Informe de la Asociación Española de Fundaciones

Radiografía al sector fundacional en España

La Asociación Española de Fundaciones (AEF) ha presentado el informe 'El sector fundacional en España: Atributos fundamentales (2008-2019)', realizado por los investigadores Simón Sosvilla Rivero, de la Universidad Complutense de Madrid, Gregorio Rodríguez Cabrero, de la Universidad de Alcalá, y María del Carmen Ramos Herrera, de la Universidad Autónoma de Madrid.

02 Feb | Soziable.es | Soziable.es

Este informe es la fotografía más actual, con los datos más recientes que existen, sobre el sector fundacional en España  y supone la cuarta entrega, correspondiente al periodo 2008-2019, de la serie realizada por el Instituto de Análisis Estratégico de Fundaciones (INAEF) de la Asociación Española de Fundaciones (AEF). 

En él queda patente que el sector fundacional de España aporta valor social (contribución creciente a la satisfacción de necesidades de muy diversos colectivos sociales, al mismo tiempo que canaliza el capital social del voluntariado), empleo (creación de puestos de trabajo con un elevado nivel de cualificación y capacidad de ajustarse a las crisis) y valor económico (como subsector de la economía no lucrativa y economía social de mercado relativamente equilibrado que camina por una senda anticíclica para paliar y moderar parcial y selectivamente los fallos de otras esferas de bienestar como son el sistema de mercado y el sector público).

En 2019 había en España 14.729 fundaciones, 1.395 más que en 2008. De ellas, 9.218  tienen actividad regular. Casi la mitad (el 48,8%) se han constituido entre 2003 y 2019. Existen 20 fundaciones por cada 100.000 habitantes y casi el 50% de ellas tienen su sede social en Cataluña o la Comunidad de Madrid. El 38,6% tiene un ámbito de actuación autonómico; el 26,6%, estatal; el 16,7%, local; el 11,7%, internacional; el 4,2, provincial y el 1,9, comarcal. 

Los beneficiarios directos netos de las fundaciones españolas han ido aumentando hasta alcanzar un máximo de 43,71 millones de beneficiarios en 2019, una cifra que se ha visto incrementada tras la gran demanda social derivada de la crisis del Covid-19

Beneficiarios

Las fundaciones han ido desempeñando de manera progresiva un papel cada vez más relevante en la sociedad española, dado que pueden atender las necesidades de determinados colectivos de una forma, en no pocas ocasiones, más cercana y eficiente que el sector público. Suele insistir en ello Javier Nadal, presidente de la AEF, cuando asegura que "las fundaciones llegan adonde no llega el Estado", y que "allí donde hay una necesidad hay una fundación".

A veces las fundaciones hacen frente a esas necesidades sociales de forma complementaria, otras de forma distinta, y, en ocasiones, de forma única e insustituible. Esto supone un aspecto importante de la actividad fundacional (el ahorro que conlleva para el sector público al no tener que atender, o hacerlo sólo parcialmente, nuevas necesidades sociales) que se suma a su aportación al interés general y al bien común de nuestra sociedad en actividades no atendidas ni por el sector público ni por el sector privado al tratar de maximizar la utilidad social y no el beneficio económico de sus agentes interesados.

Por ello, los beneficiarios directos netos de las fundaciones españolas han ido aumentando hasta alcanzar un máximo de 43,71 millones de beneficiarios en 2019, una cifra que se ha visto incrementada tras la gran demanda social derivada de la crisis del Covid-19.

Entre 2008 y 2019, se ha multiplicado por 2,45 el número de beneficiarios, un dato que indica el relevante papel del sector fundacional a la hora de hacer frente al conjunto de necesidades sociales y económicas derivadas de la doble recesión experimentada en España en los años 2008 y 2009 y la posterior expansión hasta 2019 lastrada por una austeridad presupuestaria que ha generado nuevas y mayores necesidades sociales tanto en términos cuantitativos como cualitativos.

Si en 2008 el volumen de personas objeto de la actividad fundacional fue de 17,8 millones, en 2019 es de 43,7 millones, un incremento de 25,9 millones. Sólo entre 2008 y 2014, período de mayor impacto de la crisis económica, la población a la que las fundaciones dieron algún tipo de respuesta se incrementó en 17,8 millones.

Por comunidades autónomas, Cataluña, Madrid y Andalucía son las tres regiones con mayor número de beneficiarios netos, con 16.302.115, 7.690.290 y 3.513.027 millones de usuarios respectivamente. Las dos primeras han dado cobertura a un promedio del 55,92% de los beneficiarios del sector fundacional en España en este periodo.

Fuente: Asociación Española de Fundaciones.

Los principales usuarios de las fundaciones (el 73,93% en 2019) son las personas físicas y, dentro de esa categoría, el colectivo más importante es el de público en general (el 21,8%)

Perfil tipo de beneficiarios

En términos generales, los principales usuarios de las fundaciones (el 73,93% en 2019) son las personas físicas y, dentro de esa categoría, el colectivo más importante es el de público en general (el 21,8%), seguido de las personas en situación de exclusión social (el 18%), los/as estudiantes (14,5%) y afectados por enfermedades (el 10,2%). La atención a personas adictas a diferentes consumos de drogas, que tuvo mucho peso en las últimas décadas del siglo XX, se ha reducido relativamente como actividad importante.

