La exposición ‘Nosotros, robots’ puede verse en el Espacio Fundación telefónica hasta el 3 de febrero

Hablan los robots: “Hemos venido para hacer vuestra vida más fácil”

Los robots han tomado la palabra. Quieren decirle al ser humano que no son una amenaza sino una ayuda. Una exposición reúne en Madrid a decenas de autómatas con el fin de mostrar la verdad sobre esta pujante tecnología que cada vez está más presente en nuestras vidas.

Hoap 3, de Fujitsu (2005)

05 Oct | Ignacio Santa María | Soziable.es

El pequeño Nao gira su cabeza redonda y brillante hacia los espectadores. Sus ojos proyectan un haz de luz blanquiazulada. En lugar de orejas tiene dos altavoces que emiten una voz femenina: “Somos muchísimos en el mundo y somos capaces de hacer muchas tareas”. Nao es un robot fabricado en 2005 y hoy se ha erigido como portavoz de toda su especie ante el público que llena el auditorio del Espacio Fundación Teléfonica.

“Hemos evolucionado mucho y podemos correr, bailar, hablar y hasta tuitear”, prosigue el robot. Finalmente explica a los asistentes: “En esta exposición os mostramos las posibilidades que tenemos de transformar el futuro juntos y de ayudaros en vuestro trabajo para hacer vuestra vida mucho más fácil”.

La muestra a la que se refiere Nao es ‘Nosotros, robots”, una colección de cerca de 50 piezas entre autómatas, audiovisuales, maquetas e infografías que permanecerá abierta en este espacio expositivo del centro de Madrid hasta el 3 de febrero.

Pablo Medrano (Casual Robots): "El robot tiene que ser una herramienta para hacer el trabajo peligroso y monótono, y todas aquellas tareas que no dignifican al ser humano”

A lo largo de este recorrido por la robótica, el visitante puede descubrir piezas tan relevantes como la reconstrucción del ‘Caballero mecánico’ (1495) de Leonardo da Vinci, considerado el primer humanoide; ‘InMoov’, un androide que puede fabricarse en casa con una impresora 3D; robots emblemáticos como ‘Terminator o R2D2 o aquellos que contribuyen a mejorar servicios en el ámbito de la industria, el transporte o la medicina.

El escritor y periodista, Andrés Ortega, ha comisariado esta exposición que invita a reflexionar sobre los desafíos que plantea el desarrollo imparable de la robótica: “Esta eclosión disruptiva, que es parte de la cuarta revolución industrial, plantea oportunidades y retos de todo orden: económicos, sociales, políticos, éticos, psicológicos...“, advierte Ortega.

La robótica ha llegado a nuestra vidas para quedarse. Así lo cree Pablo Medrano, CEO de Casual Robots, una consultoría dedicada a asesorar a empresas y particulares interesados en incorporar la robótica a sus actividades. “Ahora es el momento, porque se dan unos requisitos que en décadas pasadas no estaban: precios asequibles, facilidad de uso y utilidad”. Un robot debe ser “barato, útil y fácil de utilizar”, reitera Medrano, quien asegura que en la colección reunida en ‘Nosotros, robots’ hay autómatas de uso doméstico que se pueden comprar por precios que van desde los 200 euros en adelante.

“Vamos a ser unos privilegiados al asistir un cambio revolucionario similar al que supuso la informática en los últimos 30 o 40 años, solo que esto va a suceder en solo cinco o diez años”, afirma este ingeniero con solemnidad.

Empatía emocional

Para el comisario de la exposición, es inútil que el ser humano se resista a la eclosión de la robótica y la inteligencia artificial porque es igual de irreversible que todas las aneriores revoluciones tecnológicas que se han dado a lo largo de la Historia. “Los humanos debemos aprender a entender y entendernos con los robots al igual que hemos aprendido a leer, a escribir, a hacer operaciones aritméticas, a usar el ordenador, el móvil o a nevegar por Internet”, sostiene Ortega.

