Antonio Garrigues Walker, presidente de Honor de Garrigues

“Todo el mundo occidental está infectado de populismo”

Además de presidir el mayor despacho de abogados de Europa, Antonio Garrigues siempre ha sido mucho más: pensador, dramaturgo, político y uno de los más comprometidos impulsores de la responsabilidad social y la sostenibilidad entre las empresas españolas. Aprovechando su paso por EncuentroMadrid, donde ha presentado la exposición sobre refugiados ‘Mira con sus ojos’ de la ONG Cesal, Soziable.es ha conversado con él.

Antonio Garrigues Walker (Foto: Kenia Flores)

13 Oct | Ignacio Santa María | Soziable.es

Acostumbrado a meterse en camisa de once varas, Antonio Garrigues Walker (Madrid, 1934) no rehúye ningún tema: refugiados, inmigración, ODS, cambio climático, disrupción tecnológica… Contesta de corrido y sin titubeos, pero con una gramática irreprochable. En sus respuestas mantiene la lucidez, el optimismo y el espíritu crítico que siempre le caracterizaron. Ahora su mayor preocupación es que la falta de propuestas de los demócratas moderados está dejando el terreno libre a los populistas en todo occidente.  

"Está claro que el actual contrato social de los ciudadanos con las empresas se ha agotado y tenemos que ofrecer uno nuevo y distinto"

Ha venido usted a la presentación de esta exposición sobre refugiados en calidad de presidente de Honor de Acnur-Comité español. ¿Estamos acogiendo bien en España a las personas que vienen huyendo de la violencia, la persecución o la guerra?

Lo primero que hay que decir es que existe una normativa internacional que obliga al Estado español a acoger a todas aquellas personas que hayan huido de su país por ser víctimas de violencia o persecución por razón de ideológica, de género, etc. No se trata solamente de acogerlas sino de integrarlas y concederles todas las mismas posibilidades que tiene cualquier ciudadano español para desarrollar una carrera aquí, si es eso lo que desean. En ese aspecto, España es un país muy solidario y comprometido. Y lo digo porque es verdad: he presidido durante mucho tiempo España con Acnur y las cantidades de dinero que la gente está entregando para ayudar a las personas refugiadas son muy superiores a las de cualquier otro país.

¿Cómo ve usted el fenómeno migratorio, como amenaza o como oportunidad?

Yo lo que digo siempre es que la historia de la Humanidad es la historia de las migraciones. La Humanidad está migrando constantemente. Estados Unidos es un país que se ha hecho con las oleadas de migración que han ido llegando desde Europa. Por otro lado, los europeos han estado migrando de un sitio a otro permanentemente. Y España ha tenido el doble fenómeno de exportar emigrantes y recibir inmigración. No podemos olvidar que durante mucho tiempo vivimos del dinero que nos mandaban los emigrantes que se fueron a trabajar a Alemania.

El modelo capitalista clásico nos ha traído muchas cosas positivas, pero vemos que no da más de sí porque podemos ver efectos negativos como la crisis global, el aumento de la desigualdad, la pobreza de muchas personas que tienen empleo, la acumulación de residuos, el agotamiento de recursos y el cambio climático. ¿Cree usted que se impone un nuevo modelo de mercado?

Está claro que el contrato social que había se ha agotado y tenemos inevitablemente que ofrecer a la ciudadanía uno nuevo y distinto. Mientras no lo hagamos -y hasta ahora no lo hemos hecho- los populismos están haciéndose cargo de la vida política y en cierta medida también de la vida social y eso es un peligro público. Y los culpables no son los populistas: están ahí porque los que no somos populistas, que somos mayoría, no hacemos una oferta sensata capaz de contrarrestar el auge de este movimiento en todo el mundo occidental. Todo el mundo occidental está infectado de populismo y eso quiere decir algo muy serio: que la sociedad civil no populista no está haciendo la tarea que tiene que hacer.

Antonio Garrigues Walker durante su entrevista con Soziable.es.

Usted ha sido una de las personas que más ha impulsado los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) entre las grandes empresas españolas. Hace unos días el director general de la Agenda 2030, Federico Buyolo, indicó que manejaba una encuesta que decía que el 80 por ciento de los ciudadanos cree que es una buena agenda pero que solo un 1,5 por ciento pensaba que se iba a cumplir. ¿Usted qué cree que ocurrirá?

No me gusta hablar de porcentajes. Nadie puede negar que los 17 ODS tienen algo de utópico. Llevamos muchos años hablando de reducción de las desigualdades y no hemos avanzado mucho. Por eso, comprendo que la gente piense que los ODS son irrealizables, exactamente igual que ocurrió en 1948 cuando se firmó la Declaración Internacional de los Derechos Humanos. Pero aquella declaración acabó teniendo importancia en nuestras vidas. Creo que los ODS poco a poco van a ir calando en la ciudadanía, van a ir tomando cuerpo y vertebrándose. 

"Comprendo que la gente piense que los ODS son irrealizables pero poco a poco irán calando en la ciudadanía"    

Ha escrito usted aproximadamente medio centenar de obras de teatro. ¿Lo que están haciendo los gobiernos y las grandes compañías por la sostenibilidad y contra el cambio climático tiene más de esfuerzo real o tiene mucho de teatro?

Yo creo que en estos momentos la gente empieza a tomar en serio el cambio climático porque se da cuenta de que ya está produciendo efectos concretos y que, por tanto, ya no se puede abordar este tema de forma simbólica. Lo que pasa es que, a pesar de que hay una sensibilidad distinta y más comprometida, no veo todavía acciones y compromisos concretos. Pienso que el fenómeno del movimiento estudiantil, liderado por Greta Thunberg, ayuda que se empiecen a tomar medidas, pero creo que hay que acelerar ese proceso o, si no, lo vamos a pasar muy mal.

La Fundación Garrigues sigue muy de cerca el proceso de la disrupción tecnológica -inteligencia artificial, neurociencias, biotecnología, robótica, etc-. ¿cómo cree que puede responder el Derecho a los desafíos y conflictos que surgirán con todas estas tecnologías disruptivas?

Lo que tiene que hacer el Derecho es remangarse y ponerse a trabajar. Todos los avances tecnológicos y científicos tienen consecuencias jurídicas. Nosotros no vamos a cambiar la tecnología ni la ciencia, pero nuestra obligación es seguir muy de cerca esos avances porque, de vez en cuando, producen daños a los derechos humanos fundamentales. Por ejemplo, el derecho a la intimidad y a la privacidad ha desaparecido. Ya pueden saber todo lo que pensamos, escribimos y hacemos y están manipulando nuestros datos individuales. También hemos perdido el derecho a la verdad porque abundan las noticias falsas. Hay una serie de temas donde el mundo jurídico tiene que meterse a trabajar con mucha más intensidad.

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