Madrid acoge una cumbre climática decisiva que mantiene la Presidencia chilena

¿Qué nos jugamos en la COP25?

El planeta no puede esperar más. Hay poblaciones que ya están sintiendo los efectos más negativos del cambio climático. La cumbre climática de Naciones Unidas se celebra en Madrid del 2 al 13 de diciembre bajo la presión de toda la sociedad que exige a los gobiernos firmantes del Acuerdo de París que pasen de las palabras a los hechos. Ha llegado el "tiempo de actuar", como reza el lema de la cumbre. 

25 Nov | I.S.P. | Soziable.es

Aunque para abreviar nos referimos a ella como “cumbre climática”, “conferencia del clima” o por las siglas COP25, en realidad lo que se celebra en Madrid del 2 al 13 de diciembre bajo la Presidencia de Chile es la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que agrupa tres plenarios diferentes y simultáneos: La COP 25 (que da cabida a todos los países dentro del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente); la CMP 15 (a la que pertenece aquellos países que han firmado del protocolo de Kyoto) y la CMA2 (Solo los países que han firmado, ratificado y están dentro del Acuerdo de París). A estos tres organismos les asisten varios órganos subsidiarios que sirven como asesoramiento científico, tecnológico, legislativo, etc. 

Si bien, por circunstancias, España es el país anfitrión, Chile ha conservado la Presidencia entrante, que personificará la ministra de Medio Ambiente del país andino, Carolina Schmidt. Las 'partes' son los países firmantes, que son 195 + 1, donde el uno representa a la Unión Europea. Para facilitar la toma de grandes decisiones se suelen agrupar en cinco grandes bloques y cada uno de estos bloques tiene un representante.

Además de los funcionarios de Naciones Unidas (que suelen llevar un distintivo azul) y las delegaciones oficiales de los países (cuyos representantes suelen llevar un distintivo rosa), pueden participar también como observadores las organizaciones ambientales, los representantes de empresas, organizaciones internacionales, grupos de interés, universidades o asociaciones, entre otros (generalmente estos últimos llevan distintivo naranja). Está previsto, por ello, que a la COP25 en Madrid acudan alrededor de 25.000 personas. Los ministros del ramo de los países acudirán a Madrid, pero no está claro qué jefes de Estado o de Gobierno participarán. 

Preparar el terreno para la aplicación del Tratado

La COP 25 es la última que se celebra antes de la entrada en vigor del Acuerdo de París, prevista para el 1 de enero de 2020. Por ello, reviste mayor relevancia que otras conferencias anteriores: el objetivo principal es preparar el terreno para que los países presenten contribuciones de lucha contra el cambio climático en el marco del Tratado.

Además, la COP25 se celebra tras un año histórico en el que “la ciudadanía ha alzado la voz, de forma mayoritaria, reclamando acción urgente, y basada en la ciencia, para abordar la crisis climática", como recalca la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. La ministra ha mostrado su esperanza en que la COP25 suponga "el inicio de un cambio de ciclo", y "el hito decisivo" para que los países presenten contribuciones más ambiciosas en 2020

“Ya tenemos un marco de gobernanza, el Acuerdo de París, y un libro de reglas para que funcione de manera efectiva, es tiempo de que la acción se materialice y se haga visible”, dice Ribera. Por esta razón el lema de la cumbre es ‘Tiempo de actuar’. Pasar de las palabras y los papeles a los hechos y aumentar la ambición de los objetivos, ya que, según los científicos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), con los compromisos actuales, no se podría evitar una subida de más de 1,5ºC en la temperatura global.

Urgencia y ambición

“Vivimos una situación de emergencia climática”, afirma Mario Rodríguez, director de Greenpeace España, quien por ello considera fundamental que las decisiones que se tomen en la COP25 no sean indiferentes a “lo que la ciencia exige: que nos mantengamos por debajo de 1.5 ºC”.

