Evento Anual de Spainsif

La ISR se eleva en España hasta los 345.314 millones de euros en activos bajo gestión

Esta es una de las principales conclusiones del estudio ‘La Inversión Sostenible y Responsable en España 2021’, presentado este martes en el Evento Anual de Spainsif. Durante el encuentro, en el que tomaron parte diferentes expertos en esta materia, también se puso de relieve que el crecimiento de esta modalidad inversora alcanzó el 21% en el año 2020 y que, por primera vez, los fondos ASG superaron a los tradicionales.

Diferentes expertos debatieron en el Evento Anual de Spainsif sobre la evolución de la ISR

20 Oct 2021 | Nat Carrasco | Soziable.es

La apertura de esta edición del Evento Anual de Spainsif, referencia en inversión sostenible en España y que, en esta ocasión, estuvo patrocinada por Amundi, Nordea, Morningstar y Vdos, corrió a cargo de Joaquín Garralda, presidente de Spainsif, y de  Juan Aznar, presidente y CEO de Mutuactivos.

Garralda lanzó durante su intervención varios mensajes. El primero de ellos aludió precisamente a la evolución del estudio ‘La inversión Sostenible y Responsables en España’, posible gracias a la propia evolución de esta tendencia inversora. En este sentido, subrayó que “se han ido incorporando estrategias a la ISR y eso ha producido críticas”. Sin embargo, también matizó que “desde Eurosif, estamos reconsiderando el sistema de cómo se puede establecer una clasificación de la ISR más precisa, que evite dobles contabilidades y que podamos decir que sí es una ISR no solo desde la comunicación sino también desde la intención”.

El segundo de los mensajes del presidente de Spainsif, por su parte, se centró en el reporting y en la transparencia. A este respecto, mencionó los cambios en la regulación, que se están produciendo “con una perspectiva que es curiosa y dinámica y que se puede ir variando”. Y, asimismo, apuntó que “el reporting está mejorando en transparencia en la medida de evitar el greenwashing”.

Y, en tercer lugar, se refirió a los escenarios a largo plazo planteados en la actualidad e indicó que “estamos acostumbrados a 3-5 años y 2050 parece lejísimos. Tenemos que lograr la neutralidad en carbono, un objetivo muy ambicioso y muy difícil”. Además, sostuvo que “hay que hacer consideraciones hacia adelante, tener en cuenta los riesgos de transición y los riesgos físicos” y que es necesario “ver qué camino se está planteando para ser neutros en carbono en 2050”.

A modo de conclusión, Joaquín Garralda incidió en que, en esta forma de invertir sostenible y responsable, “hay riesgos, pero también oportunidades. Y con ese espíritu sostenible es como deberíamos plantearnos la ISR”.

Por su parte, Juan Aznar recordó el cambio profundo que se ha producido en la misión o propósito de las organizaciones desde que Milton Friedman estableciera que el objetivo de cualquier negocio era la maximización del beneficio o la rentabilidad. En este sentido, puso de relieve que “en el siglo XXI, este concepto ha cambiado hacia algo más intangible”, como la responsabilidad de la empresa hacia su ecosistema y sus stakeholders y añadió que “en este nuevo contexto, ha empezado a desarrollarse la sostenibilidad como garante de la supervivencia y el éxito en la estrategia corporativa”.

Asimismo, el presidente y CEO de Mutuactivos reflexionó sobre si beneficio y propósito son excluyentes, cuestión sobre la que tomó partido al señalar que “creo que son conceptos compatibles y el punto de intersección es mucho más elevado de lo que sugieren algunos críticos”.

Futuro del reporting de sostenibilidad

A continuación, Elena Arveras, Policy Officer for Sustainability Reporting en la Comisión Europea, ofreció la ponencia especializada: ‘El futuro del reporting corporativo de sostenibilidad en la Unión Europea’, en la que incidió sobre la revisión de la Directiva 2014/95/UE de información no financiera.

A este respecto, recordó que la propuesta para examinar esta Directiva se adoptó el pasado mes de abril y que, en la actualidad, se está discutiendo tanto en el Consejo como en el Parlamento Europeo. En cualquier caso, Arveras manifestó que las expectativas se centran en que “la ley se adopte en la primera mitad del año que viene”.

También señaló que “el reporting de estos últimos tres años no es ideal”, puesto que existe “una falta de información que los usuarios consideran relevante” y que “las obligaciones para las empresas no están muy especificadas, ni en la Directiva ni en las leyes nacionales, de forma que las empresas no siempre saben si están cumpliendo con la regulación o no, lo que genera costes adicionales de las demandas que reciben de diferentes actores”.

