Cristina Gallach. Alta Comisionada para la Agenda 2030

"Somos la última generación capaz de afrontar los desafíos del planeta"

Se cumplen exactamente tres años desde que el 25 de septiembre de 2015 la Organización de las Naciones Unidas adoptara los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que todos los países deben alcanzar con fecha límite de 2030. En España, una de las primeras medidas del Gobierno de Pedro Sánchez fue crear un Alto Comisionado para la Agenda 2030, institución que coordina toda la acción en materia de desarrollo sostenible y a cuyo frente está Cristina Gallach.

25 Sep | Chema Doménech | Soziable.es / Servimedia

Fotografías: Jorge Villa / Edición vídeo: Jorge Fernández de la Cruz

Cristina Gallach lleva el reloj diez minutos adelantado, un pequeño ardid que le evita llegar tarde a sus numerosos compromisos, casi siempre importantes. Y, desde que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la llamara a comienzos del verano y le propusiera hacerse cargo del recién creado Alto Comisionado para la Agenda 2030, no hay para esta barcelonesa cita con mayor trascendencia que la que el planeta tiene en ese año 2030. Es la fecha fijada por la Organización de Naciones Unidas para que todos los países cumplan con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad de todos sus habitantes.

A Gallach, periodista de formación que lleva media vida trabajando en instituciones internacionales (es la única mujer española que ha asumido altas responsabilidades en los tres grandes organismos mundiales: Naciones Unidas, Unión Europea y OTAN) el cargo que ocupa le obliga a ser optimista, y se muestra convencida de que aún estamos a tiempo de prepararnos para no llegar con retraso a esa cita inaplazable con los ODS. A pesar de los conflictos enquistados en muchos países, del hambre que se extiende sin freno, de la evidencia científica del cambio climático, de la desigualdad entre hombres y mujeres y entre ricos y pobres y de los mil dolores que aquejan al mundo, ella opina que lo lograremos por una razón tan sencilla como inapelable: no tenemos otra alternativa.

"Necesitamos acciones concretas, porque es verdad que si no 'aterrizamos' la Agenda 2030 nos quedaremos solo con unos mensajes que suenan muy bien"

España ocupa el puesto 25  del ranking mundial en cumplimiento de los ODS y no aprobamos en ninguno de los 17 objetivos. ¿Cómo enmendar esa situación?

Sabemos que no estamos bien, pero en este momento no nos asusta nuestra posición porque nos da energía y es un revulsivo para avanzar hacia donde queremos ir. Tenemos un elemento fabuloso, que es la voluntad de todo el Gobierno de transversalizar la Agenda 2030 en todas sus acciones y que ha hecho de ella una política de país y de Estado. Y además el Gobierno está muy bien acompañado en este empeño, porque en las administraciones locales y autonómicas, en la sociedad civil, en el mundo empresarial y en general en todos los sectores sociales existe una conciencia muy profunda de la necesidad de avanzar en el desarrollo sostenible.

Es cierto que desde el Gobierno se transmite esa voluntad pero, ¿hasta qué punto los ODS son ya palancas de transformación reales que impulsen políticas y medidas concretas, más allá de las buenas intenciones?

Creo que desde la toma de posesión del actual Gobierno hemos visto muchas decisiones que van en esa dirección. En  asuntos como el de la pobreza infantil, el 'Programa VECA' fue de máxima urgencia para ayudar a niños sin acceso a una alimentación suficiente y a un espacio de entretenimiento durante el verano. Es espeluznante que en este momento haya 2,6 millones de niños en el umbral de la pobreza, y la creación de un Alto Comisionado para la Pobreza Infantil ya dice mucho del tipo de acción que se quiere emprender. Hemos visto también el compromiso claro de España con los problemas migratorios. Hay una determinación firme en torno a una pieza fundamental de la Agenda 2030 que es la protección de nuestra biodiversidad, de los espacios marinos, la gran ley de Transición Energética que la ministra Teresa Ribera está desgranando... Las medidas ya adoptadas y la visión para ir encaminando otras nuevas nos llevará a un conjunto de acciones muy importantes. Acciones concretas, porque es verdad que si no 'aterrizamos' la Agenda 2030 nos quedaremos solo con unos mensajes que suenan muy bien. Pero se trata de un ejercicio muy ambicioso y estamos empezando.

"No tenemos derecho a decir a nuestros hijos que ellos van a vivir en circunstancias peores que las nuestras si no hemos hecho lo posible para que no sea así"

Usted llegó al Alto Comisionado en vísperas de que España se sometiera al examen voluntario ante Naciones Unidas, que tuvo lugar en Nueva York el pasado 18 de julio, donde se presentó el Plan de Acción para los ODS. ¿Qué sensación le produjo aquella comparecencia?

