan enseñar a estos jóvenes, en este caso, la parte más técnica del oficio para que les motive mantenerse en el curso. También a darles esa visión de qué perfiles pueden ser los más demandados por el sector energético en los próximos meses o en los próximos años.

Hay una última fase en la que intervenimos, en lo que sería ya más el segundo año de grado medio de formación profesional, donde de nuevo mentores de empresa ayudan a estos jóvenes a construir su propia marca personal, enfocándose en aquellos que quieren entrar ya al mercado laboral, indicándoles cómo superar una entrevista de trabajo, presentar un currículum o crear un perfil en LinkedIn o en la red social más adecuada para posicionar sus candidaturas… Y diría que, más que la marca personal, lo que se busca también es ampliar la red de contactos de estos jóvenes en un sector en el que muchas veces no tienen demasiados contactos en su círculo familiar o social más cercano.

Por lo tanto, en estos tres proyectos que cubren las tres fases –orientación y motivación para seguir estudiando; continuidad de estudios en la formación profesional; y entrada al mercado laboral–, lo que buscamos es poder dar a estos jóvenes una respuesta integral, pasando de una situación de riesgo de abandono escolar prematuro a una situación de entrada al mercado laboral o de que quieran continuar sus estudios en una formación profesional de grado superior, que también lo consideraríamos una salida positiva del proyecto.

- ¿Están obteniendo los resultados que esperaban?

El resultado que nos marcábamos, en el primer proyecto ‘Coach’, era que por lo menos el 70% de los jóvenes quisiera seguir estudiando. Y aquí estamos en un 74%, con lo cual estamos un poquito por encima de lo que nos habíamos planteado.

Y en la segunda fase del proyecto, que era la de fidelización en la formación profesional de grado medio, lo que nos marcamos de nuevo era que un 70% de jóvenes continuase estudiando. Aquí, depende del centro, nos hemos movido entre el 70 y el 80%, con lo cual, también estamos muy en la línea. Y, en algunos casos, incluso, un poquito por encima.

El curso que viene será clave para ver toda la parte de inserción laboral porque será cuando tengamos a los jóvenes de segundo año de grado medio acabando los estudios. Y aquí nos hemos marcado el objetivo de que, al menos, el 60% pueda entrar al mercado laboral.

Los centros nos dicen que los jóvenes que realmente mantienen los estudios, dada la demanda actual por parte de las empresas de estos perfiles, normalmente no tienen demasiadas dificultades para entrar al mercado laboral cuando acaban una formación profesional de grado medio.

- En concreto, ¿qué opciones de entrar al mercado laboral tienen los jóvenes que finalizan una formación profesional de grado medio?

Hace unos meses, Clara Sanz, la secretaria de Estado para la Formación Profesional, nos decía en una jornada de trabajo que, mientras España está con un 40% de paro juvenil, aquellos jóvenes que acaban una formación profesional de grado medio tienen un paro, de media, de un 7%. Y aquellos que acaban con un grado superior, de un 5%.

Por lo tanto, aquí hay un mensaje muy potente a dar a nuestros jóvenes de que vale muchísimo la pena invertir dos años más de su vida formándose y salir con una formación profesional de grado medio porque, evidentemente, las puertas que se les abren con ese título son muy interesantes y les sitúan en una posición mucho más ventajosa respecto a jóvenes que, por desgracia o por las circunstancias en las que se han encontrado, han tenido que abandonar estos estudios.

- ¿Cuál es el perfil de los participantes en el proyecto ‘Enchufados al empleo’?

Nosotros trabajamos con jóvenes que siempre vienen derivados de otras entidades sociales o educativas. En este sentido, Fundación Exit es una entidad que se especializa mucho en construir ese puente entre estas entidades y las empresas.

Nos encontramos con un colectivo de jóvenes que, en las etapas iniciales, muchas veces están muy desorientados. No saben, con el contexto actual, dónde puede haber una salida laboral para ellos y ellas y esa desorientación es clara. Y ahí el sector educativo tendría que mejorar mucho en la orientación que se les da a estos jóvenes. También con jóvenes con una mochila de fracaso escolar que pesa y, a veces, con situaciones familiares y sociales duras que hacen que vivan con una cierta urgencia el tener que entrar en el mercado laboral. Estos serían los factores más negativos o que más pesan en esa mochila.

- Pero también hay factores positivos, ¿verdad?

Por supuesto. Nos encontramos con jóvenes con muchísimas ganas de luchar, muy acostumbrados a superar barreras y dificultades, y yo creo que, además, son muy agradecidos cuando ven que se les ofrecen oportunidades reales y de calidad para poder enfocar su futuro laboral.

