Profesores y alumnos de Grado de Arquitectura del CEU colaboran en la planificación urbanística de una ciudad de Sierra Leona

Makeni: Una ciudad africana que mira al futuro

¿Es posible una planificación urbana en una ciudad del África subsahariana que crece sin control? Este es el reto al que se enfrenta un proyecto de cooperación al desarrollo en el que participan profesores y alumnos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad CEU-San Pablo, que este año celebra su 50 aniversario.

Estudiantes de Unimak y Uspceu elaboran una maqueta de la ciudad (Foto: Escuela de Arquitectura de Uspceu).

02 Oct | Ignacio Santa María | Soziable.es

De aquí a 2050, se prevé que África duplique su población hasta llegar a los 2.200 millones de personas. La mayor parte de esta población vivirá en ciudades que ya están experimentando un crecimiento exponencial y que si no comienzan a planificar su expansión, pronto colapsarán. Por ejemplo, Lagos, la capital de Nigeria crece actualmente a un ritmo de 77 personas a la hora, según el Foro Económico Mundial. Y la consultora McKinsey ha estimado que en 2025 habrá 100 ciudades africanas con más de un millón de habitantes. 

Makeni, la quinta ciudad más grande de Sierra Leona, es un ejemplo más de esta expansión sin control. Sumando el núcleo urbano y su área de influencia, la ciudad  tiene actualmente unos 130.000 habitantes y crece de manera informal a un ritmo del 3,2 por ciento, lo que supone un aumento de más de 4.000 habitantes al año. Los espacios inicialmente ocupados por vegetación, cultivos o caminos de tierra se van llenando de viviendas improvisadas, comercios informales o vertederos espontáneos donde se acumulan residuos. El tráfico rodado (sobre todo motocicletas) se va multiplicando poniendo en peligro la seguridad de los viandantes. 

El proyecto contempla una avenida de circunvalación que sirva de guía al crecimiento futuro y una red verde productiva que reserve suelo agrícola

Tras haber sufrido una guerra civil de más de 10 años y haber sido castigado por el ébola, Sierra Leona es uno de los 10 países con menor renta per cápita del mundo. El 57 por ciento de la población vive con menos de un dólar al día. Según el Índice de Desarrollo Humano, que elabora la ONU, los sierraleoneses se cuentan entre aquellos que tienen una peor calidad de vida del mundo. Su renta per cápita es de 540 euros y su esperanza de vida de 51,42 años, con una tasa de mortalidad del 13 por ciento.   

En este contexto, nació en 2009, una experiencia de colaboración entre la Universidad CEU-San Pablo (Uspceu) y la Universidad de Makeni (Unimak). Al principio se trataba de un proyecto de cooperación al desarrollo más abierto que fue avanzando a través de diversos viajes de trabajo y que incluyó, entre otras iniciativas, la construcción de dos edificios en el campus universitario.

Más adelante, y a través de varios foros de diálogo a los que se incorporó el Ayuntamiento de ciudad, comenzó a tomar cuerpo la posibilidad de responder a la necesidad cada vez más acuciante de una planificación urbanística para ordenar la expansión ciudad. Así nació el llamado Plan Estratégico de Desarrollo Urbano de Makeni, en el que la Uspceu participa a través de un instrumento adecuado como es el HD_LAB (Laboratorio de Desarrollo y Habitabilidad), un grupo multidisciplinar de cooperación al desarrollo en el que se han implicado profesores, alumnos y colaboradores externos.

El coordinador de Cooperación al Desarrollo de la Escuela de Arquitectura de la Uspceu, Luis Perea, explica a Soziable.es que el proyecto tiene dos campos y escalas de acción: la ciudad de Makeni, junto a su territorio circundante, y los barrios, donde se pretende aportar un marco que sirva a las autoridades locales para tomar decisiones en el futuro. Respecto a la escala ciudad, “dos elementos claves son la creación de una avenida urbana de circunvalación que sirva de guía al crecimiento futuro y el establecimiento de una red verde productiva que reserve suelo agrícola y de valor natural en el conjunto del territorio. Todo ello desde una base inicial de detectar suelos vulnerables que se preserven de la urbanización”, subraya Perea.

Los estudiantes del CEU-San Pablo han estrechado lazos de amistad y trabajo con la población de Makeni (Foto: Carlos Cámara. Uspceu)

Este doctor en Arquitectura y profesor de Urbanismo no cae en un idealismo ingenuo y es consciente de que un proyecto de estas características se enfrenta a un sinfín de obstáculos en una ciudad como Makeni, donde las autoridades tradicionales tienen más peso que las oficiales: “El paso de las propuestas a las acciones es un reto muy complejo, máxime donde no está articulado legalmente un sistema que ofrezca cobertura a las propuestas y permita al ayuntamiento tomar decisiones. Las autoridades tradicionales y los propietarios del suelo condicionan las dinámicas urbanas, limitando enormenente la capacidad del Ayuntamiento para definir e implementar acciones”.