Mi información, bastante directa, de lo que ocurrió desde la toma de posesión del Gobierno hasta la presentación del Plan de Acción en Naciones Unidas es la de que se produjo un cambio sustantivo, una profundización en la ambición y en la necesidad de rendir cuentas a la sociedad, porque la transparencia forma parte intrínseca de los ODS. La comparecencia  fue realmente muy energizante, porque allí estaban representados  todos los grandes actores de este país, con esta gran voluntad de avanzar. Lo que llamamos la 'foto de Nueva York', que son un ministro y una ministra, una alta comisionada, representantes de todos los sectores de la sociedad, es la foto de una voluntad de transformación. Es la imagen que me guía en mi trabajo cotidiano, porque creo que la movilización de todos es imprescindible.

Dice que la sociedad está implicada con el desarrollo sostenible pero, ¿cree que los ciudadanos conocen realmente el alcance de los ODS y están concienciados de que es un asunto que nos concierne a todos?

Los ciudadanos 'sienten' la Agenda 2030. Saben que hay maneras distintas de hacer las cosas pero no han puesto la marca, aún no tienen ese sentido de pertenencia a un movimiento global. Y una de las cosas que nos gustaría hacer es una movilización multisectorial para que cale esta idea de que cuando escogemos circular en bici, cuando nos ponemos las lentes del consumo responsable, estamos aplicando la Agenda 2030. Somos la última generación con la posibilidad de afrontar los desafíos del planeta, y nosotros podremos ver un mundo sin hambre. Estas dos afirmaciones las aprendí del anterior secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, convencido de que este es el momento de la oportunidad movilizadora.

¿Y aprovecharemos esa oportunidad?

Es una responsabilidad ante las nuevas generaciones, no tenemos derecho a decir a nuestros hijos que ellos van a vivir en circunstancias peores que las nuestras si no hemos hecho lo posible para que no sea así. Debemos movilizar a todos quienes deben estar movilizados: el sector privado, los medios de comunicación, las organizaciones civiles, los investigadores, los jóvenes... Los jóvenes han entrado con la Agenda 2030 como un cañón, porque ven que por primera vez hay un movimiento diplomático, político, de diálogo mundial que los hace a ellos protagonistas del proceso y del resultado final.

"El sector empresarial es muy consciente de que, o una empresa es sostenible, o a largo plazo no será. En este momento la sostenibilidad es la única salida"

Y el sector privado, ¿están las empresas españolas alineadas con los ODS?

El sector empresarial es muy consciente de que, o una empresa es sostenible, o a largo plazo no será. Las empresas han trabajado muy bien la responsabilidad social corporativa, y tenemos que ayudarles a pasar de la RSC al negocio. Tenemos que tener CEOs concienciados que sepan convencer a los accionistas sobre el medio y el largo plazo, introducir elementos de análisis y de presentación de resultados distintos que el simple beneficio a corto plazo. Yo he visto estos días a muchas empresas con muchas ganas de hacer bien las cosas. Y queremos transmitirles nuestra disposición a escucharles y a crear juntos, en partenariados público-privados que trabajen por el mismo objetivo. Una de las cosas más interesantes de nuestro país es que tenemos los ingredientes del cambio, y desde las instituciones debemos ser catalizadores del mismo. Nuestro trabajo es dar a conocer este mensaje, que las empresas se sientan acompañadas y construyan con sus equipos el camino hacia una empresa distinta. No hay ningún empresario que no quiera lo mejor para su empresa y en este momento la sostenibilidad es la única salida.

¿Cree que a estas alturas alguien duda todavía de los efectos del cambio climático?

Creo que ya son muy pocos los escépticos. Hay una coincidencia de científicos extraordinaria. ¿Por qué el Acuerdo de París supuso un hito y hay mucha energía en aplicarlo? Porque hubo una confluencia de la evidencia científica y de la voluntad transformadora de las personas concienciadas, que veían que si seguimos desarrollando nuestro proceso económico e incorporando países al tipo de consumo que tenemos, no hay planeta que lo aguante. La evidencia científica nos indica el camino y nos moviliza.

"Si hay un peligro que a mí me preocupa es caer en el desaliento y en el ‘esto no es posible’. La foto final está por hacer"

¿Cuál es el mayor factor de riesgo, si es que hay alguno que sobresalga entre los demás, para el no cumplimiento de los ODS en 2030?