Y esa energía positiva que tienen, cuando ven un poco esa luz al final del túnel, es la que hace que se enganchen a oportunidades como la de ‘Enchufados al empleo’ y que enseguida demuestren un potencial que no siempre han podido demostrar en la escuela, pero que, insisto, cuando ven esa oportunidad, lo demuestran con creces. ¡Y ahí es donde sorprenden de forma muy positiva a las empresas!

Muchos voluntarios de empresa que conectan con nuestros jóvenes y les hacen de coach, de mentor, nos dicen: “¡Estos chavales se comen el mundo!”. Al final, hay unas ganas ahí y un ansia de superación personal que es algo que les interesa mucho a las empresas. Y esa capacidad de superarse y de adaptarse a situaciones adversas es algo que les hace candidatos muy interesantes para las empresas.

Además, sumar a las competencias de base que tienen esa formación en competencias más técnicas en perfiles en los que, en España, no existe la cantidad de candidaturas que requieren las empresas es el punto que yo más destacaría del proyecto actual y de cómo están respondiendo los jóvenes a esta propuesta que les hacemos.

- La satisfacción de contribuir al bienestar, presente y futuro, de estos jóvenes parece evidente. Pero ¿qué otras gratificaciones reporta trabajar con ellos?

Yo diría que trabajar con jóvenes es de lo más gratificante que hay porque coges a personas que están en un momento vital absolutamente espectacular. ‘Explosivo’, diría yo, en el mejor sentido de la palabra. Pero también es verdad que en los últimos años no está siendo fácil porque creo que, entre todos, estamos lanzando a veces un mensaje muy pesimista hacia ellos, diciendo que no hay futuro, que el futuro está muy negro…

Y, sin dejar de ser realistas, y es verdad que se están enfrentado, objetivamente, a unas cifras de paro juvenil muy duras, creo que debemos lanzar un mensaje mucho más propositivo a estos jóvenes, mucho más optimista. En Fundación Exit y en otras entidades como nosotros, nos encontramos con empresas que nos dicen diariamente que están preocupadas por la falta de relevo generacional, en sectores y en perfiles laborales muy concretos.

- ¿Y qué considera que deben hacer desde Fundación Exit y esas otras entidades a las que se refiere para diluir la ‘preocupación’ que les trasladan las empresas?

Lo que nos toca a entidades como Fundación Exit es trabajar a fondo para identificar estos nichos de mercado y orientar cuanto antes a estos jóvenes y a sus educadores y educadoras hacia estos perfiles porque creo que lo que en España se da es un desajuste entre oferta y demanda, que ahí es donde vemos una oportunidad muy clara para ellos.

Hay otros muchos elementos a tener en cuenta, pero sí que creo que, claramente, si tuviéramos más jóvenes con estas formaciones intermedias, se respondería mucho mejor a las necesidades que está teniendo ahora y a las que tendrá a futuro el mercado laboral.

Seguro que hay muchos estudios que validan esta posición, pero este mensaje, por desgracia, no está llegando con la suficiente intensidad a los jóvenes y a sus familias porque todavía sigue habiendo un estereotipo negativo respecto a lo que sería la formación profesional, que, poco a poco, vamos logrando cambiar. Pero esta es una tarea no solo de las entidades educativas o las entidades sociales, sino también de los medios de comunicación, que tienen un rol importantísimo para cambiar esa visión hacia algo más positivo de la formación profesional, que se está demostrando como una formación que responde muy bien a necesidades del mercado laboral y que puede ser una excelente salida para todos estos jóvenes.

- La Fundación Exit ha sido la ganadora de la segunda edición del ‘Premio a la mejor iniciativa social en el ámbito energético’ de Fundación Naturgy. ¿Por qué decidieron presentar su candidatura?

En Fundación Exit, decidimos presentarnos al premio de Fundación Naturgy por varios motivos. El primero es que, con la apuesta estratégica que hemos hecho en el sector energético, creíamos que un reconocimiento de este nivel podía ser una palanca para dar a conocer el proyecto entre otras empresas del sector de la energía. Y ahí toda la difusión que estamos consiguiendo gracias a este premio corrobora esa hipótesis de partida.

Creímos también que era importante presentarse a este premio por reforzar el vínculo con Fundación Naturgy y con la propia empresa Naturgy, que ya están colaborando con nosotros mediante el voluntariado corporativo. Entendemos que un premio como este podrá reforzar y fidelizar toda esta colaboración que ya hemos iniciado.

Y luego, evidentemente, es un premio que tiene una dotación económica muy interesante que nos puede ayudar a ampliar el impacto de este proyecto, llegando a nuevas ciudades, ampliando la posibilidad de que participen más jóvenes.

