Los prejuicios siguen lastrando la presencia de mujeres en titulaciones STEM

Mujeres en carreras de ciencias: ¿Por qué siguen en minoría?

No lo tuvieron fácil Ada Byron, Jocelyn Bell o Marie Curie. Dedicarse a la ciencia o la tecnología tampoco es un camino de rosas para las mujeres hoy día. La mayoría de las niñas ni siquiera pueden llegar a tomar ese camino aunque reúnan capacidades para ello. Barreras mentales, culturales y sociales se lo impiden. Cinco mujeres expertas en la materia nos ofrecen las claves del problema y sus propuestas para solucionarlo.

04 Feb | Ignacio Santa María | Soziable.es

Numerosas estadísticas muestran que las mujeres siguen siendo una minoría en las carreras STEM (este acrónimo corresponde a las iniciales de las palabras  en inglés Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). En los países de la UE,  los porcentajes de graduadas en estas carreras se mueven entre el 20 y el 30 por ciento (muy lejos aún del deseable 50 por ciento) Pero, una vez egresadas, también encuentran dificultades para ejercer una profesión en esos campos. Las mujeres representan solo un 28 por ciento de los investigadores de todo el mundo, según la Unesco.

“Es como una tubería que pierde agua por muchos sitios”, describe Lorena Fernández, directora de Identidad Digital de la Universidad de Deusto y mentora del proyecto ‘Inspira Steam’. A su juicio, “las niñas reciben un montón de mensajes que les llevan a pensar que la ciencia no es para ellas. Esto sucede en edades tempranas, pero después seguimos perdiendo en ese goteo a mujeres en ciencia y tecnología”.

Lorena Fernández (U. de Deusto): “Las niñas reciben un montón de mensajes que les llevan a pensar que la ciencia no es para ellas"

Un estudio publicado en 2017 en la revista 'Science' muestra cómo a la edad de seis años las niñas ya empiezan a sentirse menos capaces y listas que sus compañeros. A un grupo de niñas se les leía un relato con un protagonista muy inteligente del que no se decía si era hombre o mujer. Con cinco años, la mayoría de las niñas pensaba que era una mujer. Pero solo un año más tarde, a la edad de seis, la mayor parte de las niñas ya pensaba que era un hombre.

Estereotipos

Según las expertas consultadas, el problema estriba en que los jóvenes no tienen un verdadero conocimiento de lo que significa ser científico y se guían por estereotipos. “Algo que desincentiva tanto a niños como a niñas para cursar estudios científicos o tecnológicos son esos etereotipos que ven por ejemplo a través de las series de televisión”, indica Fernández refiriéndose a personajes de ficción como los que aparecen en la exitosa comedia televisiva ‘Big Bang Theory’. Nadie quiere ser como estos personajes que parece que no ven la luz del sol y que tienen muy mermadas sus habilidades sociales.

Silvia Leal: "No somos capaces de transmitir que el trabajo científico es maravilloso y puede ayudar a muchas personas"

Silvia Leal, experta en innovacion, liderazgo, empleo y transformacion digital, también pone el foco en esos mensajes distorsionados: “No estamos consiguiendo generar interés por la tecnología. Al contrario, se está demonizando. Cuando salen personas en televisión ligadas a la ciencia y la tecnología, resultan muy poco atractivas”. Según Leal, “Todavía no somos capaces de transmitir en qué consiste ese trabajo. Y realmente son trabajos maravillosos con los que puedes ayudar a mucha gente con problemas y en los que la interacción social es importante”.

“La imagen social de la ciencia incita a pensar que estas disciplinas son solo para personas muy brillantes y con una fuerte vocación”, subraya Marta Lestayo, del Departamento de Cultura Científica e Innovación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt). Lestayo pone el acento en que estos estereotipos están muy ligados al género: “En muchos casos, existe una gran desinformación acerca de las ventajas de una carrera STEM y se tienen muy asentados estereotipos de género que condicionan la imagen de estas carreras considerándolas un ámbito esencialmente masculino”.

