Turismo sostenible, una oportunidad para cambiar el mundo

A finales de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas anunció que 2017 sería el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. ¿Su objetivo? Movilizar a gobiernos, empresas, ONG y turistas para hacer del sector turístico un catalizador de cambio positivo. El momento ha llegado. ¿Aprovechará el mundo la oportunidad?

25 Ene 2017 | Leonor Lozano | Soziable.es

En 2016, más de 1.235 millones de turistas cruzaron sus fronteras para adentrarse en otros países y culturas. Esto supuso un crecimiento del cuatro por ciento respecto al año anterior y, según la Organización Mundial del Turismo (OMT), todo apunta a que la cifra crecerá otro tanto este ejercicio. Está comprobado: el turismo mundial no para de crecer.

Responsable del siete por ciento de las exportaciones mundiales, del cinco por ciento de las emisiones globales de CO2, de uno de cada 11 puestos de trabajo y del 10 por ciento del PIB mundial, nadie duda de que el turismo puede incidir decisivamente en el desarrollo sostenible de la economía planetaria.   

Consciente de la “poderosa fuerza transformadora” del sector, la Organización de las Naciones Unidas decidió declarar, en 2015, un Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. El elegido fue 2017 y, la OMT –la agencia de la ONU especializada en la promoción del turismo–, la encargada de liderar las celebraciones que se sucederán a lo largo de los próximos meses.

Madrid, sede central de la OMT, dio el pistoletazo de salida al Año Internacional el pasado 18 de enero. Lo hizo en el contexto de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), punto de encuentro global para los profesionales del sector que la ciudad acoge cada año.

 

Cinco ámbitos clave

 

Tiene capacidad para estimular el crecimiento económico y un empleo más decente; puede contribuir a la igualdad de género y a la conservación de ecosistemas y del patrimonio cultural, y podría ayudar a millones de personas a salir de la pobreza y mejorar sus medios de vida. Está claro que, bien gestionado, el turismo puede ayudar a cambiar el mundo. Ése es, precisamente, el fin último que persigue la declaración de 2017 como Año Internacional del Turismo Sostenible: movilizar a gobiernos, empresas y consumidores para que juntos hagan de esta actividad un catalizador de cambio positivo.

A lo largo de este año, la OMT tratará de estimular un debate mundial sobre la contribución del turismo a la Agenda 2030 y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, promover políticas e intercambiar buenas prácticas al respecto, estimular la cooperación público-privada y consolidar la responsabilidad social corporativa como pilar del desarrollo turístico. Para conseguirlo, hará hincapié en cinco ámbitos clave: crecimiento económico inclusivo y sostenible; inclusión social, empleo y reducción de la pobreza; uso eficiente de los recursos, protección ambiental y cambio climático; valores culturales, diversidad y patrimonio, y  comprensión mutua, paz y seguridad.

 

Uno de cada 11 empleos

 

Los últimos datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés) avalan el interés de la ONU por el potencial de creación de empleo de este sector. Y es que, según el WTTC, el turismo creó más de 107 millones de puestos de trabajo directos en 2015 y apoyó (directa e indirectamente) un total de 284 millones de empleos, lo que significa que, ese año, uno de cada 11 empleos lo generó el turismo. En 2026 se espera que estas cifras alcancen los 136 y 370 millones, respectivamente, por lo que alcanzará a uno de cada nueve asalariados del mundo.

En España, el sector turístico contaba con cerca de 2,9 millones de trabajadores en activo en el último trimestre de 2016, un 3,2 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior. Según refleja la Encuesta de Población Activa, los ocupados en el sector turístico suponían en ese momento el 13,9 por ciento del empleo total en la economía española. Casi nada.

Para garantizar que solo genera trabajo decente y que contribuye, de paso, a reducir la pobreza, la Organización Internacional del Trabajo apuesta por “fortalecer los vínculos” entre el turismo y otros sectores relacionados en las cadenas de suministro (como la agricultura, el transporte o la construcción), y por mejorar las condiciones de trabajo de sus profesionales. Además, plantea potenciar los mecanismos de diálogo social y de negociación colectiva en este ámbito, para “facilitar que las empresas respondan mejor a las necesidades y exigencias del mercado laboral”.