Creo que el factor de mayor riesgo es que perdamos el foco. Que los datos descorazonadores, como el del incremento del hambre en el mundo, creen un desaliento en el que no podemos caer. Es verdad que tenemos poco tiempo y que el desafío es grande, pero también es cierto que no hay otra alternativa. No cambiaremos la realidad no haciendo nada o haciendo lo mismo. La cambiaremos aprovechando cada una de las oportunidades, a nivel local y a nivel global. Si hay un peligro que a mí me preocupa es caer en el desaliento y en el ‘esto no es posible’. En 2030 nos citaremos y veremos dónde estamos. Los Objetivos del Milenio también eran muy ambiciosos y, cuando se hizo la foto final, se habían producido avances. Ahora la foto final está por hacer.

El escenario político español es desde hace tiempo muy convulso. ¿Piensa que la Agenda 2030 es una oportunidad también para el diálogo entre todas las sensibilidades políticas, un espacio para el consenso?

Estoy convencida de que esta es una Agenda global y que no es partidaria, es de todos. En el momento de su adopción en Naciones Unidas había gobiernos de derecha, de izquierda, gobiernos más y menos democráticos, pero está claro que la necesidad de consenso es incuestionable. Hemos estado en contacto ya con los presidentes del Congreso y del Senado, ambos están comprometidos y decididos a que se cree en estas cámaras algún mecanismos de control del cumplimiento de la Agenda. Lo que significa que hay una voluntad de despolitizarla. Nosotros trabajamos con este mensaje, y creo que tenemos una gran oportunidad de consenso, yo me voy a entregar para que así sea.

"Esto tiene mucho de utópico, pero estamos convencidos de que es una oportunidad real"

¿Qué planeta deberíamos tener en 2030?

Uno en el que el cambio climático haya dejado de ser una amenaza; donde la inclusión sea la norma y no la excepción; un mundo en el que los derechos humanos sean respetados y la paz sea el entorno natural. En definitiva, sociedades en las que las personas estén en el centro de todo. Esto tiene mucho de utópico, pero estamos convencidos de que es una oportunidad real, y eso es lo que nos mueve. La Agenda 2030 también se mide porque introduce un aspecto ético muy profundo que no estaba. No es ético que no nos responsabilicemos del planeta que les dejaremos a las siguientes generaciones. El dibujo que nos hace la Agenda del año 2030 es un dibujo excepcionalmente bueno para todos, y no tenemos por qué pensar que no es alcanzable.

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Respalda una campaña de Greenpeace apoyada por más de dos millones de personas

‘Hands off the Antarctic’: El tema de Thom Yorke (Radiohead) para proteger la Antártida

El vocalista de la banda británica Radiohead, Thom Yorke, ha lanzado en solitario el tema ‘Hands off the Antarctic’ (‘Las manos fuera de la Antártida’) en apoyo a la campaña de Greenpeace para proteger el océano Antártico.

16 Oct | Servimedia | Soziable.es

El videoclip se ha realizado a partir de imágenes en blanco y negro tomadas durante la expedición de tres meses al océano Antártico que realizó Greenpeace a principios de este año, segun informó este miércoles esta organización ambiental.

“Algunos lugares de este planeta están destinados a permanecer prístinos y salvajes y a no ser destruidos por la huella de la humanidad”, declaró Yorke a Greenpeace, al tiempo que añadió: “Este tema trata sobre la necesidad de detener la marcha implacable del ser humano hacia allí. La Antártida es un verdadero desierto y lo que sucede allí nos afecta a todos. Por eso deberíamos protegerla”.

Greenpeace defiende la creación de un santuario antártico de 1,8 millones de kilómetros cuadrados, donde pingüinos, ballenas y otros animales salvajes vivirían en el área protegida más grande de la Tierra. A través de una campaña impulsada por esta organización ecologista, dos millones de personas en todo el mundo han pedido a los gobiernos de la Comisión del Océano Antártico (el organismo que tiene la última palabra) que voten a favor de su creación.

“La Antártida no tiene voz, pero somos un movimiento de dos millones de personas y nosotros sí tenemos voz”, señaló Pilar Marcos, responsable de la campaña para proteger la Antártida de Greenpeace, quien añadió: “Cuando los gobiernos se reúnan las próximas dos semanas, tienen la oportunidad de hacer historia. Millones de personas de todo el mundo les estamos pidiendo que aprovechen este momento y hagan historia”.

La campaña para proteger la Antártida reclama la creación de un Santuario del Océano Antártico (Área Protegida Marina del Mar de Weddell), una propuesta de la UE que estará sobre la mesa en la reunión de este mes de la Comisión del Océano Antártico (CCAMLR), donde se decidirá su futuro.

La CCAMLR se reunirá en Hobart (Tasmania) entre el 22 de octubre y el 2 de noviembre. Este organismo está compuesto por 24 Estados miembro, además de la UE. El santuario antártico, que tendría cinco veces el tamaño de Alemania, se convertiría en un refugio seguro para pingüinos, focas y ballenas, protegidos de las presiones del cambio climático, la contaminación y la pesca industrial. 

 

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