La cara más amable de la robótica

Robots e inteligencia artificial al servicio de las personas dependientes

A menudo vemos a los robots y los sistemas de inteligencia artificial como intrusos que pueden robarnos puestos de trabajo o tomar decisiones en contra de los humanos. Sin embargo, lo cierto es que estos dispositivos están contribuyendo ya a mejorar la vida de las personas. Por ejemplo, se han mostrado eficaces en tareas de apoyo a personas con discapacidad, mayores o rehabilitación de pacientes con lesiones o patologías crónicas. Es el lado más ‘humano’ de la inteligencia artificial.      

El robot TIAGo es idóneo para ayudar en tareas domésticas

15 Dic | Ignacio Santa María | Soziable.es

TIAGo está siempre disponible para echar una mano en lo que haga falta. Y no es un decir, porque solo dispone de un brazo. No tiene pies sino un una base redonda que gira y rueda sobre el suelo y en su rostro, a medio camino entre el de Wall.E y el de E.T., siempre se dibuja una sonrisa. TIAGo es un robot. Su nombre no es una abreviatura de Santiago sino una sigla que significa ‘Take It And Go!’ (Cógelo y llévatelo) y es capaz de ayudar en tareas domésticas a una persona mayor, o discapacidad  severa, que viva sola en casa.

Y no solo eso, a través de su sensor óptico, este robot puede saber cómo se encuentra esa persona y comunicarse con ella para preguntarle qué necesita en cada momento. Un enfermero puede controlarlo desde la distancia para proporcionar cuidados sencillos a esa persona y evitarle así tener que desplazarse hasta el centro de salud. A veces, solo es necesario que alguien esté pendiente de que no le ocurra ningún accidente cuando va al cuarto de baño o de colocarle bien la manta en la cama por las noches cada vez que se destapa. TIAGo puede hacerlo.

Él es uno de los modelos que fabrica PAL Robotics, una empresa puntera en robótica aplicada a la asistencia a personas, con sede en Barcelona. Judith Viladomat, responsable de Comunicación, explica que la misión de la compañía es precisamente que los robots puedan mejorar la vida de las personas en diferentes aspectos. “Uno de ellos es ayudar a personas mayores o con discapacidad en tareas domésticas. Si un robot puede hacer estas tareas, la vida de estas personas mejora.

Un objetivo de PAL Robotics es ayudar a personas mayores en tareas domésticas

La esperanza de vida es cada vez mayor y todo apunta a que la población mayor crecerá mucho en las próximas décadas, por lo que será muy difícil llegar a atender con medios humanos a todas las personas que lo necesiten. En PAL Robotics son muy conscientes de este horizonte. “Hay muchos estudios de la UE que dicen que no va a haber suficientes recursos en atención a la dependencia para dar asistencia a todo el mundo de una manera digna y de calidad. Por eso la robótica está entrando en este campo”, indica Viladomat.

La portavoz de PAL Robotics no cree que los robots vayan a entrar en conflicto con los cuidadores, ya que hay un montón de cosas que aporta un ser humano que un robot no puede suplir. “Nuestro objetivo no es hacer amigos robots, que tengan inteligencia y simular que tienen emociones o sentimientos, sino que nosotros hacemos herramientas con capacidad para interactuar con el entorno pero limitando su autonomía porque, si no, ya entraríamos en un ámbito de la IA más compleja”.

 

Por otro lado, a juicio de Viladomat, los robots van a suplir trabajos que pueden entrañar riesgo físico para enfermeros o cuidadores (por ejemplo, levantar mucho peso) y además siempre van a ser controlados por una persona. “Además, los robots pueden tener un amplio espectro de visión y detectar cosas que una persona no es capaz de ver“.

La responsable de Comunicación de PAL Robotics augura que en cuestión de cinco años veremos TIAGos en domicilios particulares y en un plazo más largo también entrarán en escena los humanoides, robots bípedos con una anatomía y estatura similares a las del ser humano, “que son los que podrán adaptarse al cien por cien a nuestros entornos, que están concebidos según nuestro tamaño y biología”. El desarrollo de los humanoides está siendo más lento que el de otros modelos por los problemas de navegación y desplazamiento.

Fabricación artesanal

El principal lastre para la integración de los robots en la vida cotidiana de las personas es su elevado precio. Los modelos de PAL Robotics se fabrican en sus instalaciones de manera artesanal y todavía se hacen muy pocas unidades. Esto hace que el precio del modelo de TIAGo más básico sea de 30.000 euros y el más completo ascienda a 60.000. En el caso de los humanoides el coste está entre los 150.000 a los 900.000.

“Todavía no hay demanda de esta clase de tecnología pero una vez que la gente la pruebe y vea que es útil, serán comercializados hacia usuarios finales, no hacia departamentos de I+D de universidades, etc”, vaticina la responsable de Comunicación de PAL Robotics que está convencida de que, al igual que sucedió con los automoviles o los ordenadores, cuando suba la demanda y se fabriquen en serie, tendrán un precio asequible. “Un robot costará lo mismo que un coche”, apunta.

