Estado Mundial de la Infancia de Unicef

Malnutrición infantil: dos de cada tres niños en el mundo no se alimenta de forma adecuada

Un número alarmantemente elevado de niños sufre las consecuencias de la mala alimentación y de un sistema alimentario que no tiene en cuenta sus necesidades. Según el nuevo informe de Unicef 'El Estado Mundial de la Infancia 2019: Niños, alimentos y nutrición', al menos 1 de cada 3 niños menores de cinco años –o más de 200 millones– está desnutrido o sufre sobrepeso.

Según el Estado Mundial de la Infancia, dos de cada tres niños no se alimentan bien.

16 Oct | Soziable.es | Soziable.es

Según el informe, dos de cada tres niños de entre seis meses y dos años no reciben alimentos que potencien un crecimiento rápido de sus cuerpos y sus cerebros. Esta situación puede perjudicar su desarrollo cerebral, interferir con su aprendizaje, debilitar su sistema inmunológico y aumentar el riesgo de infección y, en muchos casos, de muerte.

En España, un 35% de los niños de 8 a 16 años tiene exceso de peso

En el marco de este informe y del Día Mundial de la Alimentación, que se celebra el 16 de octubre, Unicef Comité Español ha elaborado, en colaboración con la Gasol Foundation, el informe Malnutrición, obesidad infantil y derechos de la infancia en España. En nuestro país, un 35% de los niños de 8 a 16 años tiene exceso de peso –según el estudio PASOS de la Gasol Foundation- debido a causas como la ingesta de una dieta inadecuada o hábitos no saludables como no hacer ejercicio de forma habitual o pasar demasiado tiempo frente a pantallas. En los últimos años cada vez hay más evidencias que relacionan la obesidad y el sobrepeso con la pobreza en los hogares, como se muestra en el informe.

“Nos preocupan mucho estas cifras. Una alimentación no adecuada implica riesgos para la salud de nuestros niños, niñas y adolescentes”, afirma Javier Martos, director ejecutivo de Unicef Comité Español. “Y no solo para la salud física, puesto que la obesidad se relaciona también con un peor rendimiento escolar y aumenta las posibilidades de sufrir trastornos de autoestima”.

España es uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayores tasas de sobrepeso y obesidad, ya que se sitúa en el puesto 10 de 41. Esto supone que 1 de cada 3 niños y adolescentes está en una situación de riesgo para su salud, puesto que el exceso de peso está estrechamente ligado a enfermedades como la diabetes o afecciones cardiovasculares y respiratorias.

Para luchar contra esta situación y prevenir la obesidad infantil, Unicef Comité Español y la Gasol Foundation proponen una serie de recomendaciones que incluyen la sensibilización a niños y familias, construir entornos de alimentación sanos y justos, establecer un etiquetado fácilmente legible en los productos que informe de su calidad nutricional, hacer de los entornos escolares lugares más sanos (con más ejercicio físico y comidas más saludables) y respetar las horas de sueño adecuadas según la edad.

"Como Defensor Mundial para la Nutrición y el Fin de la Obesidad Infantil de Unicef y presidente de la Gasol Foundation, me gustaría hacer un llamamiento a la sociedad para que los niños, niñas y adolescentes adquieran buenos hábitos de alimentación, realicen un mínimo de 60 minutos de actividad física al día, duerman el número suficiente de horas según su edad y puedan crecer en un entorno afectivo y seguro que les permita alcanzar su pleno desarrollo”, ha dicho Pau Gasol, embajador de Unicef Comité Español.

Estado Mundial de la Infancia 2019: Niños, alimentos y nutrición

A nivel global, el informe ofrece el análisis más completo hasta la fecha de la malnutrición infantil en todas sus formas en el siglo XXI. En él se detallan avances como la reducción de la desnutrición crónica, que ha disminuido una cuarta parte en los últimos años: de 198 millones en 2000 a 149 en 2018; y se analizan los retos que aún hay por delante: 149 millones de niños padecen retraso en el crecimiento (desnutrición crónica), o son demasiado pequeños para su edad; 50 millones de niños sufren de emaciación (desnutrición aguda), o son demasiado delgados para su estatura; 340 millones de niños –es decir, 1 de cada 2– sufren carencias de vitaminas y nutrientes esenciales, como la vitamina A y el hierro; 40 millones de niños tienen sobrepeso o son obesos.

Unicef: “Millones de niños subsisten con una dieta poco saludable porque simplemente no tienen otra opción mejor"

“A pesar de todos los avances tecnológicos, culturales y sociales de las últimas décadas, hemos perdido de vista este hecho fundamental: si los niños comen mal, viven mal”, explica Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef. “Millones de niños subsisten con una dieta poco saludable porque simplemente no tienen otra opción mejor. La manera en que entendemos y respondemos a la malnutrición debe cambiar: no se trata solo de conseguir que los niños coman lo suficiente; se trata sobre todo de conseguir que coman los alimentos adecuados. Ese es el desafío de todos nosotros hoy en día”.

El informe advierte que las malas prácticas alimentarias comienzan desde los primeros días de la vida de un niño. Un ejemplo es que, a pesar de que la lactancia materna puede salvar vidas, solo el 42% de los niños menores de seis meses son alimentados exclusivamente con leche materna. Cuando los niños comienzan a consumir alimentos blandos o sólidos a partir de los seis meses, a muchos de ellos se les suministra el tipo incorrecto de dieta, según el informe. En todo el mundo, cerca del 45% de los niños de entre seis meses y dos años de edad no recibe ninguna fruta o verdura, y cerca del 60% no come huevos, productos lácteos, pescado o carne.

Cerca del 45% de los niños de entre seis meses y dos años de edad no recibe ninguna fruta o verdura

A medida que los niños crecen, su exposición a los alimentos poco saludables es alarmante, debido en gran medida a la publicidad y la comercialización inapropiadas, a la abundancia de alimentos ultraprocesados tanto en las ciudades como en zonas remotas, y al aumento del acceso a la comida rápida y a las bebidas altamente edulcoradas.

Por ejemplo, el informe muestra que el 42% de los adolescentes que asisten a la escuela en los países de ingresos medios y bajos consumen bebidas gaseosas azucaradas por lo menos una vez al día, y el 46% ingiere comida rápida por lo menos una vez a la semana. Esas tasas ascienden al 62% y al 49%, respectivamente, en el caso de los adolescentes de los países de altos ingresos.

Como resultado, los niveles de sobrepeso y obesidad en la infancia y la adolescencia están aumentando en todo el mundo. Entre 2000 y 2016, la proporción de niños de entre 5 y 19 años con sobrepeso se duplicó, pasando de 1 de cada 10 a casi 1 de cada 5. Hay 10 veces más niñas y 12 veces más niños de este grupo de edad que sufren de obesidad hoy en día que en 1975.

La mayor carga de la desnutrición en todas sus formas recae sobre los niños y adolescentes de las comunidades más pobres y marginadas. Solo 1 de cada 5 niños de seis meses a dos años de edad procedentes de los hogares más pobres consume una dieta lo suficientemente diversa como para que su crecimiento se considere saludable. Incluso en países de ingresos altos como el Reino Unido, la prevalencia del sobrepeso es más del doble en las zonas más pobres que en las más ricas.

En el informe también se señala que los desastres relacionados con el clima causan graves crisis alimentarias. La sequía, por ejemplo, es responsable del 80% de los daños y pérdidas en la agricultura, lo que altera drásticamente la disponibilidad de alimentos para los niños y las familias, así como la calidad y el precio de esos alimentos.

 

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