Pero, para eso, hace falta que las personas dejen de mirar con recelo o incluso con miedo a los robots. “Solo desde el conocimiento real podemos ahuyentar todas esas fantasías que nos alejan de la tecnología y nos asustan”, dice Concha Monje, doctora investigadora de RoboticsLab de la Universidad Carlos III de Madrid, un grupo que ha cedido a la exposición el RH-1, un robot humanoide que se expone con la carcasa abierta para mostrar sus componentes.

La exposición 'Nosotros, Robots' reúne 50 piezas relacionadas con la robótica.

Empatía es la palabra clave. Para que los seres humanos dejen entrar a los robots en sus vidas hace falta desarrollar empatía con ellos y aquí es donde tiene un papel importante la detección y la expresión de emociones. “Aunque no lo creáis, algunos de nosotros tenemos empatía y podemos saber si estáis tristes o contentos”, dice el pequeño Nao.

En efecto, existen ya muchos androides que no solo son capaces de captar los sentimientos de los humanos sino también de imitarlos. Algunos han llegado a unos niveles de sofisticación tales que cuesta distinguir si estamos ante un andriode o ante un ser humano. Es el caso de los humanoides del ingeniero japonés Hiroshi Ishiguro, de los que en ‘Nosotros, robots’, se puede contemplar una vídeoinstalación.

Pero ¿son los robots capaces de sentir emociones? La investigadora de RoboticsLab responde: “Estamos muy lejos de poder implementar emociones en un robot. Evidentemente el robot ni siente ni padece. Lo que hacemos es emular emociones muy básicas”.

Monje explica que lo que se pretende con esta simulación de emociones es facilitar la comunicación con el ser humano. A su juicio, si el robot no mostrara la más mínima emoción, la persona dejaría de comunicarse con él y acabaría abandonándolo en un rincón. “Por ejemplo, un robot puede avisar a su dueño de que se le va a acabar la batería mostrando fatiga, mediante un bostezo, un parpadeo y un mensaje como este: ‘Estoy cansado; necesito ir a descansar’. Evidentemente, el robot no siente cansancio, pero haciendo esto puede mantener una comunicación mucho más empática”.     

Concha Monje (RoboticsLab): “Solo desde el conocimiento real podemos ahuyentar todas esas fantasías que nos alejan de la tecnología y nos asustan”

Si los robots industriales son ya una realidad asumida desde hace años, en la actualidad es la llamada robótica de servicio la que está experimentando una gran expansión: áreas como la medicina, incluida la cirugía, la asistencia en partos, la rehabilitación o los exoesqueletos están ya cada vez más frecuentadas por robots.

¿Van a quitarnos nuestro trabajo? “Para mí esta es la mayor preocupación ahora mismo”, responde el consejero delegado de Casual Robots, quien confiesa que a su consultoría acuden “prácticamente todos los días empresas con la idea de hacer sustitución directa de empleo por robótica, porque se puede llegar a hacer”. El ingeniero sentencia:  “Ese no es el camino”. Y explica por qué: “Si no comprenden que el robot tiene que ser una herramienta para hacer el trabajo peligroso, monótono, pesado y todas aquellas tareas que no dignifican al ser humano, entonces no entienden nada”.

Para Ortega, el buen uso de la robótica es también el desafío más importante en este momento. “Debemos ser nosostros los que llevemos las riendas de esta transición. Hemos de garantizar que los robots están a nuestro servicio. La tarea de la civilización en estos momentos es hacer a las máquinas esclavas de los hombres”.

Medrano subraya una cuestión fundamental: quien determinará si los robots son beneficiosos o perjudiciales para la Humanidad no son ellos sino el ser humano. “No lo decidirán ellos sino nosotros, al igual que otros avances como la energía nuclear se han utilizado para mal o para bien”. Por eso, el CEO de Casual Robotics destaca la importancia de la concienciación sobre el uso de la robótica. Y en este sentido, este ingeniero no cree en las profecías extremadamente idealistas ni tampoco en las apocalípticas. A su juicio, “el mundo al final se equilibra”, por lo que está seguro de que los robots no nos llevarán ni hacia una utopía ni hacia una distopía.   

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