“Existen diferencias importantes entre los impactos que produce un escenario de 1,5 ºC y uno de 2ºC en la salud, los ecosistemas, la criosfera, las migraciones, etc. En la actualidad no estamos yendo por esa vía. Es necesario limitar las emisiones e introducir cambios tecnológicos de mayor calado”, advierte J. Fidel González Rouco, del Instituto de Geociencias (UCM-CSIC).

No superar los 1,5ºC de subida de la temperatura es vital para la supervivencia de numerosas poblaciones y especies. Por ello, este investigador ve necesario que generen el contexto social y político adecuado para llegar a las cero emisiones en 2050 o mejor antes. “Este es un reto enorme que requiere de un gran acuerdo global y en las diferentes sociedades”, manifiesta González Rouco.

“El planeta y sus habitantes no pueden esperar más, habría sido catastrófico suspender la COP25”, ha declarado la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, quien alerta que “la evidencia científica apunta a un creciente deterioro del medio ambiente que deja a millones de personas en situación de vulnerabilidad”.

Qué está en discusión 

La negociación más relevante es el de las llamadas 'contribuciones nacionales determinadas' (NDC), los compromisos de reducción de emisiones que cada país tiene que presentar. Cada estado tiene que presentar ante la comunidad internacional un informe (INDC) con toda la información sistematizada y también sus compromisos de financiación al fondo verde. "Eso es lo que tiene que cerrar aquí, porque si no, no estarían listas las herramientas para poner en práctica el Acuerdo de París. Pero esos compromisos tienen que ser coherentes con la ambición necesaria que está indicando el IPCC, es decir, que hay que ver de qué manera se organiza el diálogo ('Diálogo facilitador' o 'Diálogo de Talanoa') si hay que pedir a los países, a partir de 2020, una mayor ambición de sus compromisos", señala Javier Andaluz, responsable de cambio climático en Ecologistas en Acción .   

Hay varias cuestiones más en discusión para evitar las fugas de carbono y las dobles contabilidades. Por ejemplo, hay que definir el reporte en términos comunes de Naciones Unidas, para que todos las partes hagan sus reportes de una forma homogénea.

En Madrid se tiene que articular un mercado internacional de emisiones carbono ya que ningún documento lo define

Asimismo deben definirse a los Mecanismos de Desarrollo Limpio: son alternativas que se pueden llevar a cabo cuando un país supere el límite de emisiones. Es un mecanismo de compensación que está por definir y que tiene que cerrarse en la COP25. Europa sí tiene un mercado de emisiones definido, pero se tiene que articular un mercado internacional de carbono ya que no hay ningún documento que lo describa. "¿Va a ser un mercado entre países, entre organismos internacionales, entre empresas...?", se pregunta Andaluz. 

Otro tema pendiente es el desarrollo del artículo 6 del Acuerdo de París. Este artículo tiene como objetivo promover enfoques integrados que ayuden a los gobiernos a implementar sus NDC a través de la cooperación internacional voluntaria. Este mecanismo de cooperación, si se diseña correctamente, debería facilitar el logro de los objetivos de reducción y aumentar la ambición. En particular, el Artículo 6 también podría establecer una base política para un sistema de comercio de emisiones, que podría ayudar a llevar a un precio global sobre el carbono. En Katowice, los países participantes llegaron a aprobar el llamado 'Libro de reglas', pero no pudieron llegar a un acuerdo sobre la implementación del este artículo.

Empresas

Además de los organismos multilaterales, los gobiernos y los científicos, las empresas tienen un peso decisivo en la lucha contra el calentamiento global y he esto se va a poder visibilizar en la próxima cumbre a través de numerosos eventos y acciones que coordinará Global Compact (Pacto Mundial), la realidad que agrupa al sector privado. En este sentido cobra gran importancia la iniciativa ‘Business Ambition 1,5ºC’.

La directora de la Red Española del Pacto Mundial, Cristina Sánchez, explica así el espíritu de esta inciativa: “Las empresas líderes ya están demostrando que es posible un modelo de negocio que cumpla con el aumento de la temperatura por debajo de los 1,5°C, y hay pruebas de que estas empresas serán las mejor situadas para prosperar a medida que la economía mundial experimente una transición justa hacia un futuro neutro en carbono para el año 2050”.

