La cantante ha convivido varios días con Kim Chivalán, joven maya que superó muchos obstáculos para poder estudiar

Rozalén viaja a Guatemala para defender el derecho de las niñas a ir a la escuela

La cantante Rozalén ha viajado con Entreculturas a una remota aldea de Guatemala para conocer en persona a Kim Chivalán, una joven indígena que ha superado todo tipo de obstáculos para poder cumplir su mayor deseo: estudiar. Kim personifica la discriminación que sufren más de 132 millones de niñas en todo el mundo que no pueden asistir a la escuela. 

Rozalén y Kim (Foto: Daniela Morrale - Entreculturas).

28 Oct | I.S.P. | Soziable.es

Enfundada en su vestido tradicional maya y con el pelo recogido en las típicas trenzas, Kim saluda en lengua quiché y comienza a narrar su historia. Es una joven indígena de Santa Lucía de la Reforma, un pueblo situado a 180 kilómetros de Ciudad de Guatemala, pero al que se llega tras conducir durante más de cuatro horas por tortuosos caminos.

“Papá, quiero estudiar” le espetó un día a su padre. Él respondió frunciendo el ceño y encogiéndose de hombros: “¿Para qué quieres estudiar si dentro de uno o dos años te vas a casar?”. En muchas zonas de Guatemala se considera que una chica con 15 años ya está preparada para casarse y tener hijos. Pasada esa edad a las jóvenes del pueblo de Kim les suelen decir “¿Y por qué no te has casado todavía?”. Por ello que una niña vaya a una escuela se considera un lujo inútil para una niña. Los colegios y los libros son muy caros para estas familias.

Kim tuvo que abandonar la escuela a los 12 años para ir a trabajar como cocinera a la ciudad y así ayudar económicamente a la familia. Su caso no es excepcional. De los 262 millones de menores que no pueden ir a la escuela, la mitad -132 millones- son niñas de entre 6 y 17 años. Es uno de los datos que se extraen del informe ‘Seguras para aprender en libertad’ que acaba de presentar Entreculturas.

“Papá, quiero estudiar” le dijo Kim a su padre. Él respondió: “¿Para qué si te vas a casar?”

Para dar visibilidad a esta discriminación, esta ONG ha invitado a la cantautora Rozalén y a su intérprete de lengua de signos, Beatriz Romero, a pasar unos días en la aldea y la casa de Kim. “Poder vivir esta experiencia ha sido un regalo que nos ha permitido pisar tierra ya que estamos demasiado en las nubes”.

La cantante albaceteña cree que son importantes las cifras, pero hace falta ponerles rostro, conocer el contexto y visitar el terreno donde estas injusticias se producen. “Me llamó mucho la atención que la casa de Kim no tenía suelo. Allí estábamos con ella y sus hermanitas en medio de las gallinas y los polluelos”.

Beatriz Romero, Rozalén y Kim Chivalán cantan 'La puerta violeta' en el acto de Entreculturas (Foto: Daniela Morrale)

“Algunas madres del pueblo eran las primeras que decían: ‘las mujeres hemos venido a este mundo para procrear, limpiar la casa y atender al marido’”, subraya Rozalén, quien por ello que vencer esta mentalidad es “un proceso lento en el que hay que ir dando pasitos”. De hecho, en Santa Lucía los matrimonios y embarazos de chicas a edad temprana están a la orden del día. “Mi mejor amiga tuvo su primer hijo a los 14 años, también una prima mía fue madre soltera muy joven”, atestigua Kim.

En este sentido, Entreculturas señala que anualmente hay 7,3 millones de partos de adolescentes menores de 18 años de los cuales 1,1 millón se dan entre niñas menores de 15 años. Además, recuerda que cada año 12 millones de niñas son casadas antes de cumplir 18 años y que 650 millones de mujeres han sido forzadas al matrimonio infantil. Más de una de cada tres, antes de los 15 años.

De 262 millones de menores que no pueden ir a la escuela, la mitad son niñas de entre 6 y 17 años

Kim no se amilanó por la respuesta de su padre. “Mi sueño era estudiar, volver a tener un libro frente a mí”. Y así, con 17 años, fue a inscribirse en el instituto que la organización ‘Fe y Alegría Entreculturas’ había abierto en el pueblo. Su madre le apoyó en su decisión, pero le advirtió que su padre iba a hacer todo lo posible para impedirlo: “Ya sabes cómo es, tienes que ser fuerte para lo que va a venir’”.

“El hecho de que Kim se atreva a estudiar a espaldas de su padre es un acto de valentía que le puede costar la vida”, asegura Rozalén. Es un hecho que resalta el informe de Entreculturas: muchas niñas no van a la escuela por miedo, miedo a represalias de sus familiares, miedo a ser agredidas o violadas camino del colegio o incluso en el propio centro. “Una de cada cuatro niñas declara que nunca se sienten seguras al utilizar los aseos de la escuela”, dice el documento.

Actualmente la joven de Santa Lucía tiene 19 años y está cursando tercero de Primaria. Recibe clases por radio todos los días a las cuatro de la tarde, gracias a la emisora educativa que Fe y Alegría ha puesto en marcha en la zona. Los jueves puede preguntar sus dudas a un profesor. “Para mí estudiar supone encontrar un nuevo mundo donde soñar no es una fantasía”. Su sueño es convertirse en locutora en esta emisora educativa para poder enseñar a otros niños y niñas del pueblo.

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