Durante ese mismo año, 2019, un 26,1% de las fundaciones realizaban actividades que beneficiaban a personas jurídicas. Dentro de este grupo, destacan como beneficiadas otras entidades no lucrativas con el 32,5%, (por ejemplo, las fundaciones dedicadas a la lucha contra enfermedades que prestan servicios a las asociaciones de afectados por diferentes patologías y a los propios afectados), seguidas de otras entidades con el 30,7%, (por ejemplo, centros tecnológicos) y las entidades públicas con el 15,9% (por ejemplo, fundaciones de investigación de hospitales públicos o fundaciones universitarias públicas). Por lo tanto, el estudio acredita la relevancia del sector fundacional como soporte y financiador de gran parte del Tercer Sector. 

Sectores de actividad

Por sectores, las fundaciones intervienen en diferentes áreas de actividad que, de acuerdo a su volumen, se repartitía así: cultura y ocio (38,9%), educación e investigación (21,7%), medio ambiente (10,3%),  servicios sociales (9%), desarrollo y la vivienda (7,3), sanidad (5,4%),  actividades internacionales (4,4%), actividades empresariales (2,5%) y actividades religiosas (0,96%).

En términos económicos, el sector fundacional generó un gasto en 2019 de 8.499 millones de euros, lo que implica un crecimiento de 899 millones de euros durante los últimos 11 años. En este sentido, durante el período considerado, de 2008 a 2019, los gastos de las fundaciones han superado a los ingresos, lo que implica que las fundaciones se han visto obligadas a realizar desinversiones con el fin de mantener la actividad fundacional.

La fundación tipo en España: pequeña y creada por una persona física

Para la constitución de una fundación se requiere una dotación inicial, adecuada y suficiente para el cumplimiento de los fines fundacionales previstos, estableciendo el ordenamiento legal una presunción de suficiencia de la dotación cuyo valor ascienda, como mínimo, a 30.000 euros. En España, con los datos de 2019, el 38,4% de las fundaciones tiene un tamaño pequeño, es decir, una dotación fundacional de entre 30.000 y 500.000 euros. Le siguen en orden de importancia las microfundaciones (21,7% del total) que son aquellas que cuentan con dotaciones inferiores a 30.000 euros, y las fundaciones de tamaño medio (13,2%), que cuentan con entre 500.000 y 1.200.000 euros de dotación fundacional. El 11,5% de las fundaciones tiene una dotación fundacional de entre 10.000.000 y 50.000.000 de euros; el 10,62% de entre 1.200.000 y 2.400.000 euros, el 3,1% de entre 2.400.000 y 10.000.000 de euros y, por último, el 1,35% de más de 50.000.000 de euros. 

¿De dónde proceden los ingresos de las fundaciones? 

Con escasa variación a lo largo de los 11 años que recoge el informe, la principal fuente de ingresos de las fundaciones es el sector privado (84 euros de cada 100), seguido a gran distancia de los ingresos procedentes del sector público (16 euros de cada 100). El peso de los ingresos públicos decrece ligeramente entre 2008 (16,4%) y 2019 (15,4%) y aumentan ligeramente los ingresos de origen privado (83,6% en 2008 y 84,6% en 2019). En 2019 la principal fuente de ingresos son las donaciones y subvenciones (59,2%), seguidas de la prestación de servicios y ventas de bienes (34,6%) y los rendimientos patrimoniales (6,2%). En resumen, el 74% de los ingresos de las fundaciones proceden del sector privado, un 10% de sus propios recursos y un 16% del sector público. 

Mantenimiento del empleo

Al contrario de lo que sucede en el mercado laboral español, castigado por altas tasas de desempleo, el sector fundacional es un creador neto de puestos de trabajo. Si en 2008 había 373.522 personas comprometidas con el sector en calidad de patronos, voluntarios y empleados directos e indirectos, en 2019 este colectivo se ha incrementado hasta alcanzar las 487.586 personas, es decir, 114.064 más. 

Este comportamiento positivo del sector fundacional en relación con el empleo total de la economía se debe a que, ante las fases expansivas del ciclo económico, presenta un mayor dinamismo a la hora de crear puestos de trabajo y, durante las fases recesivas, no sólo no destruye empleo sino que sigue manteniendo su pujanza, incluso en la última fase bajista en curso en la que se ha experimentado una doble recesión.

Descargue aquí el informe 'El sector fundacional en España'.

 

El impacto del Covid-19 en las fundaciones

Al igual que en la mayoría de sectores económicos, la pandemia del Covid-19 ha tenido un impacto negativo en el mundo fundacional, puesto que las necesidades se han multiplicado en un corto espacio de tiempo. Muchas fundaciones se han visto obligadas a reorientar sus actividades para así dar una respuesta una respuesta efectiva a las nuevas demandas sociales. La crisis ha supuesto un gran estrés para el sector y, en particular, para los profesionales de atención directa, que se han visto obligados a ajustar sus recursos humanos y financieros al ritmo en que se desarrollaba. Pero, al mismo tiempo, directivos y directivas enfatizan en la necesidad de la reinvención del sector fundacional, palabra que resume la necesidad de reestructuración del sector, y su proyección a futuro, subrayando el proceso de cambio que están atravesando, las transformaciones que están afrontando con cierta urgencia y la resiliencia e impulso para ofrecer resultados reales y duraderos en el tiempo. El camino hacia la transformación y un cambio duradero requiere que las fundaciones adopten medidas que mejoren el rendimiento e inspiren a su gente. 

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