Cuando la demanda crezca lo suficiente un robot costará lo mismo que un coche

Pero, para ello, es necesario que desaparezcan temores y prejuicios hacia los robots que provienen de los argumentos de las novelas y películas de ciencia ficción. Y es que la primer vez que una persona mayor se encuentra con su asistente robótico es inevitable que aparezca esta extrañeza mezclada con cierto temor. “En el primer momento, a algunas personas mayores no les hace gracia. Pero sucede solo en el primer instante: cuando ven lo que puede hacer y lo que no, los límites que tiene, cómo lo pueden controlar, desaparecen estos miedos. Los robots son máquinas, están programados por personas y dependen de ellas”, puntualiza la portavoz de PAL Robotics.

Robots rehabilitadores

En el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo hay dos robots que cumplen con su trabajo cada día con  total normalidad. Se trata de los Locomat, que se adhieren a las piernas de los lesionados medulares para ayudarles en la rehabilitación de la marcha. “Llevan ya 10 años introducidos en la rehabilitación de las personas. Es un tratamiento más, al igual que está la fisioterapia, la terapia ocupacional, etc”, explica Antonio del Ama, responsable de la Unidad de Biomecánica y Ayudas Técnicas del hospital.

Además, en el centro hay tres unidades otro tipo de robot ambulatorio para la compensación de la marcha. “Estamos investigando su eficacia en la rehabilitación de los pacientes. Nacieron con la idea de que el paciente lo llevara a su casa e hiciera con ellos su vida diaria, pero están suscitando también mucha atención como rehabilitadores”, señala Del Ama.

Los exoesqueletos ayudan en la rehabilitación de lesionados medulares (Foto: Juan Carlos Monroy)

Antes de la aparición de los Locomat, la repetición intensiva del movimiento de la marcha, que el paciente debe hacer como una terapia fundamental para su rehabilitación, suponía un esfuerzo ímprobo para los fisioterapeutas. El paciente era colocado sobre una cinta de correr, sostenido desde lo alto con un arnés. Dos fisioterapeutas movían sus piernas de forma manual mientras otro sujetaba su cuerpo. Al cabo de 10 ó 15 minutos, los fisioterapeutas estaban  físicamente agotados. Ahora gracias a estos robots, se puede repetir el movimiento durante horas. El límite no es el cansancio de los fisioterapeutas sino el cansancio del paciente.

"Hay temor a que nos quiten los puestos de trabajo, pero se trata de un cambio de paradigma".

Esto lleva al responsable de la Unidad de Biomecánica a hacer la siguiente reflexión: “Habitualmente se suele ver la IA y la robótica como una amenaza. Hay quienes temen que nos quiten puestos de trabajo, pero, en mi opinión, lo que se produce es un cambio de paradigma. No tiene sentido que haya tres fisioterapeutas moviendo las piernas de un paciente cuando hay un robot que lo puede hacer y esos tres profesionales pueden estar atendiendo a otros pacientes”.

Del Ama afirma que cada vez hay más personas con discapacidad, y hay que dar el mejor servicio posible a todos. “En este ámbito, en la medida que los robots y las máquinas nos puedan ayudar a llevar a cabo procesos automatizados, podremos dar servicio a más pacientes con el mismo personal, y además tener un mejor control sobre la terapia”, asegura.

El inconveniente de estos sistemas, a juicio de Del Ama, es su precio “excesivamente caro”. Algo que el responsable de la Unidad de Biomecánica atribuye a que la aplicación de la robótica a este ámbito está todavía en una fase muy incipiente: “Es algo que está naciendo ahora. Para poder implementar uno de estos tratamientos hay que evidenciar desde el punto de vista científico que realmente es positivo para el paciente y conocer bien todos sus efectos”.

Mientras dure la fase de investigación la demanda de estos dispositivos será irrelevante y, por consiguiente, los precios seguirán siendo desorbitados. Pero a largo plazo todo indica que los robots acabarán siendo unos cooperadores habituales del ser humano en multitud de tareas y una herramienta muy útil para responder a las necesidades de personas con dependencia.   

La IA como terapia neurológica

Josep Lluís Arcos, del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (CSIC) está al frente de tres de los proyectos más avanzados de machine learning aplicados a la estimulación cognitiva y la rehabilitación. De los proyectos Innobrain y Cognitio se benefician personas con enfermedades degenerativas, mientras que Amate ayuda a las personas con trastornos del espectro autista (TEA) a mostrar sus emociones.

Arcos asegura que están surgiendo una gran cantidad de proyectos de IA y machine learning, en el área de la neurología que, aunque están en una fase incipiente, empiezan a mostrar ya un gran potencial. “Existen proyectos que, explotando la tecnología GPS, permiten dar más autonomía a personas con enfermedades neurodegenerativas monitorizando sus movimientos y ayudando en caso de desorientación o pérdida”, explica el investigador.

Por otra parte, el proyecto Amate surge de  surge de la necesidad de desarrollar tecnologías que ayuden a familias y terapeutas en el día a día de los niños con TEA y dar solución a uno de los problemas que presentan es la dificultad para identificar sus emociones como por ejemplo el estrés que le puede ocasionar una situación inesperada.

“Estamos utilizando pulseras con sensores biométricos como el movimiento y los cambios de conductividad de la piel”, indica el investigador del IIIA, que prosigue: “Nuestro sistema incorpora algoritmos de aprendizaje automático que permiten personalizar la identificación de comportamientos, y su significado, a cada niño. Es decir, a partir de unas horas de entrenamiento inicial, el sistema es capaz de adaptarse a las necesidades de cada niño”.

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