Marta Lestayo (Fecyt): "Hay estereotipos de género que condicionan la imagen de estas carreras como un ámbito esencialmente masculino”

Lo más curioso es que estos prejuicios no disminuyen en las sociedades más avanzadas. Un reciente estudio conjunto de la Universidad Leeds Beckett (Reino Unido) y la Universidad de Missouri (EEUU) pone de relieve la existencia de una paradoja según la cual países como Albania y Argelia tienen un mayor porcentaje de mujeres entre sus graduados STEM que países aclamados por sus altos niveles de igualdad de género como Finlandia, Noruega o Suecia. Los autores del estudio creen que esto podría deberse a que los países más desiguales tienen también menos asistencia social, lo cual hace más atractiva a los ojos de las mujeres una carrera STEM relativamente mejor remunerada.

Para Alessandra Aloisio, directora asociada de Tecnología en el departamento de Talento y Carreras del Instituto de Empresa (IE), “no hay ninguna diferencia en la capacidad de aprendizaje entre niños y niñas. Solo si conseguimos luchar contra los estereotipos y los condicionamientos externos a los que las mujeres están expuestas desde su infancia podremos obtener resultados favorables en términos de crecimiento de la presencia femenina en  las universidades en carreras STEM”.

La solución

En España, existen varias inciativas para acercar la ciencia y la tecnología a la generación más joven y, en especial, a las niñas. El proyecto Orienta-T, creado en 2016 por la Fundación Junior Achievement es una de ellas. La directora de esta fundación, Blanca Narváez, indica que la formación se lleva a cabo a través de unos vídeos en los que profesionales STEM explican su trabajo.

Blanca Narváez (F. Junior Achievement): “Hay que dar a los jóvenes la oportunidad de conocer estas carreras de la mano de profesionales apasionados por su trabajo"

“Estos videos se reproducen en las aulas y se complementan con materiales específicos que fomentan las capacidades necesarias para incorporarse en el mercado laboral rompiendo con los estereotipos tradicionales que marcan determinadas carreras como masculinas o femeninas”, señala Narváez. En estos dos primeros años, Orienta-T ha alcanzado a más de 7.500 alumnos en España, y el objetivo es seguir creciendo. La directora de la fundación cree que “para fomentar estas carreras es importante brindar a los jóvenes la oportunidad de conocerlas mejor de la mano de profesionales apasionados por su trabajo. Hacerlo atractivo y cercano para ellos”.

La iniciativa Oracle4Girls, del IE, ofrece talleres de tecnología a niñas de 7 a 16 años

Una idea con la que coincide Aloisio, que nos habla de los programas de becas y las iniciativas que se impulsan desde el IE con el fin de mejorar la representación de las mujeres en el sector de la tecnología a través del programa  ‘Women in Tech’. “Poder escuchar la experiencia de mujeres que han desarrollado sus carreras de forma exitosa en el ámbito científico o tecnológico puede contribuir a cambiar percepciones y desterrar prejuicios”, destaca Aloisio.

Alessandra Aloisio (IE): "La experiencia de mujeres que han desarrollado carreras científicas o técnicas puede contribuir a desterrar prejuicios”

Fecyt, por su parte, participa en el proyecto Hypatia, financiado por la Comisión Europea en el contexto del programa marco Horizonte 2020, que tiene como objetivo principal fomentar que las chicas de 13 a 18 años opten por la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) tanto en centros educativos como, más adelante, en sus trayectorias académicas.

Otra iniciativa similar es el proyecto ‘Inspira Steam’ creado por la Universidad de Deusto. Su directora de Identidad Digital informa de que se trata de un proyecto de mentoring grupal de seis sesiones en colegios, con niños y niñas de sexto de primaria. “La idea es que mujeres que se dedican a la ciencia y la tecnología les puedan contar su día a día, les puedan romper mitos y estereotipos que tengan en su cabeza”, afirma Lorena Fernández.

En su segunda edición, ‘Inspira Steam’ ha llegado a 1.157 niñas y 1.240 niños de 44 centros en el País Vasco, Cataluña y Madrid. Para ello ha contado con la colaboración de más de 100 mentoras. “Y la tercera edición va a superar todas esas cifras y se extenderá a más ciudades”, asegura Fernández, quien subraya cuál es el objetivo de esta inciativa: “La idea no es que esas niñas terminen haciendo carreras científico-tecnológicas sino que puedan decidir con libertad y suficiente información si es eso a lo que quieren dedicarse”.

Como anécdota significativa, la responsable de Identidad Digital de la Universidad de Deusto cuenta cómo una niña, a la pregunta sobre qué es lo que había aprendido tras las seis sesiones de mentoring, respondió: “Que las  chicas podemos hacer lo mismo que los chicos”.                

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