A Perea tampoco se le escapa la dificultad de convencer de la necesidad de planificar el futuro de la ciudad “en un contexto donde conseguir el alimento diario sigue siendo una prioridad para la mayoría de la gente”. La principal baza con la que cuenta el plan de desarrollo urbano es el interés demostrado por el Ayuntamiento de esta ciudad sierraleonesa y, en especial, de la alcaldesa, Sunkarie Kabba-Kamara, quien ha mostrado su respaldo explícito al proyecto en diversas ocasiones. “Si no puedo dejar a la gente de Makeni nada más, al menos dejaré un buen plan urbanístico”, ha declarado.

Creciendo juntos

La relación entre ambas universidades, que se inició en 2009, alcanzó un hito importante hace tres años, cuando, después de participar en cuatro viajes, una de las alumnas de la Escuela de Arquitectura, una vez licenciada, tomó la decisión de establecerse en Makeni de forma permanente e integrarse como profesora en Unimak. De este modo, Clara Abella vio cómo se cumplía un sueño al que había aspirado desde pequeña: “Desde que tengo uso de razón he querido trabajar en países en vías de desarrollo”.

A pesar de las altas tasas de pobreza, Makeni es una ciudad llena de vida, de alegría, con gente, música, cantos y bailes a cualquier hora

Abella también es realista con respecto a las dificultades a las que se enfrenta el proyecto: “El equipo del Ayuntamiento está muy comprometido con el plan diseñado en conjunto con el HD_LAB, sin embargo, el ambiente político actual en el país hace que los trabajos se retrasen y entorpece el crecimiento apropiado de las ciudades. Podríamos decir que el hecho de haber tenido elecciones y un cambio de gobierno va a costar al menos seis meses de trabajos retrasados y proyectos sin realizar”.

No obstante, la joven arquitecta ve el futuro con esperanza: “Cuando las cosas vuelvan a la normalidad, estos proyectos empezarán a ofrecerse y el Ayuntamiento estará preparado para seleccionarlos y comenzar cuanto antes”. Abella basa su optimismo en la constatación de que, tras casi 10 años de trabajo conjunto, las relaciones entre los cooperantes españoles y los vecinos de Makeni se han ido consolidando: “Tanto a nivel local como a nivel personal entre alumnos, profesores y dirigentes del ayuntamiento, ha sido un camino de crecimiento y enriquecimiento mutuo; la continuidad de viajes y trabajos han generado una sensación de confianza en la gente que nos rodea, tanto dentro de la universidad como en nuestras actividades diarias”.  

De la misma opinión es Perea, que destaca la importancia de que el trabajo se haga “poco a poco” y con “continuidad en el tiempo”. De este modo, piensa el profesor de Urbanismo, “las confianzas mutuas se van abriendo y se acaban trabando redes de amistad, sin las cuales, lo demás no funcionaría”.

A pesar de las altas tasas de pobreza, Makeni es una ciudad llena de vida, de alegría, con gente por las calles, música, cantos y bailes a cualquier hora del día y de la noche. “Lo que más me gusta de la gente aquí es el optimismo como forma de vida”, asegura Abella, quien añade: “Las cosas aquí son, cuanto menos, difíciles cuando tu objetivo día a día es sobrevivir. Sin embargo, la gente no se queda en el pasado, sabe que hundirse en los problemas no les va a ayudar a salir adelante”.

Y eso se refleja también en el modo en el que se recuerda el conflicto que enfrentó a la población del país en una sangrienta guerra civil: “La filosofía es perdonar y olvidar, no hay rencor hacia quién te hizo algo malo en el pasado, no hay peleas de odio. Los problemas se superan en conjunto, como comunidad”, apunta la profesora en Unimak.

Una experiencia replicable 

Otras muchas ciudades que crecen de modo informal en países en desarrollo se pueden beneficiar del trabajo que la Escuela de Arquitectura de la Universidad CEU-San Pablo está haciendo en Makeni. Lo confirma Perea: “La experiencia es totalmente replicable a otras poblaciones, como nos están pidiendo hacer en otras ciudades sierraleonesas y como hemos explicado en diversos congresos y foros”.

