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Nutripeople: el producto de una pyme contra el hambre y el desperdicio alimentario

“¿Cómo es posible que el mundo desperdicie 1.300 millones de toneladas de alimentos mientras 1.000 millones de personas pasan hambre?” Esta preocupación está en el origen de Nutripeople, una micropyme que recoge fruta y otros comestibles descartados, pero aptos para el consumo, con los que elabora productos alimenticios diseñados para paliar el hambre en situaciones de emergencia humanitaria.

Socios y embajadores de Nutripeople.

23 Sep | I.S.P. | Soziable.es

Según la FAO, un tercio de todos los alimentos que se producen para consumo humano anualmente, 1.300 millones de toneladas se pierden o se desperdician en un mundo en el que casi 1.000 millones de personas pasan hambre. Muchos alimentos se pierden por problemas en la cadena de suministro, como la falta de infraestructura. En India, por ejemplo, se tira entre un 50 y un 60 por ciento de las frutas y hortalizas por la escasez de cámaras frigoríficas. Por otra parte, los productos frescos que no cumplen los estándares de forma, tamaño y color a menudo se eliminan durante las operaciones de clasificación, aunque están en perfecto estado para ser consumidos.

La crisis de los refugiados de 2015 fue el empujón definitivo para crear Nutripeople 

Bien lo sabe el empresario murciano Enrique Gómez, quien desde su pueblo natal, Abarán (Murcia), exportaba fruta a todo el mundo. Él mismo ha visto durante años cómo un 25 por ciento de la fruta se tira a la basura o se destina a dar de comer al ganado. “Basta que una pieza tenga un rasguño, una mancha, un tamaño demasiado pequeño o demasiado grande o que esté madura para que se deseche”. Por eso una insistente pregunta le rondó en la cabeza durante años: “¿Cómo se podría aprovechar toda esa fruta que no cumplía con los cánones impuestos por el mercado pero que estaba en perfecto estado para su consumo?”

Así cavilaba Enrique cuando en 2015 estalló la crisis de los refugiados causada por la guerra de Siria, conflicto que generó una ola de más de seis millones de refugiados. Las imágenes de las carreteras, las fronteras y los campos atestados de hombres, mujeres y niños fueron un aldabonazo en la conciencia del empresario. Así fue también para Reyes Samper, socia de Acnur que tenía una larga trayectoria de gestión empresarial a sus espaldas, y que ya había mostrado en otras ocasiones sus inquietudes sociales.

Gómez y Samper compartían la preocupación por el drama de los refugiados así como por toda la fruta y la verdura de la huerta murciana que se desperdiciaba. “Juntamos las dos cosas y nos pusimos a investigar en el Instituto Nacional de la Conserva, que tenemos aquí en Murcia”, recuerda la codirectora de la firma. La idea era elaborar un producto alimenticio que pudiera ser utilizado para paliar el hambre en situaciones de emergencia humanitaria.   

Llevar fruta allí donde no llega

“Nos dijimos: ‘Llevemos la fruta allá donde es muy difícil que llegue por no contar con transportes refrigerados'. Así creamos un primer alimento a base de fruta al que le añadíamos nutrientes y proteínas y que, una vez envasado, no caducaba hasta pasados muchos meses, aunque no tuviera refrigeración”, narra Gómez.

El proceso es sencillo: cuando la fruta está en perfecto estado se tritura; el puré resultante se pasteuriza y se guarda en unos bidones que se cierran herméticamente sin conservantes. Ese puré no caduca hasta los 24 meses. “Cuando tenemos que responder a alguna crisis humanitaria, sacamos puré de estos bidones y lo envasamos de forma aséptica, para que no necesite refrigeración”, comenta el socio cofundador de Nutripeople.

Lo primero que hicieron fue producir 30.000 unidades de este producto y donarlas a Save the Children para contribuir a alimentar a la población que pasaba hambre en Mauritania. Este primer proyecto funcionó tan bien que les animó a seguir adelante. Continuaron elaborando alimentos para ponerlos a disposición de las ONG y de los organismos de Naciones Unidas, pero se dieron cuenta de que, para que la actividad fuera sostenible, era necesario diseñar una estrategia empresarial que generara ingresos y rentabilidad.

                                                                                                                                                             

Entonces diseñaron unos envases atractivos para sus productos y, aprovechando la tendencia al alza en la sociedad de consumir alimentos naturales y saludables, se propusieron venderlos a través de comercio electrónico en el mundo desarrollado. Ahora en octubre salimos al mercado. Nuestro eslogan será: “Un hábito saludable que ayuda a los demás”. Queremos aprovechar también las fechas navideñas para que nuestro producto se pueda comercializar como regalo”, explica el empresario de Abarán.

Samper: “El producto que vendemos en el mundo desarrollado y el que donamos a las ONG es el mismo”

La empresa se plantea para el futuro abrir nuevos canales de distribución (vending, grandes superficies…) y para ello ya mantiene contactos con grandes grupos alimentarios internacionales. Samper hace hincapié en que “el producto que comercializamos en el mundo desarrollado y el que donamos a ONG para llevar a lugares donde hay crisis alimentarias es el mismo”. Además, a corto plazo, podrían contar con un cliente muy importante: “El Ejército nos está pidiendo fórmulas específicas para los soldados; nosotros les podemos aportar alimentos con proteínas y a un precio muy asequible porque los elaboramos con fruta recuperada”, indica la socia cofundadora de la empresa.

Empresa con propósito

La ayuda de Nutripeople a los más necesitados no llega solamente mediante la donación de sus productos alimenticios, ya que también destinan parte de sus beneficios a apoyar proyectos de cooperación ONG de larga trayectoria y reconocido prestigio, como una herramienta tecnológica para detectar hambrunas o una canalización de agua para un colegio en Gambia. En breve, el consumidor podrá elegir a qué proyecto quiere que se done el dinero entre las opciones que propondrá la empresa.

Además de este impacto social, Nutripeople se alinea con los ODS y con los principios de la economía circular. “Hemos sustituido los tapones de plástico por un sistema de apertura que solo requiere rasgar. Así ya hemos reducido el 70 por ciento del plástico, y un 62 por ciento las emisiones de CO y ahora también por cada kilo de fruta recuperada estamos ahorrando 963 litros de agua”. A todo esto se añade la contratación de mujeres de mediana edad, que tienen más difícil el acceso al mercado laboral.

A pesar de no estar obligada a ello, por ser una micropyme, Nutripeople se preocupa por elaborar una memoria social donde explica todos sus compromisos. La búsqueda de un impacto social positivo es el leitmotiv de la compañía que no renuncia a regirse con parámetros de empresa, como recalca Reyes Samper: “Algunas personas nos aconsejaban que creáramos una fundación o una ONG, pero nosotros no queríamos pedir nada a nadie ni depender de la administración, sino aplicar a un proyecto social la experiencia que teníamos como gestores de empresa; lo que sí hacemos es apoyarnos en varias ONG que lo están haciendo muy bien y están generando desarrollo”.

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