- ¿Esperaban haber sido reconocidos como ganadores? ¿Cuáles eran sus sensaciones antes de conocerse la decisión del jurado?

Cuando presentas un proyecto, siempre lo haces con la esperanza de poder ganar. Yo creo que esa actitud, que por lo menos es la actitud que nos contagian cada día los jóvenes con los que trabajamos, de superación, de lucha, de no dar nunca nada por perdido, de levantarte cada vez que te caes, es con la que nos presentamos al premio.

Sí que te tengo que reconocer que, cuando el jurado pronunció el ganador del accésit, que era la Asociación Norte Joven, nos vinimos un poquito abajo porque es un proyecto que va a un colectivo muy parecido al nuestro, que también está muy centrado en la educación de jóvenes en situación de vulnerabilidad y ahí la sensación que tuvimos fue que, si ya habían premiado a un proyecto de este tipo, pues el segundo iría a cubrir un área muy diferente, más centrado a lo mejor en lo medioambiental puro y duro.

- Entonces, ¿se podría decir que para ustedes fue una ‘sorpresa’?

Sí que fue bastante sorpresa, una sorpresa muy agradable y muy positiva, el que el jurado dijera que éramos los ganadores de esta edición. Ahí, de nuevo, damos las gracias al jurado y a Fundación Naturgy por confiar en nuestro proyecto porque la verdad es que nos dio una enorme alegría y más en este momento final del curso, un curso superduro que viene arrastrando una situación heredada del anterior con todo el tema de los confinamientos, con muchos alumnos con dificultades de conectarse a los proyectos online…

Llevamos ya mucho tiempo en una situación muy dura para todos y la verdad es que este premio llega en un momento ideal para poder encarar tanto el verano como el curso que viene con energías, como digo yo ahora, renovables y renovadas.

- Y los participantes, las personas por las que se ha puesto en marcha un proyecto como este, ¿qué les han transmitido al saber que forman parte de algo que ha sido distinguido con un reconocimiento de este nivel?

Los participantes del proyecto, evidentemente, están emocionados de saber que se ha podido ganar este premio. Esto es especialmente importante porque, cuando trabajas con jóvenes que provienen de situaciones de riesgo de abandono educativo y de riesgo de exclusión social, pues demasiado a menudo ves que van con muchas etiquetas negativas por la vida. Y enseguida tendemos a definirlos en negativo por todo aquello de lo que carecen o por todo aquello que les ha marcado de forma negativa su trayectoria vital hasta la fecha.

En Fundación Exit, hacemos siempre un esfuerzo por lanzar un mensaje en positivo, porque son jóvenes que tienen unas competencias y una actitud ante la vida absolutamente admirables y unas ganas de luchar y de seguir adelante de las que creo que podríamos aprender todos y todas.

Entonces, cualquier premio o reconocimiento a ese esfuerzo que están haciendo les permite ponerse esas etiquetas en positivo, algo que a todos nos va bien de vez en cuando. Y si, además, vienes de situaciones en las que has tenido que superar, y tienes que superar diariamente, muchas barreras, cualquier reconocimiento en positivo es muy bienvenido.

- Finalmente, ¿qué cree que les reportará haber sido reconocidos con este premio?

La expectativa de lo que nos puede reportar ganar este premio es, sobre todo, el dar mucha mayor visibilidad a los proyectos que llevamos a cabo. Ya estamos viendo unos beneficios, en el sentido de gente interesándose por la iniciativa y conociendo más el día a día de la Fundación. Y lo que nos interesa especialmente es que llegue esta información del proyecto a empresas del sector energético.

Así como en otros sectores llevan muchos años colaborando con proyectos formativos para jóvenes en situación de vulnerabilidad, y ahí el sector de la restauración y la hostelería es una best-practice, en el sector energético no hay tantas empresas que tengan proyectos potentes muy dirigidos a este colectivo. A lo mejor porque su percepción es que, hasta ahora, necesitaban profesionales con mayor formación técnica y les parecía que estos jóvenes todavía estaban muy lejos de lo que ellos precisaban.

Pero creo que hay que cambiar ese chip: si no invertimos en estos jóvenes desde etapas muy iniciales, no los tendremos con esa formación que a lo mejor requieren las empresas. Para mí, este premio será una palanca para llegar a más empresas, tanto a las grandes como a las pymes, que al final son las que acaban contratando en muchos casos a nuestros jóvenes. Entonces, consideramos que un premio como el de Fundación Naturgy será clave para el impulso y la réplica de este proyecto en los próximos años.

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