Tateh Lehbib. Ingeniero y constructor de casas con botellas de plástico

El 'loco del desierto' que construye casas con botellas rellenas de arena

¿Es posible edificar viviendas con un bajo coste para personas sin recursos y, al mismo tiempo, liberar al mundo de las botellas de plástico que contaminan ríos y mares? El ingeniero saharaui Tateh Lehbib ha demostrado que sí, tal como plasma el documental ‘El loco del desierto’, que acaba de estrenar el Comité español de Acnur.

Tateh Lehbib.

02 Nov | Laura Vallejo | Soziable.es

En 2015 unas fuertes inundaciones en los campamentos saharauis de Tinduf, en Argelia, en los que refugiados saharauis llevan viviendo más de 40 años, destruyeron el 80 por ciento de las viviendas. Muchas de ellas eran jaimas y construcciones de adobe poco resistentes a fuertes lluvias y vientos. Aquella devastación fue lo que movió a Tateh Lehbib a buscar una solución para construir casas más resistentes y con un bajo coste para sus compatriotas.

Así lo cuenta, este joven ingeniero saharaui de 29 años, protagonista del documental ‘El loco del desierto’, dirigido por Julieta Cherep, que acaba de estrenar el Comité español de Acnur, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados. “Estaba estudiando un máster de Eficiencia Energética en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria y aquel desastre me hizo empezar a pensar en cómo encontrar una solución para mejorar nuestra calidad de vida”, recuerda. Cuando terminó su trabajo de máster, centrado en cómo bajar las temperaturas en una casa de adobe, volvió a Auserd, el campamento de refugiados en el que nació, donde empezó “a construir una vivienda de adobe con un techo de bóveda Nubia".

"Pero encontré dificultades porque ese tipo de bóveda requiere muchos cálculos matemáticos”, explica Tateh. Como tenía prisa por construir viviendas resistentes a inundaciones y tormentas en el lugar que lo vio nacer, Tateh decidió dotarlas con un techo 'verde', en lugar de una bóveda. “Lo hice con botellas de plástico que rellenaba de arena y en las que ponía plantas. Después, las colocaba sobre los techos de chapa metálica de las viviendas, pero aquella idea no funcionó porque en el desierto hace mucho calor”, añade. Sin embargo, de aquel fracaso surgió la inspiración. “Habían quedado muchas botellas de plástico alrededor la vivienda y decidí aprovecharlas para construir la casa de mi abuela”. Para ello las rellenó de arena y las utilizó como si fueran ladrillos, y así fue como levantó en 2016 la primera de estas edificaciones.

Casas a prueba del desierto

En los campos de refugiados saharauis las temperaturas alcanzan los 50 grados centígrados, por lo que “las casas de adobe se convierten en un 'horno' ya que sus techos de chapa metálica conducen el calor”, señala Tateh. Además, “la arena del desierto tiene un alto grado de salinidad y el adobe hecho de ella es muy frágil, no resiste el agua”, agrega En cambio,“una construcción hecha de botellas plástico rellenas de arena es mucho más resistente, ya que el plástico aguanta mucho, por eso no se degrada y es un problema para la naturaleza”, indica el joven ingeniero.

Una de las viviendas en construcción con botellas rellenas de arena.

Para hacerlas más frescas, estas viviendas se revisten “con un aislante térmico de tierra y paja”, y en ellas se colocan “dos ventanas a diferente altura para crear circulación de aire” y “dos techos con una cámara de aire entre ellos”, detalla el ingeniero. Además, gracias a su planta circular, “cuando hay una tormenta, la arena no se acumula alrededor de la casa, sino que circula, mientras que en las de planta cuadrada puede llegar a amontonarse hasta la altura del techo”, explica Tateh. A estas ventajas hay que sumar el beneficio medioambiental que supone que las botellas de plástico dejen de llenar los vertederos cercanos, donde se acumulan por miles, ya que en los campos de refugiados, debido a la escasez de agua, ésta se consume embotellada.

Gracias a la ayuda de Acnur, Tateh pudo estudiar en la Universidad de Argel y construir un total de 25 viviendas hechas con botellas de agua en los campamentos de Tinduf.

Gracias a la ayuda de Acnur, Tateh pudo estudiar la carrera de ingeniería en la Universidad de Argel y construir un total de 25 viviendas hechas con botellas de agua. “Hemos empezado con viviendas de cuatro por cuatro metros, con una capacidad máxima de cinco personas, que se han destinado a personas mayores, necesitadas o con discapacidad”. Realizarlas es un proceso laborioso que precisa una semana para recoger las botellas, otra para rellenarlas y una más para construirlas. Ahora, el sueño de este joven ingeniero es “construir muchas más”, algo que “depende en gran parte de la voluntad y la financiación”, una barrera que está dispuesto a sortear, encontrando “soluciones en el entorno para seguir adelante, con ayuda o sin ella”, concluye.

