Una idea que nació para responder a la emergencia energética tras el tsunami de Japón

V2G: la tecnología que está revolucionando la movilidad eléctrica

Es la gran innovación de la movilidad eléctrica: la tecnología 'Vehicule To Grid' (V2G) permite que los vehículos no solo sean consumidores de energía, sino que desde sus baterías puedan aportar energía a la red en momentos de gran demanda o emergencias y en condiciones normales para estabilizar el suministro.

17 Feb | Ignacio Santa María | Soziable.es

“No hay que pensar en el vehículo como un elemento independiente, sino como un elemento de un sistema energético global”. Esta es la filosofía que alimenta el V2G y así la expresa Cristina Corchero, jefa de Sistemas Analíticos de Energía IREC, organización que, de la mano del IDAE ha liderado el desarrollo de esta tecnología en el seno de la Agenda Internacional de la Energía.

Cuando el tsunami arrasó las costas de Japón en 2011, el Gobierno ordenó el cierre de las centrales nucleares y para abastecer de electricidad al país puso en marcha una serie de medidas. Teniendo en cuenta que Japón ya por esa época tenía un amplio parque de vehículos eléctricos enchufables, una de las medidas fue pedir a las empresas que desarrollaran e instalaran puntos de recarga bidireccionales que permitieran dotar a la red de parte de la energía almacenada en las baterías de los coches.    

Corchero (IREC): “No hay que pensar en el vehículo como algo independiente, sino como un elemento de un sistema energético global”

De hecho, el primer cargador bidireccional fue el CHAdeMO, desarrollado en Japón y Nissan ha sido la marca que ha ido por delante en la tecnología V2G. El director de Relaciones Institucionales de la multinacional nipona, Juan Luis Plá, asegura que “con una batería nueva, se puede abastecer a una vivienda durante dos días con un consumo normal: lavadoras, friegaplatos, frigorífico…”

Y pone un ejemplo personal: “Yo utilizo un coche eléctrico y hago todos los días 40 kilómetros para ir a trabajar. Mi coche tiene 400 kilómetros de autonomía, es decir, yo no tengo que cargarlo todos los días”.

Plá añade que durante los días que viaja al extranjero y no utiliza su coche, lo podría dejar aparcado y enchufado en el aeropuerto y le diría a mi compañía operadora a través de mi móvil: "Vuelvo mañana por la noche: aquí tienes 62 kv/hora en mi batería, te dejo que utilices una cuarta parte de esa electricidad, de manera que cuando vuelva me encuentre el coche recargado".

Y, según este directivo de Nissan, las baterías no sufren ningún daño por ser descargadas: “A la batería no le va a generar ningún tipo de daño siempre que no la descarguemos muy profundamente. Pero estamos hablando de descargar solamente un 25 por ciento”. Hoy día además, insiste Plá, la vida media de las baterías eléctricas es mayor que la del propio vehículo y eso se está reflejando en los plazos de garantía. 

Plá (Nissan): "El futuro del VG2 va por abastecer a la red para reducir las pérdidas del sistema y regular su frecuencia"

Visto así, los vehículos, además de tener la función primordial de trasladarnos de un sitio a otro, podrían ser también cómodos generadores portátiles de electricidad. Una ventaja que puede conllevar, además del aumento en el consumo de renovables, es el ahorro económico que pueden suponer. En el edificio de oficinas centrales de Nissan en Barcelona, se instalaron dos puntos pilotos de recarga V2G. El experimento demostró que era posible aumentar entre un 8 y 10 por ciento el consumo de renovables y que el coste de energía de todo el sistema podría disminuir entre un 10 y un 15 por ciento.

Corchero explica que uno de los objetivos de su grupo de trabajo en la Agencia Internacional de la Energía era responder a una pregunta: “¿Necesitamos el V2G o es suficiente con un sistema de recarga inteligente?” La respuesta no era ni ‘sí’ ni ‘no’, sino ‘depende’. “En muchos lugares la red puede sostener la recarga inteligente de vehículos, pero en otros muchos lugares, no. El V2G nos permitiría mover la carga de un sitio a otro en función de las necesidades”.

De hecho, la investigadora del IREC indica que, de los 50 proyectos de V2G que se han desarrollado en Europa, 20 están en el Reino Unido: “Hace año y medio los británicos invirtieron 30 millones de libras esterlinas (más de 35 millones de euros) para activar esta tecnología porque tenían problemas de suministro”.

Esquema del funcionamiento del V2G

La clave no es pensar en la cantidad de energía sino en la calidad de suministro, es decir, tecnologías como el V2G permiten suavizar las curvas entre picos y valles de demanda o de disponibilidad de electricidad en la red.

Así lo expresa Susana Bañares, jefa del Departamento de Gestión de la Demanda y Redes Inteligentes de Red Eléctrica Española, sobre todo pensando en un futuro cercano donde la energía procedente de fuentes renovables será mayoritaria.

“Tenemos que acompasar la variabilidad de estas fuentes de energía renovables que dependen de la meteorología: dependen del viento, del sol; para conseguir tener en España la energía que la sociedad demande, necesitamos otros elementos de flexibilidad como el almacenamiento, las interconexiones, el autoconsumo…”, señala Bañares.

“El futuro del V2G va más por abastecer a la red -señala directivo de Nissan-, no tanto porque la red no tenga otras posibilidades de suministro de sobra, sino porque con esa energía disponible cerca de los puntos de consumo, consigo reducir las pérdidas del sistema y regular la frecuencia de la red.

Bañares (REE): “Tenemos que acompasar la variabilidad meteorológica de las renovables con otros elementos como el almacenamiento, las interconexiones o el autoconsumo"

Para que el VG2 pueda desarrollarse bien en un mercado, hacen falta unas condiciones previas: un parque de movilidad eléctrica lo más amplio posible, “una tecnología amigable y fácil de usar para que el conductor de vehículo la utilice” (Corchero), unos precios asequibles y una normativa que apoye esta tecnología de una manera global.

“La tecnología existe y funciona. El problema es de costes, pero se reducirán mucho cuando aumente la demanda. El otro problema son las regulaciones de cada país: suministrar energía a la red supone cumplir con muchas normativas distintas. El modelo de negocio funciona bien en algunos lugares con unas características de gran penetración de vehículo eléctrico”, enumera la jefa de Sistemas Analíticos de Energía del IREC.

En España, por ejemplo, el responsable de RRII de Nissan incide en estos obstáculos: “La tecnología para el V2G ya está disponible. En cuanto a la normativa no hay ningún problema siempre y cuando tú no exportes energía a la red sino, que sea para abastecer tu domicilio o tu oficina, esto es gracias al Decreto de Autoconsumo. El problema es si tú quieres vender energía a tu vecino. Es ahí donde aparece todo ese debate que está encima de la mesa”.

Por último, Plá se muestra convencido que la expansión del V2G va a traer “miles” de oportunidades de negocio. A su juicio, van a surgir muchas de empresas y, por tanto, miles de empleos para recargar vehículos y para convertir esa energía en un elemento de calidad para agregarla a la red.

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