Estados Unidos “sale” de París

El presidente Donald Trump confirmó el pasado 1 de junio lo que el mundo entero ya daba entonces por hecho: Estados Unidos se retiraba del histórico Acuerdo de París, el primer tratado mundial vinculante contra el calentamiento global. El segundo país que más gases de efecto invernadero del mundo daba así, irremediablemente, la espalda al planeta.

02 Jun | Leonor Lozano | Soziable.es

El Acuerdo del Clima de París lo suscribieron 195 partes (193 estados, la UE y Palestina) en diciembre de 2015, para evitar un cambio climático peligroso. Año y medio después, el magnate daba la espalda al mundo, convencido de que, así, “cumplía” con su “deber de proteger” a EEUU. Porque, según Trump, el pacto sitúa en desventaja a la economía y los trabajadores estadounidenses y “solo ofrece ventajas competitivas a China e India”.

Convencido de que la salida del acuerdo favorecerá a EEUU, Donald Trump se mostró “dispuesto a renegociar otro (acuerdo) favorable” para su país, “que sea justo para su trabajadores, contribuyentes y empresas”. “Es hora de poner a Youngstown, Detroit y Pittsburgh por delante de París”. América, siempre, primero.

Pese a la trascendencia de la decisión de Trump, el anuncio no  ha pillado a nadie desprevenido, puesto que siempre se mostró reacio al pacto y, en alguna ocasión, llegó incluso a negar y burlarse del origen antropocénico del aumento de temperaturas.

 

¿Y, ahora, qué?

Técnicamente, la salida de París será tan fácil como lenta. Porque, aunque era vinculante, cada país puede decidir libremente cómo recortar emisiones de gases de efecto invernadero para mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC, respecto a los niveles preindustriales.

En Estados Unidos, el pacto no había sido ratificado por el Senado y carecía de penalizaciones, y todas las medidas puestas en marcha por Barack Obama para reducir cerca de un 30 por ciento las emisiones de Estados Unidos para el año 2025 ya habían sido desmanteladas por Trump.  

Las emisiones de gases de efecto invernadero de Estados Unidos representan el 15 por ciento de las emisiones mundiales totales, cifra que supera ampliamente el nueve por ciento que suman los 28 países de la UE.

 

El mundo en su contra

Las reacciones al abandono de la lucha contra el cambio climático por parte de Estados Unidos no se hicieron esperar. Tras lamentar la decisión de Trump, los principales países de la UE advirtieron al magnate de que el Acuerdo de París no es negociable y otros, entre ellos China, aprovecharon el momento para reafirmar su compromiso en esta lucha.

Las organizaciones conservacionistas arremetieron rápidamente contra el anuncio. Es el caso de Greenpeace, que alertó a Trump de que su decisión “costará a Estados Unidos una pérdida de liderazgo internacional”, y de BirdLife Internacional (la mayor federación ambiental del mundo), que tachó el anuncio de “naif y aislacionista”, pero también de “inmoral”.

"El Acuerdo de París es clave para asegurar el futuro del planeta. Conforma un poderoso marco de actuación que permitirá adoptar medidas ambiciosas para mitigar el impacto del calentamiento global y ayudará a la gente y a los ecosistemas alrededor del mundo a paliar y adaptarse a sus efectos. Firmado por casi 200 países, es demasiado robusto para romperse por una nación", concluye esta ONG.

 

 

 

 

 

 

 

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