Desde el punto de vista ambiental, la OMT estima que es responsable de aproximadamente el cinco por ciento de las emisiones globales de CO2. El margen de mejora es considerable: según esta agencia de la ONU, el grueso de ellas (75 por ciento) las produce el transporte de viajeros, que “podrían reducirse de un modo significativo si se utilizase más el tren para viajar”.

 

¿Es sostenible el turismo español?

 

“El turismo sostenible no es otro que aquel que tiene en cuenta las repercusiones económicas, sociales y ambientales, actuales y futuras, para satisfacer las necesidades del visitante, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas, y eso es algo que tiene muy presente el sector turístico español”. Según la secretaria de Estado de Turismo, Matilde Asían, la sostenibilidad “es algo que preocupa” al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, que apuesta por avanzar en esta senda. Muestra de ello es, por ejemplo, su interés por renovar las instalaciones turísticas del país, “porque es mucha la energía que se pierde calentando y enfriando bares, restaurantes y hoteles con cerramientos deficientes”.

“Queremos poner en marcha un plan turístico específico de renovación energética para promover un consumo más eficiente. Eso es sostenibilidad, y es nuestra apuesta económica, social y medioambiental”, añade Asían.  

¿Puede aportar algo al mundo un turismo bien gestionado? La pregunta casi indigna a la secretaria de Estado: “Estamos hablando de la actividad económica más importante del mundo, y de la que más crece en la actualidad. Si el PIB mundial aumenta a un ritmo del dos por ciento, ¡el turismo lo hace al cuatro por ciento! Este sector no solo es el futuro de la economía española y la locomotora para la recuperación económica de nuestro país: también implica intercambios culturales, conocimiento de los pueblos y, en último término, paz y seguridad”.

¿Avanza el mundo, realmente, hacia un modelo turístico sostenible? Por el momento, más de 200 empresas turísticas internacionales ostentan la certificación Biosphere Responsible Tourism del Instituto de Turismo Responsable, y la demanda de este tipo de viajes por parte de los consumidores tampoco deja de crecer.

Por cierto, la lista de los 100 destinos más sostenibles del planeta, que elabora la organización Green Destinations, incluye cuatro en nuestro país: el Parque Marítimo Terrestre de las islas Atlánticas y Baiona, en Galicia, Noja en Cantabria y las Terres de l´Ebre, en Tarragona. Si ronda la idea de hacer una escapada, mejor que sea a un destino sostenible. 

La accesibilidad turística, una extraordinaria oportunidad de negocio

La accesibilidad es un elemento crucial de toda política de turismo sostenible, y no es solo de una cuestión de derechos humanos: ofrece también una extraordinaria oportunidad de negocio. Jesús Hernández Galán, director de Accesibilidad Universal e Innovación de Fundación ONCE, sabe mucho al respecto.

“Teniendo en cuenta que los gastos de viaje de la población con discapacidad superan los 13,6 millones de dólares al año en Estados Unidos y que, según la Universidad de Surrey (Reino Unido), la Unión Europea deja de ingresar anualmente unos 142.000 millones de euros por falta de accesibilidad, podemos decir que el turismo accesible es una oportunidad de negocio francamente importante”, señala Hernández Galán. 

El director de Accesibilidad Universal de Fundación ONCE admite que hay “margen de mejora”, pero deja claro que nuestro país ha avanzado “muchísimo” en el ámbito de la accesibilidad turística en los últimos años. “No se trata solo de hacer accesibles las infraestructuras: hablamos también de accesibilidad al transporte, al urbanismo, a la ciudad y, por supuesto, a las actividades de carácter turístico”, prosigue Hernández.

Para la Fundación ONCE, la accesibilidad ha de incorporarse “de forma transversal” en la actividad turística. “Queremos que haya suficiente conocimiento sobre esta materia y que cada uno de los stakeholders se involucre en la medida de sus posibilidades. Los empresarios turísticos, incorporando soluciones de accesibilidad y, las administraciones públicas, difundiendo los destinos turísticos accesibles a través de canales habituales de información”.

Formar a quienes reciben a los visitantes sobre el trato y atención a personas con discapacidad es otro de los aspectos que habría que abordar, según este experto. 

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