TRIBUNA. Verónica Sanz, responsable de Análisis y Estudios de Spainsif

Emergencia climática: ‘time for financial action’

Verónica Sanz reflexiona en esta Tribuna desde Spainsif, plataforma de referencia en materia de inversión responsable en España, acerca de la evolución del concepto de desarrollo sostenible y sobre el cada vez más importante papel que desempeña en él la inversión socialmente responsable.

Verónica Sanz.

14 Jul | Verónica Sanz | Soziable.es

Durante los años 50 y 60, cada vez más científicos llegaron a la misma conclusión: las emisiones de CO2 podían alterar el clima y la concentración de este gas en la atmósfera no hacía más que aumentar.

A estos tímidos estudios les siguieron otros, y en el informe 'Los límites del crecimiento', elaborado para el Club de Roma en 1972, ​ya se menciona el cambio climático. Ese mismo año tuvo lugar en Estocolmo la 'Cumbre de la Tierra' convocada por la ONU. En ella se planteó, por primera vez, el cambio climático como un problema global.

"Desde la Cumbre del Clima de París de 2015, la UE ha asumido el liderazgo de la lucha contra el cambio climático"

En paralelo, se conocían otros problemas ambientales derivados de la acción humana y en 1987 veía la luz el concepto de “desarrollo sostenible” publicado en el informe 'Nuestro futuro común', o Informe Brundtland. Desde ese momento, la sostenibilidad, concebida como el modelo económico que integra factores intrínsecamente financieros con otros ambientales y sociales y que permite un uso de los recursos existentes perdurable en el tiempo, ha ido tomando cada vez más fuerza.

La comunidad internacional se reunió en Río de Janeiro en 1992 para discutir los medios para poner en práctica el desarrollo sostenible. Y tres años después se celebraría en Berlín, la primera Conferencia de las Partes (COP) o Cumbre del Clima, para hablar específicamente de cambio climático.  

En 1997 se alcanzó el primer compromiso internacional para la reducción de Gases de Efecto Invernadero (GEI): el Protocolo de Kioto. Es entonces cuando surge la idea de establecer un mercado de carbono, una herramienta financiera que permita a los países adquirir o vender derechos de emisión que posibilite tener un control sobre el total de emisiones de GEI a nivel global. 

Diez años después de aquel acuerdo, en 2007, poco se había avanzado al respecto, pero la preocupación social seguía creciendo. Un grupo de fondos de pensiones suecos, decidido a invertir en proyectos con capacidad de mitigación del Cambio Climático, contactó con la Tesorería del Banco Mundial. Pedían su ayuda para identificar entidades e ideas financiables alineadas con su idea de inversión. Producto de aquel contacto, surgió el primer bono verde. Tan solo en 2019, las emisiones de bonos verdes alcanzaron los 257.700 millones de USD.

Desde la Cumbre del Clima de París de 2015, la UE ha asumido el liderazgo de la lucha contra el cambio climático y se apoya en el sistema financiero para llevar a cabo los ajustes necesarios para alcanzar una economía neutra en emisiones y justa socialmente.

Así, en 2018 la Comisión dio a conocer el 'Plan de Acción en Finanzas Sostenibles', que recogía varias acciones financieras para responder a los seis objetivos ambientales que se planteaban, con la adaptación y mitigación del cambio climático a la cabeza.

Tras el trabajo realizado por el Grupo Técnico de Expertos vinculado a este Plan, ya se ha aprobado el Reglamento de Taxonomía, que entra en vigor este mes, y el pasado 12 de junio de 2020 la Comisión Europea abría a consulta el establecimiento de un Estándar de Bonos Verdes de la UE. Y esto es solo el comienzo de los desarrollos legislativos previstos.

"Cada vez son más los inversores que buscan, además de rentabilidades competitivas, generar un impacto ambiental positivo"

Impulso verde

Cada vez son más los inversores que buscan, además de rentabilidades competitivas en el mercado, generar un impacto ambiental positivo con su capital, y el volumen de fondos que incorporan criterios ambientales, sociales y de gobernanza no ha dejado de crecer. Por otro lado, cada vez existen más fondos temáticos destinados a objetivos ambientales o sociales, incluidos fondos dirigidos a la mitigación del Cambio Climático. A ellos es a quien la UE quiere llegar, para movilizar al menos 1 billón de euros en inversiones sostenibles durante la próxima década.

Poco antes de la última Cumbre del Clima, el Parlamento Europeo declaró la emergencia climática. La COP25, celebrada en Madrid, pretendía ser el lugar donde se ultimaran los detalles del Acuerdo de París y con ello se dinamizara la acción climática de una vez por todas. Debido a la falta de consenso, fue la Cumbre más larga de la historia, y ahora, con el cambio de fecha de la próxima en Glasgow, Chile, país que mantuvo la presidencia a pesar de celebrarse en Madrid, tendrá también el mandato más largo.

Como dijo el astronauta Luca Parmitano en la misma Cumbre “El cambio climático es el enemigo público número uno de todos los países del planeta” y como tal no hay tiempo que perder. Con las reformas legislativas y el compromiso adquirido por la UE, se espera que la economía europea se alinee con el objetivo de descarbonización, en la lucha contra el cambio climático y en su consecución las finanzas sostenibles serán la clave. It´s time for financial action

 

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