El movimiento inspirado por la niña Greta Thunberg se extiende por el mundo

Movilización 15-M: Los jóvenes se rebelan contra el cambio climático

Tienen menos de 25 años y saben que las consecuencias del cambio climático les afectarán más a ellos que a sus mayores. Por eso han decidido movilizarse y espolear a los adultos que ocupan puestos de responsabilidad para exigirles medidas más drásticas. Este viernes 15 de marzo miles de estudiantes de todo el mundo se sumarán a la primera huelga global que convoca este movimiento.

13 Mar | Ignacio Santa María | Soziable.es

“¡Sois unos inmaduros! Decís que amáis a vuestros hijos por encima de todo pero les estáis robando su futuro ante sus propios ojos”. Estas son las palabras que Greta Thunberg, activista adolescente contra el cambio climático, dirigió a los mandatarios reunidos en la última conferencia del clima organizada por la ONU en la ciudad polaca de Katovice. Tal vez no hicieron demasiada mella en ellos, a juzgar por los resultados de la cumbre, pero sí sirvieron para despertar las conciencias de miles de jóvenes en todo el mundo y dar carta de naturaleza a un nuevo movimiento global.

La activista de 15 años, que saltó a la fama el pasado verano por manifestarse con una pequeña pancarta de cartón delante del parlamento sueco, ha inspirado un movimiento global de jóvenes que, a través de plataformas como Fridays For Future, Extinction Rebellion o Juventud x el Clima, entre otras, ha convocado para este viernes 15 de marzo una huelga estudiantil y manifestaciones en todo el mundo.

Estas plataformas piden a los estudiantes de Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, Zaragoza, Alicante y Málaga, entre otras ciudades, que este viernes no acudan a clases y salgan a la calle para manifestarse a las 12 de mediodía en lugares céntricos. En la capital de España, la marcha comenzará su recorrido en la Puerta del Sol y llegará hasta las puertas del Congreso de los Diputados.

"En realidad no pedimos otra cosa que el cumplimiento de los objetivos climáticos que ya han fijado los organismos internacionales”

“El día 15 vamos a ir todos juntos a reclamar unas políticas eficaces contra el cambio climático que apacigüen sus efectos. Hay que lograr tener un futuro sostenible en el que podamos vivir todos y todas”, dice Antonio García, estudiante de Sociología y Relaciones Internacionales de la UCM.

García, que también es coordinador de la red internacional de las Juventudes de Equo, explica que el movimiento inspirado por Thunberg ha servido como catalizador para unir en una misma dirección a muchas personas y grupos que actuaban por su cuenta: “En España hemos estado reuniéndonos representantes de las juventudes de partidos políticos y jóvenes de organizaciones y plataformas ecologistas. Hemos pasado de la dispersión a la unidad. Si la acción individual se convierte en colectiva adquiere más fuerza”.

“No es un movimiento muy estructurado y con líneas políticas o de acción muy definidas, sino que surge desde abajo”, describe Rubén Gutiérrez, portavoz de Juventud x el Clima y miembro de la asociación universitaria ‘La Ecoaldea’. Gutiérrez prosigue: “Salimos a la calle para pedir medidas que estén a la altura de los retos que tenemos por delante. En realidad no pedimos otra cosa que lo que ya están pidiendo la ONU o la UE: el cumplimiento de los objetivos climáticos que ya han fijado los organismos internacionales”.

En Madrid la marcha comenzará en la Puerta del Sol y concluirá frente al Congeso de los Diputados.

Un movimiento apolítico

Licenciada en Filosofía y Literatura por la Universidad de Warwick (Reino Unido), María Laín ya demostraba de pequeña tener una especial sensibilidad por el medio ambiente que se le volvió a despertar cuando escuchó hablar de los objetivos del desarrollo sostenible (ODS) a uno de sus profesores en el Máster de Cooperación Internacional al Desarrollo que actualmente cursa en el campus madrileño de la Universidad de Comillas. “Cuando vi las noticias sobre Greta Thunberg y las movilizaciones de Bruselas, empecé a buscar gente que se estuviera movilizando a Madrid. Entonces vi que no estaba sola y que me podía unir a otras personas que están luchando por lo mismo”, comenta Laín.

“Hay que gente que no quiere transformar nada y se escuda diciendo que somos radicales pero el problema es de todos”

Esta universitaria pone el énfasis en que el movimiento estudiantil contra el cambio climático es apolítico: no se le puede encasillar en una ideología concreta. “El típico comentario que te hacen cuando hablas de la preocupación por el cambio climático o el medioambiente es que esas son ‘cosas de perroflautas’ o de la izquierda radical. Son estereotipos y prejuicios de quienes no quieren ver las verdaderas dimensiones del problema”, lamenta.

Sí reconoce que muchos de los que defienden la lucha contra el cambio climático también son anticapitalistas y que de ahí surgen también muchas reticencias. No obstante, ella personalmente cree que las causas del cambio climático se encuentran en sectores que están muy identificados, por tanto no se trata de derribar el sistema sino de transformarlo. “Hay que gente que no quiere transformar nada y se escudan diciendo que somos marxistas o radicales, pero el problema es de todos y es una cuestión de supervivencia”, remata.

Por su parte, Rubén Gutierrez subraya: “No podemos poner nuestra esperanza solo en los avances tecnológicos, hay que hacer reformas en el sistema económico”. En este sentido, este portavoz de Juventud x el Clima indica que estas reformas deben hacerse de manera justa, para que “la financiación de la transición ecológica no recaiga solo sobre las personas de menor poder adquisitivo sino a través de una fiscalidad progresiva”.

Los jóvenes, más flexibles a los cambios

Antonio García muestra su sorpresa por cómo se ha contagiado la preocupación por el clima entre los jóvenes de toda Europa, un fenómeno que no se circunscribe solo a los ambientes universitarios sino que se está propagando también entre los estudiantes de Secundaria y Bachillerato: “Yo tenía la idea de que en los institutos nunca ocurría nada y que hasta que no llegaba a la universidad la gente no se implicaba en nada, pero se están sumando muchos estudiantes de institutos y colegios”.

 “Nos tildan de individualistas, dicen que solo nos preocupamos por nosotros mismos, pero nos movilizamos por un futuro para todos”

García llama la atención sobre el hecho de que estos jóvenes están demostrando tener más visión a largo plazo y más espíritu solidario que los adultos: “Siempre se ha dicho que los 'millennials' y los miembros de la 'generación Y' y la 'generación Z' somos individualistas, que solo nos preocupamos por nosotros mismos, pero en realidad sí que nos estamos comprometiendo por un futuro para todos”.

Laín no quiere generalizar y observa que hay una parte de los jóvenes que prefiere la comodidad y no quiere involucrarse, por eso cree que “hay que intentar que las personas menos concienciadas abran los ojos al grave problema del cambio climático”.

Esta universitaria observa que los jóvenes de la sociedad líquida presentan también una carcaterística muy útil para la transición ecológica: “No tienen tanto miedo al cambio y el hecho de que sean más ‘líquidos’ también les hace más flexibles. Los cambios no les afectan tanto como a las personas mayores que ya tienen hábitos muy asentados”.

Algunos líderes políticos ya han empezado a hablar en sus discursos de la conveniencia de entablar un diálogo con los jóvenes y de contar con su empuje para hacer avanzar la Agenda 2030. Sin embargo los tres activistas entrevistados por Soziable.es confirman que, por el momento, ninguna institución, organismo o representante político ha intentado ponerse en contacto con ellos, al menos en España.

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