De hecho, la Escuela de Arquitectura del CEU, junto con el grupo ICHaB de la UPM, organizó el pasado mes de mayo en el Colegio de Arquitectos de Madrid un taller impartido por los especialistas en habitabilidad de las Naciones Unidas Joel Jere y Donatien Beguy, que sirvió de punto de inicio para avanzar hacia la creación de un Observatorio de Ciudades Africanas.

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El 18,4% de la población se encuentra en situación de exclusión

Cáritas advierte de una recuperación "a dos velocidades"

Los españoles que se encuentran en situación de exclusión moderada o severa aún llegan al 18,4 por ciento de la población, una cifra dos puntos mayor a la registrada en años anteriores a la crisis económica y que, según un informe de Cáritas publicado este miércoles, demuestra una “recuperación a dos velocidades” que apenas llega a las capas más bajas de la sociedad.

Rueda de prensa de Cáritas y la Fundación Foessa (Foto: Cáritas)

26 Sep | Servimedia | Soziable.es

“Está más de moda mirar desde el visillo que bajar a la calle y colaborar”, ha reprochado el obispo auxiliar de Santiago, monseñor Jesús Fernández, en la presentación del informe ‘Exclusión estructural e integración social’, elaborado por Cáritas y la Fundación Foessa de estudios sociales y sociología aplicada.

Si en 2007 había un 16,4 por ciento de españoles en exclusión social, el porcentaje llega este año al 18,4 por ciento, con un 8,8 por ciento de habitantes en exclusión severa. No obstante, la cifra se ha reducido palpablemente desde 2013, cuando el pico de españoles en situación de exclusión llegaba al 25,3 por ciento de la población total en pleno azote de la crisis.

Hay “un mayor distanciamiento” que ha hecho que actualmente haya 1,2 millones de personas más en exclusión social que en 2007

Sin embargo, mientras se ensancha el volumen de personas excluidas de la sociedad o en riesgo de estarlo, se recupera progresivamente el ritmo de aquellos que alcanzan lo que Cáritas llama “integración plena”, que llega a valores precrisis -con un 48,4 por ciento- y que implica que las necesidades fundamentales estarían cubiertas plenamente.

“A pesar de la mejora económica, no estamos en valores de 2007; diez años después nos encontramos con más de un 18 por ciento de la población en esa situación”, alerta la secretaria general de Cáritas en España, Natalia Peiro, quien pone el acento en que, mientras mejora la integración y situación socioeconómica de una mayoría, aún hay una capa invisibilizada.

Sobre la distancia entre quienes se encuentran integrados y quienes viven en situación de exclusión , Peiro lamenta que “hay un alejamiento entre unos y otros, se trata de una sociedad desligada con poca empatía y vecindad”. Por ello, critica los discursos que presumen de una recuperación económica que, a su juicio, no es tal por no llegar a los sectores más desfavorecidos.

Para Raúl Flores, coordinador del estudio, “hemos recuperado los niveles previos a la crisis en cuanto a integración social”  y, sin embargo, “no hemos recuperado los niveles precrisis en cuanto a exclusión social”. Y es que sí habría una recuperación en el consumo o en el empleo, pero hay “un mayor distanciamiento” que ha hecho que actualmente haya 1,2 millones de personas más en exclusión social que en 2007.

La exclusión social azota especialmente a los jóvenes entre los 18 y los 29 años, ya que casi una cuarta parte de ellos se encuentra en esta situación

Según este informe publicado por Cáritas, la exclusión social azota especialmente a los jóvenes entre los 18 y los 29 años, ya que casi una cuarta parte se encuentra en esta situación. Mientras que en el resto de rangos de edad la situación tiende a mejorar desde el pico de la crisis hasta ahora, el caso de los jóvenes sigue siendo problemático.

El 24,8 por ciento de los hogares donde el sustentador principal es un joven menor de 30 años vive en situación de exclusión, duplicando a aquellos hogares sostenidos por pensionistas mayores de 65 años.

Además, “la recuperación no ha llegado con la fuerza necesaria al grupo de adultos de mayor edad” -señala el informe- porque los que tienen entre 45 y 64 años aún tienen un índice de exclusión que roza el 20 por ciento, un diferencial respecto a 2007 del 40 por ciento.

El presidente de Cáritas, Manuel Bretón, explica que estos datos aventuran “un horizonte lleno de claroscuros” que evidencian una “situación más delicada para los pobres”, algo que a la ONG “nos anima a redoblar nuestros esfuerzos”.

De hecho, según se ha puesto de relieve en la presentación del informe, la organización cuenta con cerca de 84.000 voluntarios, un 7,6 por ciento más que hace cinco años y con unos recursos invertidos que superan los 353 millones de euros, un 21 por ciento más que hace un lustro.

 

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