Mesa redonda organizada por Esade

La inteligencia artificial ayuda a mejorar el impacto social de las entidades del Tercer Sector

La mesa redonda ‘La inteligencia artificial y su rol en las ONG-ONL’, organizada por el Instituto de Innovación Social de Esade, con la colaboración de la Fundación "la Caixa", abordó las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial para las entidades del Tercer Sector. La sesión, retransmitida en directo por streaming, contó con la participación de tres ponentes, de diferentes organizaciones, que aportaron su perspectiva y experiencias en la aplicación de diferentes tecnologías y modelos de IA para mejorar tanto la gestión interna como el impacto social de las acciones llevadas a cabo por las ONG-ONL.

Un instante del coloquio retransmitido por streaming.

13 Mayo 2022 | Redacción | Soziable.es

El Instituto de innovación Social de Esade, en colaboración con la Fundación “La Caixa”, organizaron la mesa redonda ‘La inteligencia artificial y su rol en las ONG-ONL’, cuyo objetivo fue analizar los retos y ventajas que pueden ofrecer las tecnologías basadas en inteligencia artificial (IA) para las entidades del Tercer Sector. La sesión, celebrada en formato online y retransmitida en directo, contó con la participación como ponentes de Julián Andújar, gerente en la Fundación Tecnologías Sociales - Tecsos (Cruz Roja y Fundación Vodafone); Ana Millán, directora de Negocio Responsable de Accenture Iberia y directora general de la Fundación Accenture en España y Catalina Parra, presidenta de la Fundación Hazloposible. Por su parte, Ignasi Carreras, director de los programas de formación directiva de ONG-ONL del Instituto de Innovación Social de Esade, fue el encargado de moderar el coloquio.

El propio Ignasi Carreras fue el encargado de abrir la sesión dando algunas pistas sobre el actual nivel de implementación de nuevas tecnologías digitales y modelos de IA en entidades del Tercer Sector. “En los últimos años las ONG y ONL han avanzado sustancialmente en su transformación digital”, afirmó Carreras. Según agregó, "estos avances se han producido principalmente en los campos del marketing, la comunicación, el fundraising, la gestión de procesos y de personas en el trabajo en remoto, así como en hacer mucho más eficientes los programas de actuación y conseguir mucho más impacto social”.

Por lo general, la tecnología de inteligencia artificial consiste básicamente en algoritmos desarrollados por programadores que son capaces de aprender patrones en función de los datos que reciben. “Por este motivo en la aplicación de IA es tan importante la cantidad y calidad de los datos que se procesan”, comentó Carreras. “El primer reto que tienen las organizaciones cuando quieren avanzar en la aplicación de inteligencia artificial es la recopilación de datos, que deben ser accesibles, que se puedan ordenar y permitan obtener bases analíticas para poder ser procesados y, a partir de ese análisis se puedan utilizar aplicaciones de IA”, afirmó.

Por otro lado, la utilización de la inteligencia artificial tiene implicaciones que tienen que ver con su fiabilidad. Para Carreras “la confianza que pueden depositar las entidades en la IA depende de cuatro grandes factores: la trazabilidad de los algoritmos presentes en las aplicaciones; la necesidad de ser muy estrictos en cuanto a la privacidad de los datos; que los algoritmos realmente eliminen los sesgos que se pueden producir en la interpretación de los datos; y una ética del uso de estas aplicaciones”.

"La IA depende de cuatro grandes factores: la trazabilidad de los algoritmos presentes en las aplicaciones; la necesidad de ser muy estrictos en cuanto a la privacidad de los datos; que los algoritmos realmente eliminen los sesgos que se pueden producir en la interpretación de los datos; y una ética del uso de estas aplicaciones”.

Cómo pueden aprovechar la IA las ONG-ONL

Todos los ponentes del coloquio coincidieron en afirmar que la inteligencia artificial no es una única tecnología, sino que se trata más bien de un contexto tecnológico muy amplio y cuyas ventajas aprovechamos todos en nuestro día a día. Está presente en numerosas aplicaciones, como los algoritmos de los buscadores, en la computación en la nube, en los filtros antispam y antivirus, en la gestión de marketing digital o en los traductores en tiempo real a los que accedemos desde nuestros dispositivos, solo por citar alguno de los numerosos ejemplos.