La responsable de políticas de reporting en materia de sostenibilidad de la Comisión Europea explicó, asimismo, que, en la revisión de esta Directiva, se están considerando tres puntos clave que permitirán que la información relevante sea publicada y comparada con la de otras empresas: el ámbito de aplicación personal; los estándares de reporting; y la obligación de auditar.

Sobre el ámbito de aplicación personal, Arveras puso de relieve que estarán obligadas a reportar en materia de sostenibilidad todas las empresas grandes y las pequeñas y medianas cotizadas, pasando de las 12.000 que lo están en la actualidad hasta las cerca de 50.000. En cuanto a los estándares, afirmó que “para las empresas grandes, habrá unos estándares obligatorios; y para las cotizadas, estándares específicos condicionados a sus circunstancias”. Y en torno a la obligación de una verificación de la información, destacó que la directiva la tiene prevista y que se producirá una transición a una verificación razonable cuando se adopten estándares de verificación.

Y, por otra parte, también se refirió al Plan de Finanzas Sostenibles de la Comisión, del que destacó que “es un elemento fundamental del Pacto Verde”. En esta línea, indicó que este “es parte de un plan de acción mucho más global que implica la posibilidad de analizar los riesgos que surgen de factores de sostenibilidad y de hacer que las empresas se sientan responsables y respondan de los impactos que puedan tener en el medio ambiente y las personas”.

ISR en España

Durante esta edición del Evento Anual de Spainsif, se presentaron dos estudios –‘La Inversión Sostenible y Responsable en España’ y ‘La dimensión social de la inversión sostenible’–, desarrollados dentro del área de Estudios y Formación de Spainsif. El encargado, un año más, de ofrecer las conclusiones más relevantes de ambos estudios fue Francisco Javier Garayoa, director de Spainsif.

En relación al primero de ellos, Garayoa indicó que este se ha elaborado a partir de las 42 respuestas recibidas (nueve más que en el estudio de 2020), 25 de entidades nacionales y 17 de internacionales, que suman un patrimonio de 422.705 millones de euros y que suponen un 66% del mercado de la ISR.

Al igual que en los años previos, la inversión sostenible y responsable volvió a crecer de manera notable en nuestro país, hasta un 21%, llegando a los 345.314 millones de euros en activos bajo gestión (228.551, por parte de entidades nacionales; y 116.763, por parte de las internacionales que operan en España).

Con estas cifras, tal y como subrayó Francisco Javier Garayoa, “por primera vez, los activos ASG superan a los tradicionales”. De hecho, en 2020, representaron el 54%, lo que supone “un signo muy positivo de que la ISR está cogiendo cada vez más peso y relevancia”.

Asimismo, en cuanto al análisis de estrategias de inversión sostenible y responsable que efectúa el estudio, el director de Spainsif resaltó que, por primera vez también, “la integración, con 154.433 millones de euros en activos bajo gestión, marca ya una distancia importante sobre la exclusión, que era la aproximación más sencilla a las finanzas sostenibles” y que se mantiene como la segunda estrategia más empleada, con 64.039 millones de euros gestionados.

También destaca el estudio las diferencias entre entidades nacionales e internacionales en el número de estrategias de inversión sostenible empleadas, así como en el peso de estas. Según Garayoa, en las nacionales, la integración (con 70.118 millones de euros) superó por primera vez a la exclusión (con 64.039 millones), por lo que “las estrategias de más calidad van tomando peso y haciéndose con las finanzas sostenibles”.

En relación al tipo de inversor, la presencia del minorista se elevó un 2% con respecto al estudio de 2020 y alcanzó el 21%. En este caso, Francisco Javier Garayoa afirmó que “falta dar ese salto importante en la parte de la inversión retail en la inversión sostenible”. El inversor institucional, por su parte, continúa teniendo una presencia mayoritaria en la ISR, con un 79%.

Y sobre los factores clave en el desarrollo de la inversión sostenible, el director de Spainsif mencionó la legislación (con un 36%), la materialidad (5%), la demanda de los inversores institucionales (30%) e individuales (10%), la noción del deber fiduciario (5%), las instituciones internacionales (6%) y las presiones externas de, entre otros, medios de comunicación, ONG o sindicatos (8%).

Dimensión social de la ISR

En relación al estudio ‘La dimensión social de la inversión sostenible’, Francisco Javier Garayoa afirmó que el 92% de las entidades encuestadas incorporó aspectos sociales en su análisis ASG; que el 33% valoró estas cuestiones con una importancia alta y el 44%, con una muy alta; y, además, destacó que el 73% reconoció que la dimensión social ha ganado relevancia en sus carteras tras la irrupción de la COVID-19.