Creatividad sin límites

Contribuir a que los refugiados tengan una mejor calidad de vida en un entorno tan difícil como el desierto requiere una creatividad sin límites, y a Tateh Lehbib de eso no le falta. El joven trabaja ahora en un proyecto para dotar de zonas sombreadas donde reunirse y repartir la ayuda humanitaria los campamentos de refugiados como en el que ha nacido y crecido. Para ello ya ha realizado una primera experiencia con esterillas el verano pasado. Actualmente trabaja en un proyecto para la producción local de tomates con poco agua, ya que este alimento resulta muy caro de adquirir en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf porque procede del exterior.

Agregar comentario

Comentarios

Añadir ComentarioDesplegar formulario para comentar

0 Comentarios

No hay comentarios

Informe científico de la ONU

La capa de ozono podría estar reconstituida totalmente en 2060

Para 2030, la capa de ozono del hemisferio norte estaría sana completamente gracias al esfuerzo de los países, dice un nuevo informe respaldado por la ONU, que considera el nuevo pronóstico como una prueba de lo que pueden alcanzar los acuerdos globales y una inspiración para una acción climática más ambiciosa que detenga el catastrófico aumento de las temperaturas mundiales.

07 Nov | J.L.M. | Soziable.es

A finales de la década de los 80 del siglo pasado, la comunidad internacional adoptó el Protocolo de Montreal, en el que los estados se comprometían a regular las emisiones de sustancias que estaban alterando gravemente la capa de ozono. Los clorofluorocarbonos  y otras sustancias se utilizaban en aerosoles, sistemas de refrigeración y muchos otros artículos cuyo empleo excesivo estaba abriendo un agujero en el ozono estratosférico, una capa que protege a la tierra de los dañinos rayos ultravioleta. A 30 años de aquel histórico acuerdo mundial, hay buenas noticias. Según el último informe científico presentado por la ONU esta semana en Quito (Ecuador), gracias a los tratados internacionales la capa de ozono está en el camino hacia su recuperación total. Desde el año 2000 lo hace a un ritmo de entre el 1 y el 3% por lo que, a la velocidad actual, el ozono en el hemisferio norte y en latitudes medias se habría sanado completamente en la década de 2030, seguido por el hemisferio sur en la década de 2050 y en las regiones polares para el 2060. 

Erik Solheim, director ejecutivo de ONU Medio Ambiente: "El Protocolo de Montreal es uno de los acuerdos multilaterales más exitosos de la historia"

Según la ONU, estos nuevos pronósticos son una prueba del éxito del tratado ambiental alcanzado en Montreal el 16 de septiembre de 1987 como parte del Convenio de Viena sobre la protección de la capa de ozono. "El Protocolo de Montreal es uno de los acuerdos multilaterales más exitosos de la historia por una razón: su cuidadosa combinación entre ciencia y acción colaborativa establecida para sanar nuestra capa de ozono”, dijo Erik Solheim, director ejecutivo de ONU Medio Ambiente.

El próximo año, el Protocolo se reforzará con la ratificación de la Enmienda Kigali, que exige que los países reduzcan la producción y el consumo proyectados de hidrofluorocarbonos (HFC) en más de un 80% durante los próximos 30 años. La Enmienda ha sido ratificada hasta ahora por 58 partes.

Los científicos aseguran que es posible evitar hasta un 0,5°C de calentamiento global este siglo a través de la implementación de la Enmienda, lo cual reafirma su importancia crucial en los esfuerzos por mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 2°C, como establece el Acuerdo de París.

Los HFC son gases contaminantes que aceleran el calentamiento global y el cambio climático. Se han utilizado en refrigeradores, aires acondicionados y otros artículos similares como reemplazo a las sustancias que agotan la capa de ozono, y aunque representan alrededor del 1% del total de los gases de efecto invernadero, su impacto puede ser cientos o miles de veces mayor que el del dióxido de carbono.

El cumplimiento total de la Enmienda reduciría el calentamiento global causado por estos gases en aproximadamente 50% para el año 2050.

Los hallazgos proporcionan un rayo de esperanza, a menos de un mes después de que el  Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), publicara un informe especial que describe los efectos devastadores de un aumento de la temperatura de 2 ° C.

Últimas noticias

+ Planeta

  • Informe científico de la ONU

    La capa de ozono podría estar reconstituida totalmente en 2060

    J.L.M.

    Para 2030, la capa de ozono del hemisferio norte estaría sana completamente gracias al esfuerzo de los países, dice un nuevo informe respaldado por la ONU, que considera el nuevo pronóstico como una prueba de lo que pueden alcanzar los acuerdos globales y una inspiración para una acción climática más ambiciosa que detenga el catastrófico aumento de las temperaturas mundiales.

  • El Cermi denuncia ante el Defensor del Pueblo la "inacción" de las administraciones

    Patinetes eléctricos en las aceras, un peligro para las personas con discapacidad

    Soziable.es

    El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) ha denunciado ante el Defensor del Pueblo la inacción de las administraciones públicas ante "la invasión anárquica" de las aceras por parte de patinetes y otros elementos de movilidad urbana.

Ir al inicio del contenido