Agustín Delgado, director de Innovación y Sostenibilidad de Iberdrola

“La revolución energética será medioambiental, social y económica"

Los avances tecnológicos han hecho de las fotovoltáicas y eólica terrestre las energías más competitivas. A juicio del director de Innovación y Sostenibilidad de Iberdrola, Agustín Delgado, es el comienzo de una "revolución energética" que tendrá beneficios medioambientales, sociales y económicos.

30 Ene | Ignacio Santa María | Soziable.es

Los últimos datos de Eurostat indican que España es uno de los países europeos con la electricidad más cara, sólo por detrás de Bélgica e Irlanda. Si además se tiene en cuenta el poder adquisitivo de los ciudadanos, estaríamos en el segundo puesto del ránking de los hogares que tienen más dificultades para pagar su factura de electricidad, por detrás de la República Checa. Sin embargo, Agustín Delgado, director de Innovación y Sostenibilidad de Iberdrola, es muy optimista respecto al futuro más inmediato: no solo en lo que se refiere a la sostenibilidad de la energía sino también a su precio: “En 2030 la energía en España será renovable en un 75 por ciento, y más barata", ha asegurado durante el octavo desayuno organizado conjuntamente por Mediapost y la Red Española para el Desarrollo Sostenible (REDS) para continuar analizando los 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por la ONU. Soziable.es ha aprovechado para hacerle una entrevista.

¿En qué se basa para afirmar con tanta certeza que el 75 por ciento de la eneregía será renovable en 2030, y que además será más barata?  

Por un lado, el recurso renovable (solar y eólico) es abundante en muchísimas partes del mundo -y en especial en España que es un país bendecido por su sol y su orografía, que la hacen perfecta para la fotovoltaica y la eólica- y, por otro, el coste de las tecnologías que nos permitían captar este recurso, que antes era elevado, ha ido bajando de forma cada vez más acelerada hasta el punto de que ya son competitivas con respecto a las energías fósiles. A esto hay que añadirle la economía de escala: cuanto más demanda y producción, menores serán los costes. Por eso estoy al 99 por ciento seguro de que esto va a ocurrir.

Pero el coste de la energía no es lo mismo que el precio de la factura de la luz que tiene que pagar el ciudadano, porque ahí se añaden costes indirectos, tasas, impuestos, déficit de tarifa… Por eso se habla de “precio político”. ¿También bajará la factura?

Lo primero y sustancial es bajar el coste de producir energía y llevar el servicio a la gente. Luego, a partir de ahí, se imponen precios sociales (por ejemplo, ver las tasas que se añaden o no). Son temas regulatorios que luego se pueden ir corrigiendo. Mi opinión es que todo eso se puede añadir a unos costes menores de los que tenemos ahora.

Dentro de pocos años, la gente va a pagar menos por su factura eléctrica y se crearán más empresas y empleos

Sin embargo, las emisiones de CO2 son un problema global así que, por muy bien que lo hagamos en España, si economías emergentes como China o India siguen dependiendo del carbón esto no sirve para nada…

Hay que ayudar a los países que tienen más dificultades en esta transición, no tanto con dinero sino con transferencia tecnológica. El mundo es global y la tecnología también lo es. Si hacemos las cosas bien en los países que estamos más avanzados y somos capaces de reducir los costes de estas tecnologías, estos países también se van a beneficiar de este abaratamiento. Y es una obligación moral que tenemos porque ellos no han sido los causantes del cambio climático que experimentamos ahora, y no obstante les estamos pidiendo que colaboren en la solución.

Otro dato que menciona y que resulta muy chocante es que los españoles nos dejamos en calefacción el 41 por ciento de la energía que gastamos (los europeos el 50 por ciento). En este sentido, ha presentado la bomba de calor como la tecnología del futuro. ¿Por qué?

Primero, porque utiliza energía eléctrica que proviene de fuentes renovables. Segundo, porque tiene una eficiencia del 300 por 100: por cada kilovatio que yo meto, consigo 4 kilovatios térmicos, y, tercero porque la evolución tecnológica de la bomba de calor está siendo tal que está mejorando mucho sus prestaciones, tanto en coste como en confort.

Y si, entre otras cosas, va a haber que sustituir en las viviendas ya construidas las calderas tradicionales por bombas de calor, el panorama de creación de puestos de trabajo es muy halagüeño, ¿no?

Eso pienso yo. Se está creando un tejido productivo que, en muchos casos, no va a depender de subvenciones ni ayudas. Los beneficios de toda esta revolución energética no solo van a ser ambientales, sino también sociales (más empresas y empleo) y económicos (la gente va a pagar menos por su factura eléctrica).

¿Y qué ocurre con la energía nuclear? Se decía que podía ser el puente entre las energías fósiles y las renovables... ¿Se ha desechado por el riesgo de accidentes o por otras razones?

Es cierto que el cierre de las nucleares en estos momentos en España iba a tener un coste muy alto en emisiones de CO2, pero es que ahora mismo la energía renovable ya es más competitiva que la nuclear.

Ahora mismo solo tenemos un dos por ciento de vehículos eléctricos en el parque móvil ¿cree que la movilidad eléctrica también crecerá a un gran ritmo?

Efectivamente: de ese dos por ciento pasaremos al 10 por ciento en 2025 y al 30 por ciento en 2030. La electricidad será más barata y entonces la eficiencia y el precio de los coches eléctricos bajará. Un vehículo eléctrico producirá un 18 por ciento menos de emisiones que uno de combustible fósil.

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