También aludió a las novedades legislativas en el ámbito social y, en este caso, citó el Reglamento de Divulgación o SFDR; la Directiva de información no financiera y la Directiva de Información Corporativa en Materia de Sostenibilidad; la taxonomía social; y los fondos de recuperación y transición justa.

Las exclusiones fue otro de los puntos del informe a los que se refirió Garayoa en su exposición. En concreto, se refirió a las principales exclusiones generales relacionadas con aspectos sociales –bombas de racimo y minas antipersona (79%), armas de destrucción masiva (67%), tabaco (43%), incumplimiento de los derechos humanos (36%), juego (31%) y asuntos laborales (30%)– y a las exclusiones a los Estados –países que violan los tratados de no proliferación (21%), dictaduras (17%), estados corruptos (12%) y aquellos que mantienen la pena de muerte (36%).

Y, como conclusión, explicó que los aspectos sociales han ganado peso en la ISR, sobre todo, como consecuencia de la irrupción del COVID-19, pero también debido a una mayor concienciación y madurez del mercado; y que es preciso mejorar en metodologías de reporte que permitan la comparabilidad y en la calidad de los datos reportados y en la transparencia general de las entidades.

Evolución de la ISR y rol de las gestoras de activos

La jornada también acogió dos mesas de debate formadas por diferentes expertos y profesionales que expusieron sus impresiones en torno a la evolución de la Inversión Sostenible y Responsable y al papel de las gestoras de activos en el marco del Pacto Verde Europeo.

En la primera de ellas, desarrollada bajo el título ‘Información ASG para las finanzas sostenibles’ y moderada por José Manuel Marqués, director de la División de Innovación Financiera del Banco de España, participaron Guillermo Hermida, director de Sostenibilidad de Banca Privada en Caixabank; Juan Carlos Calderón, director ejecutivo de EMEA ESG Consultants en MSCI Inc; Gorka Goikoetxea, responsable Financiero y Patrimonio ISR, CFO & ESG Endowment Manager en Anesvad; y Andrés Herrero, del área de Previsión Social de UGT.

Y en la segunda, denominada ‘Las gestoras de activos ante el Green Deal’ y moderada por Antonio Santoro, Head of Southern Europe de Principles For Responsible Investment (PRI), intervinieron Belén Ríos, directora de Negocio Institucional y ESG de Amundi Iberia; Ana Rosa Castro, directora de Ventas España en Nordea Asset Management; Silvia García-Castaño, directora general de Inversiones y Productos de Tressis; y Teresa Casla, presidenta y CEO de Fonditel.

Cambiar la trayectoria

Finalmente, en el cierre de la jornada intervino Helena Viñes, consejera de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), quien recordó la relevancia de la próxima Conferencia sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas. “Estamos a dos semanas de la COP26, cuyo objetivo es cambiar la trayectoria en la que nos encontramos, una trayectoria de consecuencias catastróficas”, afirmó.

En este sentido, añadió que “el objetivo urgente que tenemos todos es mantener vivo ese objetivo de 1,5ºC con respecto a los niveles preindustriales, que obedece a los criterios de la ciencia. Y, para lograr el objetivo, necesitamos que todos los países presenten propuestas más ambiciosas, como las de la Unión Europea de comprometerse a la neutralidad de carbono a mitad de siglo”. Y, además, resaltó que “todas las actividades económicas, también el sector financiero, deben perseguir este objetivo”.

Viñes lamentó durante su intervención que no se esté progresando a la velocidad necesaria para alcanzar estas metas en el año 2050; y, al mismo tiempo, destacó la trascendencia de la doble materialidad, que “ahora se convierte en uno de los principios rectores de la estrategia europea sobre finanzas sostenibles”.

Además, la consejera de la CNMV se refirió a la taxonomía de la Unión Europea como “la piedra angular del plan estratégico de finanzas sostenibles” y explicó que la influencia de este sistema de medición común basado en las mismas definiciones y métricas ya es patente, a pesar de que “se le ha criticado no tener en cuenta la transición de determinadas actividades y ser demasiado exigente”.

Y, por último, también en torno a la taxonomía, comentó que esta “incluye por primera vez las actividades en transición”, que “solo hay una obligación ligada a la taxonomía: la de informar sobre la situación en la que se encuentra hoy una empresa y hacia dónde va”; y que “la taxonomía podría ser aún más inclusiva cuando se trata de transición”.

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