Los espacios de la COP

La COP25 ocupará un total de siete pabellones del Ifema, con más de 100.000 metros cuadrados, así como un espacio adicional de unos 13.000 metros cuadrados en sus Centros de Convenciones y salas de reuniones, preparada para albergar a los asistentes a la cumbre.

El espacio se dividirá en dos partes: la zona azul y la zona verde. La primera estará administrada por las Naciones Unidas y es donde tendrá lugar la negociación multilateral propiamente dicha, donde están los plenarios y las salas de reuniones para la negociación y las salas y pabellones de las delegaciones. Los debates se ddesarrollan en órganos que se reúnen de forma pública, en encuentros internos o en discusiones secretas.  

Mientras, la zona verde será el espacio de participación social que estará a disposición de toda la sociedad civil para que el tercer sector sea parte fundamental y participe de manera directa en la celebración de la COP, y que se complementará, además, con la organización de diferentes eventos dirigidos al público en general y la sociedad civil a lo largo de la toda la ciudad de Madrid.

El movimiento de los jóvenes

No estaba previsto en la agenda política, pero es evidente que el movimiento global de jóvenes por el clima está siendo un eficaz revulsivo para elevar el nivel de exigencia de los compromisos. Por ello los jóvenes van a tener una participación clave dentro de esta COP: serán observadores acreditados dentro de la Zona Azul y participarán en la Conferencia de la Juventud (COY), que se celebrará en la Ciudad Universitaria en colaboración con las universidades madrileñas.

El movimiento de jóvenes por el clima está siendo un eficaz revulsivo para elevar la ambición 

Greta Thunberg, la joven activista sueca que ha inspirado este movimiento mundial no viaja en transportes contaminantes y, al encontrarse en América para intervenir en la cumbre prevista inicialmente en Chile, había serias dudas de que puediera llegar a tiempo a la capital de España. Por fin, podrá estar en la COP25 de Madrid, ya que cruzará el océano a bordo de un catamarán de 48 pies de eslora llamado ‘La Vagabonde’.

El papel de la UE y de España

Es indudable que, con su gesto de albergar la COP25 en tiempo récord, España ha demostrado un compromiso con la lucha contra el cambio climático que ha reforzado su liderazgo internacional en cuestiones medioambientales. “Creo que es un ejemplo para el resto del mundo -ha valorado Grynspan- ya que muestra la apuesta por la solidaridad, el diálogo y el multilateralismo”.

Sobre los objetivos que se marca el gobierno español para la cumbre, la directora de la Oficina española de Cambio Climático, Valvanera Ulargui, ha declarado que tiene como prioridad cumplir estos acuerdos internacionales. “La UE se ha puesto un objetivo ambicioso, reducir las emisiones de carbono en un 40 por ciento hasta el año 2030, lo que significa duplicar el objetivo que tenemos actualmente para 2020. Todos los países miembros estamos trabajando para que esto se cumpla", manifiesta Ulargui.

No obstante, desde Ecologistas en Acción piden que el Gobierno español asuma un objetivo mucho mayor: "Lo ideal sería reducir entre un 7 y un 10 por ciento al año, de manera que en 2030 se haya reducido entre el 50 y el 75 por ciento y se llegue al 100 por cien en 2050", señala su responsable de cambio climático. 

Coste y retorno económico

La ministra Ribera ha estimado que el coste de la COP25 rondará los 50 millones de euros. Respecto al retorno económico, la titular de Transición Ecológica calcula que habrá un “impacto positivo de Madrid del entorno de los 100 millones de euros”, teniendo en cuenta una aproximación de lo que aportará cada visitante tipo en una conferencia de esas características. El Gobierno ha declarado la COP25 como acontecimiento de excepcional interés público, lo que supone incentivos fiscales al mecenazgo de empresas e instituciones que quieran sumarse.

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