Así, las ONG se pueden beneficiar directamente de estas tecnologías que ya están disponibles de muchas maneras. En cuanto a las ventajas que ofrece, para Ana Millán, lo que debe hacer la inteligencia artificial es “ayudarnos es a sacar valor de los datos. Puede mejorar eficiencias en toda la organización, así como agilizar el proceso de la toma de decisiones”.

De todas maneras, aunque la IA está ya tan presente en nuestro día a día, para Catalina Parra “hay diferencias de aplicación entre las grandes ONG y las pequeñas". Según explicó, las primeras van por delante en la aplicación de la IA. "No es fácil tener un software basado en IA propio y hace falta tener datos accesibles y no todas las ONG-ONL pequeñas tienen los recursos necesarios. De todas formas, aunque existe esa diferencia, existen muchas oportunidades de utilizar tecnologías que no son tan caras, ni requieren tantos datos y las tenemos al alcance de nuestra mano”, afirmó.

 “La IA puede ayudarnos a sacar valor de los datos. Puede mejorar eficiencias en toda la organización, así como agilizar el proceso de la toma de decisiones”.

Ejemplos de aplicación y aprendizaje sobre los mismos

En cuanto a aplicaciones directas de IA en la actividad diaria de ONG-ONL los ponentes destacaron varias acciones que han estado llevando a cabo aplicando esta tecnología, tanto con desarrollos propios como con otras aplicaciones ya existentes. Por ejemplo, Catalina Parra describió un proyecto de la Fundación Hazloposible consistente en “un portal de ayuda a los refugiados ucranianos y en el que aunamos las acciones de diferentes ONG para que los refugiados puedan consultarlo en su idioma. Ante la falta de traductores ucranianos, que están ahora muy solicitados, hemos utilizado Google Translator, aunque hemos hecho posteriormente las correcciones con nativos ucranianos”, comentó.

Desde la Fundación Tecsos, según comentó Julián Andújar, se trabaja en varias líneas de trabajo, por ejemplo, en cuanto a visión artificial con reconocimiento de imágenes que permite aplicarse a la detección de personas perdidas. En cuanto a modelos de IA basados en procesamiento de lenguaje natural, en 2020 la Fundación Accenture creó un equipo de trabajo, junto a Cruz Roja y Amazon, que desarrolló una aplicación para el dispositivo Alexa que permitía estar en contacto más cercano con personas mayores que estaban solas durante el confinamiento.

De un modo muy sencillo y simplemente con órdenes de voz, estas personas podían acceder a todo tipo de información y recomendaciones desde el punto de vista sanitario o emocional. Andújar detalló que “se hizo un proyecto piloto repartiendo 100 dispositivos entre personas mayores de 80 años, y vimos que aunque nunca habían tenido contacto con tecnologías de este tipo, se sentían mucho más tranquilas y cómodas con el dispositivo en su casa, aunque no interactuaran con él. Tuvo un gran éxito y percibimos un potencial tremendo en la aplicación de esta tecnología al problema de la soledad no deseada”.

Por su parte, Ana Millán describió otros proyectos de la Fundación Accenture, como un modelo para ayudar a mejorar las tasas de inserción en todas las acciones de las entidades destinadas ayudar a las personas que buscan empleo. Este modelo medía la probabilidad de que esa persona encontrase empleo dependiendo del itinerario que siguiese y fue muy útil para la entidad que lo utilizó”.

En definitiva, una de las conclusiones del coloquio es que la inteligencia artificial ya tiene desde hace tiempo un papel activo dentro de las ONG-ONL desde que comenzaron su transformación digital, tanto en lo referente a sus necesidades de gestión interna, como en la mejora del impacto social de sus proyectos. De todas formas, también coincidieron en que queda mucho por avanzar, porque se trata de una tecnología en continuo crecimiento y aún tiene mucho por demostrar, sobre todo, como afirmó Ana Millán, “tiene que hacerse más humana”. Además, su aplicación debe hacerse con cierta cautela, dadas las múltiples implicaciones éticas que supone su uso.

 

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